El mal manejo de desechos propicia enfermedades, algunas veces graves y mortales. Estos males atacan directamente a las personas vinculadas al centro de salud, pero también a la población en general principalmente cuando existe un ciclo de generación, recolección, tratamiento y reciclaje de residuos y desechos sin una adecuada gestión.
Estos desechos provocan numerosos accidentes, especialmente pinchazos y con ello, aunque no en todos los casos, la transmisión de enfermedades graves. Los desechos infecciosos de los hospitales han sido causantes directos en la transmisión del agente VIH que produce el SIDA, y aún con más frecuencia del virus que transmite la hepatitis B o C, a través de lesiones causadas por agujas y otros corto-punzantes contaminados con sangre humana.
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El grupo más expuesto a este riesgo son los trabajadores de las unidades de salud, especialmente las enfermeras y el personal de limpieza y se incluyen los trabajadores que manipulan los desechos médicos fuera del hospital. (ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD, 2011).
1.6. Medidas básicas de Bioseguridad para generadores y recolectores de Desechos Sólidos e Infecciosos.
Se considera a la bioseguridad como al conjunto de principios, normas, técnicas y prácticas, que deben aplicarse para la protección del individuo, la comunidad y el ambiente, frente al contacto natural, accidental o deliberado (voluntario) con agentes que son potencialmente nocivos o patógenos.
Así también se define a la bioseguridad como una serie de medidas orientadas a reducir o eliminar los riesgos que puedan producir las actividades que se desarrollan en el centro hospitalario. (ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD, 2011).
1.6.1. Principios de la Bioseguridad. a. Universalidad.
El concepto de universalidad se asume que toda persona es portadora de algún agente infeccioso hasta no demostrar lo contrario y por lo tanto dichas muestras o residuos deben ser considerados como infectados e infectantes y tomarse las precauciones necesarias para prevenir la transmisión.
b. Uso de barreras.
Se entiende por barrera de protección a los elementos que protegen a la persona de la transmisión de infecciones y se clasifican en 2 grandes grupos: Inmunización
activa (vacunas) y uso de barreras físicas (guantes, mascarillas). La utilización de barreras físicas, mecánicas o químicas, no evita los accidentes de
exposición a fluidos, pero disminuye las consecuencias de dichos accidentes.
c. Medios de eliminación del material contaminado.
Los medios de eliminación de material contaminado definen un área cerrada para el almacenamiento de algún tipo de desecho nocivo, como también fomentan la separación correcta de los mismos y así, no permiten que la exposición de riesgo se encuentre al alcance de todos. (ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD, 2011).
23 1.6.2. Seguridad e Higiene Ocupacional.
Todo el personal del hospital es responsable del manejo adecuado de los desechos hospitalarios sólidos e infecciosos, desde los médicos y enfermeras que son generadores de los desechos debido al empleo de material descartable, continuando con el personal de limpieza que coloca los recipientes para los desechos hospitalarios infecciosos y es quien se los lleva, igualmente los técnicos que dan mantenimiento a los medios de transportes y equipos empleados para la gestión de los mismos.
Es decir hay una responsabilidad compartida en el manejo de los desechos hospitalarios sólidos e infecciosos y si alguna de estas partes descuida su tarea pueden aumentar los riesgos de su manejo. (ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD, 2011).
1.6.3. Técnicas de higiene durante la jornada laboral.
Durante la jornada de trabajo es necesario tomar en cuenta ciertas consideraciones para disminuir el riesgo de contagio por el contacto con desechos hospitalarios sólidos e infecciosos.
1.6.3.1. Lavado de manos.
El lavado de manos se debe realizar:
Antes de iniciar la jornada laboral y al finalizarla.
Siempre que las manos estén sucias o contaminadas con materia orgánica, sangre u otros fluidos corporales.
Después del contacto con fluidos o excreciones corporales, mucosas, piel no intacta y apósitos de heridas.
Antes y después de comer.
Después de utilizar el baño.
