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Capítulo II. Marco Teórico

2.2. Bases Teóricas

2.2.7. Estrategias de aprendizaje

Valle (1998) indica que la importancia de las estrategias de aprendizaje viene dada por el hecho de que incluyen recursos cognitivos que utiliza el estudiante cuando se encara al aprendizaje; pero, además, cuando hacemos referencia a este concepto no sólo estamos contemplando la vertiente cognitiva del aprendizaje, sino que vamos más allá de los aspectos considerados estrictamente cognitivos para incorporar elementos directamente vinculados tanto con la disposición y motivación del estudiante como con las actividades de planificación, dirección y control que el sujeto pone en marcha cuando se enfrenta al aprendizaje. Por tanto, aunque el hablar de estrategias suele ser sinónimo de "cómo

aprender", también es verdad que las razones, intenciones y motivos que guían el aprendizaje junto con las actividades de planificación, dirección y control de todo este proceso constituyen elementos que forman parte de un funcionamiento estratégico de calidad y que puede garantizar la realización de aprendizajes altamente significativos

En los estudios de Vygotsky (1991), las relaciones entre desarrollo y aprendizaje ocupan un lugar destacado, principalmente, en la educación. Él pondera que, aunque el niño inicie su aprendizaje antes de frecuentar la enseñanza formal, el aprendizaje escolar introduce elementos nuevos en su desarrollo. Él considera la existencia de dos niveles de desarrollo. Uno corresponde a todo aquello que el niño puede realizar solo y el otro a las capacidades que están construyéndose; es decir, se refiere a todo aquello que el niño podrá realizar con la ayuda de otra persona que sabe más. Esta última situación es la que mejor traduce, según Vygotsky, el nivel de desarrollo mental del niño. Entre esos dos niveles, hay una zona de transición, en la cual la enseñanza debe actuar, pues es por la interacción con otras personas que serán activados los procesos de desarrollo. Esos procesos serán interiorizados y formarán parte del primer nivel de desarrollo, convirtiéndose en aprendizaje y abriendo espacio para nuevas posibilidades de aprendizaje.

Estrategias de aprendizaje cognitivas

Muria (1994) manifiesta que las estrategias cognitivas son un conjunto de

actividades físicas (comportamientos, operaciones) y/o mentales (pensamientos, procesos cognoscitivos) que se llevan a cabo con una intención determinada, como sería el renovar el aprendizaje, resolver un problema o facilitar el aprovechamiento de la información (Muria, 1994).

Uno de los temas más importantes de la educación son las fundamentos sobre: intenciones, proyectos y esfuerzos que realiza el discípulo, sin embargo, estos aspectos, aunque no han sido postergados por completo, tampoco han recibido el interés debido, y

han tendido a caer en el agujero que hay entre dos corrientes de investigación: Por un lado tenemos aquella costumbre que acentúa los aspectos externos del aprendizaje, así como el comportamiento observable, en donde se engendra el aprendizaje en términos de cambios conductuales, y el éxito en el aprendizaje se centra o está establecido por los controles de los estímulos externos. Como portavoz de esta corriente podemos mencionar el

conductismo. (Muria,1994)

Las estrategias cognitivas pueden definirse como comportamientos planificados que seleccionan y estructuran mecanismos cognitivos, afectivos y motrices con el fin de confrontar a situaciones problema, globales o específicas de aprendizaje (Muria, 1994).

Klimenko (2009) manifiesta que, desde el panorama del aprendizaje autónomo, el empleo de las estrategias cognitivas y metacognitivas de aprendizaje se transforman en un elemento esencial que le permita al estudiante orientarse en la comunicación disponible mediante su organización, clasificación e interpretación, así como el ordenamiento, supervisión y evaluación del propio proceso de aprendizaje.

Durante los primeros años de vida, el niño afectado por el déficit de atención sostenida puede presentar igualmente ciertas limitaciones en los procesos de

interiorización de instrumentos culturales, como el lenguaje, debido a los problemas de atención asociados. Este hecho trasciende, a su vez, en el desarrollo de sus habilidades de autorregulación. Desde este panorama, los primeros años de primaria se transforman en la época en la cual se pone a prueba el pertrecho evolutivo que trae cada niño desde la etapa preescolar y hay mayores demandas frente al empleo de las habilidades cognitivas y metacognitivas de los estudiantes. En esta disposición de ideas, la incorporación

intracurricular de la enseñanza de estrategias cognitivas y metacognitivas se presenta como una disyuntiva para mejorar los procesos de aprendizaje, sobre todo en los alumnos que

presentan algunos obstáculos en este aspecto, como los niños afectados por el déficit en la atención sostenida. (Klimenko, 2009)

Las tácticas cognitivas hacen referencia a la fusión del nuevo material con el conocimiento previo. En este entendimiento, serían un conjunto de maniobras que se utilizan para aprender, compilar, discernir y recordar la información al servicio de unas determinadas metas de aprendizaje González y Tourón (1992 en Valle 1998). Para Kirby (1984 en Valle 1998), este tipo de estrategias serían las micro estrategias, que son más específicas para cada tarea, más relacionadas con conocimientos y habilidades concretas, y más susceptibles de ser enseñadas. Dentro de este grupo, Weinstein y Mayer (1986 en Valle 1998) distinguen tres clases de estrategias: estrategias de repetición, de elaboración, y de organización. La estrategia de reproducción consiste en pronunciar, nombrar o decir de forma repetida los estímulos presentados dentro de una labor de aprendizaje. Se trataría, por tanto, de un dispositivo de la memoria que activa los materiales de información para mantenerlos en la memoria a corto plazo y, a la vez, transferirlos a la memoria a largo plazo.

