Y BORY DE SAINT-VINCENT.
III. b El estado de la agricultura en las islas Canarias a finales del siglo XV Los trabajos de G Glas, H A Tessier, A.
P. Ledruy Bory de Saint-Vicent.
A pesar de la cita de importantes naturalistas extranjeros que recogen y estudian numerosas plantas endémicas de las islas, hallamos otra circunstancia que, de modo endémico también, se instala y adueña del suelo canario: la decadencia de su agricultura. Al filo del nuevo siglo, en el año 1799, el ilustrado y naturalista canario Joseph Viera y Clavijo, escribe:
“Las Islas son pobres. Sus frutos han venido a menos en cantidad y estimación. Sus glorias se han olvidado. El comercio de América es precario, odioso para Cádiz, cargado de prisiones, ruinoso para cosecheros y navegantes. El del Norte y Levante, __________
* Entre los más detacados podemos citar a José Clavijo y Fajardo (Teguise 1726 -
Madrid 1806), Antonio Porlier y Sopranis, marqués de Bajamar (La Laguna 1722 - Madrid 1813), Agustín de Bethencourt y Molina (Puerto de La Cruz 1758 - San Petersburgo, Rusia, 1824), José de Betancourt y Castro (Garachico 1732 - La Orotava 1816 ), José de Lugo-Viña y Molina (La Orotava 1754 - Bagnères de Bigorre, Francia, 1837), y Juan Antonio de Urtusáustegui (La Laguna 1731 -Francia 1794).
** Antonio Porlier y Sopranis, marqués de Bajamar (La Laguna 1722- Madrid
1813), Domingo de Iriarte (La Orotava 1739- Gerona 1795), Bernardo de Iriarte (Puerto de la Cruz 1735 - Burdeos 1815) y Tomás de Iriarte (Puerto de la Cruz 1750 - Madrid 1791). En otro renglón habrían de figurar los ingenieros Agustín y José de Betancourt.
escaso y casi enteramente pasivo. Crece el lujo. No hay minas, no hay industrias, no hay fomento. La despoblación y dispersión es notable. La desunión en los negocios públicos, lastimosa. Faltan ideas. No hay espíritu. No hay correo fijo de España. Los empleados se envían de la Corte y la Corte está lejos. El cielo niega muchos años las lluvias... las carnes son pocas; no hay nublados ni tempestades en los veranos; pero los aires meridionales son vientos exterminadores que suelen traer la langosta. En caso de guerra, cualquier corsario echa la llave al trato y
comercio recíproco”.87
La declaración del ilustrado canario contiene casi todas las claves que, en mayor o menor grado, explican la decadencia económica y social del archipiélago canario a fines del siglo XVIII. Viera y Clavijo define concisa y ordenadamente los frenos y obstáculos que paralizan la vida económica y comercial del archipiélago: la fragilidad que resulta del orden físico y natural de las islas; las dificultades que denuncia en el orden comercial, social y político de la propia vida insular y, por añadidura, de la vida nacional. La situación, que Vieja y Clavijo juzga y denuncia con expresiones tan francas como pesimistas destilan al mismo tiempo una sensación de renuncia ante unas circunstancias para las que el ilustrado canario no vislumbra desenlace alguno. Al mismo tiempo, curiosamente, en el que Bernardo de Iriarte, otro de los ilustrados canarios en la corte de Carlos IV, desempeña el cargo de ministro de Agricultura.
