PARTE II UN ENFOQUE TEÓRICO
3.4. MODELADO PARTICIPATIVO: MODELOS Y PROCESOS
3.4.2. ESTRATEGIAS PARA LA ESTRUCTURACIÓN DE MODELOS
perseguir un desarrollo alternativo lo más sostenible y endógeno posible, considerando a la comunidad local como protagonista de un proceso de cambio y transformación social, para lograr el empoderamiento y la auto-capacitación de la población. Los proyectos deben ajustarse a la comunidad local y no al revés, siendo la comunidad local la base social no sólo son los expertos, técnicos, instituciones y líderes locales. (Arnanz, 2011)
3.4.2. ESTRATEGIAS PARA LA ESTRUCTURACIÓN DE MODELOS PARTICIPATIVOS
No existe modelo único para desarrollar un proceso participativo, considerando a un proceso participativo como el conjunto de fases
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con el propósito de lograr la participación ciudadana en una decisión o política pública. (Galais, Navarro, & Fontcuberta, 2013) Sin embargo, autores proponen estrategias para la estructuración de modelos participativos, considerándolas como caminos a seguir dado que permiten ir rediseñando con flexibilidad el proceso participativo en función del avance, por lo que para impulsar y gestionar procesos participativos se requieren más metodologías y estrategias que reglas y normas.
La Asociación de Municipios Vascos (2011) describe la fórmula 8+3, ocho pasos claves y tres condiciones necesarias, como estrategia para el diseño y desarrollo de un proceso participativo, como se muestra en la figura 3.9.
Figura 3.9. Pasos claves para la estructuración de estrategias de desarrollo para un proceso participativo
Fuente: Adaptado de Guía Práctica: ¿Cómo realizar un proceso participativo de calidad? (2011)
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En cuanto a las tres condiciones necesarias en las estrategias de desarrollo para un proceso participativo se encuentran: la información y comunicación, el seguimiento y la evaluación, y los compromisos. Los canales de comunicación deben ser cercanos, accesibles y comprensibles para los diferentes colectivos. Se debe entender a un proceso participativo como un proceso educativo, por lo que se requiere que la transferencia de información sea de forma clara y veraz.
El seguimiento y la evaluación son considerados oportunidades de mejora, donde se evalúa el proceso y los resultados específicos, tales como: propuestas, consecución de objetivos, compromisos, acciones participativas, percepciones, discursos de los agentes intervinientes, generación de relaciones, entre otros aspectos. La tercera condición necesaria es el compromiso, dado a que de allí nace la corresponsabilidad y una nueva cultura relacional entre los diferentes agentes intervinientes en el proceso. Juan Manzano, miembro de la Consultora de Participación e Innovación Social Alma Natura de Huelva, define pasos claves para el desarrollo de un proceso participativo de calidad, como se muestra en la figura 3.10.
Figura 3.10. Pasos claves para el desarrollo de un proceso participativo
Fuente: Adaptado de ¿Cómo desarrollar un proceso participativo de calidad?, Juan Manzano (2015)
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El motivo responde el por qué realizar el proceso participativo y los objetivos describen lo que se quiere obtener como resultado del proceso. Además, para la elaboración de los objetivos y la metodología, hay que considerar como elemento imprescindible los agentes del proceso y las reglas a las que se regirán. El desarrollo de cada fase de la metodología permite el óptimo desarrollo del proceso participativo, mediante el diagnóstico como primera etapa de la metodología se conoce las necesidades de la comunidad.
El diagnóstico como producto tiene tres dimensiones: referencial, reflexiva y performativa. La dimensión referencial tiene el propósito de obtener conocimientos sobre la realidad social abordada, es decir caracterizar sociológicamente el territorio, población y tema tratado. La dimensión reflexiva profundiza los recursos, oportunidades, problemas y necesidades de la comunidad; mientras que la dimensión performativa indica una acción colectiva en el proceso de que la comunidad desarrolle estrategias de acción con relación a los objetivos perseguidos, que vaya más allá del marco puramente propositivo. El diagnóstico es un proceso transformador, al identificar temas a debatir y poner a los actores en condiciones de hacerlo, debido a que las prácticas transformadoras tienen que desarrollarse desde la propia comunidad. (Martí, 2004)
La generación de ideas y actividades conjuntas permiten que los procesos participativos se ajusten a la comunidad local, siendo protagonista de un proceso de cambio y transformación social. El plan de acción es una de las fases más importantes, debido a que se detalla qué, cómo y cuándo se desarrollarán las actividades planificadas; mediante el diagnóstico y la generación de ideas, se elabora una planificación participativa orientada hacia el empoderamiento y la auto-capacitación por parte de la propia población, con el propósito de lograr un desarrollo alternativo lo más
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sostenible y endógeno posible. (Arnanz, 2011) El prototipo se refiere a la puesta en marcha del proceso participativo, para su posterior evaluación.
