4. CAPITULO 4: CASO EMPIRICO – CENTRO HISTORICO DE LA CIUDAD DE
4.10.2 Como un espacio urbano
En la aproximación al objeto de estudio a través de casos particulares, como lo son la Plaza de Armas y la nueva Plaza de la República de la ciudad de Veracruz, se pueden apreciar de forma clara las características que los hacen ser “rincones” de acuerdo a Guzmán, para al menos un grupo o sector de la sociedad.
Estos rincones se alejan del concepto de no-lugar de Augé y se asemejan a la noción de
espacio urbano de Wildner (2005).
Wildner flexibiliza la rigidez de los no-lugares, abriendo a estos la posibilidad de por ser revalorizados a través de las interacciones que en estos suceden, es decir, pasar de ser espacios usados a espacios vividos.
En esta aproximación se entienden estos dos espacios como áreas independientes dentro del Centro Histórico de Veracruz, las cuales cuentan con circunstancias particulares que son examinadas a través de las mismas variables.
Wildner especifica que estos lugares son determinados por sus características históricas (memoria colectiva), físicas, relacionales y metafísicos, además de poseer lo que denomina como huellas de apropiación, siendo estas la manera en que el usuario marca y se apropia del espacio.
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La Plaza de Armas, siendo el máximo representante del Centro Histórico, cuenta con una historia dada por el tiempo mismo, donde en ella se han desenvuelto personas y eventos durante muchos años, reflejándose así en la encuesta realizada, siendo el lugar con el que mayormente se reconoce a esta zona.
Sin embargo, la Plaza de la República, con sus escasos dos años, cuenta con un reportorio histórico (como ciencia) nulo, mientras que las memorias colectivas que aquí se empiezan a desarrollar son escasas a comparación de los espacios con mayor antigüedad.
Ambas plazas como espacio público que son, poseen características físicas destinadas a la utilización por parte de los usuarios. La Plaza de Armas, sirviendo como vestíbulo del poder político y religioso de la ciudad, así como con una explanada para la realización de actividades culturales y una reducida área arbolada densamente que protege del Sol durante las tardes; mientras que la Plaza de la República cuenta con amplias explanadas completamente lisas y áreas verdes de poca altura, lo que dificulta su utilización durante las mañanas y tardes.
En el aspecto relacional, en la Plaza de Armas se desarrollan una cantidad importante de actividades durante todo el transcurso del día, por un grupo variado de personas de diferentes géneros y edades donde, por lo menos a simple vista no hay restricciones de uso ni horarios. La Plaza de la República presenta dinámicas diferentes en este aspecto, principalmente se encuentra en el olvido durante todo el transcurso de la mañana y la tarde, es hasta la noche cuando se aprecia su utilización por parte de grupos de gente joven que se dedican a deportes como la patineta y los patines principalmente, ya que las características físicas de este espacio lo permiten. Sin embargo, estas actividades, que en un principio fueron prohibidas, hoy cuentan con un área destinada para ellos, con un reglamente ampliamente difundido por todo el espacio, el cual no se apreció de ser cumplido durante el tiempo de observación participante.
En el mundo de las ideas (metafísico), la Plaza de Armas se ha consolidado como un elemento simbólico dentro de la ciudad, siendo un punto de referencia obligado, no solo de Veracruz, sino de la zona conurbada en general. Es un espacio permeado en el
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imaginario colectivo, en esta se realizan desfiles, espectáculos, festivales, protestas ciudadanas, etc.
La Plaza de la República no ha permeado en el imaginario colectivo debido al poco tiempo que tiene, incluso durante la encuesta, las generaciones mayores hacen referencia a la antigua localización de esta plaza, sin conocer siquiera la nueva. Esta sirve como punto de reunión particular de las jóvenes que la utilizan, mas no del colectivo. Se han impulsado diferentes actividades como eventos locales, ferias de artesanías, etc. Que no han demostrado mucho interés por parte de la población, sin embargo esta plaza está en un proceso que requiere de tiempo para poder consolidarse.
IMAGEN 23: Reglamento de uso para la Plaza de la República Fuente: Imagen de autor
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En cuanto a las huellas de apropiación, ambos espacios tienen un mantenimiento constante, por lo que encontrar estas (grafiti, calcas, etc.) se dificulta, ya que son limpiadas periódicamente. Sin embargo se pueden apreciar las huellas intangibles de ambas plazas, determinadas por sus usos alternos.
En la Plaza de Armas, la abundancia de comercio informal ha llegado a ser tradicional mientras se está en el espacio. Los grupos de mariachi o música regional que se acercan a preguntar mientras se realizan otras actividades con comunes y ampliamente usados. De acuerdo a Giglia (2013), esta apropiación se puede evidenciar de igual manera en la realización de reglas personales o en el desacato de las establecidas, hecho que sucede en la Plaza de la República con los usuarios que practican patineta y patines los cuales, aun sabiendo sobre el área destinada para estas actividades, la realizan por todo el espacio, lo que llega a causar molestia por parte de los demás usuarios e incluso daño físico a la plaza misma.
IMAGEN 24: Patinadores actuando sobre un área prohibida para este uso Fuente: Imagen de autor
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