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Entre ataúdes y letras Leocadio Camacho, el escritor

2.1 Entre el taller y las palabras Ambrosio López y Leocadio Camacho: artesanos y

2.1.2 Entre ataúdes y letras Leocadio Camacho, el escritor

Leocadio Camacho231 fue reconocido por los miembros de la Sociedad Unión como un joven entusiasta, un republicano ardiente, un orador y escritor que mostraba la llegada de una nueva generación de artesanos, que se valían de la unión, la instrucción, el respeto por las leyes y la paz como medio para lograr el progreso de la patria. En coherencia con esa imagen, en sus textos Camacho indicó que la práctica de escribir era propia de una sociedad civilizada, que se enfrentaba a través de la exposición de argumentos, antes que con el uso

229 Emeterio Heredia señala que Ambrosio López hizo recluir en la cárcel a los artesanos: Narciso Triviño, Luis Vásquez,

Pedro Melo y Camilo Cárdenas. Para mediados del siglo XIX, entre los artesanos liberales se había sembrado cierto recelo frente a la figura de Ambrosio López, pues había sido vinculado a la muerte de Urgate Hecho ocurrido en 1850. Al respecto Ambrosio López señaló que fue implicado en la muerte de Urgate, por no participar en una trama que se tejió en contra de Pastor Ospina quien era el que iba a hacer el camino de Medina en San Martín.

230 Los viajeros pobres, por lo general hacían viajes sin retorno debido a los costos que esto representaba, ellos se

desplazaban de sus lugares de origen hacia otros sitios con el propósito de asentarse allí con sus familias. Las travesías por algunos territorios colombianos estuvieron reservadas para miembros de la clase privilegiada del país, quienes además de viajar al interior de este tuvieron la posibilidad de salir hacia destinos en Europa, América Latina y los Estados Unidos

de las armas, porque: "la guerra de los tipos esta en razon directa del adelanto intelectual; asi como la guerra de la fuerza es la prueba mas triste de la barbarizacion de las masas"232.

De modo que, para Camacho el escribir era un acto político, el instrumento con el cual se hacía efectivo el principio republicano de la libertad de expresión233, el medio a través del cual como artesano podía defender sus derechos y los de su circulo. Pero la escritura también era una medida civilizadora 234 ya que dada la alta tasa de analfabetismo235, la falta de políticas públicas de instrucción dirigidas a los artesanos y el alto costo que tenían los libros, a través la publicación de artículos en la prensa se podía instruir a los artesanos, no sólo en asuntos políticos sino también cultivando su intelecto y su moral. En esa medida, sus escritos tuvieron el propósito de formar a los artesanos como ciudadanos236, fomentar el amor al trabajo, la moralidad y el orden, cultivar su intelecto mediante la publicación de "descubrimientos, historia, jeografia, moral i algunas otras enseñanzas útiles que deban popularizarse"237. Camacho subrayó que no estaba interesado en promover el comunismo, como sí lo hacia el liberalismo, ni en impulsar la disolución de las familias, ni utilizar la desigualdad social o de razas para granjearse adeptos238. Buscaba a través del ejercicio escritural que los artesanos alcanzaran sus peticiones "La libertad de industria, el constante trabajo justamente remunerado, la educacion libre i gratuita i la absoluta igualdad legal"239.

Aunque dirigió sus escritos a los artesanos de uno u otro partido recibiendo el apoyo de algunos de ellos240, sus opiniones también llegaron a manos de las clases elevadas,

232Leocadio Camacho, “La Situación”, La Alianza, 15 de agosto de 1868, n. 54, p. 53-54.

233Leocadio Camacho, “Misión salvadora de la prensa”. La Alianza, Bogotá, 20 de diciembre de 1866, n. 6, p. 30. 234 Ibíd.

235 Debido a que sólo unos pocos artesanos sabían leer y escribir, en las reuniones de la sociedad unión se leía en voz alta

cada uno de los artículos de los periódicos, además se recomendó a los dueños de taller leer a sus oficiales la prensa a fin de que se instruyeran, en tanto que, aquellos que si eran alfabetos se abocaban a la lectura de sus artículos y al comentario de los mismos enviando a la redacción del periódico cartas y comentarios sobre los temas abordados.

236 Los escritos de Camacho tenían como propósitos enseñar a los artesanos sus derechos y deberes, denunciar atropellos

contra el pueblo Camacho, y contar la verdad sobre los hechos. Leocadio Camacho, El obrero, 28 de junio 1865, n. 13

237 Entre los temas tratados en este se cuenta: El salto del Tequendama, historia de la fundación de Bogotá, geografía

física de la Sabana de Bogotá. Leocadio Camacho, El Obrero, 28 de junio de 1865, n. 13.

