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5. ANÁLISIS Y RESULTADOS DE LA INFORMACIÓN

5.6. Caso negativo

5.6.1. Es como ver algo diferente

Mi nombre es José tengo 19 años, soy de Bogotá, Colombia. Me vine a Chile, pues

principalmente fue como las ganas de venir a estudiar y todo eso, y o sea, lo que

paso fue que, allá en Bogotá, yo de por si tuve muchos problemas, familiares y todo

eso. Vivía con mi mamá, papá y mi hermana pequeña de 5 años. Bueno

principalmente fueron problemas entre mi mamá y mi papá, pues estaban en proceso

de separarse y eso llevo a que yo me la pasara con más amistades y en la calle y de

ahí que empecé a pelear mucho con mi papa. Pero como dicen por ahí, “la gota que

rebozo la copa” fue cuando tuvimos como una pelea como tan fuerte que eso hasta

sillas salieron volando (risas). Pues mi mama con mi tía tomaron la decisión de que

nada, yo me viniera, pues como para no seguir generando problemas con mí papa y

todo ese asunto. Mi tía estaba aquí en Chile ya hace 5 años, y o sea, que en parte

por eso es que yo también me vine. Me tía me comento el caso, de que había la

posibilidad de venirse a estudiar acá y pues cómo dicen por ahí, cogí mi maleta y

arranque.

El viaje, la verdad si fue como algo muy inesperado, porque… o sea, eso fue más o

menos en agosto, que estaba cumpliendo años. Y en ese entonces ya se había

cerrado las matriculas en Colombia y mi tía para que no me quedara sin hacer nada,

como... el 15 de agosto del 2013, me acuerdo que me dijo que, ah, mijo, mire que

esta está posibilidad. Y yo bueno. En cuestión de que... una semana hable con mi

mamá, mi papá y ahí fue que me vine por avión.

¡Uy!, la verdad el primer contacto con Chile fue, algo como... como lamentable, como

trágico. Yo llegue, en septiembre del año 2013, como a la 1 de la tarde. Entonces... o

sea, vine, baje y todo ese cuento del avión y.... cuando llegue aquí, eh... en

migración, ahí donde se paran los de la PDI, a mí me dijeron que… necesitaba una

bolsa de viaje, bolsa de turismo, que era más o menos de 1500 dólares, y yo traía

como 900 dólares, entonces fue por esa razón que me devolvieron. Entonces el

próximo avión, o sea, salía a las 12 de la noche. Así que me tuvieron todo el día, ahí

en la sala de espera y nada... esperar hasta las 12 de la noche.

Allá como que le ponen como una asesora, como la que ve los viajes de la aerolínea,

entonces ella... al comienzo, fuimos como a un café y ahí, comí un sándwich y todo

eso. Y eso como que lo pago... como la aerolínea si no estoy mal. También por

medio de ella, yo llame a mi tía y mi tía llamo a mi mamá. Y ya después de eso, ya

me sentaron en la sala de espera, y… me toco esperar hasta las 12 de la noche.

Entonces de por si... la primera vez, si fue como algo… trágico, como triste para mí.

Porque igual, vine, me devolvieron y... bueno.

La segunda vez fue en noviembre del 2013, y ahí si ya, fue como más fácil, porque...

yo llegue y me baje del avión y todo ese asunto, y... como que el policía era muy

amable, o como que tenía mucha pereza, o yo no sé, pero, o sea, fue más fácil.

Llegue como a las 3 de la tarde más o menos… y o sea, llegue, y el policía como que

me vio, vio el pasaporte, me dijo, “¿cuánto tiempo iba a durar aquí?” y “¿con quién

me iba a vivir?”... y ya. Y me lo firmo y no me pidió ni bolsa de viaje, ni nada de eso.

Cuando yo llegue, me estaba esperando el esposo de mi tía, que es chileno y con el

que ya lleva 5 años acá. Yo llegue directamente a la casa de mi tía, en Macul y ahora

vivo con ellos dos.

