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Esbozo de un desnudo

In document Lily Carmona (página 169-200)

Era más fácil verla a media luz, la habitación apenas iluminada por una pequeña lámpara en la mesita de noche, no era cuestión de ver con nitidez, sino de poner a prueba cada uno de los sentidos, de sentir con claridad... la penumbra ayudaba a mitigar la timidez y su olor le embriagaba, la química del dolor y el placer navegando por su cuerpo e impulsada por la ola que se le venía encima...la mar la envolvía y la llevaba...¿para qué luchar contra lo inevitable?.

Fernando le había vuelto a llevar en brazos hasta su cama y le había pedido que le ayudara a ponerle un pijama y secarle un poco el pelo; la morena dormía profundamente y Paula no sabía a dónde mirar mientras el chico la desnudaba, hubiera sido el momento perfecto para aprenderse

cada línea de su cuerpo y guardarla en su memoria para poder evocarla una y otra vez y tratar de dibujarla... un desnudo a carboncillo en su libreta, para después plasmarla sobre un lienzo y tratar de encontrar el color exacto de su piel tal y como ella lo estaba viendo...ardua tarea en la que no le importaría pasar las horas y los días; el acto creativo tenía mucho de obsesión y de pasión, por algo o por alguien y ella lo sabía... Después Fernando se marchó, le pidió si podía quedarse ella con Raquel, él tenía su último día de clase a la mañana siguiente y necesitaba descansar después de la fiesta y las copas de más; Paula no pudo evitar sonreír y sentirse feliz por la nueva oportunidad de quedarse a solas con ella, esperaba no volver a estropear el momento, desde luego, no pensaba salir corriendo, entre otras cosas porque la morena dormida y tan agotada no parecía ser una amenaza... no contaba con esa forma en que su cuerpo le llamaba, aún en completa calma y cómo le atraía a su proximidad, a su roce, a

aspirar su olor.

Se dio una ducha y le cogió un pijama de pantalón muy cómodo... no sabía muy bien qué hacer, si dormir a su lado o ir al sofá; si se acostaba con ella, dormir se convertiría en una tortura, seguro que no pegaba ojo, y si se iba al sofá estaría todo el tiempo pensando en ir a su lado... desde que la había conocido no podía decidirse por nada, todo eran contradicciones e inseguridades. ¡Estaba hecha un lío y harta! Se tumbó en la cama, a su lado y todo lo alejada de ella que podía, sentía su cuerpo en tensión por la lucha entre lo que creía que tenía que hacer y lo que realmente deseaba...como acercarse y acariciar su pelo aún húmedo, se preocupó, tendría que habérselo dejado envuelto en una toalla, podría tener frío , se acercó para arroparla bien, mientras se cubría así misma y ahí estaban su aroma y el calor que desprendía su cuerpo... no podía evitarlo o no quería...ya daba igual...se fue

pegando a ella con cada impulso de su corazón, la mano a su pelo, las piernas enredadas a las suyas...Raquel comenzó a moverse para acoplarse a su cuerpo; la mano en su cadera, su espalda acercándose a su pecho, Paula acompaño sus movimientos, mano sobre mano, atrapó sus dedos...notó como la morena se daba poco a poco la vuelta para encontrarla y cerró los ojos...¿un último vestigio de timidez o de miedo?. Duró apenas segundos, los que necesitó Raquel para decidirse a acercar su cara a la suya y quedarse allí, notando su respiración acelerada , su aliento cálido y su boca tan cerca...entornó los ojos y lo supo, estaba total e irremediablemente atrapada por sus instintos y su razón no era otra que la de aquella boca que la esperaba. Se atrevió a mirar sus ojos y de nuevo ese inmenso dolor placentero abarcando todo su cuerpo, dejó escapar un breve suspiro al notar cómo la morena se apretaba más y más contra ella, sin dejar de mirarla...

- ¿No estás cansada?- le preguntó sin saber de dónde había salido su voz, ni para qué hablaba si lo único que tenía en mente era perderse en su cuerpo.

- Sí....cansada de esperarte...- rozó con los dedos sus labios, la línea de su mandíbula, bajando por su cuello, dibujando su clavícula y llegando hasta la obertura de su pecho, sus ojos seguían el recorrido de sus dedos...- cansada de que salgas corriendo...- volvió a mirarla buscando el permiso para lo que estaba a punto de hacer, desabrochar lentamente cada uno de los botones que encontraba a su paso y rozando la piel que encontraba en el camino. Paula había vuelto a cerrar los ojos como si su cuerpo, en ese momento, pidiera concentrar todos los sentidos en el tacto, temblaba, le faltaba la respiración, necesitaba de su boca para poder recobrar su aliento o perderlo por completo...-...cansada de...- Raquel dudó un momento si continuar con lo que estaba a punto de

decir, quizá Paula no estuviera aún preparada para escucharlo tan claramente- ...de desearte y no poder tenerte...- apartó la tela del pijama de Paula lo suficiente para entrever sus pechos y sentir una punzada entre sus piernas.