238 Leocadio Camacho, El Obrero, 15 de septiembre de 1865, n. 18. 239 Leocadio Camacho, El Obrero, 6 de octubre de 1865, n. 19.

240 Al revisar la correspondencia del periódico El Obrero y La Alianza, se observan cartas de los lectores quienes

opinaban sobre las columnas publicadas y expresaban sus felicitaciones a Camacho por la iniciativa de publicar El obrero y por cuidar de la redacción de La Alianza, además por defender a los artesanos victimas de humillaciones y ofensas impelidas por miembros de la clase elevada.

periódicos conservadores como El Símbolo, El Católico y el liberal La Opinión241, resaltaron la labor de Camacho:

El obrero, como lo revela su nombre, es en cierta manera el órgano de los de la ciudad i esta redactado por uno de ellos, joven carpintero cuya cultura de espíritu i aficion literaria conociamos por la traduccion que hiciera de la segunda parte de A. Dumas, La conciencia. El periodico aparece hasta ahora escrito con estilo sumamente moderado, con una sencillez llena de uncion i se ocupa esclusivamente en fomentar los intereses de la clase que representa...242

Como es común cuando se es un escritor público, además de la aprobación también algunos artículos solían suscitar críticas y reproches, los mismos artesanos243 y algunos liberales desautorizaron las palabras de Camacho. Sobresale la controversia que en 1865 tuvo Camacho con el santandereano José María Rojas Garrido, el redactor del periódico El Tiempo, discusión generada por las opiniones que uno y otro dieron sobre la religión y los privilegios de la Iglesia244.

A lo largo de su vida política Camacho escribió artículos de opinión, discursos, poemas y tradujo obras del francés al español245, textos en los que plasmó su visión sobre la Colombia de su tiempo. En sus escritos expresó sus opiniones sobre las revoluciones que aquejaron al país, las contradicciones entre el discurso republicano utilizado por los liberales y los proyectos impulsados por aquellos desde el Estado, el servilismo y apatía de algunos artesanos, la miseria que aquejaba a la Unión y a Bogotá. Los escritos de Leocadio

241 Leocadio Camacho, El Obrero, 15 de septiembre de 1865, n. 17. 242 Leocadio Camacho, El Obrero, 6 de octubre 6 de 1864, n. 7 .

243 La censura que Camacho recibió de parte de artesanos adversos a sus opiniones se debía a las críticas que a la apatía de

algunos artesanos por el trabajo, la impuntualidad en la entrega de las obras, la práctica de hacer el lunes. Leocadio Camacho, El Obrero, 8 de agosto de 1864, 2.

244 Las opiniones que Leocadio Camacho expresó en El Obrero sobre la religión y los privilegios de la Iglesia católica, no

fueron bien recibidas por Rojas Garrido, quien según señaló Camacho se valía de la ironía y el sarcasmo para atacar las opiniones del artesano, en medio de la disputa, Camacho calificó a Rojas Garrido como un Sancho Panza. La pugna entre ambos se elevó a tal punto que Rojas Garrido, con el propósito de intimidar a Camacho le solicitó a la policía de la ciudad el tomar nota de la casa en la que se imprimía El Obrero, acción que fue interpretada por Camacho como una esa acción propia de un gobierno acostumbrado a cometer crímenes. Leocadio Camacho, El obrero, 6 de octubre de 1865, n. 19 y 20.

245 En coherencia con la tradición de la época, tradujo del francés discursos políticos, noticias del exterior y obras de teatro

que fueron publicadas en el periódico La Alianza y algunas obras fueron puestas en escena en teatros “populares” de Bogotá. Leocadio Camacho tradujo: algunas obras de Alejandro Dumas, "El suplicio de una mujer" escrito por Emilia Girardin.

Camacho fueron publicados en los periódicos El Obrero, La Alianza246 y La República, razón por la que llegaron a varias regiones del país247.

Leocadio Camacho se refirió a sí mismo como un hombre ignorante, que usaba palabras tomadas de periodistas, poetas e historiadores que hablaron de fraternidad. Sin embargo, gozó de una educación privilegiada248 haciendo parte del grupo de artesanos ilustrados, destacándose en su círculo por poseer un amplio capital cultural. Camacho mostró una especial inclinación por la literatura y el teatro, acostumbraba acompañar sus reflexiones políticas con poemas y comentarios que daban cuenta del dominio de la literatura de su tiempo, identificando autores y teatros internacionales en los cuales fueron presentadas las obras.