Al comienzo, o sea, apenas llegue fue como que… ¡uy todo asombrado! Porque igual

cuando yo llegue, eh... ver como el metro, o sea, como en Bogotá no hay metro ni

nada de eso. Entonces yo como que veía el metro y como que, ¡uy vea!, como tan

vacano esto. Después cuando íbamos llegando a la casa de ellos, o sea… las

autopistas eran súper grandes, y yo ush, y en Bogotá que las calles están con hueco

y todo eso. Y yo, ¡vea esto tan vacano!, o sea me pareció, como una experiencia

increíble, ver nuevas cosas. Cuando yo llegue, como que la gente empezaba hablar,

como que el acento era, diferente. Era súper vacano eso.

Yo llegue como en noviembre y yo en ese entonces no tenía pensado ponerme a

estudiar al tiro, ni nada de eso. Entonces en ese entonces yo me puse a trabajar. Por

medio de mi tía, es que mi tía antes trabajaba ahí. Eso fue como un día que... fuimos

y... en ese entonces iba a llegar un contenedor. Entonces, ahí preciso llego el jefe, y

el jefe le dijo que necesitaban a una persona que le ayudara con el contenedor… ahí,

como que… el señor dijo, ah, pues venga entonces en la tarde y hablamos. Y ahí fue

que me empecé a vincular en el trabajo.

Trabajaba de 11 de la mañana a 7 de la tarde, de lunes a viernes, en una tienda de

decoración. La experiencia fue... como rica porque igual, o sea, era mi primer trabajo,

porque igual en Colombia, yo no había trabajado ni nada de eso. Entonces llegue

acá y como que al principio era un poco de miedo, porque jum, yo no sabía hacer

nada (risas), la verdad. Pero me sirvió porque metí los papeles con visa de contrato.

Y... bueno empecé a conocer gente, empecé… como a soltarme más en la

experiencia laboral y todo eso. Pues fue vacano porque yo, ahora busco un trabajo o

algo así y no siento ese temor o ese rechazo y... se siente como vacano. Entonces

me sentía bien, pues… o sea, para ese entonces, o sea, como yo de por si no

gastaba, en arriendo, o en hacer mercado, entonces, casi todo lo que ganaba… iba

para el bolsillo, no me sentía ni tan mal.

En el trabajo más que todo, como… todos eran chilenos y así, mayores, no había así

un joven de 18, o 19. Entonces, o sea la experiencia era como rara, porque igual,

ellos como que hablaban de un tema, como que a mí… como que no me interesaban

de a mucho. O sea, como que hablan de familia y todo eso, entonces… no era

como... de mucha incumbencia para mí. Pero igual, yo creo que la relación era

buena, porque igual, ellos que al saber que yo era colombiano y todo ese asunto,

pues igual ellos como que querían saber un poco más de la cultura y todo eso.

Entonces habían ciertos puntos en los que... como que fraternizábamos entre todos y

no, se sentía vacano, igual.

Con los clientes al comienzo era como... un poco... como uno asustado, más o

menos, por lo que, o sea, nunca había trabajo y no me relacionaba con gente que no

conocía. Entonces era como un poco difícil, pero ya después yo empezaba a hablar,

y la gente como que, “¡ay me gusta tu acento!” que no sé qué, y que yo, de dónde

era y no sé qué. Ya como que... uno ya se empezaba como a vincular más con los

clientes, y era como vacano por eso...

Yo trabaje de noviembre a más o menos julio de este año, como 7 meses más o

menos. Y renuncie por el estudio, o sea, es que si yo me ponía a estudiar, como que

no me cuadraban los horarios. Además, de por sí, ya estaba como un poco aburrido,

o sea, como que no, conocía gente, conocer siempre la misma gente y todo,

entonces como que... ya me estaba aburriendo la verdad… o sea, es que raro hacer

la misma rutina, levantarse, ir, ponerse ahí, vender y todo ese asunto entonces como

que… no, ya me estaba como aburriendo más o menos, siempre lo mismo.

Y, ahí con ese… como que ahorre un poco de plata y es como ahora estoy

financiando ahora mi universidad. ¿Sí? Por el momento no estoy trabajando. Ahora

estoy esperando que me lleguen los papeles de visa para poder trabajar. O sea,

como tenía visa de contrato, y, al salirme. O sea me explicaron en extranjería... que

si no iba a seguir trabajando, que lo mejor era que la cambiara la visa. Entonces

ahora estoy esperando que me llegue la visa de estudiante y ahí con esa visa me

dijeron que podía pedir como un permiso para trabajar. Entonces estoy esperando

que me llegue esa visa, para poder empezar a trabajar.

