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Revisión y análisis crítico de la literatura

2.2.1 Tipos de estrategias.

2.2.1.8 Estrategia impuesta.

El entorno externo dicta los patrones de acción mediante imposiciones directas, o bien, por otro lado, a través de decisiones o disposiciones organizacionales

implícitamente llevadas a cabo; estas estrategias son emergentes en términos

organizacionales, aun cuando puedan ser interiorizadas, y por ende, tomarse de forma deliberada.

2.2.2 Las estrategias emergentes.

Con frecuencia se escucha que las estrategias hacen parte del proceso de

planeación de la empresa, con lo cual es posible definir unos procesos específicos con actividades concretas, tiempos para su cumplimiento y recursos de tal forma que se logre alcanzar las metas propuestas dentro de un plan o programa trazado con antelación de acuerdo con las necesidades de la organización. Según Mintzberg (2003, p.226), “las estrategias emergen cuando [...] las personas llegan a aprender lo necesario sobre una situación, así como sobre la capacidad de su organización para manejarse con ella.”

En muchos casos, algunas de estas estrategias pueden llevarse a cabo con éxito y en otros casos no se logra el resultado esperado puesto que no se concretan y por tanto no se realizan; a estas estrategias se les conoce como estrategias premeditadas o deliberadas. Otro caso es aquel en el que los integrantes de una organización llevan a cabo acciones que son exitosas, sin existir de antemano un objetivo que permita

identificar esta acción o serie de acciones como una estrategia planificada, en este caso se hace referencia a la estrategia emergente. En ella el modelo o patrón realizado no ha sido previamente pretendido (Mintzberg, 1997, p.8).

Para Mintzberg (2003) las estrategias emergentes no son necesariamente malas y las premeditadas buenas sino que considera que aquellos estrategas efectivos las

combinan de tal forma que se vean reflejadas las condiciones inmediatas, en particular la capacidad de pronosticar junto con la necesidad de reaccionar ante sucesos inesperados. Esto presenta a las estrategias emergentes como aquellas que surgen de procesos de aprendizaje generados al interior de la organización y sirven como elemento potenciador de nuevas capacidades.

De acuerdo con Mintzberg (1997, p. 12), el término estrategia puede ser empleado para explicar acciones pasadas así como para describir el comportamiento intencional. Dicho comportamiento obedece a las planeaciones proyectadas por los miembros de la organización y que no siempre se lleva a feliz término. En el caso del patrón de acción, es considerado como concepción de estrategia pues la empresa puede contar con él sin saberlo y posterior a un análisis de su situación identificarlo como una estrategia emergente, de acuerdo con los resultados obtenidos. Para Idenburg (1993), las

estrategias emergentes no hacen posible desarrollar una perspectiva de futuro a través de un plan ni formular objetivos explícitos, en lugar de ello es necesario reaccionar de forma flexible, oportunista y accidental frente a lo novedoso, los desarrollos

impredecibles y como sea posible; por esta razón las denomina estrategias flexibles. De acuerdo con Haberberg (2008) una estrategia emergente es aquella que

“emerge desde lo más bajo de la organización sin la intervención directa de un director”, esto sugiere que en las estrategias emergentes pueden intervenir todo tipo de personas que hagan parte de la organización. Así mismo, corrobora lo mencionado por

sobre éxitos no planeados al interior de la organización que por su condición de frecuencia se convirtieron en patrones o modelos. Al igual que Haberberg (2008), Manuci (2006) presenta la incorporación de la estrategia emergente como un acto en el que se presenta la participación de todos los estamentos de la organización a través de un ejercicio participativo; según este autor, esta estrategia es un planteamiento que invierte el concepto clásico centrado en la jerarquía y el control y su diseño se basa en la

definición de un “proyecto de redes de unidades autónomas” que comparten puntos de contactos entre sí y que en ninguna medida tienen intereses propios sino que comparten el interés de la organización.

Por otra parte, Sallenave (2002) plantea el tema de la estructura en la organización como elemento motivador del orden en los sistemas de información; sin embargo aclara que es necesaria la apertura y la flexibilidad para iniciar la incorporación de nuevas estrategias, lo cual da paso a considerar la incorporación de las estrategias emergentes. Para el autor, la estructura es a la vez motor y freno para la estrategia puesto que las empresas deben conducirse en ambientes flexibles para ajustarse al cambio continuo que significa entrar en un proceso estratégico pero lo suficientemente estables para

garantizar la permanencia de la información para tomar decisiones.

Así las cosas, se podría decir que las estrategias emergentes son una salida viable al proceso de incorporación de la organización a la planeación estratégica toda vez que permiten la flexibilidad y hacen parte de una estructura organizada. Esto debido a que surgen del aprendizaje basado en la información almacenada y los éxitos que la

constituyeron un patrón o modelo a seguir. Estas estrategias obedecen a un orden no intencional como lo sugieren Hax y Majluf (2004) lo cual, en sus palabras, “no significa

que la gestión está fuera de control – solo que se muestra abierta, flexible y sensible- […] dispuesta a aprender”; es decir, se abre paso a la participación de todos y cada uno de los integrantes del equipo de trabajo y especialmente a aquellos que se encuentran en contacto con la implantación de las estrategias para que estos también sean innovadores o formuladores, dado que pueden identificar más y mejor las nuevas oportunidades o necesidades de cambio.

Ya se ha visto que una empresa que trabaja con estrategias emergentes no es desordenada por el hecho de no tenerla vinculada a sus planeaciones reales, sin embargo, no siempre la planeación es garantía de éxitos para la organización. Para Scott et al (2010), seguir las estrategias emergentes “puede ayudar a la compañía a mejorar sus posibilidades de éxito afrontando de forma sistemática los riesgos claves y desconocidos que caracterizan ideas altamente inciertas”. De acuerdo con los autores, esto puede llevarse a cabo considerando sus propuestas de identificar las áreas fundamentales de incertidumbre, ejecutar experimentos inteligentes, y ajustar y redirigir de acuerdo con los resultados de los experimentos. Esto como se ha venido planteando repetidamente no sería posible sin la posibilidad de estar abiertos al aprendizaje dentro de la

organización.

Es necesario concluir este apartado considerando la importancia de las estrategias emergentes en la organización, dada sus condiciones de flexibilidad, éxito e innovación, surgidas de fuentes diversas que se encuentran en contacto permanente con los cambios de la organización y, en ocasiones son responsables de su implementación. Son estos personajes quienes a través de su experiencia, experticia, interés, curiosidad, entre otras habilidades, aportan a la organización estrategias exitosas desde la práctica, que se

convierten en patrones debido a su éxito y posteriormente se incluyen dentro de los planes organizacionales. La importancia de las estrategias emergentes como lo han sugerido Haberberg (2008), Idenburg (1993), Manuci (2006), Mintzberg, Aslstrand y Lampel (2003), Mintzberg y Gosling (2004), Mintzberg y Quinn (1997), Mintzberg y Waters (1985), y Sallenave (2002) entre muchos otros, es que la participación de cualquiera de los miembros de la organización, a través de las ideas que en el devenir diario pone en marcha, mostrándose exitosas, está contribuyendo directamente con este tipo de estrategias.