- Raquel...- Paula no podía mas, agarró el pijama de Raquel y lo subió con rapidez forzando a que la morena tuviera que quitárselo como si fuera un jersey y quedando con su torso desnudo-... Cállate...- tapó su boca con la suya, ya conocía su sabor, pero quería descubrirlo de nuevo, degustarlo; el deseo, contenido durante días, desbordado en ese preciso momento y durante todos los minutos que le quedaran a la noche, porque no iba a dejar de colmarlo una y otra vez; quería amarla como nunca antes la hubieran amado, conquistar lugares de su cuerpo aún sin descubrir, pero mucho mas fácil sería para Raquel, capaz de derrotarla con un beso que nunca terminaba, cuando parecía que iba a ponerle

fin, volvía a comenzar; mientras le arrebataba el pantalón del pijama y empujaba el suyo hacia abajo para colocarse sobre su cuerpo y hacerla gemir sólo con su roce. Raquel la miraba, quería saber si sus caricias causaban el efecto deseado, haría lo que hiciera falta para saciar su sed; en sus ojos había entrega, pasión, delirio y algo más que no alcanzaba a descifrar... y sin embargo estaba convencida que ese algo era lo que la diferenciaba del resto...Paula le sonrió, la vergüenza había desaparecido dando paso a la complicidad de querer quedarse en su mirada; pero su piel la llamaba, su pierna, colocada firme entre las de la rubia, notaba el calor y la excitación y sin dejar de mirarla, apartó un poco la tela de sus bragas para acariciar con sus dedos y, de nuevo, besarla entre jadeos de ambas...quería que durara para siempre y, a la vez, terminar, llegar al máximo, para volver a empezar esa espiral de placer a donde quería quedarse con ella.

- Raquel...- le susurró pegada a sus labios...- me encanta...- la morena sabía que estaba a punto de llegar al clímax, despacio, muy despacio la penetró con un dedo y volvió a poner todo el peso de su cuerpo sobre ella, acelerando el ritmo, mientras mordía su cuello y notaba que ella también llegaba, compenetrada a su cuerpo, a sus gemidos, a su sabor y a sus besos....

Se quedó sobre ella, sus pechos parecían batirse en duelo de respiraciones, sintiendo el ritmo de sus corazones, en el aire un olor diferente con la esencia de cada una de ellas, combinada con sexo, sudor, saliva, deseo y calma...pero no una calma que trajera quietud, sino la calma tras la tormenta o la que precede a la tempestad...esa que trae los vientos que alzan las olas grandes, imponentes y hermosas...como Raquel.

Y no podía dejar de acariciar su pelo que ahora cubría y rozaba parte de su mejilla, mientras la otra mano tocaba su espalda bajando hacia sus nalgas, fuertes y tersas, apretándola contra su pelvis y sintiendo de nuevo ese calor que la llevaba directa hacia el cielo o el paraíso o lo que fuera, nunca lo había sentido tan cerca como esa noche y jamás pensó que lo fuera a encontrar en una cama y en brazos de una mujer... que de nuevo la volvía loca con su lengua y sus movimientos sobre ella....

La buscó entre sueños pero no la encontraba, le costaba horrores abrir los párpados; palpó con su mano las sábanas por el lado donde tendría que estar ella, nada, no le quedaba otra que intentar abrir los ojos... la luz entraba por el amplio ventanal desde el que hace unos días espiaba a Raquel y la veía durmiendo en la cama donde ella ahora despertaba, qué cosas tenía la vida o puede que estuviera todo preparado en algún lugar del Universo para que sus energías confluyeran en ese mismo tiempo y espacio...¿desde cuándo creía ella en esas teorías?...Aunque, bien pensando, muchos de sus esquemas se estaban derrumbando a causa de una morena …”¡Dios!”. Se tapó la cara con ambas manos, comenzaba a recordar detalles de lo que había sucedido durante la noche y el calor subió a sus mejillas mientras una sonrisa aparecía en sus labios pretendiendo quedarse ...su olor

estaba en sus manos, se mordió el labio recordando su vientre, sus piernas, la locura de sus labios... alzó la cabeza y apoyó los codos en el colchón para incorporarse, estaba desnuda bajo el edredón de plumas, miró en derredor y trató de concentrarse para ver si escuchaba algún ruido dentro de la casa que le indicara si ella estaba cerca...silencio... miró el reloj que había sobre la mesita de noche, casi media mañana...