Ahora simplemente estoy estudiando Ingeniería Industrial. Empecé este semestre. Y

la verdad, es que…. ha sido, un poco… o sea como rara, yo no sé. La verdad... hubo

un tiempo en que en la universidad, yo tengo compañeros que... de por sí, están

como traumatizados con lo de Pablo Escobar y todo eso. Y piensan que... o sea, que

por de si todos los colombianos somos iguales y... digamos que queremos traer

aquí… droga o queremos venir hacer maldades. Pero en si, como que, o sea, ellos

me lo decían como en chanza, pero había como un cierto momento como que se

empezaban a pasar, como que, empezaban a crecer y a crecer y hubo un momento

en que si me toco frenarlos. Pero ya fue algo como que… entre amigos, o sea, como

ya para de molestar, todos los colombianos ni somos traficantes, ni traemos droga. O

sea... ni todos son buenos, ni todos son malos. Así que toca dejarles como esas

cosas claras.

Con las niñas era algo extraño, o sea, cuando llegaba a la universidad, se supone

que… o sea, yo como que, cuando llegaba, me concentraba siempre en estudiar y...

en hacer bien los trabajos y todo ese asunto: Pero habían momento en que yo me

sentaba y al lado se me sentaba una chilena y al otro lado se me sentaba otra y...

como que, querían vivir la experiencia de conocer a alguien diferente. Como que...

empezaban a escuchar el acento, y empezar disque… “que ven y háblame, y ven” yo

no sé qué... y a veces. Había una que conocí que, quería que le dijera que disque

“mami”, “mami ven aquí” y no sé qué. Y yo como ¿qué?... ¿cómo que a ti se te quedo

un trauma? Yo no sé qué era lo que pasaba, era súper cuatico, como dicen ellos

(risas). Pero, o sea, más que todo en la universidad, como… que las, chilenas

empiezan como que, “ah ven, háblame… ven dame tu número” y yo no sé qué. Pero

si, o sea, si les doy el número que solo les puedo hablar por nota de vos… o sea,

nada de estar escribiendo, ni nada de eso. Yo creo que les pasa algo con… el querer

conocer algo diferente, algo nuevo, que les hablen diferente ¿sí? Es que yo no sé,

pero... o sea, a veces cuando voy caminando, también, me empieza a decir “ay que

hace ese chocolatico” piensan que uno es como chocolate… Tanto es así que una

vez iba caminando, eso fue... creo que tenían una presentación en la universidad y

había una actividad, una de ellas con una corona y empezó a decir “que miren que

hay viene mi príncipe de chocolate” y que yo no sé qué. Pero vea, si yo soy negrito

no chocolate (risas). Y ella, no, pero es que tu color me encanta. Es como ver algo

diferente, que las vuelve locas, como cuatico, como rico. Es como vacano ser el

centro de atención.

Porque pues mira, en Colombia, un negrito, pues un negrito más, en cambio tú llegas

aquí y tú, “hay un negrito”, “¡ay un negrito!, véanlo, véanlo, ¿de dónde será?

háblame, háblame”, y yo como que ah, vea pues. Yo creo que en la universidad, solo

falta que me hagan, ¿cómo es que se llama? el paseo de Hollywood, y todas con mi

nombre, porque o sea, es algo súper impresionante. La primera vez que llegue a la

universidad no pensé que eso fuera a pasar y... ahora que voy caminado como que

profesores, docentes y todos, como que ya lo distinguen a uno y saben... que

digamos que uno es tan diferente, que, ¡ah es colombiano! o algo así. Más que todo

por el color de piel, ah… ¡las vuelvo locas, las mato! (risas).

En cuanto a los chilenos, pues, yo creo que... en sí, me ha costado un poco,

porque… o sea, por lo mismo, por la diferencia. A veces creo que soy ¡muy alegre!,

que yo no sé qué y los chilenos son… como un poco más opacados, como un poco

más tradicionales y entonces, como que no les gusta mucho… mi forma de ser (baja

la voz y denota tristeza). Entonces yo como al ser tan alegre y todo eso, como que a

veces me siento… como separado de ellos, porque a veces… O sea, todos los que

yo he conocido son como muy... conservadores, y que, no les gusta mucho la

guachafita, ni el relajo, ni nada de eso. Entonces se me hace un poco difícil.

