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El enfoque filosófico de El apando: enajenación y conciencia.

El apando, una parábola de la enajenación Théophile Kou

2. El enfoque filosófico de El apando: enajenación y conciencia.

Los conceptos de enajenación y conciencia puestos en relación dialécti- ca establecen una filiación directa con una corriente de pensamiento naciente en aquel periodo del estalinismo triunfante: el hegelianismo- marxista, que apareció en oposición a la ortodoxia de los partidos y los estados comunistas. El descubrimiento y la publicación en 1923 de los manuscritos del joven Marx permitieron que se estableciera una rela- ción entre el hegelianismo y el marxismo, lo que suscita entre los mar- xistas no estalinianos un mayor interés por el pensamiento de Hegel. En los manuscritos de 1844, descubren que Marx usa numerosos con- ceptos hegelianos (enajenación, totalidad, negatividad…) que cobran un sentido nuevo en el pensamiento de Marx, por expresar una situación existencial determinada. Desde luego, aquellos manuscritos van a ejer- cer una influencia considerable sobre pensadores como Lukács, y sobre todo los de la escuela de Fráncfort, Adorno, Marcuse… La especifici- dad de esta corriente filosófica radica en su forma de plantear el pro- blema de la liberación de las sociedades humanas. Para los pensadores de aquella escuela, tal liberación se plantea en términos de la liberación del ser humano de todas las contingencias engendradas por la sociedad de clases. Se trata pues de abolir la sociedad de clases, lo que equivale para la sociedad contemporánea a abolir la burguesía y el proletariado para que el hombre recupere su verdadera identidad humana. José Re- vueltas reivindica esa postura ideológica de la manera siguiente:

Yo no hago sino seguir los principios de Marx expuestos particu- larmente en los textos filosóficos anteriores a 1844 que fueron olvidados durante treinta o treinta y cinco años, donde está ex- puesta la teoría de la alienación. Se trata de extirpar esos escritos filosóficos de Marx, porque eran contrarios a la situación creada por Stalin. La alienación también existe en el mundo socialista. El socialismo no desenajena al hombre, eso es una mentira. El hombre soviético también ha sufrido de la alienación y los estali- nistas ocultaron por mucho tiempo estos documentos de Marx para que los comunistas no lucharan contra el régimen de Stalin.

En México se editaron después de 1930, pero como fueron tra- ducidos del alemán por los trotskistas, los marxistas no los leían porque los consideraban falsificaciones […]. En cambio, ese li- bro es el que más ha influido en mi vida ideológica. He conside- rado el problema de la enajenación y el de la libertad como pro- blemas principales de toda mi problemática marxista (Tejera, Li- teratura y dialéctica 81-82)

Hecha en 1968, aquella declaración de José Revueltas indica clara- mente su filiación filosófica y desde luego, su modo de aprehensión del mundo. No se trata de reducir la significación de la obra de José Re- vueltas al contenido de su conciencia individual, sino de colocar esa obra en su ambiente ideológico susceptible de explicar su orientación específica. El papel determinante de la conciencia como arma de lucha contra la enajenación humana está puesto de relieve en El apando a tra- vés del personaje de El Carajo, personaje símbolo de las desgracias de la vida humana. Entre los personajes de El apando, El Carajo y su madre representan el mayor grado de animalización, son los más envilecidos física y éticamente en comparación con todos los demás. También son los que sufren más. El Carajo sufre a la vez de la violencia del Estado con su estancia en la cárcel y de la de los padrotes (proxenetas) y dro- gadictos con quienes comparte la celda del apando. Al mismo tiempo son los personajes con mayor conciencia.

Desde este punto de vista, según el propio José Revueltas, El Ca- rajo es un tipo ético en el sentido de que es un instrumento para una visión ética de la realidad. El problema de la libertad se con- densa tan claramente en El Carajo, que representa toda la infa- mia, toda la humillación, toda la ignominia de estar preso. Esto le da cierta lucidez respecto a sus problemas, mientras los demás lo toman como pura sensualidad (Seminario de CILL, Dialogo sobre el apando 39-40)

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conciencia del dolor que experimenta en su cuerpo y en su alma por las torturas que solía sufrir en el apando y que quiere contar a su madre, la prueba de que él se daba cuenta de todo, conservaba la conciencia clara del dolor de vivir:

Las inmensas noches en vela de la enfermería, sujeto dentro de la cami- sa de fuerza, los baños de agua helada, lo de las venas: por supuesto que no quería morir, pero quería morir de todos modos; la forma de abandonarse, de abandonar su cuerpo como un hilacho, a la deriva, la infinita impiedad de los seres humanos, la infinita impiedad de él mis- mo, las maldiciones de que estaba hecha su alma. (45).

Pero la máxima manifestación de la conciencia de El Carajo se pro- ducirá con el hecho de que denuncia a su madre ante la policía como la culpable de la introducción de la droga a la cárcel. Totalmente depen- diente de su madre para vivir, El Carajo la denuncia a sabiendas de que su encarcelamiento significa para él la soledad total. Pero precisamente El Carajo quería nacer, romper el claustro maternal para dar sus prime- ros pasos verdaderos en el mundo. Este acto es el principio del caminar desde el estatuto de pre-hombre hasta el del hombre verdadero. Por eso era imprescindible asumir su destino de ser humano total, es decir, dispues- to a afrentar el sufrimiento, y la muerte, que es la verdadera condición humana. El acto de denunciar a la madre a la policía cobra su mayor alcance como afán de libertad. Hasta este momento El Carajo vivía, para decirlo así, encerrado en el claustro materno. Al denunciarla se liberaba de su tutela para hacerse hombre, para asumir su destino. Él sabía que sin la madre, iba hacia mayores privaciones, mayores sufri- mientos. Esa actitud nos recuerda el discurso de Gregorio en Los días

terrenales en una conversación con Fidel donde afirma que la conciencia

del dolor y de la muerte marca la verdadera génesis de la humanidad:

¿Sabes que el hombre es el milagro más bello de la naturaleza? […] ¿Por qué quieres rebajarlo entonces a la condición de un hermoso cer- do feliz? El hombre es la materia que piensa. ¿Comprendes? La materia consciente de que existe, es decir, consciente también de que dejará de existir. La “floración más alta” de la materia, llamaba Engels […] al es- píritu pensante. Ahora bien. Esa floración más alta ha de extinguirse en virtud de una ley inexorable, dentro del espacio limitado, sistema solar o lo que quieras, en el tiempo infinito, en el devenir incesante y eterno

de la materia. En esto radica la verdadera dignidad del hombre, quiere decir, su verdadero dolor, su desesperanza y su soledad más pura (Re- vueltas, 176)

A la luz de este discurso de Gregorio, uno de los personajes más significativos del conjunto de la obra de José Revueltas,la denuncia que El Carajo hace de su madre puede leerse como un suicidio, es decir la expresión de su dolor, de su soledad. El apando aparece así como la ex- ploración del ser humano colocado en una situación existencial donde está enfrentado a su angustia, su soledad y su miseria moral. Pero la conciencia clara de este estatuto de pre-hombre, su aceptación, consti- tuye la condición de la superación de la enajenación, porque eso signifi- ca la toma de conciencia del carácter colectivo del destino humano. Mantener viva la conciencia del dolor de la muerte es la forma más ca- bal de comprometerse en la búsqueda de la verdadera esencia del hom- bre.