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2. Marco teórico

2.5 Epistemología VS Realidad

Pensar epistemológicamente tiene una connotación desde diferentes perspectivas, por lo cual es importante reconocer que en el campo del saber científico existe una rama del conocimiento dedicada a la reflexión sobre la ciencia misma o sobre su producto, denominado el conocimiento científico, por ello es fundamental el abordaje de diferentes cuestiones como la que se enuncia a continuación: ¿Cuál es la realidad y la concepción actual del lenguaje?

Según Bernal Cesar (2006) para Piaget, la lógica, la metodología y la teoría del conocimiento, o epistemología, constituyen tres ramas importantes en el campo del saber científico, la lógica literalmente es el estudio de las condiciones formales de la verdad en el campo de las ciencias; la metodología es la teoría de los procedimientos generales de investigación que describen las características que adopta el proceso general del conocimiento científico y las etapas en que se divide dicho proceso. la epistemología o teoría del conocimiento se puede clasificar en tres categorías: 1. Las que parten de una reflexión sobre las ciencias y tienden a prolongarla en una

teoría general del conocimiento; 2. Las que, apoyándose en una crítica de las ciencias, procuran alcanzar un mundo del conocimiento distinto al conocimiento científico (en oposición con éste, y no ya como su prolongación); 3. Las que permanecen en el interior de una reflexión sobre las ciencias.

El desarrollo contemporáneo de la epistemología de las ciencias ha puesto en cuestión los argumentos sobre la manera como se construyen, delimitan y validan las teorías científicas desde posturas tales como las del inductivismo, el positivismo lógico y el empirismo (Chalmers, 1999). Las posiciones de corte estructuralista racional como las sugeridas por Imre Lakatos (1978) en los programas de investigación científica o las de corte estructuralista relativo como las de Thomas Kuhn (1971) a través de paradigmas y revoluciones científicas se han esforzado por demostrar usando la historia de la ciencia como referente, que los seres humanos elaboran ideas y explicaciones con categorías naturales y ontológicas o con categorías lógicas y filosóficas para explicar el mundo y los diversos fenómenos que en él se presentan.

Desde esta perspectiva, las teorías hacen parte de determinados contextos que pueden contribuir para ayudar a diferenciar y al mismo tiempo relacionar el conocimiento científico y el cotidiano, en tanto que estos conocimientos son maneras alternativas de interpretar la realidad. En ese sentido, la conceptualización que desde ella se haga posibilita miradas particulares, en consecuencia, los significados que se elaboran poseen connotaciones específicas.

Con base en lo anterior es clave reconocer que desde la perspectiva común se desarrollan modos de pensamiento enmarcados en un realismo y un inductivismo ingenuo, de tal manera que

las explicaciones son el resultado de generalizaciones acríticas que surgen de observaciones cualitativas sobre los objetos.

En este modo de pensamiento, se busca explicar cómo funciona el mundo con respuestas “seguras y rápidas”. La generalización inductiva de hechos hace suponer que tanto el conocimiento como la realidad son eventos externos al sujeto y, en consecuencia, la función del individuo es buscar los secretos de la naturaleza y de la sociedad; los resultados obtenidos se traducen en certeza, en ausencia de dudas, en donde no se hace necesario efectuar contrastación de preguntas a partir de la consideración de posibles soluciones alternativas.

Esta perspectiva del conocimiento, que en su forma de expresión más desarrollada daría lugar al establecimiento de posiciones positivistas y empiristas asigna explicaciones a los objetos en razón a propiedades inherentes a los mismos, por ejemplo, decir que los cuerpos caen porque tienen peso. El conocimiento cotidiano está ligado al desarrollo de categorías naturales y ontológicas del ser humano, o sea a la manera como las personas construyen el mundo perceptual y material que depende de la forma de interacción social y cultural, es decir que, desde la perspectiva del pensamiento de sentido común, la realidad está fuera del sujeto y por tanto al buscarla se conoce.