En sus escritos se observa la lectura y acogida de las ideas de Alexandre Dumas; Voltaire; tratados del "sabio Caldas" -particularmente el Semanario del Nuevo Reino de Granada- y de Agustín Codazzi sobre geografía; Lamennais, citando especialmente la obra “Palabras de un creyente, texto que usó para defender la idea de que religión y libertad no son contrarias; Raynal, retomado por Camacho para referirse a la virtud y gloria que le da al hombre el realizar buenas acciones; Volney, Franklin, Luis Blanc usados para sustentar la idea de la unión, la fraternidad y la lucha organizada del pueblo; Guizot, usado para defender a la unión de los pueblos y la necesidad de no dejarse engañar por los partidos políticos; los escritos políticos de José María Madiedo. Además de estos autores, Camacho como lector de prensa accedió a escritos elaborados por figuras como Miguel Samper, José María Samper, Rafael Pombo, José María Samper, R. Carrasquilla, J.M. Quijano, Manuel Marroquín, José María Vergara y Vergara, Ricardo Silva, David Guarín, J.J. Borda, entre otros249.

246 Vocero de la Sociedad Unión de Artesanos, financiado por los artesanos. De publicación trimestral, puesto en

circulación los días 1, 10 y 20 de cada mes, comenzó a publicarse desde el 1 de octubre de 1866 hasta el 7 de noviembre de 1868. Fue impreso en el taller de Nicolás Pontón, sin embargo, como consecuencia de su apresamiento en el mes de abril de 1867, comenzó a imprimirse desde el mes de mayo y junio (mayo 4, 14, 29, junio 29) de 1867 en la imprenta de Fonción Mantilla. Desde el 1 de agosto de 1867, el periódico volvió a imprimirse en el taller de Nicolás Pontón. Finalmente, desde el 4 de enero de 1868, el periódico La Alianza fue impreso en el taller de J. Barrera.

247 La correspondencia de El Obrero evidencia que el periódico además de circular en Bogotá, era leído en ciudades como

Medellín, Rionegro, Garzón, Ambalema, Zipaquirá, Táchira, Pacho, Antioquia, Boyacá, Bolívar y Santander, lugares en donde habían agencias de distribución del periódico.

248 David Sowell, “José Leocadio Camacho: artisan, editor, and political activist,” en The tradition in Latin America. The

nineteenth century. Coords. Judith Ewell y William Beezley (Wilmington, DE: A scholary resourses imprint, 1989), 269.

249 Leocadio Camacho, destacó en periódico La Alianza la aparición de otras publicaciones, como la titulada El HOGAR,

en el que escribieron renombradas figuras como Rafael Pombo, J.M. Samper, R. Carrasquilla, J.M. Quijano, Manuel Marroquín, José María Vergara y Vergara, Ricardo Silva, David Guarín, J.J. Borda.

En cuanto al estilo que caracterizó la escritura de Camacho hay que señalar que este variaba, dependiendo de si se dirigía a los artesanos o si era a una figura de la élite capitalina. Al dirigirse a personajes políticos de uno u otro partido reconocía el prestigio de aquel y usaba un lenguaje más prolijo al exponer sus argumentos250. En cambio, en los artículos publicados en El Obrero y La Alianza su retórica variaba, el lenguaje era mordaz, para hacer más amena su exposición y como recurso didáctico usaba poemas y fragmentos de novelas de su autoría (ver anexo 5) o de otros (ver anexo 6), con los que recreaba la mísera existencia de un hombre, mujer o niña del pueblo.

A lo anterior se agrega, la presencia en sus textos de un estilo que se corresponde

con la “expulsión ritual con componentes totémicos”251 en este sentido, fue común el uso

de metáforas con los animales para referirse a los partidos políticos y a la causa de los artesanos. Por ejemplo: la guerra fue un monstruo infernal, representado por una serpiente de cien cabezas252; los gobiernos liberales fueron vistos por Camacho como una “hidra de

desunión”253. Con el interés de promover la unión y la fraternidad entre los artesanos, señaló

que los artesanos unidos debían trabajar como hormigas que unidas eran capaces de atacar y derrotar al león y a la serpiente254; era necesario trabajar como las abejas y no convertirse en arañas, tal y como lo hacia el liberalismo:

porque nos hemos propuesto imitar a las abejas, que aunque cada una busca aparte la flor que le proporciona el sustento, cuando un imprudente ataca con brusquedad su colmena todas unidas lo castigan o perecen. I ya que hemos tomado a las abejas para comparacion bueno es que hablemos de la araña i hagamos un paralelo entre estos dos insectos. La abeja trabaja noblemente por adquirir el jugo que convierte luego en dulce panal, a diferencia de la araña que vive poniendo acechanzas al débil para nutrirse con su sangre o entre las flores estrayendoles el almíbar para convertirlo en veneno 255

