2. Capitulo: Referentes Teóricos
2.4. Enseñanza De Las Ciencias Sociales Escolares
Como lo sugiere Pages (2011) siguiendo a Giroux (1990) el profesorado debe “ejercer activamente la responsabilidad de plantear cuestiones serias acerca de lo que ellos mismos enseñan, sobre la forma en que deben enseñarlo y sobre los objetivos generales que persiguen”. Es así como Pages sugiere una educación basada en problemas sociales, y desde esta óptica, el fenómeno del conflicto armado en nuestro país, es un tema que suscita mucho interés y recrea una necesidad prioritaria para su abordaje en la escuela.
El abordaje de la enseñanza de las ciencias sociales desde problemas, conlleva a la
necesidad de reflexionar críticamente sobre el conflicto armado y desde luego, lograr contribuir a transformar este escenario y a repensar, como lo sugiere Levstik y Barton (2001), cómo se concibe la historia (citado en Pages 2002).
2.4.1. Una Reivindicación De La Enseñanza De La Historia Y La Geografía
Una de las características que recomienda Carretero (2011), para aproximarse a la
enseñanza de la historia, es abordar las temáticas de enseñanza como un proceso heurístico. Para esto propone reducir la complejidad de un problema durante su proceso de resolución,
convirtiéndolo así en accesible para la persona. De otro lado sugiere que el abordaje del
conocimiento histórico se realice a través de narrativas, estrategia que permite utilizar y manejar el concepto de relaciones causales. Esto logra denotar que la historia no se desarrolla como una secuencia de eventos aleatorios, sino que tiene unas explicaciones sobre cómo un hecho causa otro y sobre los factores que afectan a esas relaciones; por ello, la construcción de narrativas sobre el conflicto armado es un fundamento para la enseñanza de la historia.
En cuanto al porque y al para que abordar la temática propuesta, se puede mencionar que se intenta aproximar al estudiante al método histórico, tal como lo plantea Prats y Santacana (2011), puesto que se reconoce el valor de la memoria histórica de recordar, reparar y de evitar impunidad y se genera una motivación a los estudiantes para conocer el pasado; se cumple además con buscar las claves que se encuentran detrás de los hechos históricos y se reconoce el valor de la complejidad de los acontecimientos, motivando a lo largo del proceso de enseñanza- aprendizaje a realizar análisis sociales que de una u otra forma promueven el deseo de alcanzar la verdad.
Ahora bien, de la misma manera que se reivindica la historia, se considera la importancia de la enseñanza de la geografía anclada en el campo de las ciencias sociales. Comprendida para que en los procesos de enseñanza aprendizaje se evidencie a una naturaleza que no es estática y para que disponga de estos conocimientos para la comprensión del entorno. De acuerdo con Gurevich (2005) la enseñanza de la Geografía debe apuntar a que los estudiantes reconozcan la complejidad de los actores sociales que inciden en un territorio, en su construcción y fabricación (p. 54). Pues bien, se concibe a la geografía como disciplina que se encarga de las relaciones espaciales y tiene una constante reflexión y trabajo en torno al pensamiento espacial, al adoptar la categoría del territorio como parte constitutiva del conflicto armado.
Al analizar los lazos políticos que se tejen en torno al conflicto armado, se desarrolla el pensamiento espacial- geográfico en los estudiantes. Región, lugar, mundo ciudad, frontera, Estado, recursos naturales son conceptos clásicos de las clases de geografía que merecen ser resignificados al compás de los tiempos, es decir, ser ofrecidos en situación, en contexto, en problemas; esta es la invitación que nos hace Gurevich (2005).
Este tipo de aspectos permite lograr una enseñanza de la geografía en donde los estudiantes se pregunten y analicen en dónde surgen los conflictos y desde allí se genere un criterio para mirar el papel que cumplen otros factores, globales sobre el territorio y si se presentan relaciones entre los diferentes espacios, en cuestiones como las transformaciones, las continuidades, los desarrollos y otras tantas preguntas que se puedan formular en torno al conflicto armado.
La presente investigación tiene una propuesta que se identifica con la formación para la ciudadanía, cuyo significado se encuentra en formar individuos para “tomar decisiones
responsables, para participar en la construcción de una ciudadanía democrática, así como también para fomentar y respetar valores humanos fundamentales” (Wester 2008, p. 65).
Esta propuesta se materializa en la forma como se aborda la temática del conflicto armado, puesto que se presenta como un problema complejo el cual no puede verse desde una verdad única y acabada; segundo, porque en varios apartados se resalta la necesidad de la apertura política democrática como forma de solución al conflicto y tercero porque tiene una propuesta marcada en fortalecer la educación para la paz, por ello se aclara el concepto de paz negativa y paz positiva. Se adopta explícitamente el concepto de paz positiva, ya que, en este, se entiende la paz a parir de la ausencia de violencia directa y estructural, como un proceso de realización basado en la justicia y la libertad en términos de relaciones humanas construidas desde el respeto por los derechos.
Siguiendo el repaso histórico que realizan González G. A., & Santisteban, A. (2016), la formación en valores sociales es una alternativa que también está planteada en el ejercicio de formación ciudadana, como respuesta a la violencia ejercida por los diferentes actores del conflicto, puesto que se reconoce la necesidad de que la educación en la actualidad se sigue relacionando con la guerra. De aquí que se haga énfasis en que los problemas de convivencia del país (narcotráfico y el conflicto armado interno, por ejemplo) están asociados a la pérdida de valores individuales y grupales. Esto se pretende resolver a través de un conocimiento crítico del tema y por medio de una intensa educación en valores, lo cual se materializa desde actividades sobre la memoria, desde el entendimiento de la paz, y desde las propuestas que puedan generar
los docentes y estudiantes para realizar expresiones de construcción de paz a partir de su propio reconocimiento como ciudadanos pertenecientes a la sociedad civil.
Impulsar el pensamiento crítico y la reflexión es un elemento que fundamenta la investigación. En este sentido se propone involucrar a los alumnos en la adopción de una
posición y defenderla (justificación de los valores), propuesta realizada por Murray Print, (2003), quien argumenta que las políticas que norman el desarrollo educativo deben estar inspiradas por valores humanos fundamentales, de modo que el servicio educativo contribuya a la mejor realización de las personas y de las sociedades.
Por otro, lado, se considera la necesidad de formar en ciudadanía como una política de Estado para construir una sociedad justa, reafirmar la soberanía e identidad nacional, profundizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, respetar los derechos humanos y libertades
fundamentales y fortalecer el desarrollo económico-social de la Nación. Estos precisamente son algunos de los requerimientos en situaciones de posconflicto, que desde la construcción teórica de las ciencias sociales se realiza.