En el libro: “Las palabras y las cosas”, Foucault (1984a) presenta de manera explícita una forma de interacción desde el pensamiento de sentido común, es un "abordaje arqueológico epistemológico", que se constituye en un estudio sobre los saberes, y la forma en que las disciplinas humanas se han desarrollado, básicamente en relación con el lenguaje.

De la misma manera, Foucault hace énfasis en aspectos de la economía y el trabajo, pero siempre desde un punto de vista semiótico, y estructuralista, en el cual permite hacer un análisis del saber, el conocimiento y la imagen, en este libro de las palabras y las cosas Foucault estudia el cuadro "Las Meninas" de Diego Velásquez, en el que hace un análisis del complejo juego de miradas, visiones, posiciones y apariciones (o desapariciones) de los personajes, los espacios y las acciones. Posiblemente con ello desarrolla su argumento fundamental: que los periodos de la historia poseen ciertas condiciones de verdad que constituyen lo que es aceptable o no, como, por ejemplo, en el campo de las ciencias. Así mismo, argumenta que estas condiciones de discurso cambian a través del tiempo, mediante cambios relativamente repentinos, de una episteme a otra.

Por lo tanto, frente a una visión progresiva y generalista de la historia, Foucault propone pensar la historia como articulaciones acumulativas de acontecimientos que, surgidos en ciertas condiciones, van abriendo espacios y grietas, que multiplican líneas de ruptura y permiten las contradicciones así afirma Foucault (1984b):

Quizá haya, en este cuadro de Velásquez, una representación de la representación clásica y la definición del espacio que ella abre. En efecto, intenta representar todos sus elementos, con sus imágenes, las miradas a las que se ofrece, los rostros que hace visibles, los gestos que la hacen nacer. Pero allí, en esta dispersión que aquélla recoge y despliega en conjunto, se señala imperiosamente, por doquier, un vacío esencial: la desaparición necesaria de lo que la fundamenta —de aquel a quien se asemeja y de aquel a cuyos ojos no es sino semejanza. Este sujeto mismo —que es el mismo— ha sido suprimido. Y libre al fin de esta relación que la encadenaba, la representación puede darse como pura representación. (p.25)

Por otro lado, parafraseando a Foucault, cuando él habla de la imaginación de la semejanza, hace un análisis de cómo evoluciona la representación y el conocimiento, y hace hincapié en el paso de la construcción semántica del Renacimiento a la de los siglos posteriores, también hace una relación entre signo y semejanza, que se relaciona a su vez con el poder de recordar y la impresión que deja lo percibido en la imaginación.

Partiendo de lo anterior es oportuno mencionar que de lo percibido por la imaginación se llega a la práctica discursiva, la cual es considerada como “el dominio constituido por los diferentes objetos que adquirirían o no un estatuto científico” (Foucault, 2005.p306), que se define por el saber de esta forma, proponiendo un análisis y una descripción de las relaciones discursivas.

En este sentido, Foucault se aproxima a un tipo de racionalidad distinto y a sus efectos múltiples, alude a diversos campos de validez, reglas sucesivas de uso, medios teóricos de elaboración, escalas micro y macroscópicas de la historia de las ciencias, entendiendo que los acontecimientos se disponen de varias maneras y redistribuciones recurrentes, pues existen varios pasados, formas de encadenamiento y jerarquías para una misma ciencia.

Por otro lado, a la luz de lo que plantea Ginzburg Carlo (2008) “si la realidad es impenetrable, existen zonas privilegiadas, pruebas, indicios que permiten descifrarla” (p138). Lo cual puede abrir camino en distintos ámbitos cognoscitivos e incursionar en la profundidad de las ciencias humanas. El paradigma indiciario orienta la percepción de detalles que establecen tres casos: Síntomas en el caso de Freud, Indicios en el caso de Sherlock Holmes y Rasgos pictóricos en el caso de Morelli, en los tres casos se identifica el modelo de la sintomatología o semiótica médica, sin embargo, ese saber indicial permite perpetrar que el mundo es un texto.