No cabe ninguna duda -de acuerdo con Romeu Palazuelos- que en la clase dominante de Madrid, menos en el pueblo, no había conocimiento del valor, de lo que eran y cómo eran, qué __________
significaban las Islas... quizá los franceses y los británicos las
conocían mejor.88 Aunque si se analiza el estado de la agricultura
canaria en relación con la del resto de España, no puede afirmarse que este fuera un mal único o exclusivo del archipiélago canario. La situación de la agricultura canaria en particular y de la española, en general, debe ser examinada en toda su complejidad y amplitud. Los problemas que describe Viera y Clavijo, y los autores extranjeros que más adelante veremos, no se deben a causas o condiciones exclusivas de las islas Canarias. Pues existen factores totalizantes y naturales, por ejemplo los ciclos climáticos, cuyas oscilaciones afectan en aquella época a toda o la mayor parte del territorio nacional. Existen indudablemente otros factores políticos, porque todas las regiones españolas están insertas en un
Estado cuyos rectores toman medidas de alcance general.89
El estancamiento agrícola ha de atribuirse a toda España, dicho sea de forma general, a factores naturales y geográficos por un lado -a los que Jovellanos llama los “estorbos naturales”-, y a factores sociales y culturales por otro -los “estorbos morales y políticos”-. Sobre los culturales y sociales baste aquí señalar la desigual distribución de la tierra en España desde tiempo inmemorial, pero en particular como consecuencia de la colonización que sucede a la Reconquista, de la cual emerge un reducido número de familias aristocráticas y entidades eclesiásticas como propietarios de grandes latifundios en la mitad sur de la península.
El primer rasgo que caracteriza a una economía primaria basada exclusivamente en sus recursos agrícolas es su fragilidad y __________
88 Romeu Palazuelos. Navegantes europeos en Santa Cruz de Tenerife, p. 1. (A)nuario
de (E)studios (A)tlánticos nº 33. 1987
dependencia de los avatares climatológicos, sean estos debido a las
sequías pertinaces o a las lluvias torrenciales.* En la agricultura
española del ochocientos la sequía es el problema mayor; pero las lluvias abundantes, extemporáneas, de primavera, son las responsables de numerosos desastres agrícolas, como lo demuestra una rápida ojeada a la coyuntura de aquel siglo, en la forma
elemental en que hoy la conocemos.*
De tal forma, bastantes años antes de la fecha en que Viera y Clavijo describe la situación del archipiélago, una época particularmente difícil puede situarse hacia 1770. Ello sobreviene –explica Domínguez Ortiz- como consecuencia de un recrudecimiento de una sequía que afecta a todo el archipiélago, y a sus dos islas orientales con tal intensidad que, según se expresa en un memorial los habitantes de las islas orientales tuvieron que emigrar a las de Tenerife, Gran Canaria y La Palma para no perecer, después de haber comido “suela y otras cosas de que no
osan ni aun los brutos”.**
__________
* Esta característica distintiva de la agricultura canaria podemos apreciarla todavía
a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Las frecuentes sequías son entonces una de las causas que inducen a la crecida población campesina de las islas a una incesante emigración.
* La influencia de las oscilaciones climáticas en la coyuntura agrícola es un
problema que desde hace poco tiempo se está estudiando de manera científica, hasta donde lo permite el escaso rigor de los datos aprovechables. Domínguez Ortiz, A. Sociedad y Estado en el siglo XVIII español, ps. 404-405. A tal efecto, en el que muy poco se ha realizado globalmente, véanse los estudios recogidos en las VII Jornadas de la Asociación Meteorológica Española, en mayo de 1975, cuyo título escogido es La Meteorología en la Historia; también la Historia del Clima de España, cambios climáticos y sus causas, de I. Font Tullot, editada por el Instituto Nacional de Meteorología, Madrid 1988.
