Interacciones tróficas dentro de la comunidad microbiana
4.6.1. Estructura de la trama trófica microbiana
La composición taxonómica de ambos sitios fue marcadamente diferente, sin embargo, la comunidad planctónica autótrofa estuvo dominada por diatomeas en ambos sitios de muestreo. El segundo grupo más importante fue el de los NFA, que representaron el 20% de la biomasa de los productores primarios. Estudios previos sobre la dinámica anual del fitoplancton en el Estuario de Bahía Blanca, mostraron que los nanoflagelados alcanzan una concentración máxima en primavera-verano, luego del bloom estacional de diatomeas (Gayoso 1998, 1999). Aunque la disponibilidad de nutrientes inorgánicos fue mucho mayor en CV en comparación a BM (donde llegaron a ser limitantes para el fitoplancton), la diversidad de especies fue similar en ambos sitios. Esta paradoja (Hutchinson 1961) no puede ser resuelta por la presencia de diferentes nichos espaciales (Richerson et al. 1970), ya que la fuerte dinámica vertical y el efecto de la marea y el viento generan condiciones relativamente homogéneas en la columna de agua del Estuario de Bahía Blanca. La coexistencia de un mismo número de especies en diferentes concentraciones de nutrientes podría ser explicada por el efecto de la depredación diferencial (Tabla 4.2), ya que tanto los NFH como el microzooplancton, mostraron selectividades específicas sobre distintos ítems tróficos.
En contraparte, las picocianobacterias fueron muy escasas y representaron, en promedio, el 0,1% de la biomasa de los productores primarios en ambos sitios. En la plataforma bonaerense, se ha documentado que la comunidad picoplanctónica de verano está dominada por cianobacterias del
género Synechococcus (Silva et al. 2009). Un factor que podría estar limitando el desarrollo de este
grupo en el Estuario de Bahía Blanca, sería la competencia con diatomeas por recursos compartidos limitantes como el fósforo (Tilman 1977). Estudios experimentales, mostraron que de acuerdo al estado fisiológico de las células y a la especie de fósforo disponible en el ambiente, la afinidad de Synechococcus por este elemento puede ser menor que la de diatomeas del género
Thalassiosira (Donald et al. 1997). Sin embargo, otro estudio mostro que tanto Synechococcus
como Prochlorococcus tienen un bajo requerimiento de fósforo en ambientes naturales (Bertilsson
et al. 2003). Prochlorococcus es otro género de cianobacterias que habita en la mayor parte de los
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documentado que puede ser desplazado por diatomeas en ambientes con alto nivel de nutrientes (Partensky et al. 1999).
La concentración de bacterias heterótrofas en BM y CV fue similar a la encontrada en otros estuarios del mundo (e.g. Bent y Goulder 1981, Hoch y Kirchman 1993, Bacelar-Nicolau et al. 2003). Sin embargo, contrariamente a lo esperado, la concentración de bacterias fue un orden de magnitud mayor en BM que en CV. Asimismo, en BM la densidad de bacterias fue más del doble de la concentración registrada en el Río de la Plata en invierno (Peressutti et al. 2010) y en la plataforma subantártica Argentina en verano (Franzosi et al. 2012). Un estudio anual realizado sobre el canal principal del Estuario de Bahía Blanca, mostró que la concentración de bacterias heterótrofas disminuye desde la cabecera hacia la boca del estuario (Cabezalí y Burgos 1988). Aunque la temperatura, es uno de los principales factores moduladores del bacterioplancton en el estuario del Río de la Plata y la plataforma Argentina (Alonso et al. 2010, Franzosi et al. 2012), el estudio mencionado reveló que en el Estuario de Bahía Blanca la concentración de bacterias no muestra una relación clara con la temperatura (Cabezalí y Burgos 1988). Los autores sugieren que
la biomasa bacteriana está controlada por mecanismos top-down, ya que las menores
concentraciones se asocian a los picos anuales de nanoflagelados. Cabe aclarar, que este estudio fue realizado utilizando la técnica de recuento en placa, la cual subestima la densidad y diversidad total de bacterias ya que sólo considera a las especies capaces de crecer en cultivo (Hugenholtz et al. 1998).
La menor concentración de todos los grupos planctónicos en CV, podría deberse a la combinación de varios factores como la menor concentración de oxígeno disuelto, dilución por efecto del desagüe cloacal y del arroyo Napostá y toxicidad generada por ciertos metales pesados como el plomo, cobre, zinc y mercurio que son acumulados en el área adyacente a la descarga cloacal (Marcovecchio et al. 2008). Asimismo, el amonio es la principal especie de nitrógeno aportada por el efluente cloacal (Marcovecchio et al. 2008, Tombesi et al. 2000), y es probable que este compuesto produzca efectos deletéreos sobre la comunidad planctónica (Adams et al. 2008). El origen de la materia orgánica podría ser un factor adicional que determina la diferencia en la abundancia de bacterias heterótrofas entre ambos sitios. En BM, la mayor parte de la MOD es de origen autóctono y proviene del exudado de células fitoplanctónicas y el detrito generado por la degradación de las plantas vasculares que cubren las marismas adyacentes (Montemayor et al. 2011, Negrin et al. 2013). Este tipo de MOD, suele ser eficientemente degradada por acción bacteriana ya que presenta una mayor labilidad (del Giorgio y Cole 1998). En cambio, en CV el
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efluente cloacal aporta la mayor proporción de material orgánico (Marcovecchio et al. 2008). Asimismo, dada la importante actividad antropogénica en la zona, las marismas adyacentes se encuentran mayormente descubiertas de vegetación. Los efluentes cloacales sin tratamiento, suelen contener una mayor proporción de MOD refractaria (Imai et al. 2002, Nguyen y Hur 2011), por ello, podría esperarse que en CV, la MOD sería más resistente a la degradación bacteriana. Cuanto menor sea la eficiencia del consumo bacteriano, menor será la proporción de C remineralizado en el ambiente pelágico y mayor la proporción que es exportado hacia el fondo (del Giorgio y Cole 1998).