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Los equinodermos están entre las especies marinas más llamativas y conoci- das. ¿Quién no conoce una estrella de mar? Sin embargo, el grupo incluye una variedad extraordinaria de especies y de formas, desde los típicos erizos hasta los enigmáticos crinoideos, verdaderos fósiles vivos. Al igual que en los otros grupos, la fauna de equinodermos de las aguas profundas del Pacífico mexi- cano está muy mal conocida. La taxonomía del grupo también es complicada y se requiere mucha experiencia y contar con la bibliografia adecuada, por lo general difícil de conseguir ya que data en su mayoría del principio del siglo XX. Cuatro grupos de equinodermos fueron obtenidos durante los cruceros: los Asteroidea (estrellas de mar), los Echinoidea (erizos), los Ophiuroidea (estre- llas quebradizas) y los Holothuroidea (pepinos de mar).

Los erizos estuvieron pobremente representados (cuatro especies), pero destacando la extraordinaria abundancia de dos especies ocasionalmente sim- pátricas, Briaster towsendi y Briopsis pacifica, que alcanzaron densidades es- timadas de más de 2000 especímenes por hectárea en algunos muestreos en la porción SO del Golfo de California, entre 900 y 1150 m. En ambas especies, estas muy altas densidades fueron alcanzadas en condiciones de oxigenación muy bajas (menores de 0.3 O2 ml l-1). Las estrellas alcanzaron una diversidad

mucho mayor, con 18 especies, incluyendo una especie no descrita del géne- ro Radiaster. Eso representa el 30 % de todas las especies conocidas para el Pacífico de México por debajo de los 500 m de profundidad. El conjunto de estrellas de aguas profundas obtenido durante el proyecto es también el más importante recolectado desde el crucero exploratorio del “Velero IV”, en 1940. Todas las especies fueron recolectadas por debajo de la ZMO que se extiende por la zona centro y sur del Golfo de California, o en el umbral de la zona donde prevalecen condiciones de hipoxia moderada hasta severa. Las concentraciones de oxígeno disuelto epibentónicas asociadas con la captura de los ejemplares indica una fuerte tolerancia a condiciones de hipoxia severa (menores a 1 ml l-1

O2) para la mayoría de las especies, y de hipoxia moderada para Ctenodiscus

crispatus y Nymphaster diomedeae (Hendrickx et al., 2011).

En el caso de los pepinos de mar, la colección obtenida incluyó repre- sentantes de cinco de los seis órdenes de Holothuroidea: tres especies de Dendrochirotida, dos Dactylochirotida, dos Aspidochirotida, cuatro Elasipodida y dos Molpadiida. Los Apodida no estuvieron representados en las muestras obtenidas, pero probablemente se encuentran en aguas todavía más profun- das. De estas 13 especies, capturadas por debajo de los 350 m de profundi- dad (377-2200 m), 11 fueron identificadas a nivel de especies y dos, pertene- cientes a los géneros Ypsilocucumis y Mitsukuriella, son nuevas para la ciencia (Massin y Hendrickx 2011). Además, previamente se había reconocido ya otra especie nueva, Synallactes virgulosolida (Massin y Hendrickx 2010), recolec- tada frente a Baja California Sur, a 1030 m de profundidad, y que constituye el primer registro de este género para el Golfo de California. Comparativamente con otras áreas del mundo donde las holoturias de aguas profundas suelen ser muy abundantes, el número reducido de especímenes recolectados durante las campañas podría estar relacionado con la presencia de la ZMO a lo largo del Pacífico mexicano. Con 13 especies identificadas o reconocidas como nuevas, el material recolectado durante los cruceros del proyecto TALuD representa el 42% de todas las especies (31 en total) de holoturias conocidas para el Pacífico mexicano por debajo de los 350 m de profundidad, con una mayor diversidad en el Golfo de California (20 especies).

