CAPÍTULO I. MARCO TEÓRICO
1.2. Uso Racional de Medicamentos
1.2.4. Estrategias para mejorar el uso de medicamentos
Según Tutaya (2010) señala que se han diseñado diversas estrategias con el fin de mejorar el uso de medicamentos entre las cuales se encuentran:
Listado de medicamentos esenciales Formularios de medicamentos
Guías farmacológicas dirigidas a los distintos niveles de atención Boletines u otras publicaciones periódicas sobre medicamentos Asesoramiento proporcionado por centros de consulta terapéutica
Información sobre medicamentos y salud dirigida a los usuarios
1.2.4.1. Listado de medicamentos esenciales
Según la OMS (2005) el Listado de medicamentos esenciales se han concebido como una guía para el desarrollo de listas de medicamentos esenciales de cada país o instituciones; no se han diseñado como una norma global, sin embargo, a lo largo de los últimos 25 años, la lista modelo ha propiciado la aceptación global del concepto de medicamentos esenciales como un valioso instrumento para fomentar la equidad en materia de salud.
Según Iñesta (2011) la mayoría de los países tienen listas nacionales, y algunos tienen también listas provinciales o estatales. Las listas nacionales de medicamentos esenciales suelen estar estrechamente relacionadas con las directrices nacionales para la práctica de atención clínica empleadas en la formación y supervisión de los profesionales de la salud.
En este marco la OMS creo una “Lista modelo”, con el objeto de identificar los medicamentos más costo-eficaces que traten las enfermedades prioritarias, teniendo en cuenta las directrices clínicas basadas en la evidencia y haciendo especial hincapié en aspectos de salud pública y consideraciones sobre la racionabilidad de los precios. OMS (2005)
1.2.4.2. Formularios de medicamentos
Según Tutaya (2010) refiere que: “un formulario terapéutico es un documento que contiene una lista de medicamentos, con información básica sobre los mismos: nombre genérico, indicaciones terapéuticas, dosis, efectos adversos, contraindicaciones e interacciones, y su clasificación terapéutica; siendo opcional los nombres comerciales y los precios”.
1.2.4.3. Guías farmacológicas
Según Almendro y Ordovás (2012) refieren que “una guía farmacológica se puede definir como una fuente de información que persigue un uso racional de medicamentos a través de la aplicación de criterios de selección, principios activos y estrategias terapéuticas”.
1.2.4.4. Boletines u otras publicaciones periódicas sobre medicamentos
Según Tutaya (2010) refiere que: “los boletines son realizados por diferentes entidades nacionales, gubernamentales, universidades o entidades independientes que persiguen como objetivo el uso racional de medicamentos, generalmente se encuentran dirigidas a profesionales del sistema de atención primaria.
1.2.4.5. Asesoramiento
Según la OMS (2002) señala que: “se requiere de un grupo de acciones en el orden de la comunicación, la educación y la información, con el objetivo de alcanzar actitudes y conductas acordes con la problemática del significado de los medicamentos en la sociedad contemporánea. La educación permite integrar conocimientos, actitudes y habilidades utilizándolos para modelar pacientes con mejores hábitos ante su problema de salud. Cuanto más alto sea el nivel educativo de la población y de los profesionales de la salud, mayor será la capacidad para tomar decisiones”.
1.2.4.6. Información sobre medicamentos y salud
Según Basagoiti (2012) los usuarios de medicamentos tienen acceso a diferentes fuentes de información, a su vez la eficacia de tal información es importante tanto para el paciente como para el médico que los receta, el farmacéutico, las autoridades sanitarias y la industria farmacéutica.
Según Almendro y Ordovás (2012) suministrar información imparcial y eficaz sobre los medicamentos a los pacientes, debe ser una prioridad del farmacéutico en su calidad de experto en medicamentos este es una fuente de información clave para el paciente y otros profesionales de la salud. Debe transmitir esta información de una forma tal que satisfaga tanto sus necesidades, como las necesidades y capacidades de los profesionales de la salud y de los sistemas sanitarios.
Almendro y Ordovás (2012) refieren que: “el objetivo principal de informar al paciente acerca de los medicamentos es ayudarle, a éste y al profesional de la salud, a lograr un uso
seguro y eficaz de los medicamentos, ello supone suministrar información que permita al paciente informado tomar decisiones sobre la adecuada selección y uso de los medicamentos”.