- ¿Y ahora qué hago?...- se preguntó en voz alta. Salió de la cama buscando el pijama que llevaba puesto antes de que Raquel se lo quitara de aquella manera tan....de nuevo la sonrisa...mejor no intentar encontrar las palabras porque para eso tendría que acudir a los recuerdos y desmenuzarlos, algo que le resultaba imposible sin que su cuerpo reaccionara... y la morena no estaba para poder calmar ese deseo que le nacía de las entrañas...- ¿Dónde estará?...- seguía hablando

en voz alta mientras salía hacia el salón con los brazos en jarra sobre la cintura, de pronto sintió un aguijonazo en el estómago al pensar si no se habría arrepentido de lo sucedido y por eso no había querido despertar junto a ella, para no tener que verla ni hablarle... de nuevo la inseguridad... si Raquel aparecía no sabría qué decirle ni como comportarse, lo que le recordó que a penas la conocía y que si no volviera a verla tendría más detalles de su cuerpo y de su piel que de quién era...sintió inquietud, tenía que pensar y llegar a un acuerdo consigo misma antes de volver a verla, al día siguiente se marchaba de aquel hotel y de su vida... mejor no seguir con ese juego o lo que estuvieran haciendo, empezaba a sentir cierta adicción a las sensaciones y emociones que le despertaba y no le importaba abusar de esa droga durante un día y una noche más, que corriera por su cuerpo hasta perderse aunque después de marcharse tendría que volver a encontrarse y eso sí le asustaba...algo le decía que ya nada sería

igual...

De nuevo el pánico...se vistió aprisa, temiendo que la morena apareciera en cualquier momento; se dirigió hacia el ventanal de la habitación, ni siquiera iba a salir por la puerta, no quería que la vieran, justo antes de volver a correr miró hacia la cama, aún no se había marchado y ya el anhelo se le clavaba en el alma...

Conforme se acercaba al hotel, mirando con disimulo en todas direcciones, comenzó a escuchar esa forma de hacer música inconfundible de su chelo y recordó que Fernando le había pedido que volviera a tocarlo en su última clase y a ella que asistiera, lo había olvidado... eso decía algo de Raquel...cumplía con su palabra, a pesar de que se habría despertado agotada, ahí estaba tocando en la clase de su amigo; quizás esa fuera la única razón por la que no estaba a su lado al

despertar... se acercó hacia su música y se quedó a verla tocar tras la cristalera, qué hermosa era, incluso con las ojeras marcadas por el cansancio... y qué capacidad de abstraerse de lo que le rodeaba y fundirse con su instrumento; podría estar todo el día mirándola completamente ensimismada... fue a apoyarse en el cristal y... ¡ plaffff ! … no había cristal, justo ese ventanal estaba abierto...Paula dio de bruces contra el suelo acompañando la caída con un enorme grito...

La música cesó y sin atreverse a levantar la mirada del suelo, se dio cuenta que alguien llegaba a su lado y le preguntaba si se encontraba bien... ella sólo pensaba “por favor, que nadie me mire...”; se levantó como si nada, con las orejas completamente rojas, sacudiéndose la ropa y levantando la mano a modo de disculpa se dio media vuelta para escapar de todas aquellas miradas entre sorprendidas y divertidas... no sin antes darse cuenta de que Raquel cubría su boca

con la palma de su mano tratando de contener su risa y la miraba con esa picardía que le derretía...

No paraba de resoplar pensando en el ridículo que acababa de hacer cuando vio que Alberto iba tras ella... se dio la vuelta para esperarle porque lo único que quería era esconderse entre sus brazos mientras escuchaba las carcajadas de su amigo.

Al tenerle entre los brazos recordó que le había engañado, había pasado la noche con la mujer que le traía loco desde que llegaron a ese hotel y ni tan siquiera le había podido confesar que a ella también le atraía... le cogió de la mano, no sin antes darle un beso en los labios, le quería con locura y había llegado el momento de sincerarse con él, contarle lo sucedido y atenerse a las consecuencias, primero era su amigo...aunque la noche anterior, mientras Raquel la abrazaba, ni lo recordara...otro de los motivos por los que tenía

tanto miedo a lo que la morena le hacía sentir...todo parecía dejar de existir cuando estaba con ella... ¿ pero cómo contarle algo que ni ella misma entendía?.

