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1.4. Representaciones Sociales

1.4.1. Enfoque de estudio de las representaciones sociales a partir de la teoría del

Abric (2001) retoma la postura de Moscovici y desarrolla el tema de las representaciones sociales centrándose en el proceso de estructuración. De ahí emerge la teoría del núcleo central, la cual fundamenta la presente investigación.

La teoría de las representaciones plantea

“Que no hay distinción alguna entre los universos exterior e interior del individuo (o del grupo). El sujeto y el objeto no son fundamentalmente distintos» (Moscovici, 1969:9). Ese objeto está inscrito en un contexto activo, concebido parcialmente al menos por la persona o el grupo, en tanto que prolongación de su comportamiento, de sus actitudes y de las normas a las que se refiere. Dicho de otro modo: el estímulo y la respuesta se forman en conjunto. Estrictamente una respuesta no es una reacción a un estímulo. Está hasta cierto punto en el origen del mismo. Es decir que en gran parte éste es determinado por la respuesta” (Abric, 2001, pág. 12)

Esto quiere decir que toda realidad es representada por los individuos o grupos y reconstruida en un sistema cognitivo que a la vez es incorporado en el sistema de valores, el cual depende de la historia y del contexto social. La representación permite la integración de los aspectos característicos del objeto externo, las experiencias propias del sujeto y su sistema de valores y actitudes, que dan lugar a la construcción de un significado de todo fenómeno social (Abric, 2001).

Para lograr determinar la significación de la realidad en la representación social se hace alusión tanto a un contexto discursivo como social, en donde los anteriores componentes entran a interactuar. Es importante referir que las producciones discursivas de los sujetos evidencian tanto conceptos como creencias generadas a

Revisado por: Jehenny Marcela Guerrero Vanegas Revisado por: Natalia Pedraza Quiñones

Cargo: Coordinadora de Postgrados Fecha elaboración: 13 de agosto de 2018 Fecha actualización: 13 de agosto de 2018

través de la interacción de dos procesos, a los que Moscovici (1979) llamo objetivación y anclaje.

Los mecanismos de objetivación y anclaje provienen de la propia dinámica de las representaciones sociales. El primero de ellos concierne a la forma en que los saberes y las ideas acerca de determinados objetos entran a formar parte de las representaciones sociales de dichos objetos mediante una serie de transformaciones específicas. El segundo da cuenta de cómo inciden las estructuras sociales sobre la formación de las representaciones sociales, y de cómo intervienen los esquemas ya constituidos en la elaboración de nuevas representaciones. (Abric, 2001)

Abric (1994) refiere que el proceso de objetivación señalado por Moscovici permite estructurar las representaciones sociales a partir del modelo figurativo o núcleo figurativo de la selección de algunos elementos concretos, “el núcleo es autónomo, simple, concreto, gráfico y coherente, lleva la marca de la cultura y de las normas del entorno social que permite su uso para el individuo” (pág. 20).

Basándose en el análisis del núcleo figurativo, Abric (2001) construye la teoría del núcleo central. Esta teoría apunta a que toda representación social se organiza alrededor de un núcleo central que tiene como funciones generar sentido a los

elementos de la representación y organizar todos los elementos que la componen. De ahí que cualquier cambio organizativo del núcleo central produce transformación directa en la representación social. Pero para lograr el cambio en el núcleo central se deben modificar también los elementos que rodean a la representación, a los cuales llamó periféricos.

Abric (1994) habla entonces de un sistema central y otro periférico; refiere que los individuos y grupos reaccionan a la representación social que tienen de las

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Cargo: Coordinadora de Postgrados Fecha elaboración: 13 de agosto de 2018 Fecha actualización: 13 de agosto de 2018

situaciones y no a las situaciones objetivas. El sistema central es fundamental ya que estructura los contenidos que están fuertemente anclados sobre la memoria colectiva del grupo que lo elabora, dotando a la representación de estabilidad y permanencia, por lo cual constituye la parte más coherente y rígida.

Alfonso (2007) señala como las principales características del sistema central de Abric:

1. La relación directa con las condiciones históricas, sociológicas e ideológicas determinadas por la memoria colectiva del grupo y su sistema de normas. 2. Su estabilidad, coherencia y resistencia al cambio. Garantiza la continuidad y

permanencia de la representación.

3. Tiene una cierta y relativa independencia del contexto social inmediato. 4. Tiene una función generadora, a través de la cual se crea o se transforma y da

significación a otros elementos constitutivos de la representación.

5. Es el elemento unificador o estabilizador, pues determina la naturaleza de los lazos que unen entre sí los elementos de la representación.

6. Tiene función consensual, pues permite definir la homogeneidad del grupo social.

En cuanto el sistema periférico refiere que está compuesto por las experiencias individuales de cada sujeto, por lo que es dinámico pero más relacionado con las características del contexto inmediato concretizando el sistema central. Los elementos periféricos regulan y permiten la adaptación del sistema central a la situación concreta que puede enfrentar el grupo, por otro lado, protege al núcleo de cambios del contexto frente a eventos nuevos. Por su flexibilidad, asegura la función de regulación y adaptación del sistema central a los desajustes y características de la

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situación concreta a la que se enfrenta el grupo. Es un elemento esencial en la defensa y protección de la significación central de la representación y absorbe las informaciones o eventos nuevos que lo pueden llegar a cuestionar (Alfonso, 2007).

Para Abric (2001) las representaciones sociales cumplen variadas funciones en las prácticas y dinámicas de las relaciones sociales: Funciones de saber, que permiten entender y explicar la realidad. Funciones identitarias, que permiten definir la identidad individual y colectiva y así mismo dar lugar al control social desde la socialización particular en el grupo. Funciones de orientación, que dan lugar a los comportamientos y las prácticas de los sujetos. Funciones justificadoras que permiten dar razón a las posturas y los comportamientos después de realizados.

Las representaciones sociales en la organización discursiva de los sujetos son directamente configuradas por el contexto particular al que los jóvenes pertenecen, lo que las convierten en una categoría fundamental en la perspectiva socio-histórica de la psicología social.

Las representaciones sociales como se evidencia, son una categoría socio- cognitiva que permite acceder al análisis y comprensión de un fenómeno social de un grupo determinado. De ahí la importancia de estos fundamentos en la presente investigación ya que permiten conocer las creencias, actitudes y formas de asumir la conducta que los jóvenes participantes de grupos culturales tienen con respecto a la incidencia de su acción en la participación política.

1.4.2. Algunos estudios de las Representaciones sociales de jóvenes en el