CAPÍTULO 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN
1.4. LA EVALUACIÓN DE LAS RELACIONES OBJETALES Y DE LA
1.4.3. Las representaciones objetales y el Rorschach: estado de la cuestión
1.4.3.3. Escuela francesa
La Escuela Francesa de Rorschach, encabezada por N. Rausch de Traubenberg y A. Sanglade (1984), desarrolló una escala para evaluar la representación de uno mismo y de las relaciones objetales mediante el análisis cualitativo y cuantitativo de las respuestas.
Las autoras parten del concepto de representación de sí-mismo (représentation de
Soi) como principio integrador, testigo de la relación objetal. Al igual que anteriores
investigadores, proponen un abordaje multidimensional de los datos obtenidos en el Rorschach: el análisis formal de los datos permitirá explicitar el modo de funcionamiento del Yo del sujeto y el análisis temático permitirá, a su vez, conocer el nivel de su problemática.
El análisis pluridimensional de los contenidos permite deducir las posiciones fundamentales del sujeto tal como él se vive en su cuerpo y en su universo relacional. Según las autoras, el sentimiento de identidad personal se apoya sobre una vivencia unitaria que es el punto de partida de todos los procesos de diferenciación, de
individuación y de identificación de la persona a lo largo de su historia. Por eso la representación de uno mismo es inconsciente e incluye tanto la imagen corporal como las relaciones que giran en torno a esta imagen, relaciones suscitadas por esta imagen que, a la vez, la estructuran.
Para precisar este concepto de representación de uno mismo, Rausch & Sanglade (1984) distinguen el movimiento de localización y reconocimiento del cuerpo propio
conocido, objeto de la actividad cognitiva, de la proyección del cuerpo propio vivido,
objeto y sujeto de la actividad afectiva. El análisis de los diferentes componentes de la representación de sí mismo se apoyará, por una parte, en la distinción entre las localizaciones de la proyección de la imagen corporal, en sus manifestaciones directas o indirectas, primitivas o evolucionadas, y por otra parte, en los significados afectivos de estas localizaciones de cara al entorno.
Según esta línea de investigación, las respuestas al Rorschach concentran tanto el investimiento narcisista como el investimiento del otro y son reveladoras de ambos. Analizarlas en todos sus componentes permite situar el estado en que se encuentra el sujeto en la búsqueda de sí mismo a través de las etapas que conducen a la identificación.
En su trabajo de 1984, Rausch & Sanglade intentan simultanear los diferentes elementos constitutivos del contenido, es decir, la categoría a la que pertenece (eje simbólico), la diferenciación entre totalidad y parcialidad (eje formal) y el tipo de acción, es decir, el aspecto dinámico del contenido. Elaboran un tipo de escala, la Rejilla de Representación del Sí Mismo (Grille de Représentation de Soi), para analizar los contenidos y conocer la relación dinámica del sujeto con sus objetos internos y externos, humanos y materiales y para situar la identidad y las identificaciones del sujeto a través del juego de pulsiones agresivas y libidinales. Las puntuaciones obtenidas son complementarias del análisis estructural de la prueba y no lo sustituyen. En la rejilla se puntúan los sustantivos, verbos y adjetivos de la respuesta así como la simbolización utilizada, estableciéndose cuatro columnas: dimensión corporal (unitaria o no), modo de relación investida (modo de acción e interacción), identidad sexual y estabilidad que presenta y, por último, integración de la identidad y calidad de la individuación (diferenciación entre uno mismo y el otro).
Arconstanzo,G., Belgia, G., Giordano, D. & Lertora, Y. (1991) validaron los criterios de Representación de Sí mismo propuestos por Rausch y Sanglade en una grupo de preadolescentes no pacientes, identificando los criterios de apreciación de la Representación de Si mismo en cada lámina. Revisaron igualmente la escala MOA de
Urist, coincidiendo sus resultados con las concepciones psicodinámicas clásicas acerca de las características del desarrollo normal en la preadolescencia.