Según Basagoiti (2012) en este marco para el paciente es importante estar informado sobre los diferentes tratamientos disponibles, su eficacia, los riesgos que implican y los efectos en su estilo de vida. Así mismo, necesita estar informado para tomar decisiones respecto al manejo de los medicamentos que usa.
A pesar de que no todos los pacientes desean recibir información escrita, aquellos que sí lo desean quieren contar con información detallada que satisfaga sus necesidades. El paciente aprecia la idea de recibir información que se ajuste a su situación particular y que incluya tanto los beneficios como los riesgos. Además, en su mayoría, también quieren saber cuál es el potencial de reacciones adversas de un medicamento en particular. (Basagoiti, 2012; Almendro y Ordovás, 2012)
1.2.4.6.1. Características de la información
Comprensibilidad y utilidad de la información
Según Mayor (2012) la comprensibilidad se refiere a la facilidad de comprensión e interpretación de un texto relacionado con el estilo y el argumento (es decir, con el fondo del mensaje). Afecta, pues, a factores personales de índole espiritual (nivel cultural e intelectual, personalidad, actitud, etcétera) y está en función de las características estructurales y de contenido del texto: interés humano, dificultad, diversidad, densidad, longitud de las frases, elección de las palabras, etcétera.
Según Mayor (2012) a fin de elaborar materiales dirigidos a los pacientes y poder juzgar si un texto dado resulta comprensible y útil, es imprescindible partir, en primer lugar, de una serie de factores externos, que son los que condicionan no solo los mecanismos formales utilizados en la redacción y presentación de los textos, sino también el contenido y los conceptos que en ellos se manejan. Estos son:
Propósito para qué se desea comunicar.
Qué se desea comunicar. Cuál es el tema o mensaje.
A quién se desea comunicar: naturaleza del lector, destinatario. Sus intereses. Medio y formato. Mayor (2012)
Factores que, en definitiva, constituyen las premisas básicas a la hora de planificar la elaboración de un material cualquiera. Mayor (2012)
Fiabilidad de la información
Según Sánchez y Bocanegra (2012) refieren que: “la fiabilidad de la información sanitaria es un asunto de gran importancia desde mucho antes que las tecnologías se incorporarán a este sector. A medida que las ciencias de la computación avanzan, se ha ido haciendo un mayor hincapié en los procesos de garantía de la fiabilidad”.
Cada vez es mayor el número de páginas web con información sobre salud, si dicha información resulta confusa o errónea, puede ser más perjudicial que no contar con información alguna; por este motivo, se debe desconfiar de fuentes poco rigurosas o fiables. Sánchez y Bocanegra (2012)
En este contexto es más habitual que se busque información sobre salud en internet, siendo el ciudadano medio quien suele utilizar estos buscadores generalistas para este fin. Por este motivo, se debe inculcar hábitos que garanticen que las personas busquen información fidedigna, relevante y adecuada a sus necesidades. Sánchez y Bocanegra (2012)
1.2.4.6.2. Fuentes de información para el paciente
Según Basagoiti (2012) es importante que haya diversas fuentes de información a las que puedan acceder los pacientes; por su parte los profesionales de la salud deben estar disponibles para ayudarles a comprenderla. Entre las más utilizadas se encuentran:
Verbal (por parte de los profesionales de la salud). Folletos suministrados con los medicamentos
Información escrita sobre medicamentos, concebida para pacientes y organizaciones de profesionales de la salud
Internet y otras herramientas electrónicas
1.2.4.6.3. Mejores prácticas en el diseño de la información
Según Almendro y Ordovás (2012) mejorar la eficacia de la información sobre medicamentos en la versión impresa puede lograrse aplicando principios de buena escritura y diseño, es importante resaltar que el buen diseño y disposición son tan importantes como un texto de fácil comprensión.
El nivel de conocimientos sobre la salud (personas que tienen capacidad para comprender información sobre el tema) varía por país y aún hasta por región dentro de un mismo país, esta diferencia debe verse reflejada en la forma de escribir y presentar la información. Almendro y Ordovás (2012)
Si fuese necesario, deben considerarse otros medios de comunicación diferentes a los convencionales escrito o verbal y también la necesidad de contar con idiomas alternativos y formatos especiales (letra grande, pictogramas, versiones audiovisuales, Braille) que permitan satisfacer las necesidades de grupos de pacientes específicos. Almendro y Ordovás (2012)