• No se han encontrado resultados

En correspondencia con el programa de Concentración Nacional, el candidato Enrique Olaya Herrera pidió para el certamen electoral a celebrarse el domingo 9 de febrero un espíritu de conciliación y cordialidad para sus contendores conservadores, con quienes tenía alianzas que iban más allá del ámbito político, con el fin de mostrar a Colombia como una sociedad cívica58.

Este propósito se concretó entre los principales candidatos en la contienda. Por ejemplo, en la noticia titulada Olaya Herrera, Valencia y Carlos E. Restrepo Dirigen un Manifiesto al País, de Relator del 6 de febrero de 1930, los tres altos políticos se comprometieron a respetar el triunfo de quien resultara elegido. Y estipularon como un deber la cooperación con las autoridades; el gobierno surgido de las urnas será reconocido y acatado para “atender con eficacia las múltiples exigencias de la hora presente”59

.

56 Noticia titulada APOYO DEL LIBERALISMO A LA CANDIDATURA NACIONAL DEL DR ENRIQUE

OLAYA HERRERA (sic.), carta de respuesta de Enrique Olaya Herrera a Alfonso López Pumarejo, en esa

misma fecha cuando se la dirigió, no se especifica lugar del remitente, HBBRC, Relator, 2 de febrero de 1930, p. 8 (Anexo 3).

57 El historiador Eduardo Posada Carbó considera que estos comicios, junto con otras elecciones

presidenciales como las de 1836-1837, 1849, 1856 y 1875, fueron esencialmente formativos de la cultura política colombiana, especialmente de aquella faceta que resaltaba la importancia en el sistema democrático de la competencia electoral (POSADA CARBÓ, Eduardo. “Las elecciones presidenciales de Colombia en 1930”. En: Revista de Estudios Sociales, Bogotá, Revista N° 7, Universidad de los Andes, (2000), pp. 35-36).

58 Noticia titulada OLAYA PIDE RESPETO PARA LOS ADVERSARIO POLÍTICOS (sic.), HBBRC, Relator, 3

de febrero de 1930, p. 1.

59

Noticia titulada Olaya Herrera, Valencia y Carlos E. Restrepo Dirigen un Manifiesto al País (sic.), el documento aparece dentro del periódico con la siguiente fecha y firmantes: Bogotá, febrero 5 de 1930. (Fdo.)

Con este argumento expresaron la urgencia de un acuerdo de voluntades, de conciliación entre ellos mismos, para trabajar por el progreso del país, mostrando al mundo su capacidad para gobernarse pacíficamente. Sin ese acuerdo, alegaron los candidatos, ningún mandatario podría restablecer, dentro y fuera de la República, la confianza que debería inspirar como condición indispensable para el progreso económico, la rehabilitación financiera y el avance cultural, necesidades reconocidas en Relator como las más apremiantes para esta coyuntura. Por ello anunciaron no omitir ningún esfuerzo; todos estaban “concentrados”. Valencistas y vasquiztas, al parecer, prefirieron la victoria de Olaya, a juzgar por el siguiente diálogo de la caricatura titulada TODOS CONCENTRADOS! (sic.)60:

Caricatura 1

Enrique Olaya Herrera, Guillermo Valencia, Carlos E. Restrepo, Directorio Nacional Liberal, Comité de Concentración Nacional, Centro Valencista Conservador, HBBRC, Relator, 6 de febrero de 1930, p. 1.

60Un ejercicio reciente de reflexión colectiva sobre los enfoques y métodos de la historia política se encuentra

en el libro La historia política hoy: sus métodos y las ciencias sociales, editado por el profesor César Augusto

Ayala Diago (AYALA DIAGO, César Augusto -editor-, La historia política hoy: sus métodos y las ciencias

sociales, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 2004). En esta colección de ensayos, se destaca el

escrito por el profesor Dario Acevedo Carmona dedicado a la caricatura como fuente histórica. En este documento el profesor Acevedo valida e invita a los historiadores a renovar su uso para explicar el pasado, a través del análisis crítico de sus contenidos e imaginarios partidistas (ACEVEDO CARMONA, Darío.

“Caricatura y caricaturistas en la historiografía política colombiana”, en: La historia política hoy: sus

Fuente: HBBRC, Relator, 12 de febrero de 1930, p. 3.

Veo que la concentración toma fuerzas después del triunfo.

Exacto. Los vasquistas dicen que en todo caso prefieren el triunfo de Olaya al de Valencia. Los valencistas afirman y juran que era lo que querían, la elección de Olaya en vez de la del general. Con esto, como ves, todos resultan concentrados en torno a Olaya! (sic.).

Por otro lado, el electorado de Cali61, según se advirtió en este periódico liberal, se definió

muy fiel a este candidato, de acuerdo con el diálogo de la caricatura EL LADRON JUZGA POR SU CONDICION (sic.):

Caricatura 2

Fuente: HBBRC, Relator, 2 de febrero de 1930, p. 3.

Anoche, algún chisgarabís, decía que con unas líneas de interpretación se pretendía hacer votar a la opinión olayista local por un candidato conservador.

