Los fundadores de las CEB, dada su condición religiosa y un particular
empeño en la cercanía con los desfavorecidos y en la mejora de sus condiciones de vida, plasman en sus narrativas cómo fueron permea- dos por ello, y de diversas maneras presentan fuertes coincidencias con los distintivos de la solidaridad, cuestiones que no solo fortalecie- ron su compostura y su intervención, ya que también es lo que más valoran en la actualidad. Sin embargo, los matices se hicieron necesa- rios cuando recuperamos su memoria y sus olvidos, cuando examina- mos las selecciones que hicieron de la experiencia y de su experiencia y lo que evocaron con mayor recurrencia o intensidad. Si bien ya inclui- mos algunas lecturas e interpretaciones, también nos han quedado in- terrogantes que nos lanzan a nuevas pesquisas. Algunas de estas tienen que ver con la “solidaridad sustantivo” que encontramos, como ya de- cíamos, con una alta frecuencia entre los fundadores cuando se refieren a lo ocurrido. Nos preguntamos si la trasformación de las condiciones materiales que deviene bienestar social adquirió relevancia en sus na- rrativas, dada la mística de su apostolado y su compromiso espiritual. También existe la posibilidad de que sea un recorte que le hacen a una realidad que por su amplitud y su complejidad les facilitó la lectura de
lo acontecido. Esto es, el hecho significativo ocupa lugar en la memo- ria ya que su verificación resulta posible, más que el sostenimiento de una pluralidad de personas, nombres y caras que se fueron decantando a lo largo del tiempo, y que por ello, muchas han quedado difuminadas en el contexto de lo acontecido. La “solidaridad sustantivo” se expresa en el proceso comunitario, en la congregación que emerge, y nos impulsa a ir más allá de uno mismo. Su lugar de asiento es el acontecimiento, el suceso que queda al resguardo de la memoria y que se eterniza en las narrativas. Algunas personas viven en la memoria de los fundado- res con bastante nitidez y su reconocimiento tiene una fuerte claridad y es altamente emocional, solo que por cada una de ellas se resalta en mayor medida lo sucedido. La solidaridad sustantivo es la más frecuen- te en nuestro trabajo, lo cual no es sorpresivo, dado que la muestra de los fundadores es mayor que la de los dirigentes y tampoco es vista con algún menoscabo, ya que la vigencia de los eventos, los procesos y los hechos, como actantes que son, adquieren la misma relevancia que las personas-actores en el entramado social, y esto lo evidencia. NOTAS FINALES
Para terminar, subrayamos que nos encontramos con la complejidad de la solidaridad, que constatamos su naturaleza vincular y el poder de expansividad y de contagio que genera este emocionar, sin embargo, los alcances logrados en los procesos vinculares de los integrantes de las CEB de la colonia Polanco, todavía nos presentan recovecos y oscuridades. Advertimos que esta emoción se acompaña de otras y que se nos esconde entre la confianza, la amistad, el afecto, la esperan- za y también en la indignación. Nos percatamos de sus engranajes y porosidades y tuvimos la experiencia de que en muchas ocasiones se nos escurrió por las manos. Por lo pronto, podemos afirmar que la solidaridad como emoción social y como episteme, da cuenta del posi-
cionamiento de los fundadores de las CEB; de su mística, de su visión,
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cionarse con la gente, sus aprendizajes y lo que valoran, seleccionan, realzan y persiste en su memoria. Todo ello en estrecha relación con los procesos de grupalidad y vincularidad que establecieron. Respecto
a los dirigentes de las CEB, uno de los saldos más palpables hasta hoy
es la remembranza de una experiencia con cierto matiz de idealiza- ción y que es referida como la más importante trasformación personal vivida a la luz de la experiencia de la solidaridad. No podemos negar que la solidaridad, como una de las emociones sociales por excelencia, incidió, en diversos gradientes y modalidades, en la organización de movimientos y acciones sociales de los habitantes de la colonia Lo- mas de Polanco en el periodo de nuestro interés y que esta fue creada y sostenida gracias a las interacciones y las relaciones sociales que se establecieron en la colectividad. Respecto a la materialización del impulso solidario, persiste una organización que ofrece servicios fune- rarios de bajo costo, que fue constituida hace más de 40 años y que en la actualidad convoca a los habitantes de la colonia, pero no siempre
a los dirigentes de las CEB; asunto que nos recuerda que los contrastes,
los quiebres y las rupturas siempre forman parte de la vida y tocan de vuelta a la solidaridad.
Nuestras posibilidades de acción siempre repercuten en algo, en alguien. Quién sabe qué tan fundamental o estructuralmente, eso nunca lo vamos a saber, pero algo deja uno [...] a lo mejor el recuer- do de una sonrisa, el recuerdo de alguien que estuvo dispuesto a tenderte la mano, es como que algo se imprime [...] Alguien después de que ha recibido una ayuda, de que se le ha tendido la mano, si tiene la claridad para verlo, nunca podrá decir, en este mundo cada
quien ve por sus propios intereses y nadie tiene una actitud gratuita de apoyar (CLE).
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