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Enfoque de género como eje de la atención

Los estereotipos tienen muchas implicaciones en el orden de lo social. Aun cuando carecen de fundamento, influyen en el comportamiento y en las prácticas cotidianas de las personas, limitan sus campos de acción, favorecen la proliferación de actitudes prejuiciosas y, sobre todo, generan condiciones de exclusión y desventaja social.

Gracias al trabajo, las reflexiones y al empuje de grupos y organizaciones femi- nistas, académicas e instituciones internacionales se ha creado una visión alternativa para contextualizar, analizar y dar sentido a las relaciones de géneros, denominada enfoque o perspectiva de género.

El enfoque de género es una herramienta para analizar la realidad social fincada en la desigualdad y en una cosmovisión que justifica privilegios al grupo de hombres en detrimento de las condiciones de vida y las expectativas de desarrollo de las mujeres.

Esta orientación se propone examinar las características y los mecanismos que provocan las desigualdades entre hombres y mujeres; criticar y evidenciar sus efec- tos nocivos y destructivos en las personas debido a la organización social estructurada en la inequidad, la injusticia y la jerarquización basadas en la diferencia sexual; y transformar los conceptos culturales y las prácticas cotidianas que justifican, legitiman y reproducen las desigualdades entre hombres y mujeres.

La perspectiva no alude exclusivamente a las mujeres; incluye las desigualdades, cosmovisiones y prácticas sociales entre hombres y mujeres.

Paralelamente al análisis de las condiciones que subyugan a las mujeres, mu- chas de las cuales sirven de sustento a los actos de violencia que se dirigen contra ellas, está el propósito de favorecer su empoderamiento.

Es común que al hablar de poder las primeras evocaciones que lleguen a la mente sean ideas como el control, la fuerza, la superioridad, el dominio, el auto- ritarismo y la jerarquización. Sin embargo, la palabra poder como acción verbal es la capacidad de todos los seres humanos para “hacer”, es decir, para enfrentar situacio- nes que conllevan a un desarrollo integral personal y colectivo: poder aprender, poder producir, poder relacionarse con los demás y poder tomar decisiones, entre otros.

En este sentido, el empoderamiento es el proceso en el que las personas en situación de dependencia, discriminación, exclusión o marginación, como las mujeres, adquieren información, ejercen habilidades y formas de expresión, desarrollan destrezas, construyen conocimientos, ejercitan sus derechos, aprenden y aplican tecnologías y saberes que las llevan a generar o aumentar su autonomía e independencia e incrementan su capacidad de acceder y aprovechar las oportunida- des de desarrollo.

cer como hechos naturales, normales” y se promueve el fortalecimiento de las capa- cidades de las mujeres para lograr su desarrollo y autonomía en un marco de respeto, diálogo y paz.

El establecimiento y vigilancia de las normas que rigen el funcionamiento del CEAVIF buscan garantizar una atención de calidad y generar un ambiente humano de respe- to, profesionalismo y transparencia. A continuación, enunciamos algunas normas básicas, sin que con ello se agote la posibilidad de enriquecer y actualizar el listado cuando se considere conveniente.

Recepción de casos

■ Cualquier caso de violencia es atendido en la oficina de recepción y valoración.

Dependiendo de la evaluación inicial se determina el tipo de apoyo: • Si no hay riesgo inminente para la usuaria por parte de la persona

generadora de violencia se atiende en el CEAVIF.

• Si hay riesgo, y la usuaria cuenta con redes de apoyo familiar o vecinal que le brinden seguridad se atiende en el CEAVIF.

• Si hay riesgo y la persona no cuenta con éstas, si ella así lo decide, se canaliza al albergue del Centro o a algún Refugio

de la localidad especializado en la atención de violencia familiar cuando la gravedad lo amerite.

■ Las mujeres deberán ser canalizadas por instituciones gubernamentales u or-

ganismos de la sociedad civil que hayan valorado el riesgo de la familia, o bien por el servicio de orientación telefónica o la oficina de atención externa.