Después de estornudar.
Antes del contacto directo con los pacientes.
Después del contacto directo con piel intacta del paciente.
Antes de colocarse y después de quitarse los guantes.
Después del contacto con objetos que están situados cerca del paciente, incluyendo los equipos médicos y material sanitario.
Existen estudios que describen que la frecuencia de infecciones asociadas a atenciones sanitarias puede ser reducida hasta en un 50% cuando los profesionales
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sanitarios se lavan las manos regularmente. (ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD, 2011).
Figura N° 1. Técnica del lavado de las manos con agua y jabón
Fuente: Técnica del lavado de las manos con agua y jabón. (Organización Mundial de la Salud, 2009).
1.6.3.2. Uso correcto de guantes.
El apropiado uso del guante reducirá el riesgo de exposición a agentes infecciosos por parte de los profesionales, así como el riesgo de una potencial infección asociada a la atención sanitaria. El uso de guantes no sustituye el lavado de manos.
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Las recomendaciones para el uso de guantes son:
Llevar guantes cuando se entre en contacto con sangre u otros materiales potencialmente infecciosos, membranas mucosas y piel no intacta.
Quitarse los guantes tras atender a un paciente. No usar el mismo par de guantes para atender a más de un paciente y no lavar los guantes entre paciente y paciente.
Cambiar los guantes durante el cuidado de un paciente si se va a pasar de tocar un sitio contaminado a tocar uno limpio.
Asegurarse de que el tamaño sea el correcto. Si los guantes son muy grandes, se le saldrán de las manos. Si son muy pequeños, se romperán o rasgarán fácilmente.
Lavarse las manos antes de ponérselos y cuando se los cambie por un par nuevo.
Cambiarlos cuando sea necesario. Esto incluye: - Tan pronto como estén sucios o rasgados. - Antes de comenzar una tarea diferente.
- Al menos cada 4 horas cuando se usan de manera continua.
Quitárselos de la manera correcta. Tómelos del extremo de la muñeca y estírelos hacia los dedos, de manera que lo de adentro quede afuera. Evite tocar la parte exterior de un guante usado directamente con la palma de la mano y los dedos.
1.6.3.3. Equipos de protección personal (EPP).
Los equipos de protección personal son un complemento indispensable de los métodos de control de riesgos para proteger al trabajador de la salud, al colocar barreras para la transmisión de infecciones.
La producción, separación, transporte, tratamiento y disposición de los desechos hospitalarios sólidos e infecciosos envuelven un potencial riesgo para la salud, por ello la protección es esencial para todos los trabajadores en riesgo.
El tipo de ropa protectora dependerá del riesgo asociado con el tipo de desecho, pero lo básico deberá ser:
a. Guantes: Se emplean cuando se va a tocar o estar expuesto a sangre, fluidos de cuerpo, secreciones, excreciones contaminados.
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b. Protección ocular (gafas): Las gafas deben ser amplias y ajustadas al rostro para cumplir eficazmente con la protección.
c. Mascarilla: Debe ser amplia para cubrir nariz y boca y debe ser impermeable. Se utiliza una mascarilla mientras se mantenga limpia.
d. Ropa de trabajo: Su uso es recomendable para evitar que la ropa común del personal se contamine y sea una vía de transporte de microorganismos a sus hogares.
La ropa contaminada será depositada en bolsas de plástico rojas y será transportada para su procesamiento.
Delantales de caucho: Es un protector para el cuerpo y evita la posibilidad de contaminación por la salida explosiva de sangre o líquidos corporales.
Braceras o mangas: Para evitar cualquier contacto de la piel con los desechos hospitalarios sólidos e infecciosos.
e. Botas: Las suelas gruesas de las botas ofrecen protección en las áreas de almacenamiento, evitando la penetración de objetos corto-punzantes y el deslizamiento del que las usa si existieran derrames.
Todos estos elementos constituyen el EPP, que es el Equipo de Protección Personal. (MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA, 2003).