El cuarto grupo de equinodermos recolectados en las campañas, las ofiuras, es probablemente el más complejo desde un punto de vista taxonómico. una revisión preliminar del material recolectado indica la presencia de por lo menos 30 especies, de las cuales sólo cuatro han sido identificadas hasta la fecha. Las ofiuras revisten una importancia ecológica fundamental, pues pueden ser ex- tremadamente abundantes y son filtradores de partículas en suspensión. Las mayores capturas obtenidas durante los cruceros corresponden a estaciones localizadas en el Golfo de California central, entre 1200 y 1400 m de profun- didad (varios cientos de especímenes por arrastre).

Peces

Los peces que habitan ambientes por debajo del límite de la zona fótica (<200 m) son considerados peces de profundidad (Marshall 1971). Los pe-

ces de ambientes profundos están representados en el Golfo de California y en Pacifico central mexicano por al menos 195 especies repartidas en 143 géneros y 83 familias (Castro-Aguirre y Balart 1996). La primera expedición en el Pacífico mexicano, a bordo del vapor “Albatross”, se realizó en 1885 y 1889, y los peces recolectados fueron estudiados por Gilbert (1890, 1892), Garman (1899) y Townsend y Nichols (1925). Otros informes se han basado en organismos de ambientes profundos varados en superficie, por ejemplo la quimera narizona Harriota raleighiana (Castro-Aguirre et al. 2007) y el gra- nadero Coryphaenoides oreinos (González-Acosta et al. 2007) o especies que presentan migraciones eventuales de lo profundo hacia aguas someras como el tiburón espinoso Echinorhinus cookie (Aguirre et al. 2002). Lo anterior refle- ja una exploración inadecuada y no sistemática, en mayor parte ligada a que estos recursos son de difícil acceso a los artes convencionales.

un factor limitante para la investigación de especies de mares profundos, es la disponibilidad de ejemplares para realizar estudios comparados. Debido a esto, la posición sistemática de algunos grupos dista mucho de estar ple- namente determinada. Durante los cruceros del proyecto se capturó una qui- mera (Chimaeridae) del género Hydrolagus (Fig. 16 A) y un pez cabeza gorda (Psychrolutidae) del género Psychrolutes (Fig. 16 B) que no han sido registra- das para el país. La sistemática de estos grupos no está bien conocida. A nivel mundial, a medida que se obtienen más muestras, se han ido describiendo nue- vas especies, lo que complica su determinación.

Entre el material recolectado durante el proyecto, la especie más abundan- te fue la brótola negra, Cherublema emmelas. Su distribución batimétrica va desde aguas superficiales en el caso de los huevos y los estadios larvales, hasta 1010 m de profundidad, para el caso de los juveniles y los adultos. El límite más profundo se incrementó en 260 m a partir de los datos registrados en el proyecto (Aguirre-Villaseñor y Castillo-Velázquez 2011).

La familia Macruridae presentó cuatro de las ocho especies registradas para el Pacífico mexicano. La especie más abundante fue Nezumia liolepis con 99 organismos, seguido de Coryphaeniodes capito con 40 organismos, C. an-

guliceps con siete organismos y N. convergens con dos organismos (Moreno-

Flores 2009). El registro de mayor profundidad para Coryphaenoides capito era de 1000 m; sin embargo, en este proyecto se han recolectado 23 organismos a profundidades de hasta 1750 m. Analizando la estructura de tallas se observa la presencia de tres grupos: el grupo 1 fue más abundante en el estrato menor

a 1000 m, mientras que los grupos 2 y 3 fueron más abundantes en el estrato mayor a 1001 m. Esto parece indicar una tendencia de que los organismos más grandes habitan mayores profundidades (Aguirre et al. 2010a).