M. Boekholt (1992) presentó otra rejilla similar para examinar las modalidades narcisistas en pacientes depresivos. Es necesario complementarlo con los datos estructurales y formales del test para alcanzar una visión más completa del funcionamiento psíquico de los sujetos examinados.
Una última aportación, que no figura en un apartado propio pero que ofrece sugerentes alternativas, procede del modelo teórico de las relaciones objetales y los fenómenos transicionales de D. W. Winnicott. Esta teoría ha sido el punto de partida de las investigaciones de S. Cooper y sus colegas (Cooper, Perry, Hoke & Richman, 1985) y de la propuesta teórica de B. Smith (1990) para la interpretación de la respuesta al Rorschach como un fenómeno transicional. Cada respuesta dada por el sujeto a las láminas del test supone una reconciliación de la realidad interna y externa que tiene lugar en una zona intermedia de la experiencia, en este caso, la mancha de tinta. La cuestión radica en que el objeto transicional surge para aliviar el sufrimiento del niño ante la ausencia materna, mientras que la respuesta al Rorschach es creada para satisfacer las demandas del examinador. El objeto transicional, en este caso la mancha de tinta, pertenece al examinador y es con este objeto, dice Smith, que el sujeto ha de crear el percepto. De este modo entra en juego la interacción entre examinador y examinado.
Como puede observarse, el análisis de las relaciones objetales a través del Rorschach ha seguido caminos diferentes, siendo en la actualidad uno de los temas más estimulantes dentro de los estudios que se realizan con este test. La disparidad de criterios es importante y en ocasiones genera conclusiones diferentes. Esto puede obedecer a los diferentes enfoques teóricos que, dentro de la propia teoría psicoanalítica, existen respecto al concepto objeto de estudio, siendo ésta una dificultad habitual cuando se validan constructos psicoanalíticos. Operativizar un concepto psicoanalítico es una tarea compleja porque se trata generalmente de variables que no pueden observarse directamente, sino que deben inferirse de las expresiones inconscientes.
Teniendo en cuenta esta dificultad, la evaluación de las representaciones objetales puede proporcionar datos significativos al estudio sistemático de la psicopatología y al proceso terapéutico. Se ha visto (Blatt y Lerner,1983) que existen diferentes tipos de distorsiones en el contenido y la estructura del mundo representacional del sujeto según
las distintas formas de psicopatología. En el proceso terapéutico esas diferencias se reflejarán en la naturaleza de la transferencia y de la contratransferencia. Conocer la calidad de las representaciones de objeto antes de comenzar la terapia ayudará a comprender los posibles problemas transferenciales que pueden surgir en el transcurso de la misma. No hay ninguna certidumbre en el proceso terapéutico y cualquier elemento que aporte algo de luz ayudará y orientará al clínico en el trayecto. Las relaciones objetales del paciente pueden marcar este recorrido, ofreciendo pistas al terapeuta acerca de los obstáculos y resistencias que pueden surgir, pero también iluminando los aspectos más favorables con que cuenta el paciente para dar significado a su experiencia cotidiana. Tan necesarios son unos como otros para el desarrollo de una psicoterapia eficaz.
Las relaciones de objeto también informan sobre las distintas modificaciones que tendrán lugar en el mundo representacional del sujeto si el paciente progresa hacia niveles evolutivos más complejos. Según los distintos tipos de pacientes y dependiendo de los trastornos de su mundo representacional previos al tratamiento, tendrán lugar distintos tipos de cambios. De ahí la importancia fundamental de investigar los cambios en el contenido y la estructura de las representaciones de objeto como una función de la psicoterapia a largo plazo.
Como el mundo representacional y el sentido de la realidad se establecen gracias a la internalización de interacciones interpersonales significativas (dentro de la relación
maternal primaria), estos conceptos serán elementos claves a la hora de comprender y
evaluar aspectos fundamentales del proceso psicoterapéutico.
1.4.4. Utilización del Rorschach para predecir cuándo una persona puede