** Domínguez Ortiz, op. cit. p. 236. Representación de Canarias en 1772 sobre su
despoblación y pobreza, causadas por 17 años de esterilidad, quiebra de su comercio y abandono de las islas de Lanzarote y Fuerteventura, <<que antes eran granero de las otras y están hoy enteramente despobladas>>. En la isla de La Palma, de ordinario más húmeda, sus habitantes tuvieron que comer pan fabricado con centeno mezclado a la raíz del helecho,
Otra característica de la fragilidad del archipiélago canario se debe a que su agricultura, como la del archipiélago balear y la estrecha franja situada entre la costa mediterránea y el reborde oriental de la meseta y la Bética peninsular, tiene entonces unas peculiaridades propias por la importancia que alcanzan el regadío
y los cultivos arbóreos.*** Son éstas las zonas agrícolas españolas
más integradas en el mercado mundial. Dependen de los precios agrícolas internacionales y en función de ellos se extienden, retroceden o desaparecen determinados cultivos. El crecimiento del viñedo, vinculado a la producción del aguardiente y pasas, y de los frutos secos depende de la demanda de los países del noroeste de Europa. La competencia del azúcar americano destierra el cultivo de la caña, que se sustituye por moreras a mediados del siglo XVIII, las cuales a su vez, un siglo más tarde, cederán su espacio al naranjo. La agricultura de las islas Baleares y Canarias, a grandes rasgos, están sujetan a una dependencia del
mismo tipo.*
Asimismo no debemos obviar una cuestión estructural, inherente a una sociedad agrícola que se distingue por la rutina y el desapego por las innovaciones. En el año 1776 el V marqués de
“alimento horroroso que en otros países sólo se destina a pasto del ganado”. Archivo Histórico Nacional, Consejos, 1.996-5. Consulta de 18 de enero de 1772 sobre los mismos problemas.
*** Al filo del siglo XIX la península produce mayoritariamente cereales, que
cubren aproximadamente tres cuartas partes del suelo. Se cultiva ante todo, casi en régimen de monocultivo, trigo, cebada y centeno; secundariamente arroz y maíz. La producción se ajusta a las necesidades insoslayables de la demanda de alimentos.
* Fernández Pinedo, E. & Gil Novales, A. & Dérozier, A. Centralismo, Ilustración y
agonía del Antiguo Régimen, p. 33. Observémos la cita que se refiere a la introducción de las moreras. Introducido el moral al abrigo de las primeras Sociedades de Amigos del País, la concordancia y relevancia de este nuevo cultivo, para el futuro desarrollo de la industria sedera, de enorme importancia tanto en la Península como en Canarias, no ha pasado desapercibida para un historiador canario que ha destacado por sus estudios en este campo. Nos referimos a Juan Régulo Pérez, como referencia obligada para el estudio de este importante renglón de la economía canaria durante el siglo XVIII y XIX.
Villanueva escribe a Viera: “¿Qué quiere Vmd. que le diga de cosas de Islas? Nada más que todo va como siempre. El mismo gobierno, la misma desunión, la misma inocencia, y la misma falta
de ideas”.90 En un espacio geográfico más amplio como es el
peninsular, sabemos que de vez en cuando algún hombre ingenioso pedía privilegio para una máquina de su invención -se crean máquinas para trillar, para moler el trigo o batir el cáñamo-. Es de suponer que estos inventos, aunque testimonian un interés antes inexistente por las mejoras técnicas a fines de siglo, no son
prácticos o tropiezan con el desdén y la indiferencia.91
Algunos naturalistas extranjeros, coetáneos de Viera y Clavijo, se refieren también a la situación agrícola y ganadera del archipiélago. En sus exposiciones éstos enumeran y valoran los recursos naturales del archipiélago -el clima, el suelo, la agricultura, la ganadería, los bosques, etc.- según un esquema
descriptivo común a todas las obras que tratan del archipiélago.*
Veinte años antes de las observaciones hechas por Anderson y
Cook en la isla de Tenerife, la Descripción de las Islas Canarias,
escrita por el también médico escocés George Glas en el año 1764, ofrece un completo cuadro que describe la variedad de especies forestales, vegetales y animales del archipiélago canario, aunque __________
90 Carta escrita en el año 1776 por Tomás Lino de Nava-Grimón y Porlier, V
Marqués de Villanueva del Prado, desde La Laguna, a Joseph de Viera y Clavijo en Madrid. Ed. Romeu Palazuelos, E. p. 65. La Laguna 1988.
