EL PLANO DE LA EXPRESIÓN
9.1. ESTRUCTURA DEL PLANO DE LA EXPRESIÓN
El plano de la expresión corresponde, en térm inos generales, al significante saussureano, y constituye el aspecto sensible del signo. Este es el espacio material en donde el contenido encuentra su manifestación. Expresión
y contenido son elementos de una sola función: la función signo “Jamás habrá
- dice Hjelmslev (1962: cap. 13)- una función de signo sin la presencia simultánea de estos dos funtivos”. Expresión y contenido son solidarios entre sí, se presuponen necesariamente. Una expresión, insiste Hjelmslev, sólo expresión en virtud de que es expresión de un contenido, y un contenido sólo es contenido en virtud de que es contenido de una expresión. Por tanto, no puede haber contenido sin expresión, ni expresión sin contenido. Pero el mismo Hjelmslev se apresura a advertir: “La falta de contenido no debe convertirse con falta de significación”. Una expresión puede carecer de contenido desde algún punto de vista (el de la lógica normativa o el de la física), pero tener significación (por ejemplo, poética, emotiva, de sugerencia, de connotación...form as “dadá”, surrealismo, eructos verbales, jitanjáforas, etc.).
En la teoría de Hjelmslev, el Plano de la Expresión ofrece diversos aspectos, que conviene tener en cuenta a la hora de proceder al análisis textual y discursivo. El Plano de la Expresión está formado por una materia organizada por una forma, la cual da por resultado una sustancia concreta para cada signo concreto. En esta realidad semiótica podemos distinguir, pues, una materia bruta una sustancia informada y una form a pura. A la materia bruta Hjelmslev la llama con frecuencia sentido. A pesar de lo desafortunado del término, Hjelmslev describe con rigor su punto de vista: “ ...la comparación de lenguas nos permite descubrir zonas en la esfera fonética que subdividen de distinto
modo en las diferentes lenguas. Podemos pensar, por ejemplo, en una esfera en movimiento fonético-fisiológica, que cabe considerar especializada en varias dimensiones y que se presenta como un continuum no analizado pero analizable. En una zona tan amorfa como ésta, las diferentes lenguas incluyen arbitrariam ente un número diferente de figuras (fonemas). Un ejemplo es el continuum construido por el corte medio de la boca, desde la faringe hasta los labios. En las lenguas más conocidas, esa zona se divide generalmente en tres áreas: un área posterior, la de la /k/; un área intermedia, la de la /ti y un área anterior, la de la /p/... El continuum de las vocales y el corte medio de la boca serán las zonas fonéticas de la materia de la expresión, formadas de modo diferente en las distintas lenguas, según las funciones específicas de cada lengua, y ordenadas, de acuerdo con la form a de la expresión, como
sustancia de la expresión” . Y Hjelm slev termina su análisis con esta
consideración: “En virtud de la forma del contenido y de la forma de la expresión, y solo en virtud de ellas, existen, respectivamente, la sustancia del contenido y la sustancia de la expresión, que se manifiestan por la proyección de la forma sobre la materia (sentido), de igual modo que una red abierta
proyecta su som bra sobre una superficie sin dividir” (Hjelmslev, 1962: cap.
13). La “superficie sin dividir” es la materia, la red “abierta” es la forma, y la “som bra” de la red proyectada sobre la superficie es la sustancia.
A clarem os estas nociones con algunos ejemplos:
En el Plano de la Expresión: La oposición p/b se produce cuando una forma fonética (la sonoridad) informa una materia (el sonido producido por el aire a su paso por la faringe, la cavidad bucal y los labios), dando origen a la sustancia del plano de la expresión que conocemos como fonema /b / de “bata”; la falta de sonoridad en las mismas condiciones produce la sustancia de la expresión que conocemos como fonema /p / de “pata”. La m ateria está constituida por el sonido físico producido por los órganos de la fonación; la
form a está constituida por el conjunto de rasgos pertinentes que conforman el
fonem a/b/ (= bilabial, oclusiva, sonora) y el fonema /p / (= bilabial, oclusiva, sorda); la sustancia resulta de la acción de la forma fonética sobre la materia sonora, o sea que la sustancia es la materia informada.
En el Plano del Contenido: la oposición entre singular /plural, m asculino/femenino, sustantivo/adjetivo, sustantivo/verbo, etc., se produce por la aplicación de una form a (unidad /vs/ pluralidad, macho /vs/ hembra, en sí /vs/ en otro, discreción /vs/ integridad)
a una materia (noción de cantidad, de sexualidad, de existencia, etc.), dando por resultado la sustancia del plano del contenido, o sea, la materia concretamente informada.
En consecuencia, la posición esencial, en el pensamiento de Hjelmslev, se da entre la materia y la forma y no entre la forma y la sustancia, como simplificadamente lo ha divulgado la docencia universitaria. El “tercer” término, lógicamente derivado es la sustancia y no la materia. La sustancia no es otra cosa que el resultado del encuentro entre la forma y la materia. En este sentido, la sustancia no tiene nada que le sea propio: su naturaleza le viene de la materia (en las lenguas naturales, la sustancia de la expresión es el sonido fónico), su organización relacional, de la forma. De esta manera, desaparece todo “tercer térm ino” misterioso y supernumerario: la sustancia, así entendida no constituye una tercera instancia que vendría a añadirse a la forma y a la materia, es simplem ente lo que aparece cuando una forma organiza una materia, o cuando una materia es organizada por una forma. Sin embargo , la sustancia se distingue lógicamente de la materia y de la forma, ya que la sustancia es la materia informada; el resultado de la imposición de una forma sobre una materia es el de la transform ación de la materia en sustancia. Por tanto, la sustancia no es más que la materia informada o la forma materializada.
9.2. DE LAS FIGURAS Y CONFIGURACIONES SEM ICAS A LAS UNIDADES