Hacía un sol espléndido esa mañana; se había colocado unas gafas de sol que tenía en el despacho, aparte de lo molesto de la luz en los ojos, no quería perder detalle de todos y cada uno de los pasos de Paula; llevaba un buen rato hablando con Alberto, la vio besarle en los labios y abrazarle, después pasearon por el jardín y acabaron sentándose en su mesa favorita... Raquel había vuelto a su casa, cargada con su violonchelo, y sin dejar de mirar a los dos amigos en la distancia; hubiera deseado que la rubia aún estuviera en su cama para volver a enredarse en sus brazos y, en cambio, el tiempo de la rubia era de él... ¿qué estaba pasando...?. Se sentó en su porche, mientras tomaba un buen tazón de leche con café, la falta de sueño y el agotamiento de la

noche anterior comenzaban a hacer mella en su cuerpo, aparte de la energía que perdía cada vez que tocaba su instrumento, lo entregaba y daba todo en esos momentos, se vaciaba... ahora tocaba volver a llenarse. Acompañó la leche con unas galletas, eso ayudaría...

Vio como Alberto abrazaba a su amiga mientras ella escondía la cara en su cuello, después volvieron a besarse en los labios...Raquel no daba crédito, no los había visto besarse de aquella manera en todos los días que llevaban allí... Paula se quedó sola, sentada en el parque, esperó, sabía que miraría en su dirección y así lo hizo...se levantó, parecía insegura de que camino tomar... “que venga hacia mí, por favor, que venga hacia mí...”- se repetía Raquel, pero la rubia dio media vuelta y caminó en dirección al hotel, tras Alberto...

Llamó por teléfono a Fernando, no quería que la molestaran en todo el día, había decidido meterse en la cama y desaparecer arropada con su olor, aún permanecía en la habitación e impregnaba sus sábanas. Necesitaba dormir, entre los recuerdos de la noche anterior y los sueños que estuvieran por venir...

Sólo un par de horas después abrió los ojos, se sentía descansada, estiró todo su cuerpo, de nuevo su aroma...tenia que hacer algo, las cosas no podían quedar así... cogió el teléfono, llamaría a su habitación, esperó un tono, dos... nadie contestaba. El día pasaba y lo único que quería era estar con ella... de pronto, recordó que el grupo se iba por la tarde a la ciudad, última tarde de compras o de relax antes del regreso a sus casas, a la mañana siguiente se marcharían y en pocos días un nuevo grupo llegaría... se encogió sobre sí

misma, abrazando la almohada... ¿Y Paula?

Entonces lo advirtió, alguien la observaba desde el jardín, agazapado tras el ventanal de su dormitorio, se quedó paralizada de miedo durante unos segundos, sin saber cómo reaccionar; su instinto de supervivencia le dijo que siguiera comportándose de una forma natural, así que controló su impulso de salir corriendo y se levantó tranquilamente de la cama para dirigirse hacia el cuarto de baño y salir del ángulo de visión del intruso, una vez cerrada la puerta, se dio cuenta que si abría la ventana del baño podría ver de quién se trataba y, con suerte si no hacía ruido, ni lo notaría... muy lentamente giró la manivela y entornó la ventana un poco, lo suficiente para ver... no se lo podía creer...

Cerró la ventana, se puso el albornoz sobre el pijama y salió, como si nada, del baño,

dirigiéndose al salón mientras tarareaba; tras el biombo no podría ver cómo abría la puerta principal de la casa para salir al jardín... y eso hizo, rodeó la casa, su intención no era otra que cazar al cazador...y allí estaba, a solo unos pasos de ella, intentó poner cara de circunstancia, pero la sonrisa se le escapaba...la presa sólo ansiaba devorarla...

- ¿No sería mejor si entraras?...

Se levantó de un salto, sorprendida y con el corazón a mil, era su voz, era ella, la había descubierto, se quería evaporar, diluir, aupar encima del tejado, cualquier cosa menos tener que dar la vuelta para mirarla; no hizo falta, Raquel se adelantó para colocarse frente a ella, con esa sonrisa irónica y pícara que solo ella era capaz de esbozar y al verla tan avergonzada, se acercó aún más a ella, quería atraparla con sus garras y clavar

sus colmillos...se pegó a ella todo lo que pudo sin llegar al abrazo, transpiraba deseo, su boca la buscaba y ella seguía sin poder mirarla...

- Paula...- no podía resistirse a esa voz ronca y sugerente que ponía en los “momentos”, alzó la mirada hasta sus labios, que se movían para hablar- ¿Quieres pasar lo que queda del día...- se detuvo para darle un leve beso- ... y la noche conmigo?

- Qué vergüenza...no sé qué estarás pensando de mí...- Paula dio un paso atrás aturdida y aún azorada por la situación en la que acababa de ser descubierta, a punto de dejarse llevar por los labios de Raquel pensó que tenía que darle una explicación, pero la morena sólo

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