91 Domínguez Ortiz, op. cit. ps. 409-410.
* Una muestra de tal esquema se halla en el capitulo II del libro de Cook, A voyage
to the pacific Ocean. Undertaken by the command of His Majesty…, editado en el año 1784, y en el que se recogen muchas observaciones del cirujano Anderson. Pues bien, en el libro se refiere la estancia de la nave <<Resolution>> en Tenerife de la siguiente forma: “Recepción. Descripción de la rada de Santa Cruz de Tenerife. Provisiones que se pueden adquirir allí. Observaciones para fijar la longitud de Tenerife. Algunas noticias de la isla. Observaciones botánicas. Las ciudades de Santa Cruz y La Laguna. Agricultura. Aire y Clima. Habitantes.”
éste queda muy desdibujado en cuanto se refiere a sus cifras y sus modos de producción. Estas islas, comienza Glas refiriéndose a Lanzarote y Fuerteventura, producen varias clases de cereales, es decir, trigo, cebada, maíz, en tal abundancia que no sólo abastece a los habitantes, sino a los de Tenerife y La Palma, las cuales dependen muchísimo de aquellas islas para su sustento. Una considerable importancia se concede a la orchilla, ingrediente usado para teñir, bien conocido por los tintoreros de Londres, el cual es muy abundante en todas las islas aunque no tanto como en
Lanzarote.92 Casi todo lo que aquí se plante -asegura Glas-
refiriéndose a Gran Canaria, prosperará.*
Por cuanto se refiere a Tenerife -dice Glas- la producción de ésta es muy parecida a la de Canaria, sólo que hay menos tierra de maíz aquí y más viñedos. El mismo símil establece para la isla de La Palma, donde, además, se fabrica una gran cantidad de azúcar y miel, goma tragacanto y resina que se extraen del pino de tea. También se encuentran en La Palma todas las frutas que crecen en [Gran] Canaria o en Tenerife, en mayor abundancia, hasta el __________
92 Glas, G. Descripción de las Islas Canarias, p. 32. Ed, I. E. C. 1982.
* Y enumera el pino, la palmera, la acebuchina, el laurel, el álamo (o el chopo), el
sáuco, brezos, el drago, leña nuessa, áloes en matas, chumberas y la tabaiba Hay muchas otras plantas además de ésas, prosigue, que no puedo describir. En cuanto a frutas, se dan aquí la almendra, la nuez, la castaña, la manzana, la pera, el melocotón, el albaricoque, la cereza, la ciruela, la mora, el higo, el plátano, el dátil, la naranja, el limón, la lima, la granada, y en breve, todas la frutas americana y europeas, excepto el ananás o piña. Respecto a los cereales, hay trigo, cebada y maíz o grano de la India; pero los quisantes, las habas y las garravansas [seguramente se refiere a las garbanzas] , son escasos y caros; melones de diferentes clases, patatas, batatas, ñames, calabazas, las mejores cebollas del mundo, y otras muchas clases de raíces, que se encuentran en abundancia y todas excelentes en su especie: no faltan coles ni ensaladas. Aquí los animales son los camellos, los caballos, los asnos, unas cuantas mulas, bueyes, ovejas, cabras, cerdos, conejos, aves, pavos, gansos, patos, perdices, cuervos y pájaros canarios. Op. cit. p. 63-66.
punto que los nativos no llegan a poder consumirlas.** En la
Gomera los nativos tienen generalmente el maíz justo para su subsistencia y rara vez exportan o importan alguno. Poseen además vino, tubérculos, fruta, miel, ganado y aves, y si hubiera estímulo en La Gomera para la industria –añade Glas- los nativos podrían fácilmente fabricar buena parte de su propia lana y seda cruda suficiente para vestirse; y hay aquí piedra, cal, madera y
otros materiales para construcción, excepto hierro.93 De la isla de
El Hierro, describe su parte abrupta y escarpada desde el mar, y el resto de la isla que, a una distancia de una legua, forma una llanura tolerable y fértil que produce mejores pastos, hierbas y flores que en cualquiera de de las otras islas. En resumen, concluye Glas, en todas las Islas Canarias, al oeste de Fuerteventura, la naturaleza recompensa ampliamente al agricultor por su trabajo en cultivar la tierra.