61 Varios historiadores que se han acercado al comportamiento de las masas caleñas en relación con

actividades políticas durante la década de 1930, coinciden en afirmar que algunos de sus rasgos más característicos fueron su pujante capitalismo a la par de la participación popular en la política, en donde crecieron juntos los partidos tradicionales al lado de nuevas y pequeñas sensibilidades políticas; el orden y el desorden eran los puntos de oscilación de una sociedad que echaba frecuentemente mano de las manifestaciones políticas en los espacios públicos como una de las herramientas preferidas para visibilizar reivindicaciones de diferentes colectivos (ver AYALA DIAGO, César Augusto, “Política y dinamita. La

presencia de Cali en la historia colombiana del Siglo XX”, op. cit., p. 25; MORERA APARICIO, Esteban,

Vesania. Locura. No sabe de la lealtad de las masas caleñas a los hombres símbolos como el doctor Olaya Herrera. Ese tal, tampoco sabe leer sino deletrear en su conciencia de cántaro (sic.).

La línea editorial de Relator, como se pudo apreciar, estuvo con la candidatura de Concentración de Olaya. Mientras los dos candidatos conservadores se peleaban por la preeminencia en su partido en medio de pugnas internas, este periódico hizo alusión a la llegada a todos “los espíritus generosos y magnánimos, ilustrados y convencidos, patriotas fervorosos y mentalidades insignes”, del nombre de Enrique Olaya Herrera como una afortunada revelación62. Para este periódico liberal, la victoria de Olaya significaba el tránsito de la era metafísica a la era económica, el abandono del odio partidista y su reemplazo por una actitud mucho más práctica orientada al que se consolidó como el gran anhelo del país, el progreso económico de la nación. Para comprometer a los electores con este proyecto, se echó mano a la exaltación de la memoria de estandartes liberales como Manuel Murillo Toro, Aquileo Parra, Rafael Uribe Uribe y Benjamín Herrera Cortés. Los abuelos podían seguir tranquilos en sus sepulcros, llamó la atención este impreso luego de conocidos los resultados, porque los nietos supieron, a la hora del peligro, tener éxito con el triunfo de Olaya.

Sin embargo, aún en estos términos emocionados del discurso proselitista, se mantuvo el llamado a la conciliación, la cordura, la tranquilidad, la amistad incluso, en vísperas de elecciones. La prensa estudiada no fue, en este evento crucial, un dispositivo63 para la confrontación sectaria entre partidos. La obligación para Relator era votar y hacerlo tranquilamente, sin insultar, atacar ni provocar a quienes lo hicieran distinto. Este fue el mensaje dado por los principales referentes de ambos bandos políticos. Deseaban de este modo decirle al “mundo civilizado”:

62

Editorial titulado EN VÍSPERAS DE LA VICTORIA (sic.), HBBRC, Relator, 8 de febrero de 1930, p. 3.

63

Desde autores como Cesar Augusto Ayala Diago, quien a su vez echa mano de planteamientos de Michel Foucault, se aborda a la prensa en un escenario que predispone la confrontación, a la manera de una campaña

en su acepción militar. (ver AYALA DIAGO, César Augusto, “Exclusión, discriminación y abuso de poder

en El Tiempo del Frente Nacional”, op. cit.,pp. 35-37). Resultó interesante el estudio de este caso concreto

porque se vio que los periódicos podían, en medio de la competencia política, incitar a escenarios distintos de la guerra misma.

Que también sabemos ser empezadores de la cultura y de la paz. Hay, por fortuna, entusiasmos encendidos en toda la república, pero no enconos ni odios. El debate, a pesar de todo, ofrece saldos apreciables a la serenidad, a la cultura, a la tolerancia (sic.)64.

Este deseo se refrendó en las urnas con el acatamiento de su resultado. Sobre esta base, no sería descabellado pensar que actores políticos liberales y conservadores, en el marco de la Concentración Nacional de Enrique Olaya Herrera, se comportaron respetuosamente, reconociendo al adversario y dándole su lugar en la contienda. En este sentido, la coyuntura analizada se caracterizó por mostrar una rotación pacífica del bando político al cual se adscribía el nuevo huésped del Palacio de la Carrera, como era conocida entonces la casa presidencial. En esta dirección, el editorial de Relator del 10 de febrero de 1930, titulado Ni vencedores ni vencidos: todos vencedores65, aprovechó para pedir mesura y cuidado entre sus lectores sobre el uso de calificativos como vencedores y vencidos para referirse a ellos mismos o a los conservadores pues, en esa “aurora de la renovación nacional”, nadie lo era. Esta percepción sobre el triunfo de Olaya reforzó la idea de congregación de esfuerzos de los dos partidos, los cuales mostraron una actitud favorable a esta iniciativa y a lo que apuntaba, el tránsito de las ciegas disputas partidistas a la discusión racional por el progreso económico de la nación. Así las cosas, fue esta la exigencia al nuevo gobierno liberal en forma de Concentración Nacional66.