CAPÍTULO II: REGÍMENES CAMBIARIOS DE FACTO EN AMÉRICA LATINA:
3. ESTRATEGIA EMPÍRICA
3.5. Estadísticas Descriptivas
Una primera aproximación a algunas de las variables macroeconómicas relevantes permite observar las particularidades del período bajo análisis.
Luego de décadas de episodios hiperinflacionarios y crisis cambiarias, las economías de la región han alcanzado tasas de crecimiento positivo y sostenido, con
24 Se utilizan los datos en frecuencia semanal (y no diaria o mensual) porque se desea captar los
eventos que puedan generar resultados anormales, aunque también es deseable evitar el ruido de las series intra diarias. Cuando existen quiebres estructurales, la literatura utiliza datos en alta frecuencia por su alto poder en los tests estadísticos. Morse (1984) examina esta cuestión y señala: “The return effect of a shift in the coefficients is accentuated when a lower frequency is used. The increased bias and variance for monthly data occur because the structural shift operates for a longer period of time. No direct comparisons of t-statistics can be made because of the bias, but Type II errors would be more likely with monthly data if no adjustment were made for the bias caused by the shift in the coefficients” (Morse, 1984: 616 ).
relativamente bajos niveles de inflación. Sin embargo, como se muestra en la Tabla 1, existen ciertas diferencias entre países.
Tabla 1: América Latina – Inflation targeters – Estadísticas descriptivas (1999- 2011)
Países Tasa de Crecimiento
PBI per cápita
Tasa de Inflación Volatilidad de la Inflación Crecimiento de la base monetaria Intervención acumulada a PBI Brasil 2.2 6.5 1.5 17.2 43.3 Chile 2.7 3.3 1.2 8.8 5.9 Colombia 2.0 6.1 0.9 13.8 21.7 Mexico 1.2 5.8 1.0 10.0 9.9 Peru 4.0 2.6 1.2 10.0 73.7 PROMEDIOS 2.4 4.9 1.18 12.0 30.9
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CEPALSTAT y de las páginas web de los bancos centrales. La intervención acumulada se calcula en el período 2000-2011. Es la suma de las compras y ventas de dólares en los mercados cambiarios, expresada como porcentaje del PBI del período. La volatilidad de la inflación se mide como el desvío estándar de la tasa de inflación.
La dinámica de la inflación (tanto la tasa como la volatilidad) muestra variaciones significativas entre países. La literatura suele atribuir estas diferencias a la “maduración” del esquema de metas inflacionarias, es decir, al tiempo que transcurrió entre su adopción y el “período de desinflación”. Previo a la implementación efectiva de las metas, los bancos centrales de la región llevaron a cabo políticas de desinflación a fin de disminuir las expectativas inflacionarias y “cerrarlas” (lock-in) en niveles bajos desde la comunicación de la meta (Schmidt- Hebbel y Corbo, 2013). Esto se puede observar en la Tabla 2.
Respecto de la adopción del esquema de metas, debe mencionarse que Chile es, en la región, el primer país que contó con metas inflacionarias. A principios de los noventa, con la autarquía de su banco central, se comenzó a aplicar un esquema híbrido de metas inflacionarias combinado con bandas de flotación cambiaria. Algo similar ocurrió en México; el programa de estabilización aplicado a raíz de la crisis del Tequila incluyó el establecimiento de una meta inflacionaria de 3 puntos porcentuales para el año 1996, aunque el anuncio oficial del esquema se realizó en 2001.
Tabla 2: Inflation Targeting en América Latina. Adopción y períodos de desinflación. Países Adopción oficial de IT Inflación IPC al inicio de la desinflación Período de desinflación Inflación IPC durante el IT estable Período IT estable Brasil 1999M6 3.3 1999M6–2005M12 5.7 2006M1–presente Chile* 1999M9 3.2 1999M9–2000M12 4.5 2001M1–presente Colombia 1999M9 9.3 1999M9–presente Mexico 2001M1 9 2001M1–2002M12 5.7 2003M1–presente Peru 2002M1 −0.1 2002M1–presente
Fuente: Elaboración propia en base a datos de CEPALSTAT y la metodología propuesta por Ball (1994). El autor propone un método para calcular los períodos de “desinflación”. Primero, se calcula la tendencia de la inflación a partir del promedio móvil trimestral, y se identifican “picos” y “depresiones”. Un pico debe superar a los cuatro trimestres anteriores y los cuatro siguientes. El periodo de desinflación es aquel que comienza con un pico y termina con una depresión con una tasa anual de al menos dos puntos por debajo del pico, lo que asegura que el episodio de desinflación no se refiera a un pequeño incremento en la inflación seguida de una desinflación de largo plazo.
*Chile adoptó definitivamente un esquema de metas inflacionarias en la fecha indicada en la tabla. No obstante, a principios de los noventa contaba con metas inflacionarias y una política de bandas de flotación cambiaria.
En ambos países, los períodos de desinflación han sido relativamente cortos y parecen estar relacionados al hecho de que, previo a la adopción oficial, existió un período de implementación de facto del que no dan cuenta varios de los trabajos empíricos sobre la región (ver, por ejemplo, Roger, 2010; Broto, 2012, entre otros).
Por el contrario, Brasil, Colombia y Perú, los países que más recientemente han adoptado metas inflacionarias, tienen períodos de desinflación muy largos o directamente no puede hallarse tal período de desinflación, lo que implica que el esquema se ha adoptado en un contexto de inflación mayor a las metas (Colombia y Brasil) – y/o alta volatilidad inflacionaria (Brasil y Perú).
En la Tabla 1 se destaca la relevancia que ha tenido en algunos países la intervención de las autoridades monetarias en el mercado cambiario, medida como la sumatoria de las compras y ventas de divisas en relación al PBI. A excepción de Chile y México – cuyas intervenciones se han dado mayormente a causa de la crisis de 2008 – el resto de los países evidencia la relevancia que ha tenido esta práctica durante el período bajo estudio.
Como fue señalado en el Capítulo I, los canales de transmisión de la política monetaria en América Latina están más relacionados con el tipo de cambio que con la tasa de interés, por lo que este comportamiento de la autoridad monetaria podría entenderse a partir de los efectos mencionados sobre las hojas de balance, sobre la inflación a través del traspaso, etc. Además, si las intervenciones son relativamente importantes (en relación al tamaño de los mercados cambiarios) y frecuentes, y están más motivadas por la volatilidad más que por la acumulación de reservas – el grado de flexibilidad de facto de los regímenes cambiarios podría ser menor que el que se reconoce oficialmente, con lo que esto implicaría – al menos desde el punto de vista teórico – en el funcionamiento del esquema de metas inflacionarias.