Al referir entonces, que el mundo es un texto se puede generar una crisis de interaccionismo simbólico donde el objetivo es reproducir la acción y crear situaciones que salgan de la normalidad como se concibe en la metodología social cualitativa, por analogía se debe desprender todo el texto como interpretación , en el que se pueden buscar indicios, porque también hay una dicotomía y es que el mundo no es como dicen los textos por lo cual puede surgir la pregunta ¿cómo se llega a la idea de orden? Desde un concepto de observación, descripción y análisis se puede pensar de una manera positivista, posiblemente un pensar en el vacío y la pluralidad.

Ginzburg (2008), plantea y reconstruye de manera notable el paradigma de conocimiento inicial y se remonta de manera notable al modo de conocimiento de la realidad sobre la base del relato y la tradición oral. Por ello constituye una fundamentación histórica- epistemológica sobre su producción especifica en el campo de la historia de la cultura (p 140).

La opción de Ginzburg por los abordajes micro históricos sobre aspectos relevantes del desarrollo humano hace que los procesos observados converjan en una suerte de singularidad que hace prevalecer la participación humana en el proceso de interacción cultural y social.

La interacción cultural y social también están presentes a lo largo de la historia y tal como lo plantea Wallerstein Emmanuel (1996a) en “Abrir las ciencias Sociales”, acerca de los riesgos que pueden surgir en la investigación y por ende en el conocimiento porque todavía no se puede asegurar que las nuevas infraestructuras al dar como resultado agrupamientos de conocimientos generen alternativas coherentes. Puesto que siempre existirían riesgos, aunque no se debe olvidar que todo es en busca de mejorar y por ello es importante que los problemas que existen se discutan con claridad de manera abierta e inteligente pues los seres humanos siempre están en busca de

respuestas y verdades por ello están inmersos en interrogantes para abrir debates y posiblemente discutir quién tiene o no la razón.

Interpretar la realidad desde Wallerstein (1996b), es abrir los horizontes al debate constante y buscar la manera de cambiar y contribuir al proceso de investigación en las ciencias sociales, retomando estructuras sociales que contribuyan a estructurar la verdad y dejar abierto un legado constitutivo para la investigación.

Así mismo, Marcuse Herbert (1971) en Razón y Revolución discute las distintas formas del ser y del pensar que de alguna manera repercuten en la estructura social del hombre, él parte de la teoría de Hegel por lo tanto expresa que las cosas no existen en su verdad, únicamente el sujeto, el individuo pensante es capaz de realizar la noción de su existencia, hace énfasis en las formas de pensamiento que pueden revelar que el sujeto es realidad.

También se puede mencionar a Ibáñez Jesús quien en el libro “el regreso del sujeto, la investigación social de segundo orden” presenta ciertas paradojas y un metalenguaje con amplia extensión hacia las ciencias humanas y sus técnicas. Parte del hecho de que el sujeto se fue en el momento mismo de su nacimiento, al menos en el momento mismo de su nacimiento como objeto de estudio para lo que hoy llamamos ciencias sociales.

Ibáñez (1991) afirma que la revolución es posible, en el momento mismo que dice que la libertad es una ficción, explícitamente o dando leyes, dice que se puede ser libres (p.13).

Por ello, se necesita pensar en el ser humano como persona que siente, que sufre, que goza y, sobre todo, como un ser libre trascendental, espiritual, digno de respeto y reconocimiento.

En la actualidad el desafío en el campo de la epistemología consiste en la integración del conocimiento entendido como una categoría más amplia que la ciencia misma, en tanto que incluye los saberes de la vida diaria, como la religión, el mito, las creencias, entre otros. Actualmente se necesita integrar el conocimiento para lo cual es necesario investigar en grupos interdisciplinarios

capaces de trascender su disciplina para generar nuevos conocimientos a partir de la transdisciplinariedad.