Arnanz (2011) propone tres fases para un proceso participativo basado en metodología IAP, como lo muestra la figura 3.11.
Figura 3.11. Fases para un proceso participativo basado en metodología IAP Fuente: Adaptado de Metodología participativa y cooperación para el desarrollo, Arnanz (2011)
El autodiagnóstico es la primera fase, tiene el objetivo que los distintos actores sociales de una comunidad conozcan en profundidad su realidad: (expectativas, problemas, tipo de desarrollo deseado, prioridades, valores comunitarios a conservar, debilidades y fortalezas de la comunidad, entre otros); en esta fase se van creando los representantes de colectivos, grupo origen de futuras organizaciones locales, que permitirán articular sus intereses y canalizar sus esfuerzos para el desarrollo local.
La fase de la planificación consiste en determinar el conjunto de acciones a realizar, mediante un amplio debate público, para recoger todas las propuestas o soluciones que la comunidad brinde; para luego identificar las acciones más prioritarias, los actores sociales responsables y los recursos necesarios para la ejecución.
En la fase de ejecución y seguimiento, el objetivo principal es generar una transformación de la realidad protagonizada por la ciudadanía,
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desde el conocimiento de los problemas a resolver hasta la puesta en marcha de las acciones, se realiza un seguimiento continuo de las acciones, y se establece medidas correctoras si es necesario.
En un proceso participativo que busca propiciar la articulación de las luchas populares y el conocimiento entre los actores sociales excluidos de la comunidad se requiere que el diseño participativo integre a todos los sectores interesados en la búsqueda de soluciones, definir una estrategia interinstitucional de comunicación que sea innovadora y sostenible, establecer objetivos estratégicos, contar con un marco común y determinar cómo establecer redes de comunicación comunitaria. (León, Salas, Salazar, & Cruz, 2001) Geilfus (2002) propone estrategias para la estructuración de diálogos semi-estructurados, grupos de trabajo, observación participante, lluvias de ideas, entre otras herramientas de desarrollo de procesos participativos. Para la estructuración de diálogos semi-estructurados, con el fin de evitar los efectos negativos de los cuestionarios formales como son: temas cerrados, impedimentos para explorar otros temas, falta de diálogo y adecuación a las percepciones de las personas; se requiere determinar las necesidades y objetivos de aprendizaje, establecer una lista de los temas a tratar para satisfacer las necesidades, discutir la problemática relacionada con cada tema y seleccionar el método más apropiado para recibir la información adecuada sobre cada tema.
En el caso de formar grupos de trabajo o grupos enfocados para tratar un tema específico dentro de los problemas/alternativas identificados por la comunidad; se requiere que el grupo enfocado sea homogéneo, compartir características similares, ser expertos locales sobre el tema y todos deben estar involucrados en el problema que se quiere analizar. La participación en el grupo enfocado debe ser manera voluntaria y el grupo no se debe enfocar
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en temas particulares, en caso de que existen personas particularmente informadas y/o interesadas sobre un tema.
Un presupuesto participativo es un proceso de intervención directa, permanente, voluntaria y universal, en el cual la ciudadanía, junto al gobierno, delibera y decide qué obras y servicios se deberán ejecutar con una parte de los recursos públicos locales. (Martínez & Arena, 2013) Cabannes (2003) describe importantes variables a considerar para el desarrollo de un presupuesto participativo.
Figura 3.12. Variables de un presupuesto participativo
Fuente: Adaptado de Presupuesto Participativo y Finanzas Locales, Cabannes (2003)
La participación puede ser directa o indirecta; directa cuando cada persona tiene derecho a un voto, e indirecta cuando la participación es a través de organizaciones sociales y políticas. Las experiencias en el poder de decisión del presupuesto, pueden variar del nivel de consulta a poder ciudadano. El órgano de decisión, por lo general, es el Consejo formado para el proceso participativo o la Asamblea de la localidad.
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Con respecto al control social, se refiere cómo se fiscaliza la obra luego de ser aprobado el presupuesto participativo, puede ser el gobierno local, consejo del presupuesto participativo, representantes ciudadanos, entre otros.
El nivel de demanda se refiere, a que si las dinámicas son territoriales, sectoriales o a nivel ciudad, el debate consiste en llegar a un acuerdo de la variación del presupuesto participativo en el total del presupuesto público municipal. Mediante autorreglamentos, ordenanzas municipales y leyes estatales se da institucionalidad y formalidad al presupuesto participativo.