Aunque… siempre me ha dicho mi tía, que a pesar de que yo soy muy alegre y todo

eso, me toca como acoplarme al sistema de ellos. Igual no es que yo vaya a llegar

aquí y piense... o sea, piense alborotar a todos los chilenos y a todos los chilenos

contagiarlos con mi alegría. O sea, me toca más que todo, como... resistirme un poco

a eso, y... empezar como a analizar como a ellos bien, para yo poder, o sea como...

adaptarme como al método de ellos. Pero, pues la verdad eso yo, espero que nunca

cambie. O sea de por sí, eso, es como, lo que me ha caracterizado, así que… yo

espero que nunca se valla (cara triste) porque si se va, va hacer trágico para mí...

Y mira que... a pesar de que se escucha muchas... historias que me han contado

colombianos, digamos... aquí... o sea, también... por ser gente de color, gente…

afrodescendiente, han tenido cierta discriminación por parte de los chilenos. Porque,

me han contado a veces que los chilenos por ser a veces de descendencia alemana,

o europea o algo así, se creen como de mejor raza y todo ese asunto. Entonces, o

sea, en ese asunto se han sentido como discriminados, pero a mí en si, como que

nunca me ha pasado y en ese asunto los chilenos si han sido como bien amigables

conmigo. O sea, aparte de lo que me hubieran devuelto y todo eso, yo creo que no,

no he sentido ningún rechazo.

La relación con mi tía, yo creo que como toda relación siempre hay dificultades y

todo eso. Ella lleva 5 años… es vieja escuela acá (risas). Entonces como que mi tía

no me conocía mucho y yo no la conocía mucho a ella. Yo creo que ella ya, de por sí,

no es como tan alegre ni nada de eso, a ella de por sí, no le ha costado mucho

adaptarse a esa cultura de acá. Yo la veo chilena la verdad (risas). O sea a pesar de

que, tú hablas con ella, ella dice, que 100% Colombia y todo ese asunto, pero a

veces como que tú te pones analizarla bien y como que no... O sea, en parte, ves a

una colombiana afrodescendiente, pero a veces cuando habla, su forma de expresar,

de decir las cosas, a veces ya como un poco no, chilena 100%.

La relación con mis papás, ¡uy!... yo creo que es nostalgia y lloradera a cada rato.

Porque de por sí, siento como un vacío, como una soledad, que me hace falta y…

todo eso. O sea, es súper difícil en estos momentos, porque igual yo me vine, como

a tan temprana edad, y como que, o sea, siento que... me hacen falta, que... es súper

difícil estar lejos de ellos. Extrañar a mi familia, a mis amigos... con los que crecí y

con los que pensaba morirme (risas). Si, o sea, de por si en Colombia, o sea... así los

amigos que yo hubiera tenido, eran dos. O sea, yo los conocí más o menos cuando

tenía 4 o 5 años, entonces… desde ahí, desde pequeños, siempre hemos estado,

entonces como haberlos dejado… O sea, porque, de por sí, nosotros nos

contábamos todo, hablamos de esto y lo otro y… haberlos dejado es algo feo, porque

igual ellos me aconsejaban para todo. Y haberlos dejado y ya no sé a quién pedirle

consejos, ni nada de eso. Porque igual... o sea a pesar de que la tecnología, que

esta facebook, que esta skype y todo eso, pero igual no es lo mismo como... estar

ahí, personalmente y decir, ¡hey hermano! me pasa esto, me pasa lo otro, que me

dice, que me aconseja. Entonces es como un poco difícil ese asunto. Por eso yo aquí

me siento como… "solo con mi soledad" (risas). No si, a pesar de que uno conoce

gente a diario y todo ese asunto… uno como de por sí, te hacen falta los tuyos.

Para mi vivir en Chile, significa, como... como empezar un nuevo sueño, como

comenzar nuevas experiencias, empezar a relacionarse con gente nueva. O sea,

significa, como… esperanza diría yo, más o menos. Porque, más o menos estoy

empezando a conocer, conocerme a mí mismo y empezando a conocer, yo que

puedo brindarle al mundo y aquí, pueden llegar mis... mis, mis, o sea, hasta donde

pueden llegar mis límites. Hasta dónde puedo yo dar.

CAPÍTULO VI