Estrategias de control de aprendizaje

Al servicio de estas estrategias existen distintas tácticas o técnicas de aprendizaje específicas para conseguir las metas de aprendizaje que requieren la puesta en acción de ciertas destrezas o habilidades que el alumno posee, muchas de las cuales no precisarán de grandes dosis de planificación y de consideración a la hora de ponerlas en funcionamiento, debido a que gracias a la práctica y al aprendizaje anterior algunas de esas destrezas y habilidades se encuentran automatizadas. No debemos de olvidar que la capacidad de dominio de habilidades automatizadas presenta ventajas importantes por el hecho de que libera más mecanismos mentales y le permite al sujeto prestar mayor atención a otros aspectos de la tarea Prieto y Pérez (1993 en Valle 1998).

En base a los comentarios anteriores, y a manera de síntesis y delimitación conceptual, los rasgos característicos más destacados de las estrategias de aprendizaje podrían ser los siguientes Pozo y Postigo (1993 en Valle 1998):

a. Su aplicación no es automática sino controlada. Precisan planificación y control de la ejecución y están relacionadas con la metacognición o conocimiento sobre los propios procesos mentales.

b. Implican un uso selectivo de los propios recursos y capacidades disponibles. Para que un estudiante pueda poner en marcha una estrategia debe disponer de recursos variados, entre los que decide utilizar, en función de los requerimientos de la tarea, aquellos que él cree más adecuados.

c. Las estrategias están constituidas de otros elementos más simples, que son las técnicas o tácticas de aprendizaje y las destrezas o habilidades.

De hecho, el uso eficaz de una estrategia depende en buena medida de las técnicas que la componen. En todo caso, el dominio de las estrategias de aprendizaje requiere, además de habilidades en el dominio de ciertas técnicas, una reflexión profunda sobre el modo de utilizarlas o, en otras palabras, un uso reflexivo y no sólo mecánico o automático de las mismas (Pozo 1989 en Valle 1998).

Estrategia de apoyo al aprendizaje

La incorporación de las tecnologías móviles genera una reestructuración en los sistemas educativos, implicando transformaciones en la forma de transmisión, adquisición y generación del conocimiento, esta situación motiva la revisión del trabajo docente, del rol estudiantil y del proceso educativo en sí mismo. De esta manera queda claro que la incorporación de la tecnología en la educación solamente será una acción educativa cuando trascienda a los factores asociados al proceso áulico, más allá de una perspectiva instrumentalista (Ávila y García, 2006 en Espinoza 2015).

Luego de la inserción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la educación de América Latina se observa en cada país diferentes soluciones de la adopción de las tecnologías para la enseñanza y el aprendizaje. Se registran cambios en el modo de gestión gubernamental de la educación y en los actores involucrados para enfrentar los desafíos de la digitalización de la educación. En algunos casos los ministerios de educación ya no son los organismos rectores del cambio, sino que en el proceso

intervienen nuevas agencias de gobierno dedicadas a la reducción de la brecha digital (Artopoulos y Kozak, 2011 en Espinoza 2015). Este es el caso de la Fundación Omar Dengo (de ahora en adelante FOD), organización sin fines de lucro que fue creada en 1987 con el propósito de contribuir al mejoramiento de la enseñanza en nuestro país,

particularmente con la introducción de la tecnología. En este contexto, y bajo la coordinación del Instituto Innova de la FOD, en el año 2009 surge el proyecto de investigación acción llamado Comunidades Conectadas. (Espinoza, 2015).

Las estrategias de apoyo se utilizan para ayudar al estudiante a mantener un marco apropiado para su aprendizaje. Intentan favorecer las condiciones para que se produzca un aprendizaje eficaz. Espinoza (2015) lo divide en tres categorías: planificación y

programación, manejo de la concentración y control.

Según Bernardo (2007 en Cajo 2017), las estrategias de apoyo, apoyan, ayudan y potencian el rendimiento de las estrategias de adquisición, de codificación y de

recuperación incrementando la motivación, la autoestima, la atención. Garantizan el clima adecuado para un buen funcionamiento de todo el sistema cognitivo, hay tres tipos de estrategias de apoyo: un control metacognitivo, que lleva al alumno lúcidamente desde el principio hasta el fin de su proceso de aprendizaje; control de procesos afectivos como las ansiedades, las expectativas, la atención; y control de procesos sociales como la habilidad para obtener apoyo, evitar conflicto, cooperar, competir, motivar a otros, etc.

Román y Gallego (1994 en Cajo 2017) consideran en las estrategias de apoyo a estrategias metacognitivas y estrategias socio afectivas.

a) Estrategias metacognitivas: están relacionadas con el conocimiento que el estudiante tiene de sus propios procesos de su conocimiento y con el control de esos mismos procesos. Las de autoconocimiento, puede decir acerca del: qué hacer:

conocimiento declarativo; cómo hacer: conocimiento procedimental; y cuándo, por qué hacerlo: conocimiento condicional.

b) Estrategias socioafectivas: se relacionan con la tendencia y motivación para el aprendizaje; estas estrategias se pueden dividir en: estrategias sociales, que permiten el aprendizaje en interacción con los demás y ayudan a los discípulos a entender mejor la cultura a la que se encaran; estrategias afectivas, son las capacidades para identificar los propios sentimientos y ser consciente de las circunstancias que evocan el proceso de enseñanza aprendizaje.

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