Capítulo II. Marco teórico
3. Modelo social
2.2.2.8. Establecimiento del Programa de talleres motivadores para padres de familia
Actividades diversas que dan respuestas a distintas demandas y objetivos.
• Individuales: reflexión, análisis, esclarecimiento puntual en situaciones de crisis, información, asesoramiento puntual.
• Grupales: reflexión, intercambio, análisis, interpretación de textos, dramatización, resolución de situaciones problemáticas, construcción conjunta, elaboración
propuestas, búsquedas compartidas, información especializada sobre diferentes temas.
2.2.2.8. Establecimiento del Programa de talleres motivadores para padres de familia
Los programas de talleres para padres son más efectivos cuando operan
holísticamente dentro del contexto socio-cultural de cambios en los patrones familiares, y trabajan a través de redes existentes de instituciones educativas y organizaciones vecinales. A pesar que los programas varían en forma, muchos son implementados dentro de un esquema institucional para asegurar un amplio impacto del programa y un alto nivel de
apoyo para el personal que se encuentra desarrollando este esfuerzo. Este esquema puede existir dentro de los sectores público y privado.
Los ambientes más apropiados para los programas de talleres para padres incluyen las asociaciones de padres de familia, los clubes sociales o cívicos, los sindicatos, los grupos religiosos y otras organizaciones cuyos miembros son padres de niños y adolescentes. Para atraer el interés de la comunidad, se podrían distribuir volantes
publicitarios, que buscarían aumentar la conciencia de la comunidad sobre el programa y brindar detalles sobre cuándo y dónde se realizarían las sesiones.
Los panfletos o los folletos simples con temas clave son fuentes de información importantes que deben ser distribuidos entre los padres y los miembros adultos de la familia. El monitoreo del programa debe ser realizado en forma regular para poder recolectar información sobre las sesiones realizadas y sobre el número de adultos
alcanzados. Igualmente, importante es la necesidad de que los supervisores se reúnan con los facilitadores para asegurar la calidad de su trabajo y proporcionarles el apoyo moral necesario cuando traten temas delicados.
Aunque los esfuerzos para enseñar a los padres y otros miembros adultos de la familia a ser los principales educadores en sexualidad de los adolescentes son
relativamente nuevos, algunos proyectos piloto han sido apoyados por organizaciones internacionales. Estas organizaciones incluyen al UNFPA, OMS, UNICEF, IPPF, y el Centro Internacional Margaret Sanger. Entre las lecciones aprendidas por estos proyectos tenemos:
• La movilización para obtener el apoyo comunitario hacia el programa de educación para padres es decisiva para que éste sea exitoso. Los plazos necesitan ser definidos desde el inicio por los líderes políticos y otras figuras influyentes de la comunidad. • El diseño de la currícula debe ser participativo, debe recibir aportes de la
comunidad y de los adolescentes. El diseño de la currícula y de los manuales de los capacitadores deberá ser una actividad muy amplia.9 La experiencia demuestra que
trabajar con representantes de agencias gubernamentales claves, ONGs que trabajan con jóvenes o miembros adultos de familias con adolescentes, y por lo menos con dos jóvenes, le dará al proyecto mayor realismo. La mezcla de género también es importante, así como lo es la participación de profesionales que al mismo tiempo son padres de familia.
• La cuidadosa selección de los facilitadores es clave; la capacitación debe enfocarse en lograr comodidad y habilidades para discutir temas de sexualidad. La selección de los facilitadores que trabajarán con los miembros adultos de una familia debe basarse en su disposición para discutir temas de sexualidad y su nivel de
comodidad para proporcionar información, discutir sentimientos y valores, y no juzgar las actitudes y conductas sexuales de otras personas. Muchos educadores con capacitación formal no pudieron sobreponerse a su incomodidad para abordar el tema mientras que los voluntarios comunitarios, con un entrenamiento menos formal, surgieron como facilitadores capaces que dominaban la información y tenían facilidad para involucrarse con los padres en discusiones sobre temas
delicados. Los programas efectivos de talleres para padres, se benefician al tener un coordinador de proyecto que participe en todos los aspectos del programa. La comprensión de los contenidos del programa ayuda, dando como resultado que un
número importante de padres de familia serán enrolados, y una continua observación de cómo el personal de campo estaba facilitando las sesiones.
Con respecto a los programas de talleres para padres en particular, la evaluación a largo plazo se convierte en algo más complejo porque es difícil medir si la toma de decisiones personales de los adolescentes sobre conductas sexuales fue influenciada positivamente debido a las discusiones sostenidas con los miembros adultos de la familia. A pesar de ello, es necesario incluir ciertos métodos de cálculo realistas dentro del diseño del programa para evaluar los cambios encontrados en el conocimiento y habilidad de los participantes. Los talleres para padres pueden abrir la puerta para otros tipos de
intervenciones. Los padres y demás miembros obtienen apoyo para implementar un programa de educación sobre sexualidad y salud reproductiva para muchachas
adolescentes que vivían en áreas rurales conservadoras, enseñándole a los padres cómo el hecho de que sus hijos tengan información exacta puede resultar en beneficios concretos para la familia; por ejemplo, bebés más saludables y una reducción de riesgos de
enfermedades. Los materiales informativos para las chicas fueron desarrollados y probados en trabajos de campo con padres, resultando en una mayor sensibilidad a las actitudes y creencias comunitarias existentes, así como un amplio apoyo al programa por parte de los adultos.