3. CAPITULO III: SECUENCIA DIDÁCTICA MENCIÓN LENGUAJE Y
3.2. Marco teórico Lenguaje y Comunicación
3.2.1. La escritura y sus procesos
Si bien no hay una definición exacta ni universal de lo que es la escritura, se identifica una finalidad comunicativa, en la cual se ponen en juego diferentes procesos cognitivos. Según los planes y programas entregados por el MINEDUC (2012),
la escritura satisface múltiples necesidades: permite reunir, preservar y transmitir información de todo tipo, es una instancia para expresar la interioridad y desarrollar la creatividad, abre la posibilidad de comunicarse sin importar el tiempo y la distancia, es un instrumento eficaz para convencer a otros, y es un medio a través del cual las sociedades construyen una memoria y una herencia común.
Así como también es una forma de ordenar el pensamiento, ya que el escritor debe organizar las ideas que quiere comunicar, así como describir diferentes elementos del contexto y de los personajes.
Desde una mirada sociocultural, escribir es un “proceso que requiere la participación activa del escritor quien debe aplicar operaciones mentales muy complejas: planificar, redactar y revisar” (Caldera, 2003, p. 364). Cada de estas operaciones, en el plano didáctico, representan subprocesos y corresponden a un momento determinado de la enseñanza de la escritura. De esta forma, en primer lugar, se planifica la estructura definiendo propósito, destinatario, contenido, tipo de texto, entre otros. Luego, en segundo lugar, se
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lleva a cabo la escritura o redacción del texto final, la es acompañada de varias versiones o borradores para finalmente editar el texto que se desea escribir. La etapa de planificación del texto es la más importante, ya que esta articula la estructura que tendrá el escrito final y está compuesta por numerosos pasos. (Solís, Suzuki y Bischoffshausen, 2010): la elección del tema, el propósito, identificar la audiencia, el tipo de texto y la búsqueda y organización de la información.
- La elección del tema corresponde a la identificación de la idea central que articulará el texto, el cual generalmente es asignado por los profesores. Responde a la pregunta ¿Qué quiero comunicar?
- El propósito responde a la pregunta ¿Por qué voy a comunicar esto? - La audiencia corresponde a la pregunta ¿A quién le voy a comunicar?
¿Para quién escribo?
- Tipo de texto: La selección del tipo de texto depende de las respuestas obtenidas a las preguntas anteriores, es importante considerar que tiene que ser un tipo de texto que los alumnos ya conozcan.
- Búsqueda de la información: Antes de comenzar con la búsqueda de la información es necesario preguntarse cuánto sabe el escritor respecto al tema del cual va a escribir, para luego consultar diversas fuentes que pueden ser libros, sitios web, lecturas compartidas, textos creados anteriormente, etc.
- Organización de la información: esta se da generalmente por medio de esquemas en los cuales se organiza la información dependiendo el tipo de texto. Por ejemplo, en el caso del texto narrativo, el organigrama sería el siguiente:
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Considerando los pasos previamente descritos es que hay que diferenciar la planificación de un escritor novato con la de un experto. "Mientras el escritor experto concibe la escritura como un acto complejo de solución de problemas" (Caldera, 2003, p. 366), el escritor novato ejecuta la planificación como un problema de preguntas y respuestas, quedándose en un nivel concreto. Respecto a la etapa de redacción o textualización, Sánchez y Borzone (2010) indican que es el proceso en el que la planificación se plasma en un primer borrador. Aquí “se ponen en juego habilidades de codificación ortográfica y habilidades grafomotoras” (Ibíd., p. 42), lo que en los primeros grados dificultaría la producción de textos, ya que la mayor preocupación es escribir bien y con letra clara. Es por ello, que la automatización de estas habilidades permitiría que los estudiantes pongan en juego su memoria para llevar a cabo la escritura. Los escritores novatos suelen tener composiciones cortas, segmentadas en comparación a los escritores expertos. Esto se debe a que los novatos tienen dificultades para acceder al conocimiento y la organización de este, mientras que “los buenos escritores releen lo que escriben para mantener la organización global del texto y verificar si corresponde a la imagen mental que tienen del texto” (Cassany, 1991, p. 75). Es así como se reconoce el “modelo de decir el conocimiento” en el cual los novatos realizan el proceso de composición como un acto de “vaciado” de la información de la mente del escritor al texto (Caldera, 2003), escribiendo todo lo que saben sin estructura alguna y sin elementos de la planificación, lo que se traduce en textos cortos que olvidan elementos importantes como el contexto o la finalidad del texto. En cuanto a los procesos de revisión, por un lado, tenemos a los escritores novatos que consideran el proceso de revisión como una oportunidad para arreglar la ortografía y el uso correcto de las palabras. Por otro lado, como se mencionó anteriormente, tenemos a los escritores expertos quienes están continuamente releyendo sus escritos por lo que la revisión es continua durante todo el proceso. Esto permite identificar otra de las características del proceso de escritura: la recursividad, que a diferencia de la redacción lineal en la cual se realiza un subproceso y al terminarlo se continúa con el siguiente, tiene la característica que a medida que aparecen nuevas ideas o hay que reorganizar el proceso se interrumpe y se comienza nuevamente.
Desde la perspectiva del modelo cognitivo de Flower y Hayes (1996) “hay procesos mentales que se ponen en juego durante la producción de textos. Estos se describen como el ambiente de trabajo, la memoria a largo plazo y los procesos de escritura” (Sánchez y Borzone, 2010, p. 41). El ambiente de
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trabajo es el contexto en el cual se dará el proceso de escritura, los objetivos del autor y la finalidad de la escritura como, por ejemplo, escribir un texto informativo para aprender sobre su estructura y características. La memoria a largo plazo permite tener acceso a los conocimientos y reorganizarlos para escribir. Respecto a los procesos de escritura -la planificación, la traducción y la revisión-. cada una de estas etapas componen el proceso de escritura de principio a fin, sin embargo, el escritor no apela a estos ellos de manera secuencial, sino recursiva. Así, por ejemplo, la instancia de revisión implica volver al proceso de traducción y esto a su vez puede significar una reformulación de los objetivos fijados en la planificación. (Sánchez y Borzone, 2010)