La familia Ogcocephalidae (pez vampiro) se encuentra representada, en aguas someras (<200 m) y en aguas profundas (>200 m), por diferentes especies. La más abundante fue Dibranchus spinosus; su registro batimétri- co mayor era de 1439 m y en el TALuD se recolectaron cuatro organismos entre 1526 y 1750 m. Este nuevo registro incrementa el intervalo en 311 m. Analizando la estructura de tallas se observó la presencia de tres grupos: el grupo 1 con organismos menores a 5 cm, el grupo 2 con organismos entre 6 y 13 cm y el grupo 3 entre 12 y 18.3 cm. Respecto a la profundidad, se ob- servó que los organismos de menor tamaño habitan aguas menos profundas. Respecto a la concentración de oxígeno disuelto, los organismos pequeños se presentaron en intervalos con menor concentración (de 0.04 a 0.38 ml l-1),

mientras que los de los grupos 2 y 3 fueron encontrados en un intervalo más amplio (0.04 a 0.72 ml l-1) (Salas y Aguirre 2010).

Dentro de un mismo lance, en ocasiones se capturaron organismos adultos y embriones fuera de sus posibles madres. El tiburón renacuajo Cephalurus

cephalus (Scyliorhinidae) es una especie aplacentaria vivípara u ovovivípara.

En un mismo lance se capturaron 13 crías y tres adultos (dos hembras y un macho) y, además en otro lance, se recolectó un segundo macho. Los resul- tados de las técnicas genéticas de paternidad empleadas parecen indicar que los 13 embriones son hermanos e hijos de una misma hembra (Aguirre et al. 2010b).

Como ya se mencionó, la escasa disponibilidad de material que sirva para estudios comparativos es una limitante para la investigación . A menudo ocu- rre que en la búsqueda de especímenes, algunos museos poseen escasos ejemplares de una determinada especie o ninguno. De esta manera, los estu- dios de anatomía basados en osteología, miología, etc., no pueden realizarse, impidiendo obtener importante información. un caso curioso es el tiburón re- nacuajo Cephalurus cephalus (Fig. 17): Kato et al. (1967) señalaron que las relaciones mirísticas de los especímenes del Pacífico mexicano y del Golfo de California difieren sustancialmente de las de los organismos procedentes de Chile y Perú y a la fecha la discusión sigue sin resolverse.

Basándose en la experiencia adquirida durante el proyecto TALuD, es evi- dente que se requiere de un esfuerzo mancomunado de los ictiólogos actuales,

junto a otros especialistas, en especial del área de la biología molecular, para realizar estudios basados en técnicas electroforéticas o en análisis de ADN y, para ello se requieren especímenes recolectados bajo condiciones especiales. cOncLuSIOnES

La situación crítica de los ecosistemas de la plataforma continental y de las comunidades animales que allí habitan ha sido reconocida a nivel mundial. Esta situación ha sido provocada, entre otras cosas por la sobreexplotación de los recursos. Esto ha obligado a dirigir la atención a la explotación de recursos na- turales a mayores profundidades y es esta tendencia la que en el futuro, afec- tará a la biodiversidad de estos ecosistemas. Es por esto que diversos actores tienen el compromiso de contribuir con su conservación. Desde la academia, es pertinente adelantarse al hecho y contribuir a su conocimiento, y así sentar una línea base que facilitará la toma de decisiones y el desarrollo de políticas públicas en la materia. Por su parte, los manejadores de los recursos natura- les, tienen la obligación de diseñar un sistema de evaluación y control de la ejecución de las actividades del programa de planeación del sector pesquero, basado en información científica y técnica que oriente y apoye el desarrollo del sector. Conservar y ampliar el acervo de las colecciones taxonómicas es parte fundamental para lograr este objetivo, y el proyecto TALuD, que aquí presen- tamos, ha adoptado estos lineamientos desde sus inicios.

