10. DISCUSIÓN 10.1. ESTRUCTURA Y COMPOSICIÓN DE LA COMUNIDAD ÍCTICA Todas las especies registradas para esta investigación son características de arrecifes y de zonas costeras del Caribe (Humann y Deloach, 2002), a excepción de Pterois volitans (pez león), el cual es considerado como una especie introducida e invasora, nativa del océano Indico y Pacífico occidental. Es importante anotar que frente a otros estudios realizados en arrecifes artificiales del Caribe, comparados en esta investigación, Pterois volitans es la primera vez que se registra, demostrando la capacidad colonizadora de esta especie que esta afectando las poblaciones de algunos peces nativos del Caribe por competencia y depredación (Hare y Whitfield 2003). En términos generales se observa una estructura ícitica similar a la de otros estudios realizados en el Caribe, si se toman en cuenta las familias y las especies dominantes. Las familias Pomacentridae, Acanthuridae, Scaridae, Serranidae, Chaetodontidae, Lutjanidae y Haemulidae junto con las especies Chromis cyanea, Chromis multilineata, Abudefduf saxatilis, Acanthurus coeruleus y algunas especies del género Stegastes han sido registradas como las más representativas en otros estudios realizados en arrecifes coralinos (Cuadrado 2002, Maz 2002, Humann y Deloach 2002, Hernández 2002, Delgadillo et al. 2004, INVEMAR 2009, Peláez 2010), al igual que en esta investigación. Sin embargo, si se realiza el análisis tomando en cuenta la riqueza de especies y los valores del índice de diversidad de Shannon (H), se observan diferencias relevantes frente a otros estudios ícticos en el Caribe con una disminución del valor de diversidad. No obstante, tomando en cuenta solo el índice de diversidad de Simpson se encontró que el valor registrado para el AA (0,91) y AN (0,81) en 79 esta investigación se asemeja a los valores expuestos por otros autores, demostrando una baja dominancia de especies ícticas para el Caribe y por ende alta equidad (Cuadrado 2002, Maz 2002, Hernández 2002, Delgadillo et al. 2004, Peláez 2010). Además, estos resultados muestran fuertes discrepancias en cuanto al análisis de los índices utilizados en la investigación, encontrando para el índice de Shannon una diversidad media, frente a una diversidad alta arrojada por el índice de Simpson para ambas zonas de estudio. Los resultados obtenidos para este estudio, con una riqueza íctica total de 67 especies y con un valor para el índice de Shannon de 2,9 en el AA y 2,8 en el AN, son resultados más bajos frente a otros estudios realizados en el Caribe colombiano. González (2002) encontró 74 especies en cinco zonas de muestreo en parches arrecifales de Isla Fuerte, con un mínimo de 36 y máximo de 65 especies y un índice promedio de Shannon de 3,2 en las zonas muestreadas; Cuadrado (2002) encontró 129 especies en cinco zonas de isla Aguja (PNN Tayrona) con un mínimo de 86 y máximo de 94 especies, con un índice de Shannon promedio de 4,2 y un índice de Simpson promedio de 0,98; Cárdenas (2004) registró 123 especies para cinco zonas arrecifales dentro del PNN Tayrona, con un mínimo de 78 y máximo de 82 especies y un índice de Shannon promedio de 4,1 para las cinco zonas de muestreo; INVEMAR (2009) estima para el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina una riqueza de 140 a 210 especies ícticas registradas en las estaciones de muestreo del SIMAC en el archipiélago; Peláez (2010) registró 91 especies en la Bahía de Capurganá y 92 la Ensenada del Aguacate (Golfo de Urabá), con un índice de Shannon de 3,4 y 3,1 y un índice de Simpson de 0,94 y 0,92 respectivamente. Comparando estudios realizados exclusivamente en arrecifes artificiales del caribe colombiano, es de destacar los resultados obtenidos por Maz (2002), quien avistó en el AA “Blue Diamond”, mismo arrecife artificial estudiado en esta investigación, una riqueza de 79 especies ícticas con una diversidad de Shannon y Simpson de 80 4,1 y 0,98 en su orden. Delgadillo et al. (2004) registraron valores similares de especies al de este estudio, aunque ligeramente mayores, en dos arrecifes artificiales del Golfo de Morrosquillo con 49 en Punta de Piedra y 52 en Tolú. Sin embargo, frente a otro estudio realizado por Delgadillo y García (2009) en los arrecifes artificiales de Punta Piedra y Tolú, se encontró una riqueza inferior con 19 y 36 especies respectivamente. Otros resultados mencionados por Maz (2002) y Delgadillo et al. (2004) también realizados en arrecifes artificiales del Golfo del Morrosquillo presentan valores de riqueza