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2. MARCO TEORICO

2.2. FUNDAMENTACIÓN TEORICA

2.2.2. Desgastes dentarios no infecciosos

2.2.3.4. Epidemiología

La valoración de la incidencia y prevalencia del bruxismo es difícil de establecer, puesto que sus índices epidemiológicos varían en función de:

 El diseño del estudio y los diferentes modelos de interrogatorio utilizados.

 La población estudiada.  La definición utilizada.

 Los criterios y métodos diagnóstico – clínico empleados.

2.2.3.4.1. Prevalencia general del bruxismo.

Se complica su estudio, si consideramos que muchas personas no son conscientes de sufrir este trastorno nocturno y son informadas en muchas ocasiones por las referencias de otras personas con las que conviven. Debido a ello, los datos obtenidos son muy variables y por lo tanto no siempre equiparables. Se aboga por una mayor incidencia de esta parafunción en sujetos con alteraciones del sistema nervioso central, Síndrome de Down o sujetos con retraso mental severo.

Según Richmon, Rugh y Dolfi, (2004),estiman una prevalencia del 41%-58% en deficientes mentales.También afirman que casi el 80% de los bruxistas no se dan cuenta de su hábito o se

sienten avergonzados por él, y por ello evitan este dato y se envuelven en un comportamiento autodestructivo.

Según Ripollés, (2000), en su tesis doctoral, afirmó que de los 1066 pacientes estudiados, 342 apretaban los dientes pero sólo 105 eran conscientes de hacerlo bien directamente o por referencias familiares de que rechinaban los dientes durante la noche, 93 afirmaban apretar los dientes durante el día 144 realizaban un apretamiento nocturno y diurno.

Parece ser que entre un 5-20% de la población en términos medios está afectada de bruxismo si se utiliza para su determinación un cuestionario, o bien si el sujeto es interrogado acerca de sí es consciente de que rechina los dientes; sin embargo, si la incidencia del bruxismo se determina por signos directos exploratorios, el porcentaje es mucho más alto.

Según Sellingan y Pullinger, (2001), encontraron una prevalencia de esta patología del 50% cuando la población era estudiada mediante un cuestionario y llegaba al 9 1,5% si lo que se estudiaba eran signos de bruxismo en los modelos de escayola de estos mismos sujetos. Encuentran también que el rechinamiento es significativamente más frecuente en personas jóvenes, mientras que el apretamiento lo es en sujetos mayores. No encontraron diferencias significativas entre varones y mujeres.

Según Okesonet al (2008), la prevalencia del bruxismo diurno es del 22% de la población mientras que el nocturno es del

13%. Aunque sugiere que el bruxismo es infravalorado porque es un hábito inconsciente y si la persona no está despierta rara vez es consciente de la realización de esta parafunción.

Según Lavigne, (2003) la prevalencia del bruxismo diurno es del 20% de la población general, mientras que la prevalencia del nocturno es del 8%. El rechinamiento dentario que ocurre durante la noche, disminuye con la edad, es decir, varía del 14% en los niños, el 8% en los adultos y sólo el 3% en lo pacientes de unos 60 años. Se estima que el bruxismo es detectado en un 20-30% de aquellos pacientes que acuden a consulta odontológica solicitando tratamiento, así Glaros encontró que el 30,7% de 1052 pacientes que acudieron a consulta habían sido o eran bruxomanos; al mismo tiempo que indica la existencia de una cierta tendencia familiar.

2.2.3.4.2. Prevalencia en función de la edad.

Respecto a la edad, parece que es un factor moderador.

Según Sabán, (2003), considera que la edad de mayor incidencia se encuentra entre los 35-40 años. En la infancia y adolescencia, se afirma que hay un pico.

La incidencia del bruxismo disminuye con la edad, especialmente después de los 50 años. Indica también que los síntomas y signos del bruxismo se encontraron en el 78% de la población de adultos jóvenes que examinaron.

Según Ripollés, (2000), afirmó que en lo que respecta a la edad, los más jóvenes (menores de 19 años) presentan frecuentemente más apretamiento diurno que el resto de las edades; éste mismo resultado se vuelve a repetir al analizar el rechinamiento nocturno. Sin embargo, el porcentaje mayor de ambos apretamientos, diurno y nocturno se obtiene en el grupo intermedio de edad (20-4 1 años), con un 45%, seguido del de los mayores (más de 41 años) con un 41%.

2.2.3.4.3. Prevalencia en función del sexo.

Referente al sexo, hay autores que afirman que no hay ninguna preferencia de este hábito. Por otra parte, otros defienden una mayor incidencia del sexo femenino e incluso, se presenta una mayor incidencia en mujeres híperemotivas considerando una proporción de cuatro mujeres por un hombre. Por otro lado, en un estudio realizado en 1999, se confirma que el bruxismo diurno es más frecuente en hombres y el nocturno en mujeres. Se estima que sólo el 10-20% de la población es consciente de su bruxismo nocturno ya que algunos pacientes únicamente conocen su existencia a través de otras personas.

Las mujeres presentan mayor prevalencia (22% más que los hombres) en apretamiento, pero el sexo del individuo no marca diferencias en rechinamiento.

Según Ripollés, (2000), en mujeres se presenta el apretamiento durante el día en un 29%, en un 30% nocturno y en un 40% se presentan tanto de día como de noche. Por otra parte, en hombres existen un 23% de apretadores diurnos, un 30% de apretadores nocturnos y un 45% de ambos tipos. Es decir, los resultados indican que las mujeres rechinan o aprietan con más frecuencia que los hombres durante el día; los porcentajes se igualan en el rechinamiento nocturno para ambos sexos; por último, en los hombres se encuentra un mayor porcentaje de apretamiento nocturno y diurno que en las mujeres.

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