Un asunto muy interesante acerca del coche eléctrico son las posiciones tan distintas que mantienen los diferentes grupos ecologistas sobre esta alternativa de movilidad. Muchas de estas consideran que las actuales políticas de la UE no ofrecen ninguna garantía de que introducir más vehículos eléctricos en las carreteras europeas conducirá, en los próximos años, a un ahorro en emisiones de carbono.
Para averiguar el impacto sobre el clima de la introducción del coche eléctrico en el mercado europeo, Greenpeace, Amigos de la Tierra Europa y Transport & Environment ha realizado una investigación4, publicada con motivo de los primeros pasos de la Unión Europea para desarrollar su iniciativa y su plan de acción para el fomento de los vehículos eléctricos, a través de la cual se analiza el impacto de los vehículos eléctricos en el sector energético europeo y las emisiones de CO2 y, además, se evalúa cómo se deberían cambiar las políticas europeas con el fin de maximizar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero debidas a la introducción de los vehículos eléctricos.
El estudio demuestra que los vehículos eléctricos pueden, en principio, contribuir sustancialmente a la reducción de las emisiones de carbono del transporte de viajeros por carretera. Sin embargo, el aumento del número de vehículos eléctricos sin un cambio en la legislación actual podría resultar en “un aumento del consumo de petróleo y de las
emisiones de CO2 en el sector automovilístico europeo, comparado con un escenario sin vehículos eléctricos” y “un
aumento de la producción de electricidad a partir de carbón y nuclear, en lugar de un aumento en la producción de energía procedente de fuentes renovables”.
Entre las principales conclusiones del informe y sus recomendaciones para garantizar que los vehículos eléctricos se conviertan en una herramienta eficaz para reducir las emisiones de CO2 podemos destacar las siguientes:
1. Es necesario garantizar que los vehículos eléctricos reduzcan las emisiones de CO2 del sector automovilístico” .
Los llamados “supercréditos” para los vehículos eléctricos permiten a la industria automovilística vender 3,5 coches
de emisiones elevadas por cada coche eléctrico que vendan, sin que esto afecte al cumplimiento de su objetivo legal de reducción de las emisiones medias de CO2 de su flota. El informe muestra que esto tiene como consecuencia el aumento del consumo de combustible y de las emisiones de CO2 asociadas, en comparación con un escenario sin vehículos eléctricos.
Las recomendaciones políticas que brindan son “la abolición de los llamados “supercréditos” y “garantizar objetivos
ambiciosos y vinculantes de reducción de las emisiones de CO2 de automóviles y vehículos comerciales ligeros para 2020”.
2. Es necesario asegurar que la recarga de vehículos eléctricos se genere con una generación adicional de electricidad renovable.
Las emisiones de carbono de los vehículos eléctricos dependen del tipo de electricidad que consumen. Cuando se recargan con electricidad renovable, los vehículos eléctricos tienen unas emisiones de gases de efecto invernadero casi nulas. Por el contrario, si se recargan con electricidad producida con carbón sus emisiones pueden ser iguales o superiores a vehículos convencionales.
Se prevé que la demanda adicional de energía para los vehículos eléctricos, sin gestión alguna, puede reducir la contribución de estos vehículos para alcanzar el objetivo de transporte de la Directiva Europea de Energías Renovables, que exige que el 10% del suministro de energía para el sector del transporte en 2020 proceda de fuentes renovables (biocarburantes y electricidad renovable).
Las recomendaciones políticas a las que aluden son “alentar a los Estados Miembros a aumentar sus objetivos de
electricidad renovable” y “obligar a los Estados Miembros a informar de la proporción estimada de electricidad
renovable realmente utilizada en los coches eléctricos”.
Coches eléctricos 60 Para permitir una mayor participación de la electricidad renovable en el mix y en los vehículos eléctricos, el sistema eléctrico debería ser más flexible para permitir la integración de energía generada a partir de fuentes renovables variables, como la eólica y la solar. Los vehículos eléctricos pueden desempeñar un papel importante en este desarrollo, ya que combinan largos periodos de conexión a la red con una gran capacidad de almacenamiento en sus baterías. Pero solo lo harán si están equipados con sistemas de medición a bordo (contadores). Estos les ayudarían a gestionar la entrada de electricidad y, principalmente, se cargarán cuando estarán disponibles en la red excedentes de electricidad, en su mayoría de fuentes de energía renovables como la eólica y solar. A menos que se gestione adecuadamente su recarga, los vehículos eléctricos no desempeñarán un papel para que el futuro sistema energético 100% renovable se haga realidad.
