PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS
8. De ser probado, debe sancionarse a un medio que manipule un proceso penal?
10.2 Entrevistas y declaraciones.
En aras a un trabajo de campo de mayor profundidad, también realizamos entrevistas a abogados que trabajan en la rama y han llevado casos que han causado revuelo mediático. Del mismo modo, nos apoyamos de entrevistas hechas a periodistas y abogados, al igual que incluimos algunas declaraciones de los mismos. Las entrevistas que realizamos no fueron amplias y de múltiples preguntas, simplemente le pedimos a
los entrevistados que nos relataran su parecer sobre la influencia de los medios en el proceso penal, y que si afectaba a la justicia que se podría hacer.
Sobre las entrevistas, podemos resaltar varios puntos importantes en los cuales hubo consenso. Los entrevistados (algunos prefirieron el anonimato desde la calidad que ostentan) mencionaron que si existe una influencia mediática en los procesos de gran revuelo nacional. Sin embargo, ninguno de los entrevistados nos afirmó que fuera negativa. Hemos analizado y llegado al punto que la influencia negativa si existe, y que puede ser sumamente perjudicial. De todas formas, la respuesta de los entrevistados nos hace saber que la cultura de tratar de hacer algo con respecto a esto no existe, y creemos que se debe bien sea por conveniencia de que exista esta influencia, o porque los medios de comunicación gozan de un poder tan grande, que tratar de mitigarlos es algo en lo que nadie se quiere desgastar. Nos informaron que los medios son una herramienta sumamente útil para llegar a la justicia, y que en un país como el nuestro, lleno de escándalos que afectan el patrimonio nacional, su limitación no es una solución viable. No obstante, también hubo consenso en que usualmente se pueden inmiscuir más de lo debido, y que preocupa como en ocasiones se puede ver fácilmente un interés o posición ideológica propia, al mostrar de cierta manera la información. Varios aceptaron que han tenido que pedir a uno u otro medio de comunicación ratificaciones en ciertos temas, y que se sorprenden sobre la exposición que le dan a una ratificación comparándola con la que le brindan al error. Sobre la influencia en el juez, el consenso es que no es una situación que se pueda afirmar siempre, pero que puede ocurrir. Se afirmó, que hay jueces más influenciables que otros en cuanto lo que se publica en los medios, y en cuanto a lo que la opinión publica sostiene. Consenso hubo también en cuanto a que los medios de comunicación en nuestro país manejan muy irresponsablemente ciertos temas, y que puede ser por errores humanos, pero que también puede ser a propósito.
Todos los entrevistados concordaron en que llamar a los medios de comunicación “el cuarto poder” era sumamente afirmado.
A muy sorpresa nuestra, todos los entrevistados afirmaron por un lado que los medios mostraban de una u otra forma la información, manipulando la opinión pública tratando de obtener un resultado, pero todos negaron rotundamente que se limitara la actividad de los mismos en cuanto a los procesos penales. Al ser preguntados por qué no era viable una limitación, la respuesta mayoritaria es que una limitación traería problemas más graves para el ordenamiento, argumentando que la publicidad del proceso es el principio fundamental para que el mismo sea transparente. No deja de ser cuestionable el pensamiento aquí descrito, y creemos que el hecho de que la entrevista sea para un trabajo como este, tiene mucho que ver. Es sumamente concebible todo lo argumentado por los entrevistados en cuanto a la influencia positiva y necesidad de los medios de comunicación. Por otro lado, no entendemos él porque negar un control para una influencia negativa que existe. Dicho esto, podríamos abrir un interrogante sobre si a las personas interesadas en un proceso les favorece una influencia negativa. Pues creemos que los medios no hacen este tipo de cosas solo por vender noticias.
Siendo esto así, de dichas entrevistas fortalecimos nuestra hipótesis en que lo que debe haber no es una limitación a los medios como tal, sino una mayor responsabilidad y autorregulación de los mismos, para evitar darle el maneja inadecuado a la información. Nos parece que la limitación mediática no garantiza verdad y justicia, y puede abrir la puerta a más errores judiciales, pero endilgarle una responsabilidad mayor a los medios es necesario. Hemos visto que muchas veces no se tratan los temas con la diligencia que se debería, y los errores son muy comunes. Y nos apoyamos en declaraciones mismas de los periodistas más importantes e influyentes en nuestra nación.
Felipe López, fundador y propietario de la revista Semana sobre la justicia en Colombia mencionó; “no estoy diciendo ninguna genialidad. Todo el mundo sabe que la justicia
no funciona. Lo que preocupa es que, si se cometen errores en casos en los que todo el país tiene clavados los ojos, ¿cómo será en los juicios en los cuales nadie está interesado?”84
Sobre dicha declaración, tenemos una posición que ni concuerda con lo dicho, ni tampoco lo rechaza del todo. Por un lado, el hecho de que la opinión pública y los medios estén interesados en un proceso, puede ocasionar que el proceso se lleve a cabo con la mayor diligencia y transparencia posible por parte de los funcionarios y partes. Sin embargo, nos parece que por otro lado, puede llevar a errores si se le da el manejo equivocado a la información que se publica. Por lo tanto, de nuevo mencionamos que la limitación sería perjudicial, pero una mayor responsabilidad de los medios ocasionaría un manejo óptimo en la información, y no el hecho de publicar por vender o publicar por causar uno u otro resultado.
Yamid Amat, mencionó en el foro “Los medios, su futuro y su relación con el poder” que realizó la revista Semana en la celebración de sus 30 años que “la libertad de
prensa debe tener unos límites morales, unos límites éticos, una autorregulación que no puede confundirse con la censura –ni más faltaba- con la limitación de la libertad de prensa, sino con la contribución al bien infinito que es la paz”. Concordamos con este punto, pero hemos visto que la autorregulación no es efectuada por todos, entonces el ordenamiento debe actuar.
Y es que son los mismos periodistas quienes aceptan que a veces el publicar una noticia los hace incurrir en errores. Enrique Santos Calderón, exdirector de El Tiempo afirma:
“Son muchos los errores que cometí en más de cuarenta años de periodismo, en temas
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que se prestan a la manipulación, el afán de la chiva lleva a hacerles juego a fuentes que promueven el interés propio por encima de la verdad”85. Fidel Cano, director de El Espectador acepta que hay ocasiones donde las fuentes logran un sesgo sobre el periodista, pero que el mismo también está para dar y conseguir la información que alguien quiere ocultar.
Darío Arizmendi menciona que “a sabiendas de que las diferentes fuerzas lo primero
que tratan de hacer es manipular a los medios y a los periodistas en su propio beneficio, todos los medios, sin excepción, hemos pecado unas veces por exceso y otras por defecto, y en ocasiones hemos preferido la ligereza y el facilismo de las mal llamadas “chivas” al rigor y la contextualización.”86
Concluimos entonces, de acuerdo a lo arrojado por el trabajo de campo, que la solución ideal para que los medios tengan una influencia netamente positiva en los procesos penales, y se disminuya el campo para los intentos de entorpecimiento de la justicia, es reforzar la responsabilidad de los mismos, sin incurrir en limitaciones que afecten la libertad de expresión y la libertad de prensa.
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http://www.jetset.com.co/edicion‐impresa/temas‐revista‐jetset/articulo/de‐que‐arrepienten/62302 86