En general, la fauna encontrada durante el proyecto fue muy diversa, y se comprobó la presencia de especies no registradas anteriormente para la región o especies nuevas para la ciencia. A la fecha y, de acuerdo con el ma- terial obtenido durante las campañas, se han logrado identificar 344 especies (107 de poliquetos, 1 de copépodo parásito, 47 de copépodos bentónicos, 6 de lofogástridos, 53 de crustáceos decápodos, 56 de moluscos, 65 de equi- nodermos y 9 de peces). Sin embargo, es muy probable que este número au- mente de manera significativa una vez completada la revisión de la totalidad del material recolectado durante los cruceros TALuD, en particular en el caso de los copépodos y de los poliquetos.

Los resultados permiten reconocer la importancia ecológica y económica de la ZMO en la distribución de las especies y comunidades a lo largo del Pacífico mexicano. Por un lado, la disminución drástica y la desaparición del oxígeno en esta zona genera una barrera química que impide los intercambios entre la

fauna que habita por encima y por debajo de la misma e incluso este fenómeno puede ser un factor importante en los procesos de especiación. La información disponible hasta la fecha indica que las relaciones biológicas entre estas dos faunas son inexistentes en la mayor parte de las zonas donde predomina este fenómeno, y ambas comunidades están formadas por especies distintas. En la plataforma continental, en la franja que se encuentra por encima de la ZMO, macrocrustáceos tales como la galera o esquila Squilla bigelowi (una especie de estomatópodos), la langostilla Pleuroncodes planipes y el camarón Solenocera

Figura 16. Especímen de: A) una quimera Hydrolagus sp. de 40 cm de longitud total y B) un pez cabeza gorda Psychrolutes sp. de 35 cm de longitud total.

mutator toleran concentraciones de oxígeno en ocasiones inferiores a 0.5 ml

l-1. Previo a nuestro estudio, se contaba con muy poca información acerca de la

tolerancia de las especies que habitan por debajo de la ZMO, pues las capturas en esta zona han sido más bien ocasionales y raramente se medía el oxígeno al nivel del fondo. El conjunto de datos obtenidos durante los cruceros permite constatar que algunas especies pueden vivir en concentraciones de oxígeno extremadamente bajas y ocupan una franja ubicada directamente por debajo de la ZMO, aproximadamente entre 700 y 1000 m. Otro ejemplo es el bivalvo

Lucinoma heroica, cuya población abunda bajo estas condiciones de oxigena-

ción y rara vez la encontramos en zonas con mayor concentración de oxígeno. En otros términos, la comunidad profunda y aquella de la plataforma presentan un comportamiento simétrico, justo por encima de la ZMO y justo por debajo, pero las especies son diferentes.

La franja batimétrica correspondiente a la ZMO representa una zona donde solamente algunas especies lograron establecerse debido a una serie de adap- taciones que les permiten tolerar concentraciones de oxígeno muy bajas. Esta franja, muy extensa en algunas secciones de la costa del Pacífico mexicano, determina una zona de “no vida”, donde las actividades pesqueras no pueden desarrollarse. Esto también tiene implicaciones muy serias para la pesca, pues es fundamental analizar con cuidado la dinámica de las poblaciones profundas explotables así como definir los stocks disponibles antes de planear cualquier tipo de explotación.

En conjunto, los resultados de esta aportación justifican la importancia de continuar con el desarrollo de los cruceros oceanográficos del proyecto. Pese a

Figura 17. hembra de tiburón renacuajo, Cephalurus cephalus de 243 mm de longitud total.

la limitación de los recursos tanto presupuestales como de personal, los logros son importantes y se ha generado información novedosa. Esto es sólo una pe- queña muestra del desconocimiento que tenemos de este bioma que, por sus características únicas, lo hace crucial en la conservación y riqueza científica que alberga y su conocimiento pleno puede reposicionar a México como un país megadiverso.