Al totemismo presente en los textos de Leocadio y Ambrosio, se agrego la referencia al cuerpo social y a la morbilidad social, es decir, el uso de la enfermedad como metáfora para ilustrar la situación política y social que aquejaba a la Unión en la década de 1860. Como ejemplo podemos citar su referencia al partidismo como el cólera social ,la división de los artesanos como lepra política y la unión como la cura a las enfermedades de la patria, a propósito vale la pena citar lo siguiente: "Asi, pues, la fusion completa del pueblo es el

250 Ejemplo de esto es el lenguaje son: las cartas abiertas dirigidas al directorio del conservatismo (ver: El Obrero, Bogotá,

6 de octubre de 1865, n. 19) y la serie de 4 cartas dirigidas por Camacho al economista Miguel Samper, con quien debatió acerca de las causas de la Miseria en Bogotá (ver: Leocadio Camacho, La República, 2, 9, 16 y 30 de octubre de 1867).

251Gutiérrez Sanín, “Curso y discurso”, 56.

252 Leocadio Camacho, El Obrero, 31 de julio de 1865, n. 14. 253 Leocadio Camacho, El Obrero, 8 de agosto de 1864, n. 2.

254 Leocadio Camacho, La Alianza, Bogotá, agosto 15 de 1868, n. 14, p. 54. 255 Leocadio Camacho, El Obrero, 15 de agosto de 1865, n. 16.

unico antidoto que puede restablecer el cuerpo social de la gangrena que la ulceracion politica a llevado a todos sus miembros"256.

Además, en los escritos de Camacho fueron usuales las referencias a la historia antigua, recurrió a Roma y de Grecia para ilustrar sus tesis. Por ejemplo para motivar la unión entre los artesanos cito como modelo a la Grecia Antigua en donde a pesar del desprestigio en el que cayó su democracia el pueblo se había mantenido unido; para promover el amor al trabajo puso como ejemplo a Roma que gracias al desarrollo de las artes i la industria logro colocarse como potencia de la antigüedad; para ilustrar los desastres de la guerra cito de nuevo el caso de Roma en el que el egoísmo, la corrupción y la guerra la llevaron hacia la decadencia y su desaparición.

Por último, en sus textos Camacho dejo ver su aprecio, respeto y admiración por algunos personajes, así como su desprecio frente a otros. Entre los artesanos destacó los nombres de: José M. rosales, Fonción Mantilla, Silvestre Nava, Manuel de J. Barrera y Nicolás Pontón. Entre los personajes de la política que por su honradez le suscitaron los mejores comentarios se cuentan: Fernández Madrid, Eliseo Santander, José María Samper, los señores Mallarino, Holguín, León Hinestrosa, Lorenzo María Lleras, Manuel María Madiedo, Antonio Vargas Reyes257, Manuel Murillo Toro. Camacho en su crónica sobre la inauguración del Colegio de Artesanos258 (1865), destacó la figura del presidente Murillo Toro, calificándolo como un hombre elocuente, interesado en la educación del pueblo y en cuya administración el país había gozado de la paz.

Dentro del grupo de personajes que despertaron la antipatía de Camacho se encontraban: Ceberleón Pinzón, Florentino González, Hilario López y Tomas Cipriano de Mosquera, por considerar que aquellos ya fuera como generales o como escritores públicos lo que hicieron fue acabar con el país259. Especial aversión le generó a Camacho la figura de Tomas Cipriano de Mosquera, a quien vio como el verdugo de los artesanos y el impulsor de la división al interior del país.

256Leocadio Camacho, “El Trabajo”, La Alianza, 10 de noviembre de 1866, n. 2, p. 5. 257 Leocadio Camacho, El Obrero, 1 de agosto de 1864, n.1.

258 Institución inaugurada en el 1 de enero de 1865 como centro en el que los artesanos aprenderían sobre ciencias y artes.

Al acto inaugura asistieron Manuel Murillo Toro presidente de la Unión y sus ministro, Zenón Padilla jefe de la municipalidad y artesanos de la ciudad. Durante la ceremonia el joven artesano Tomas Vega pronuncio un discurso, seguido de Murillo Toro quien hizo gala de su elocuencia y lucidez. En perspectiva de Camacho era fundamental que los artesanos aprendieran a leer y escribir, geometría, dibujo y arquitectura. Leocadio Camacho, El Obrero, 30 de julio de1865.