8. FINANCIACIÓN Y DIFUSIÓN DE LA INVESTIGACIÓN 1 FINANCIACIÓN
1.4. VINCULO MATERNO-FETAL
1.4.1 Escalas para medir vínculo prenatal
Existen diferentes escalas para medir la vinculación madre-feto. La primera escala utilizada fue diseñada por Cranley, la Maternal-Foetal Attachment Scale (MFAS) (157). Se trata de una escala de 24 ítems de tipo Likert con cinco subescalas y fue desarrollada y probada en 71 mujeres embarazadas en el tercer trimestre del embarazo. Los ítems MFAS consisten en respuestas de 1 “Definitivamente No”, 2 “No”, 3 “Incierto”, 4 “Sí” y 5 “Definitivamente sí”. La puntuación total oscila entre 24 y 120. En cuanto a la MFAS, se han realizado varios estudios que apuntan a sus limitaciones. Algunos autores cuestionan la validez de la escala, mientras que otros afirman que el uso de las subescalas causa problemas. Otra crítica que se hace de la MFAS es que no todos sus ítems pueden ser respondidos desde el inicio de la gestación y hay un vínculo limitado de algunos elementos para la construcción de apego materno-fetal (158).
Müller desarrolló el Prenatal Attachment Inventory (PAI) (159), que sólo proporciona una medición global del apego prenatal y se centra más específicamente que la MFAS en los aspectos afectivos del vínculo madre-feto. La naturaleza unidimensional del MFAS ha sido cuestionada, se han realizado pocos estudios que han examinado su funcionamiento psicométrico y este instrumento también contiene elementos que no pueden ser respondidas desde el inicio de la gestación (158). Ninguno de estos dos instrumentos ha sido adaptado al español.
Condon (160), construyó la Maternal Antenatal Attachment Scale (MAAS) que diferenciaba entre dos aspectos que los dos instrumentos anteriores no pudieron distinguir: la actitud de la madre embarazada hacia el embarazo y la
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maternidad y la actitud de la madre hacia el feto. La primera versión de la MAAS compone de 36 elementos que se enumeran como un inventario. Posteriormente, Condon revisó la escala y propuso una versión que comprende 19 ítems que se centran específicamente en la actitud de la mujer para el feto y proporcionaron dos subescalas: calidad del apego y la intensidad del apego en modo de unión. La primera subescala incluye experiencias que implican la cercanía, la ternura, el placer derivado de la interacción, la ansiedad en fantasear acerca de perder el feto y la conceptualización del feto como una persona pequeña. La intensidad de la subescala de unión se refiere al grado en que el feto ocupa una posición clave en la vida emocional de la mujer embarazada, y cubre la cantidad de tiempo dedicado a pensar, hablar y soñar o sentir el feto (158). Laxton-Kane y Slade(161) revisaron 23 artículos publicados desde 1990 y llegaron a la conclusión de que la medición del vínculo materno- fetal necesitaba ser estudiado más a fondo. Una revisión más reciente señaló que hay datos limitados disponibles para evaluar el funcionamiento y las propiedades psicométricas del MAAS (162). Recientemente se ha realizado una adaptación al español de la escala reducida MAAS, pero son necesarios más estudios en la población española que demuestren su eficacia.
En 1995 Lafuente (163), elaboraró un instrumento para valorar la adaptación al embarazo y la vinculación prenatal, la escala Evaluación de la Vinculación Afectiva y Adaptación Prenatal (EVAP). Se aplicó la escala EVAP a 116 embarazadas en el Hospital La Fe de Valencia (España), entre los 3 y los 9 meses de gestación. La escala presentó una estructura de seis factores: aproximación afectiva a través del pensamiento; aceptación del embarazo y adaptación a la maternidad; aproximación afectiva a través de la diferenciación del feto; experiencias infantiles y cuidado prenatal; aproximación afectiva a través de la interacción con el feto y aproximación afectiva a través del bienestar emocional.
El instrumento valora entre otros aspectos:
La diferenciación del ser no nacido como un ser distinto del organismo materno con características individuales propias.
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La interacción con él.
El grado de deseo y aceptación del ser no nacido. Los comportamientos dirigidos a su cuidado. Los preparativos para su nacimiento.
Las reacciones y actitudes ante los cambios corporales y emocionales que se experimentan.
La capacidad para imaginar cosas relacionadas con el feto y el futuro niño.
El papel como padres y educadores. La crianza.
La relación con la pareja.
Las experiencias infantiles con los propios padres y otros miembros de la familia.
Las características personales.
Diversos estudios posteriores han utilizado la escala EVAP para la valoración del vínculo prenatal en la población española (77,164,165).
La Escala Massie-Campbell de Observación de Indicadores de Apego Madre- Recién nacido en Situaciones de Stress o Escala de Apego Durante el Stress (ADS) (166), permite describir el apego madre-hijo a partir de seis parámetros de interacción claves: mirada, afecto, vocalización, tacto, sostén y proximidad física. A partir de esto es posible obtener una observación estandarizada de la interacción madre-hijo, ya que estos componentes se distribuyen a través de la escala en un rango de 1 a 5 según la frecuencia e intensidad en que aparecen durante el período de observación. De esta escala el puntaje 1 corresponde a la categoría de apego evitativo, el puntaje 2 corresponde a un tipo de apego con tendencia evitativa, el puntaje 3 corresponde a la categoría de apego seguro, el puntaje 4 da cuenta de un tipo de apego con tendencia ansiosa y el puntaje 5 corresponde al tipo de apego ansioso. La Escala ADS puede ser utilizada en niños desde el nacimiento hasta los 18 meses de edad (167). Por otro lado, existen escalas y cuestionarios para medir la adaptación al embarazo: el Prenatal Self-Evaluation Questionnaire (PSEQ) de Lederman
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(168), el Cognitive Adaptation to Stressful Events Instrument (CASE) de Alfonso, Mayberry, Lovett, y Paul (169), y la entrevista de Adaptación Maternal al Embarazo de Funke-Furber (MAP) (163).