De acuerdo con el tono propio del discurso moral que ya examinamos anteriormente, podemos observar en este cuadro
descriptivo la visión que un médico británico posee acerca de los
nativos de Canaria, Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro; sus personas, vestidos y edificios. Las gentes criadas en Inglaterra - advierte George Glas a sus compatriotas- no deben esperar encontrar limpieza en todas partes en el extranjero como en su propio país, especialmente en la clase más baja del pueblo. De los juicios del médico escocés sobre el modo de vida de los canarios más humildes, así como de la riqueza y las modas de la clase dominante del archipiélago, los comentarios más elocuentes se refieren a la alimentación y el grado de higiene de sus habitantes. Como resultado de su alimentación -que en general, es de gofio, __________
** Pero como tienen gran cantidad de azúcar, fabrican muchas confituras y
conservas, las cuales exportan al resto de las islas, y a ciertas partes de las Indias. Op. cit. p. 96.
fruta y vino, con pescado salado que se trae a estas islas, en gran abundancia, de las costas de Berbería-, escribe Glas, los nativos aquí tienen un tipo de cuerpo enjuto, de estatura media, y bastante bien formados; no obstante, en general, hay que reconocer que la gente vieja aquí más parecen demonios que de la
especie humana.94
Por lo que respecta a la salud de los isleños, los ingleses y los demás extranjeros en las Islas Canarias se lamentan mucho de la falta de buenos médicos y cirujanos, y -dice Glas- que no sin motivo; pues, ¿a qué otra razón se puede atribuir que los nativos estén invadidos por el prurito [picazón o comezón, de la que ya hablamos antes] y las enfermedades venéreas, que podrían ser tan
fácilmente erradicadas?.** Algunos piensan - escribe Glas- que la
comezón [los pobres aquí tienen bastantes piojos, y no se avergüenzan por ello, pues las mujeres pueden verse sentadas en la puerta de sus casas quitándose una a otra los piojos de la cabeza], tan frecuente aquí, se debe a que los nativos comen tanto de ese pescado.
Por cuanto se refiere a las condiciones sanitarias, descritas por Glas, hemos de notar que el clima habría de favorecer la __________
94 Glas, op. cit. ps. 111-113.
** Las enfermedades que predominan aquí, además de las ya mencionadas, son la
<<tabardilla>> (tabardillo) o tifus pintado o exantemático, y los <<flatos>> una enfermedad flatulenta que afecta los intestinos, el estómago y la cabeza. Es frecuente aquí la parálisis, que ataca sobre todo a los ancianos. La fiebre intermitente es una enfermedad peculiar de la isla de La Gomera, pues apenas se conoce en las otras islas. Unos pocos nativos padecen la lepra; hay un hospital en Gran Canaria, apartado, para recibir a los desgraciados que sufren esta enfermedad. En el momento en que un hombre se juzga como leproso, todo lo que posee es incautado para uso del hospital, sin que se deje parte alguna para el sustento de la familia; pero las gentes pobres que se encuentran atacadas por este mal, se les deja que subsistan lo mejor que puedan o que se mueran por la calle. Los directores del hospital son los únicos jueces de la leprosería y cuya decisión no se puede apelar. Op. cit. ps. 128-129.
aparición de parásitos. La falta de agua también propiciaba la suciedad. Por tales motivos se hacían redadas de los mendigos y se perseguía a las prostitutas: “Las cárceles de esta capital no son generalmente pobladas sino por jóvenes de la última clase social”,
escribe Macartney en su Viaje.* Hagamos notar, por otra parte, que
las enfermedades y epidemias están asociadas a las crisis de subsistencias, generalizadas en gran parte de las regiones españolas, tanto insulares o peninsulares. En las regiones de la periferia, gracias a la posibilidad de un abastecimiento marítimo a precios más tolerables, se logran paliar las crisis de subsistencias causadas por las adversidades climatológicas y acentuadas por la especulación. Las zonas interiores de la península, forzadas a utilizar unos medios de transporte terrestre lentos y caros, se vieron más afectadas. De ahí que los años de escasez fueran acompañados de enfermedades que en muchos años alcanzan el grado de epidemias.