1.5. Fracturas Osteoporóticas
1.5.1. Epidemiología de las Fracturas
En el año 2000 se estimó que en el mundo hubo 9,0 millones de fracturas por fragilidad, de ellas 1,6 millones eran fracturas de cadera, 1,7 millones de antebrazo y 1,4 millones fueron fracturas vertebrales clínicas, siendo Europa la región con mayor porcentaje de fracturas (34,8 %) (108).
Tradicionalmente se ha intentado diferenciar las fracturas por fragilidad en función de la clasificación de Riggs. Se asociarían la osteoporosis tipo I las fracturas vertebrales y de antebrazo distal. Las relacionadas con la osteoporosis tipo II serían la fractura femoral proximal, la de húmero proximal, la de tibia proximal y la de pelvis. Sin embargo, existe una superposición entre ellas, que por lo tanto pueden afectar a ambos grupos (109).
Las fracturas osteoporóticas más frecuentes son las fracturas vertebrales, pero hay pocos datos sobre la incidencia real de dichas fracturas. En 2002 se realizó el primer estudio poblacional grande para determinar la incidencia de fracturas vertebrales en hombres y mujeres mayores de 50 años en toda Europa (European Prospective Osteoporosis Study Group) La incidencia de fractura vertebral morfométrica estandarizada por edad fue de 10,7/1.000 personas/año en mujeres y 5,7/1.000 personas/año en los hombres. Si la evaluación de la fractura se realizaba de forma cualitativa fue similar en términos generales 12,1/1000 y 6,8/1.000 personas/año, respectivamente Esta incidencia aumentó notablemente con la edad, tanto en hombres como en mujeres. Los datos confirman la frecuente aparición de fracturas vertebrales tanto en los hombres como en las mujeres (110).
31 Cooper et al en 1993, refieren una prevalencia de deformidad vertebral en mujeres mayores de 50 años de Rochester de 25,3 por cada 100 mujeres mayores de 50 años, con una incidencia estimada de 17,8 por 1.000 personas/año. Por otro lado, la incidencia de fracturas vertebrales clínicamente diagnosticadas entre las mujeres en la misma población fue de 5,3 por cada 1.000 personas/año. Esto supone que sólo un 30% son clínicamente relevantes (100).
A nivel europeo, se ha estudiado la deformidad vertebral radiográficamente definida, de acuerdo con los métodos de McCloskey y Eastell, en pacientes entre 50 y 79 años. La prevalencia media de todas las deformidades era un 12% en las mujeres (rango de 6 a 21%) y un 12% en varones (intervalo 8-20%). La prevalencia aumenta con la edad en ambos sexos, aunque el gradiente fue más pronunciado en las mujeres. En este estudio europeo se evidenció una variación geográfica importante, siendo más prevalente en los países escandinavos (111).
Todos estos datos ponen de manifiesto la frecuencia elevada de la fractura vertebral, y el bajo porcentaje de fracturas que producen síntomas. Además, la presencia de una fractura vertebral multiplica por 5 el riesgo de sufrir otra fractura vertebral durante el primer año, y un por 4,6 veces el riesgo de sufrir una fractura de cadera si se compara con la incidencia de estas fracturas en sujetos sin fracturas vertebrales previas (112,113).
La fractura del antebrazo distal tiene una incidencia elevada. Entre las fracturas del antebrazo distal, se encuentra la fractura de Colles, que en principio fue descrita como la fractura transversal trans-metafisaria del radio, inmediatamente por encima de la muñeca. Actualmente, el término fractura de Colles se emplea de forma generalizada y en ocasiones abusiva, lo que hace que se confunda con la fractura de antebrazo distal. En un estudio de cohortes realizado en Oviedo durante 6 años, la fractura de Colles fue la fractura no vertebral más frecuente (37%), presentando una incidencia 5,7 veces mayor en la mujer. En este mismo estudio, se estimó una incidencia de 80 casos de fractura de antebrazo distal por cada 10.000 habitantes. En otro trabajo, realizado este en Vic (Barcelona), la incidencia anual de fractura de Colles calculada para casi 20.000 mujeres entre 35 y 80 años fue de 42/10.000 habitantes (113,114).
Con respecto a la fractura de cadera, el número de hospitalizaciones por fractura de cadera en España ha aumentado desde el año 1997 hasta 2008. En términos absolutos, han pasado de 34.876 a 47.308, lo que supuso un aumento del 35,65%, con un crecimiento
32 medio interanual del 2,81%. La incidencia para 2008 fue de 103,76 casos por 100.000 habitantes, un 17,77% más que la misma tasa registrada para 1997 con un crecimiento interanual de un 1,5% (115). Ilustración 3.
Ilustración 3. Número de altas en hospitalización del Sistema Nacional de Salud español por fractura de cadera. Periodo 1997- 2008.
Tomada y modificada de: Instituto de Información Sanitaria. Estadísticas Comentadas: La Atención a la Fractura de Cadera en los Hospitales del SNS. Madrid: Ministerio de Sanidad y Política Social. Ministerio de Sanidad y Política Social. [Online].; 2010 [citado] 2016 May. Available from: http://www.msps.es/estadEstudios/estadisticas/cmbdhome.htm.
La proporción de mujeres/hombres con fractura de cadera en España desde 1997 hasta 2008 fue de 3 mujeres por cada varón. La población ≥ 65 años concentró el 89-92% del total de fracturas de cadera El progresivo envejecimiento produce un incremento gradual de la edad media de los pacientes con fractura de cadera (115).
En España hay múltiples estudios observacionales sobre la incidencia de la fractura de cadera, en diferentes poblaciones (edad, sexo …) siendo los resultados obtenidos en los diferentes estudios variables entre las diferentes provincias estudiadas (116).
Azagra et al, estiman tasas de incidencia de fractura de cadera de 259,24/100.000 habitantes/año en los varones y 664,79/100.000 habitantes/año en las mujeres en 1997, y 325,30/100.000 habitantes/año y 766,37/100.000 habitantes/año en 2010,
33 respectivamente. Un tercio de las fracturas de cadera, ya habían presentado una fractura previa por fragilidad, incluso el 21% en la otra cadera, lo que supone una oportunidad de intervención preventiva (59).
Etxebarria-Foronda et al, analizaron la tendencia de la incidencia de fractura de cadera, por grupos de edad, en la población femenina entre los años 2000 y 2012. En el año 2000, la tasa de incidencia de fractura de cadera en las mujeres, fue de 131,26/100.000 habitantes/año, cifra que ascendió en el año 2012 a 153,24/100.000 habitantes/año (117). Tanto las fracturas vertebrales, como las de antebrazo distal y de cadera son consecuencia de la OP y constituyen un importante factor de riesgo para el desarrollo de ulteriores fracturas.