FECHA: DICIEMBRE 2002 – ENERO
B. EPIDEMIOLOGIA DE LAS INFECCIONES NOSOCOMIALES:
Actualmente las infecciones intra hospitalarias constituyen uno de los principales problemas de la asistencia en salud, que lejos de resolverse se transforma en una importante causa de morbi -mortalidad hospitalaria, fundamentalmente, en los países en vías de desarrollo4.
Se estima que las infecciones nosocomiales independientemente de la morbilidad y mortalidad, contribuyen de manera importante al incremento del costo de la atención hospitalaria5 y está fuera de discusión que la tasa de infección entre enfermos no debe ser mayor que el 7% y que una tasa elevada atribuible a infecciones intra hospitalarias prolonga la hospitalización de cinco a diez días en promedio6.
Los programas de vigilancia epidemiológica en Estados Unidos de América han demostrado que entre un 5 y un 10 por ciento de los pacientes ingresados a diferentes hospitales, adquirieron una infección que no estaba presente, ni en período de incubación, al momento de su ingreso, En 1986, en México se registró una tasa de 6 y 17 por ciento en hospitales de segundo y tercer nivel, respectivamente7.
En 2001, en Honduras, un estudio de prevalencia de infecciones nosocomiales realizado en un hospital de segundo nivel localizado en el occidente del país, reportó una prevalencia de 12,7 por ciento8.
La infección nosocomial de vías urinarias representa cerca del 40% de todas las infecciones adquiridas en pacientes hospitalizados y es la infección nosocomial más frecuente. Se calcula que entre 400.000 y 1.000.000 de pacientes en hospitales para cuidados agudos desarrollan bacteriuria o infección nosocomial de vías urinarias anualmente en los EUA. La magnitud es aun mayor en ciertos subgrupos de pacientes, como los ancianos internados en asilos, los centros de rehabilitación y unidades de cuidado prolongado donde se atienden enfermos neurológicos con secuelas de enfermedad vascular o paraplejía. Tanto en pacientes agudos como en los crónicos el factor predisponente es la presencia de sonda vesical y se considera que dichas sondas son responsables del 80% de las infecciones nosocomiales de vías urinarias.
Se ha considerado a la Neumonía nosocomial (NN) como responsable del 15% del total de las infecciones nosocomiales. En 1984 la incidencia global de NN en EUA fue de 6 casos por 1.000 egresos hospitalarios, fluctuando entre 4,2 y 7,7 casos por 100 egresos en relación con diferentes tipos de hospitales. La NN se ha reconocido frecuentemente como una infección postoperatoria. En los últimos años, varios estudios han identificado a
subgrupos de pacientes con alto riesgo para desarrollar NN bacteriana y son: pacientes con intubación endotraqueal y/o asistencia mecánica ventilatoria, pacientes con depresión del estado de alerta (especialmente aquellos con trauma craneoencefálico cerrado), antecedentes de aspiración de contenido gástrico de alto volumen, enfermedad pulmonar obstructiva crónica subyacente y sujetos con edad mayor de 70 años.
La mortalidad cruda por NN varía del 20% al 50%, la mortalidad atribuible a NN es de un 30% a un 33% y la NN ha llegado a representar el 60% de todas las muertes secundarias a infección nosocomial.
A pesar del gran avance en la cirugía contemporánea, la adquisición de infecciones nosocomiales representa un grave problema para muchos pacientes en el periodo postoperatorio y de ellas, la infección de la herida quirúrgica es la más frecuente, representando en la mayoria de las series publicadas el segundo lugar de infecciones adquiridas intra hospitalariamente. Las consecuencias de una herida infectada pueden ir desde molestias mínimas hasta la muerte. La infección de la herida quirúrgica es una de las tres infecciones nosocomiales más costosas, debido a una estancia hospitalaria prolongada, administración de antibióticos, utilización de material de curación en grandes cantidades, costo del tiempo de médicos y enfermeras a su cuidado y también a que el paciente con herida infectada es más susceptible a adquirir otras infecciones nosocomiales.
Las Bacteriemias nosocomiales son, cuando menos en parte, una consecuencia del progreso médico ya que los avances en cirugía, anestesia, quimioterapia anti neoplasica, hemoterapia y tratamiento de sostén de padecimientos metabólicos y degenerativos permiten la sobrevida de pacientes debilitados o altamente susceptibles a infección.
La incidencia global de bacteriemias nosocomiales en las ultimas dos décadas fluctúa entre 10 a 15 episodios por cada 1.000 pacientes hospitalizados. McCabe y Jackson, establecieron la influencia de la enfermedad subyacente a la bacteriemia en su pronostico y mortalidad. En su estudio se designaron tres categorías de enfermedad basal:
• Rápidamente fatal, como la leucemia aguda, en la que la fue del 91%.
• Enfermedad fatal a largo plazo, categoría que se aplicó a pacientes con neoplasias, nefropatía o cirrosis hepática en la que la mortalidad fue del 66%. • Enfermedad no fatal, pacientes diabéticos o con condiciones obstétricas en los
que la mortalidad fue del 11%.
Esta influencia de la enfermedad subyacente sobre el desenlace de las bacteriemias se ha confirmado subsecuentemente en diversas investigaciones.
La diarrea es una de las infecciones nosocomiales de mayor incidencia en los países en desarrollo, que frecuentemente se presenta en brotes epidémicos; esto se explica, en gran medida, por la ausencia de programas efectivos de control en presencia de un alto porcentaje de pacientes hospitalizados por diarrea comunitaria.
La diarrea nosocomial se transmite de persona a persona, mediante alimentos o agua o mediante un vehículo común como medicamentos o aparatos contaminados, pero la forma de transmisión más frecuente en los hospitales es de persona a persona,
generalmente con microorganismos que requieren una baja dosis de inoculación para producir enfermedad9.
Las infecciones nosocomiales en gineco-obstetricia, representan una amenaza potencialmente grave. Las tasas de infección registradas en diversas instituciones varían de acuerdo al tipo de procedimiento realizado, a la población en estudio y a los criterios establecidos para la definición del problema, por lo que sus valores difieren considerablemente. En un estudio realizado en el Instituto Nacional de Perinatología de la ciudad de México en 1989, se encontró una tasa de infección nosocomial en pacientes gineco-obstétricas de 2,37 por 100 egresos; la tasa de IN de tipo puerperal, fue de 2,11 por 100 egresos, mientras que la de las IN en cirugía ginecológica, fue de 6,3 por 100 egresos. Los tipos de infección más frecuentes fueron las endometritis y la infección de herida quirúrgica. La etiología, en la mayoria de las infecciones, fue polimicrobiana10.