■ En caso de que las posibles usuarias tengan algún problema psiquiátrico que

perjudique la convivencia en el grupo, se gestionará la atención ante la instan- cia correspondiente de la localidad.

■ En el caso de los hijos varones, se admitirán de manera directa en el refugio

inicial los menores de ocho años, los mayores estarán sujetos a la valoración del riesgo por parte del equipo del Centro; mientras sean hijos dependientes po- drán ingresar hasta los 18 años y en cada caso deberá resolverse su situación.

■ Toda usuaria de los servicios del albergue inicial firmará una carta compromi-

so de ingreso y egreso voluntario.

■ Toda usuaria de nuevo ingreso al albergue inicial deberá conocer el programa

de actividades de apoyo, así como aceptar y cumplir el reglamento.

Normatividad

■ Las personas pueden permanecer en el albergue desde uno hasta tres días de-

pendiendo de la decisión de las usuarias mismas, de la valoración realizada por el equipo interdisciplinario y en función de los procesos judiciales iniciados por la usuaria, si los hubiere.

Seguridad

■ Incorporar personal de seguridad (privada o pública) capacitado en el proble-

ma de la violencia familiar, ubicado en el Centro y en el refugio inicial, equi- pado con radio de alta frecuencia y enlazado con la central de policía.

■ Equipar las instalaciones con sistema de monitoreo y vigilancia (sistema de

circuito cerrado).

■ No se permitirá el acceso de armas o utensilios (como cuchillos o tijeras) que

pudiesen poner en riesgo a las usuarias.

■ Aunque el diseño y las dimensiones de las instalaciones son variables, de acuerdo

con la capacidad de atención que se busca o en función de los recursos disponi- bles, el Programa Hábitat considera indispensable que se ofrezcan espacios adecuados de atención.

Tiempo de atención

La duración de la atención en el CEAVIF depende de:

■ Los avances logrados por las usuarias en su proceso reeducativo, al grado de

desarrollo de sus capacidades de reinserción social, al reconocimiento y forta- lecimiento de sus redes de apoyos familiares y comunitarias y al diseño y con- creción de su plan de vida.

■ La evolución de los procesos legales gestionados ante las instancias judiciales. ■ La valoración, por parte del equipo de profesionistas de la consecución del

plan de trabajo formulado al ingreso con base en las necesidades de la mujer usuaria.

■ La decisión personal sobre la continuidad de acuerdo con su proyecto de vida.

La permanencia máxima en el albergue será de tres días, pero las usuarias podrán recibir los tratamientos del Centro en forma externa, o bien, si el caso lo amerita, ser canalizadas al Refugio, para recibir la atención integral hasta que el caso sea solucionado y las condiciones de vulnerabilidad social y peligro de violencia

•37 • Derechos de la usuarias

Todas las personas tienen derecho a:

■ Recibir un trato digno, profesional, de calidad, con calidez y pertinente a sus

intereses y necesidades.

■ Decidir acerca de su ingreso, tiempo de permanencia y egreso del refugio inicial. ■ Expresar libremente sus ideas y emociones y manifestar cuando no está de

acuerdo con algún señalamiento o interpretación sobre sus palabras.

■ Recibir información y asesoría claras, oportunas y pertinentes a su necesidad. ■ Dar por terminada su sesión (individual o de grupo) cuando no desee conti-

nuar hablando ella o sus hijos.

Trato del personal

El personal debe asumir las siguientes responsabilidades:

■ Ofrecer un trato profesional y humano sin que ello signifique involucrarse

afectivamente con las usuarias más allá de su labor.

■ Evitar revictimizar o hacer sentir culpable a la usuaria.

■ Ofrecer una atención libre de prejuicios o juicios de valor acerca de su compor-

tamiento.

■ Respetar las decisiones de las mujeres acerca de su situación y bajo ninguna

circunstancia tomar decisiones por ellas.

■ Evitar a toda costa compartir conductas adictivas como fumar o tomar bebidas

estimulantes.

■ Comunicar, y en su caso canalizar para su atención médica a las autoridades de

salud de la localidad, a las usuarias que lo ameriten.