más bajos, como el de Herazo et al. (1996) y Herazo y Torres (1998), registrando un total de 31 y 28 especies respectivamente. Lo anterior refleja que los resultados obtenidos para esta investigación son valores medios de riqueza de especies si se comparan con otras investigaciones recientes realizadas en arrecifes artificiales del Caribe colombiano. Esta situación de haber encontrado valores de riqueza y diversidad más bajos para este estudio, especialmente comparados con Maz (2002), puede ser el resultado de fluctuaciones de orden natural en la comunidad íctica (Begon et al. 2006, FAO 2010), hipótesis que requeriría de un monitoreo continuo y exhaustivo para ser comprobada. Probablemente es el resultado de áreas de estudio y esfuerzos de muestreo diferentes, además de la aplicación de metodologías distintas, que permitieron registrar una riqueza mayor con respecto a esta investigación (Garzón et al. 2002), ya que se observa una fuerte influencia en los resultados mencionados de especies raras o de baja abundancia, comprendiendo para algunos de estos estudios entre el 31% y 52% de especies avistadas, los cuales generalmente son registrados a partir de muestreos más exhaustivos en una dimensión temporal (Ramírez 2006), que no se tuvo en cuenta para esta investigación. Por ejemplo, Maz (2002) empleó un esfuerzo de muestreo de 750 minutos (25 réplicas de 30 81 minutos) durante 3 meses en el AA “Blue Diamond”; Gonzales (2002) empleó un esfuerzo de 750 minutos (25 réplicas de 30 minutos) para las 5 zonas de muestreo en Isla Fuerte también con una duración de tres meses; Cuadrado (2002) empleó un esfuerzo de muestreo de 750 minutos (25 réplicas de 30 minutos) durante 2 meses; el estudio de Cárdenas (2004) aunque no expone el esfuerzo de muestreo tuvo una duración de 2 meses; Delgadillo et al. (2004) emplearon 1.320 minutos (44 réplicas de 30 minutos) en el golfo de Morrosquillo durante un año para cada AA. No obstante, Peláez (2010) empleó una metodología similar y un esfuerzo de muestreo menor con 120 minutos en cada zona de estudio del golfo de Urabá, registrando mayor riqueza en comparación con esta investigación (ANEXO C). Algunas de estas investigaciones mencionadas aplicaron la metodología de conteo visual rápido (CVR), lo que pudo influir en el listado de especies pero tal vez sin mucha afectación en el resultado final de riqueza. Sin embargo, si tiene fuerte impacto en el análisis de abundancia de las especies, ya que esta metodología trabaja con la frecuencia de avistamiento, otorgando un valor o puntaje numérico según el tiempo o intervalo en que haya sido avistada la especie, razón por la cual tiende a subvalorar o sobrevalorar el número de especies y no permite obtener un valor de abundancia real (Maz 2002, Ramírez 2006). Por este motivo no se comparó la abundancia de especies de esta investigación frente a otros trabajos en el caribe colombiano, ya que se utilizaron metodologías diferentes que no permiten cotejar las mimas, aunque sí se tuvo en cuenta la dominancia y escasez de las especies como parámetro. También esta situación de menor riqueza de especies y diversidad, puede estar reflejando una disminución de la comunidad íctica en la zona de estudio como respuesta a la presión antrópica que se ha venido ejerciendo sobre el recurso pesquero y los arrecifes coralinos en la isla de San Andrés (Álvarez 2005, INVEMAR 2009, FAO 2010). Pese a que los objetivos de esta investigación no eran medir la pesca en la región ni su impacto, se partió de la base de que el área 82 de estudio es un área marina protegida (AMP), donde la actividad pesquera está restringida, no existe un control efectivo de esta actividad por lo que la gente sigue pescando en la zona de manera artesanal con frecuencia (Álvarez 2005). Frente al estudio realizado por Maz (2002) en el mismo AA, la diferencia significativa en cuanto a las especies registradas e índice de diversidad de Shannon, aparte de las posibles razones ya mencionadas, puede estar influenciado por el deterioro al que se ha visto afectado el arrecife artificial a través de los años, ya que parte importante del naufragio se encuentra corroído y destruido perdiendo la complejidad estructural del arrecife. Como consecuencia, puede haberse disminuido la disponibilidad de hábitats adecuados para la ictiofauna y con ello la diversidad (Romero 1998). In document Comparación de la estructura íctica del arrecife artificial Blue Diamond y el arrecife natural aledaño, en la Isla de San Andrés, Caribe Colombiano (página 78-82)