Las recomendaciones políticas que ofrecen son “desarrollar coches inteligentes y redes inteligentes capaces de
intercambiar datos y de favorecer el uso de electricidad renovable” y “estandarizar la tecnología de recarga para
asegurar que todo conductor pueda recargar en cualquier lugar de Europa”.
Ventajas y problemas que presentan los vehículos eléctricos
Ventajas
1.Respetan el medioambiente, produce menos cantidad de CO2 que un vehículo convencional. 2.No hacen apenas ruido, su motor evita la contaminación acústica.
3.Según Francisco Laverón, Miguel Ángel Muñoz y Gonzalo Sáenz de Miera, dos economistas y un ingeniero de la compañía Iberdrola, un coche consigue una eficacia de un 77% si la electricidad procede de fuentes renovables, mientras que 42 % si procede de energía eléctrica basada en gas natural. Además estos autores aseguran que uno coche eléctrico podría recorrer casi el doble de kilómetros que uno de gasolina.
4.Su uso permite prescindir de combustible y ahorra así petróleo, una materia prima ilimitada y se puede dedicar a otras materias también necesarias.
Desventajas y problemas
1.Duración de las baterías, estas tienen para un máximo de 160 km.
2.Seguirán contaminado, ya que en algunos casos la electricidad utilizada para recargar las baterías produce que materias primas contaminantes como el carbón. En España, por ejemplo, la electricidad utilizada para las baterías supone unas emisiones de dióxido de carbono de 0,276 kg/KWeh generado.
3.Menor autonomía que un coche convencional dado necesita recargas frecuentes. 4. Velocidad menor que un coche tradicional.
5. La diferencia en los precios. En algunos casos el precio de un coche eléctrico triplica al de uno coche convencional. Ejemplo: Un Toyota Corolla, gama alta de Toyota, puede costar en torno a 17.000 euros con lo básico, un vehículo eléctrico como el THINK City alcanza en el mercado los 30. 114 euros.
Conclusiones
Realmente no se conoce exactamente hacia dónde nos dirigirá el uso de los vehículos eléctricos, pero ya es una realidad: desde hace tiempo en Europa se ha desatado la fiebre. Tras el proceso de documentación, resulta asombroso ver la rapidez con la que los responsables políticos y los medios económicos y científicos se han puesto de acuerdo sobre la cuestión. Sin embargo, también se denota una grieta en el sistema, pues el debate sobre los vehículos eléctricos empezó a descontrolarse con el hundimiento de las ventas del sector automovilístico en el mundo. ¿Por qué es ahora cuando se pretende el uso masivo de estos vehículos?
Después de realizar el presente trabajo de investigación he elaborado mi propia conclusión a cerca del tema. En la actualidad todo se rige por los intereses económicos y realmente el cuidado del ambiente queda en segundo plano. Las páginas anteriores han dado a relucir que son diversos los vacíos que existen en el proyecto de los automóviles eléctricos, vacíos que dejan sin protección al ambiente.
Coches eléctricos 61 De forma sintética, podríamos decir que las principales desventajas de los autos eléctricos son su precio, la baja autonomía, la ausencia de puntos de recarga, la desinformación e incertidumbre de los posibles clientes, los bajos volúmenes de producción, la todavía inmadura tecnología, las pocas opciones de elección, la competencia de los vehículos de combustión interna y, aunque es menor, todavía continúa la producción de CO2 (recordemos que la eliminación total de las emisiones de CO2 era la causa principal que propició el desarrollo de la iniciativa). Además, el sector del vehículo eléctrico no tendrá ninguna salida si no es con grandes impulsos gubernamentales.
Todo ello hace que la desconfianza depositada en el proyecto crezca. Es necesario, por tanto, introducir numerosas modificaciones en la legislación de los vehículos eléctricos para que realmente se consiga la protección del ambiente. Al no ser el objetivo de este estudio, no han sido mencionados otros cambios necesarios para alcanzar la sostenibilidad en el transporte, sin embargo, no se pueden obviar con la excusa de la tan extendida necesidad de introducir el vehículo eléctrico…:
1.
1. Reducir la necesidad de desplazamiento 2.
2. Favorecer los modos de transporte más eficientes 3.
3. Incrementar la eficiencia de los vehículos
4. Aplicar al transporte el concepto de“quien contamina paga”
5.
5. Menos infraestructuras y mejor ordenación del territorio
Estos factores podrían ser estudiados más a fondo por las instituciones públicas y privadas internacionales para complementar y reforzar la sostenibilidad de los medios de transporte. Asimismo, podrían introducirse en los debates de la opinión pública generados por los medios de comunicación para dar cabida no sólo a las iniciativas de los grandes grupos empresariales, sino a proyectos alternativos que también pueden resultar efectivos.