■ Cumplir con las condiciones de atención establecidas en las NOM 190 y 167

Aparte de ser un espacio seguro, los CEAVIF deben ofrecer a las personas usuarias condiciones de concentración para que el apoyo se realice en ambientes favorecedo- res del trabajo grupal e individual. Aunque el diseño y las dimensiones de las insta- laciones son variables, de acuerdo con la capacidad de atención que se busca o en función de los recursos disponibles, el Programa Hábitat considera indispensable responder a los servicios adecuados a la NOM 167 – SSA1 – 1997 y dar cumpli- miento a las disposiciones emitidas por el Programa Nacional de Protección Civil, e incluir los siguientes espacios:

Para la operación del modelo de orientación telefónica:

■ Oficina equipada con líneas telefónicas (de una a tres) de servicio gratuito

(01800) y de una a tres computadoras.

■ Baño completo para el personal profesional. Para la oficina de recepción y valoración: ■ Privado para la Coordinación.

■ Medio baño para el personal. ■ Baño para las usuarias. ■ Área secretarial. ■ Área de archivo. ■ Área de recepción.

■ Tres privados amplios, con buena iluminación y ventilación.

■ Estacionamiento para el transporte con el que se traslada a las personas usua-

rias a algún refugio de la localidad.

Espacios de atención

Para el albergue:

■ Habitación por familia (cinco camas en cada cuarto). ■ Baño completo por familia.

■ Baño completo para personal de guardias.

■ Cuatro cubículos mínimo para la prestación de los servicios de psicología,

medicina, apoyo jurídico y trabajo social.

■ Oficinas para las coordinaciones del refugio y el personal administrativo. ■ Área cerrada para efectuar actividades de capacitación y reuniones de trabajo. ■ Área cerrada para el trabajo de niños y niñas.

■ Ludoteca.

■ Salón de usos múltiples. ■ Caseta de vigilancia.

■ Cocina.

■ Comedor.

■ Dos medios baños en el área común.

■ Área de lavaderos con espacio para tender ropa.

■ Bodega para alimentos, medicamentos, materiales y equipo.

La construcción de los CEAVIF, la rehabilitación o mejoramiento de las instalaciones existentes y la operación continua de los servicios que ofrecen tienen un costo econó- mico importante, el cual en nada se compara con el precio que pagan las familias, comunidades y la sociedad entera cuando la violencia causa estragos.

No obstante, el reto de construir Centros Especializados de Atención a la Vio- lencia Familiar, de ampliar y mejorar la funcionalidad de los instalados y garantizar la continuidad operativa, demanda mayor participación de las instancias competentes de los tres órdenes de gobierno y la sociedad civil.

El Programa Hábitat se suma a los esfuerzos de la sociedad por crear espacios de atención para quienes viven en el ámbito familiar actos de maltrato y transgre- sión de sus derechos. Para el efecto, crea e impulsa la modalidad Seguridad para las Mujeres y sus Comunidades.

De manera general, y esta modalidad no es la excepción, Hábitat pretende po- tenciar los subsidios federales con la aportación de recursos estatales, municipales y, en su caso, de los propios beneficiarios y/o de las organizaciones de la sociedad civil. Para participar en el Programa Hábitat, los gobiernos locales deberán manifes- tar —a través de un acuerdo— disponibilidad de recursos para la contrapartida, propios o complementados por el estado o municipio, según corresponda; en su caso, actuar como ejecutores.

A estos recursos económicos se agregan los montos, por lo menos equivalen- tes, de los gobiernos estatales y/o municipales.

Las instancias ejecutoras de los Centros serán, por regla, las dependencias competentes de los gobiernos locales que solicitaron estas obras y, también son los responsables de asignar y asegurar la operación de los mismos.

En todos los casos se considera indispensable la concertación y coordinación de acciones con las dependencias que tengan presencia en la región y competencia para los asuntos de prevención y atención de la violencia familiar.

La suma de esfuerzos gubernamentales y la organización y participación social son indispensables en la búsqueda de soluciones integrales para prevenir y atender este problema social y de salud pública.

El financiamiento de los centros, suma de

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