La fuerte heterogeneidad de las comunidades de aguas profundas ha sido demostrada en varias ocasiones. Este fenómeno, conocido como distribución en parches (“patchiness” en inglés), es el reflejo de la influencia de diversos factores, no siempre los mismos, que rigen la distribución y la abundancia de las comunidades. Se ha documentado que existe cierta tendencia de las co- munidades a sufrir cambios en sus abundancias y diversidad en relación con la profundidad, el contenido de materia orgánica del sedimento, los niveles de oxigenación y la temperatura del agua, así como probablemente otros factores más difíciles de cuantificar a pequeña escala (p. ej., las corrientes profundas, las fuentes de alimentos, los ciclos reproductivos y los niveles de depredación). Estos temas son puertas abiertas para otros tipos de investigaciones y es una oportunidad interdisciplinaria única para colaboración con otras instituciones con experiencia en aguas profundas.

A nivel mundial, apenas se están revelando los secretos de las comunida- des oceánicas que se distribuyen por debajo de los 1000 m de profundidad. En algunas regiones ya se ha trabajado con equipos que permiten efectuar arrastres a más de 4000 m, descubriendo un gran número de especies nuevas y comunidades con una riqueza insospechada. Hoy en día, el proyecto TALuD representa el mayor esfuerzo a cargo de instituciones mexicanas para el estu- dio de las comunidades de aguas profundas del Pacífico de México. Con más de 60 trabajos publicados, en prensa o remitidos a publicaciones, este proyecto ha sido, es y seguirá siendo una fuente importante de información que permiti- rá incrementar nuestro conocimiento acerca de los ecosistemas profundos de la ZEE de México. Sin embargo, considerando que la zona marina con profun- didades mayores a 1000 m equivale aproximadamente a 87 % de esta ZEE, la labor restante es gigantesca y requerirá de una política decidida en materia de exploración, pues en el Pacífico mexicano queda mucho por hacer, en particular en la porción mexicana de la región de la corriente de California y en la parte marginal del Golfo de Tehuantepec. También quedan por resolver asuntos cru- ciales, tales como la influencia de las corrientes profundas sobre la distribución

y la dispersión de las especies, la posibilidad de que en zonas donde la ZMO está menos extendida existen intercambios entre la fauna somera y la fauna profunda, y el comportamiento de la ZMO en las aguas oceánicas de la ZEE que se extienden más allá del área explorada durante las campañas TALuD. Solamente así, se logrará elucidar y entender todos los aspectos biológicos y fisiológicos ligados a las comunidades naturales que allí viven. Para ello, se re- quiere de un enorme esfuerzo tanto en tiempo como en infraestructura, pues esta “última frontera” en nuestra Tierra ¡no se dejará franquear fácilmente! AGRAdEcIMIEntOS

Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo del Conacyt (proyecto 31805-N) y de la DGAPA-uNAM (proyecto IN217306-3), México. El tiempo de buque fue concedido por la uNAM a través de la Coordinación Técnica de la Investigación Científica. Se agradece particularmente a A. Núñez Pasten, J. Salgado Barragán, A. Galavíz Solís, H. Bojórquez Leyva, A. Castro del Río, A. C. Ruíz Fernández, J. Ruelas, C. F. Flores Cabrera, S. Rendón Rodríguez , A. Toledano Granados por la ayuda especializada proporcionada en los cruceros para la toma de mues- tras, el manejo de equipo y el análisis de diversos parámetros ambientales; a J. Gómez-Gutiérrez del CICIMAR por proporcionarnos la foto de la figura 5 y a L. Álvarez del INE por el mapa de la figura 8. Se agradece también por la ayuda proporcionada a alumnos y ayudantes durante la realización de los 13 cruceros que conforman el proyecto TALuD y en especial a aquellos que realizaron su tesis de grado utilizando material recolectado en los cruceros: J.S. Ibarra Rivera, C.M. Zarate Montes, K.F. Rodríguez Soberanes, D.J. Moreno Flores. Finalmente, agradecemos a toda la tripulación del B/O El Puma por la ayuda proporcionada.

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