Fuente: Diseñada por la autora
Jamil Mahuad se comprometió a: respetar las libertades públicas, combatir la corrupción, trabajar por la paz, apoyar la inversión privada, impulsar las reformas sociales de educación, salud, vivienda, sanear la economía y respetar la diversidad étnica ecuatoriana. Y de nuevo, en un acto populista, resaltó “los pobres serán el eje de mi gobierno”49
La situación económica del Ecuador era bastante precaria; afrontaban tres crisis graves; la primera de ellas era un capitalismo tardío que se reflejaba en la auto sustentación de la inversión; la segunda crisis era la deuda oficial externa de 13 mil millones de dólares y, por último, las terapias monetaristas que habían reducido la economía real y habían conducido a la pobreza a la mayoría de los ecuatorianos. Estas crisis confluían en diversos sectores como el agrícola, petrolero y el sector camaronero. Para superar la crisis, el presidente Mahuad impuso una serie de medidas restrictivas que iban desde la eliminación de los subsidios a los derivados del petróleo hasta la congelación de los salarios.
49 Ibíd., p. 66 51,15% 48,84% 1,35% 11,58% 32,32% J. MAHUAD A. NOBOA BLANCOS NULOS AUSENTISMO
47 Ante la agudización de la crisis económica, el banco Central decidió liberalizar el dólar, eliminando las bandas cambiarias y generando así la semana negra que se desarrolló entre el 1 y el 5 de marzo de 1999; devaluación que llevó a la implantación de un feriado bancario que duraría un solo día, pero, que terminó ampliándose a cinco días; con el fin de que uno de los bancos más importantes del país, el banco del Progreso, perteneciente al Grupo Aspiazu pudieran solucionar sus problemas de iliquidez. Dentro de ese feriado bancario, el presidente congeló el 50% de las obligaciones bancarias, medida que permitió diferir las obligaciones de la banca hasta por 3 mil millones de dólares y a la vez ser eximidas del pago de intereses. Las manifestaciones sociales volvieron a ser protagonistas de la inestabilidad social, la opinión pública ecuatoriana rechazó las medidas impuestas por el ejecutivo y en respuesta a la vulneración de sus derechos económicos paralizaron las calles sumándose a la “revuelta amarilla” pidiendo la reducción en los precios de los combustibles y un tratamiento equitativo a las deudas en divisas extranjeras. Así se finalizó la primera fase del desplome bancario, entre marchas arengas, cierres de carreteras y caos al interior de las ciudades.
La segunda fase de ese colapso bancario empezó con la caída del Banco del Progreso en la que se culpó a las autoridades monetarias del país de favorecer sólo las inversiones del Banco Pichincha y Produbanco. Nuevamente las calles se colmaron de cientos de miles de ecuatorianos en una marcha que se denominó “crespones negros” y cuyas arengas estaban destinadas a la supresión del centralismo, las políticas fiscales y la autonomía bancaria. Simbólicamente a esta fase de manifestaciones se le conoció con el nombre de la “Toma de Quito”, en la que grupos sociales, líderes de opinión y público ecuatoriano pedían la renuncia del mandatario, quien no había podido sortear las crisis económicas y los había conducido a un neoliberalismo más cruel que los mandatarios anteriores. Entrando el primer mes del año 2000 el sucre volvió a caer y ante tal descalabro financiero el presidente, tras previa declaratoria de emergencia económica, decidió dolarizar
48 la economía; Sin embargo, ese pequeño triunfo de dolarizar la economía en medio de una emergencia económica, lo llevó a que el 21 de enero de 2000 una manifestación de los sectores indígenas representados por la CONAIE y los mandos medios de las fuerzas armadas ecuatorianas le dieran un golpe de estado y refundar nuevamente el Ecuador.
2.1. GUSTAVO NOBOA EL ABANDERADO DEL CONSENSO DE WASHINGTON
El 22 de Enero del 2000 el nuevo presidente ecuatoriano Gustavo Noboa, ratificó la medida de la dolarización impulsando desde el ejecutivo el neoliberalismo y el afianzamiento de la dolarización. Para ello, en el mes de marzo, y apoyado por el Congreso, se promulgaron las leyes Trole I y II las cuales contemplaban la libre circulación del dólar, la necesaria e inmediata inversión extranjera en los sectores de telecomunicaciones, hidrocarburos y electricidad, la flexibilización laboral el capitalismo popular y los joint ventures. Es así, que estas nuevas normas contemplaban la necesidad de privatizar empresas, reducir la participación del Estado en el manejo del sector eléctrico, hidrocarburo y minero, entregándoselo a las empresas privadas y las reformas laborales estarán encaminadas a aumentar el período de prueba de 3 meses a un año para evitar incrementos en el gasto social. Con estas medidas poco populares, los ecuatorianos recibieron el siglo XXI, inmersos en una crisis económica general, totalmente desinstitucionalizada la democracia ecuatoriana y la opinión pública nacional e internacional expectante a un nuevo proceso electoral.
3. LUCIO GUTIERREZ: EL GOLPISTA GOLPEADO
Mientras que los ecuatorianos se debatían en la infinidad de medidas neoliberales impulsadas por la oligarquía y trataban de entender el nuevo rumbo político – económico que se había gestado al interior de su país, el sistema internacional se debatía en una recesión económica y la lucha del bien contra el mal, declarada por los Estados Unidos luego de los atentados del 11 de septiembre del 2001. Con
49 este escenario, los ecuatorianos volvieron a las urnas para elegir por vía democrática a quien sucedería a Gustavo Noboa en la presidencia del país. La primera vuelta electoral se desarrolló el 20 de Octubre y contó con la presencia de 11 candidatos; entre los que estaban: Lucio Gutiérrez y Alfredo Palacio por el Partido Sociedad Patriótica/Pachakútik; Álvaro Noboa y Marcelo Cruz apoyados por el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN); León Roldós Aguilera y Dolores Padilla, representantes de tres facciones políticas el Partido Socialista, el Frente Amplio y el Movimiento Ciudadano; Rodrigo Borja y Eva García Fabre; candidatos de la Izquierda Democrática (ID); Xavier Neira y Álvaro Pérez del Partido Social Cristiano (PSC); Jacobo Bucaram en dupla con Frank Vargas Pazzos, militantes del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE); Jacinto Velásquez y Patricio Larrea del Movimiento Transformación Social Independiente (TSI); Ivonne Baki y César Frixone del Partido Liberal Radical Ecuatoriano (PLRE); César Alarcón y Universi Zambrano del Partido Libertad; Osvaldo Hurtado y Gloria Gallardo candidatos de Patria Solidaria; Antonio Vargas y Modesto Vela, apoyados por el Amauta Jatari (AJ).
Cada uno de ellos diseñó una propuesta de campaña que contenía los mismos puntos: aliviar la pobreza, disminuir el desempleo, la corrupción y la inseguridad. En materia económica todos prometían lograr la estabilidad política institucional a través de la inversión privada. Y le anexaban la lucha contra el narcotráfico, la cual estaba amparada en las relaciones binacionales con Colombia y Estados Unidos a través del Plan Colombia y el Área del Libre Comercio para las Américas (ALCA), respectivamente.
Los resultados de la primera vuelta le dieron el triunfo a Lucio Gutiérrez, quien era recordado por la insurrección del 21 de Enero de 2000, cuando derrocaron el gobierno de Mahuad; seguido por Álvaro Noboa, quien había fundado un partido político para ir a los comicios electorales. (Ver Gráfica 05)
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