CAPÍTULO 2. EL ESTATUTO DE LAS MUJERES EN EL ISLAM
2.2. El estatuto de la mujer en el Corán
Como se ha señalado anteriormente, la llegada del islam trajo cambios importantes en las vidas de las mujeres. En el Corán se puede encontrar varias menciones en cuanto a su posición. El libro sagrado de los musulmanes no hace ninguna distinción entre los dos sexos en el aspecto espiritual.205 Tanto
los hombres como las mujeres tienen alma, los mismos objetivos y obligaciones en la vida, y van a ser juzgados por sus actos individuales sin
diferencia.206 Lo dicho proviene de las siguientes aleyas del Corán:
“El creyente, varón o hembra, que obre bien, entrará en el Jardín y no será tratado injustamente en lo más mínimo”.207
“Quien obre mal no será retribuido sino con una pena similar. En cambio, los creyentes, varones o hembras, que obren bien entrarán en el Jardín y serán proveídos en él sin medida”.208
El Corán tampoco hace diferencia en cuanto a la compensación por los actos tomados durante la vida:
“Al creyente, varón o hembra, que obre bien, le haremos, ciertamente, que viva una vida buena y le retribuiremos, sí, con arreglo a sus mejores obras”. 209
“Su Señor escuchó su plegaria: «No dejaré que se pierda obra de ninguno de vosotros, lo mismo si es varón que si es hembra, que habéis salido los unos de los otros. He de borrar las malas obras de quienes emigraron y fueron
205 Hay que notar la distinción en cuanto a la igualdad en la fe y en la vida. Sin embargo, el tema de la
igualdad entre los dos sexos en el islam se discutirá en los siguientes apartados.
206 Hasan, G. A., “The rights and duties of Women in Islam”, Maktaba-Dar-us-Salam, 2003, p. 4. 207 El Corán 4:124.
208 Ibídem, 4:40. 209 Ibídem, 16:97.
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expulsados de sus hogares, de quienes padecieron por causa Mía, de quienes combatieron y fueron muertos, y he de introducirles en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos: recompensa de Dios». Dios tiene junto a Sí la bella recompensa”.210
Dice el Corán en cuanto a la igualdad en la fe:
“Pero los creyentes y las creyentes son amigos unos de otros. Ordenan lo que está bien y prohíben lo que está mal. Hacen la azalá, dan el azaque y obedecen a Dios y a Su Enviado. De ésos se apiadará Dios. Dios es poderoso, sabio”.211
La mujer en otra vida recibe la misma recompensa que el hombre, ya que va a ser valorada de la misma manera y cada uno va a ser castigado por los actos que cometió. Por ejemplo, el Corán impone el mismo castigo por robar a los hombres como a las mujeres:
“Al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos como retribución de lo que han cometido, como castigo ejemplar de Dios (…)”.212
Del mismo modo, a los adúlteros, tanto a los hombres como a las mujeres, se les impone la semejante sanción:
“Flagelad a la fornicadora y al fornicador con cien azotes cada uno. Por respeto a la ley de Dios, no uséis de mansedumbre con ellos, si es que creéis en Dios y en el último Día. Y que un grupo de creyentes sea testigo de su castigo”.213
En cierto modo, el Corán reconoce la distinción biológica entre los dos sexos: 210 Ibídem, 3:195. 211 Ibídem, 9:71. 212 Ibídem, 5:38. 213 Ibídem, 24:2.
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“Y cuando dio a luz a una hija, dijo: «¡Señor! Lo que he dado a luz es una hembra –bien sabía Dios lo que había dado a luz- y un varón no es igual que una hembra » (…)”214
Se considera que las mujeres y los hombres funcionas de una manera diferente, lo que refleja las disimilitudes bien definidas por la cultura.215 La distinción
biológica marca el papel que desempeñan los dos sexos en la sociedad. Sus roles se complementan y el Corán apoya las relaciones entre hombres y mujeres que
se ven como parte del objetivo del mismo respecto a la sociedad. 216
Ahora bien, el Corán considera que las mujeres son igual de importantes para los hombres, como ellos para las mujeres:
“(…) son vestidura para vosotros y vosotros lo sois para ellas (...)”217
Al mismo tiempo, el libro sagrado apunta que la mujer es como un campo que hay que cultivar y cuidar:
“Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo preceder algo para vosotros mismos! (…)”218
El Corán detalla derechos y privilegios otorgados a las mujeres por el islam. Según el libro sagrado, la mujer tiene derecho a trabajar y a poseer lo que ha ganado.
“No codiciéis aquello por lo que Dios ha preferido a unos de vosotros más que a otros. Los hombres tendrán parte según sus méritos y las mujeres también. Pedid a Dios de Su favor. Dios es omnisciente”.219
214 Ibídem, 3:36.
215 Wadud, A., “Qur’an and Woman. Rereading the sacred Text from a Woman’s Perspective”, Oxford
University Press, New York, 1999, p. 8.
216 Hasan, G. A., “The rights…”, op. cit., p. 7. Véanse también: Wadud, A., “Qur’an and Woman…”,
op. cit., p. 8.
217 El Corán 2:187. 218 Ibídem, 2:223. 219 Ibídem, 4:32.
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Las mujeres no están obligadas a trabajar fuera de casa. En práctica, es el hombre el que mantiene a la familia y la mujer cumple con su labor dentro del hogar.
El Corán contiene también disposiciones relativas al derecho a la propiedad. La mujer tiene derecho a poseer y administrar sus bienes que le pertenecen independientemente de su marido. Con ello, se le concedió el derecho a heredar que fue una reforma fundamental en el aspecto económico de la mujer:
“Sea para los hombres una parte de lo que los padres y parientes más cercanos
dejen; y para las mujeres una parte de lo que los padres y parientes más cercanos dejen. Poco o mucho, es una parte determinada”.220
Como ya se ha señalado antes, el islam otorgó a la mujer el privilegio de divorciarse. El Corán le concede el derecho a manutención en el caso de separación:
“Hay que proveer a las repudiadas como se debe. Esto constituye un deber para
los temerosos de Dios”.221
Según el Corán, las mujeres son iguales a los hombres ante la ley. La mujer musulmana tiene derecho a ser equiparada a la justicia de la misma forma que un hombre:
“¡Creyentes! Sed íntegros en la equidad, cuando depongáis como testigos de Dios, aun en contra vuestra, o de vuestros padres o parientes más cercanos. Lo mismo si es rico que si es pobre, Dios está más cerca de él. No sigáis la pasión faltando a la justicia. Si levantáis falso testimonio u os zafáis,... Dios está bien informado de lo que hacéis”.222
220 Ibídem, 4:7. 221 Ibídem, 2:241. 222 Ibídem, 4:135.
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El libro sagrado habla varias veces de las mujeres. El papel que cumplen en la sociedad es diferente, según el Corán, que el del hombre. Sin embargo, se complementan, no solamente como pareja, pero también en la sociedad.