III. Tercera parte
3.2 Estudiar y/o trabajar
Las expectativas a futuro ya no se piensan en forma lineal ni aisladas de otras actividades productivas. En los últimos años, y en comparación con otras investigaciones realizadas (Filmus D A Miranda y A Otero. 2004; Miranda A. Otero A. y Corica A. 2007) se ha generalizado la tendencia de estudiar y trabajar al mismo tiempo. Esta tendencia se da en todos los sectores sociales, aunque es mayor entre los jóvenes de sectores medios. Siguiendo con el objetivo general de la presente tesis, en este apartado se analizan los datos en torno al vínculo entre estudiar y trabajar y la visión de futuro laboral de estos jóvenes.
Como se observa en el cuadro Nº 7, la mayoría de los jóvenes, el 58,6%, piensan estudiar y trabajar. Esta proporción es mayor entre los alumnos que concurren a escuelas de sector social medio y bajo (64,5% y 68,4% respectivamente). Le sigue el 34,7% de los jóvenes que piensan seguir estudiando solamente, la mayoría de ellos -casi el 70%- son alumnos que concurren a escuelas de sector social alto. Para los jóvenes estudiantes de los sectores medios y bajo la alternativa para seguir estudios superiores es trabajando al mismo tiempo. La investigación realizada da cuenta de la tendencia general señalada, aunque existen diferencias entre los jóvenes de distintos sectores sociales.
La esperanza de seguir estudiando sigue existiendo en todos los sectores sociales como rememorando la “ilusión” de movilidad social que existió en épocas pasadas en nuestro país. Como señalamos en el primer apartado de éste capítulo, la movilidad social ascendente por medio de la educación era un camino posible y realizable. Hoy son muy distintas las condiciones en las que los mismos puedan llevar a cabo esa esperanza.
Cuadro Nº 7
Distribución porcentual de las respuestas de los estudiantes sobre que pensan hacer cuando terminen el secundario
según sector social de la escuela
Sector social de las escuelas Perspectiva futura
Alto Medio Bajo Total Estudiar solamente 65,3% 35,6% 23,3% 34,7%
Trabajar solamente 0,0% 5,2% 10,1% 6,7%
Estudiar y trabajar 34,7% 59,2% 66,6% 58,6%
Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%
Fuente: Elaboración propia, encuesta alumnos de la investigación: “Intersecciones entre desigualdad y escuela media. Un análisis de las dinámicas de producción y reproducción de la desigualdad escolar y social en cuatro jurisdicciones”, 2005-2007.
Como se ha señalado en el capitulo Nº 2, se profundizan las tendencias hacia la mayor escolarización y la menor participación económica de los jóvenes menores de 20 años de edad. Es decir, que los jóvenes en edad teórica de la escolaridad obligatoria se dedican en su mayoría a estudiar como actividad principal. No obstante, también se argumentó que la preponderancia de dichas tendencias no deben ocultar las diferencias que pueden encontrarse en la situación de los jóvenes de distintos sectores sociales. En suma, focalizarse en el estudio es un privilegio social que sólo se permiten en su imaginario los estudiantes de los más altos estratos. No se trata de lo que objetivamente ocurrirá, sino de cómo se representan el futuro, pero esta misma representación conforma efecto de realidad que favorecerá en realizar una predicción basada en condicionamientos sociales. Como señaló W. Thomas (1980), “cuando una situación se define como real es real en sus consecuencias”.
Siguiendo con el análisis de los datos y considerando la condición de actividad de los jóvenes estudiantes, se observa que la mayoría de los jóvenes que son inactivos casi la mitad piensa en seguir estudiando solamente y la otra mitad estudiar y trabajar. La mayoría de los jóvenes que están actualmente trabajando, piensan seguir realizando ambas actividades (estudiar y trabajar). Y el grupo de jóvenes que en su mayoría están buscando trabajo actualmente, piensan también combinar ambas actividades. De los que piensan trabajar solamente, son los que mayoritariamente están desocupados y trabajando. (ver cuadro N°8)
Cuadro Nº 8
Distribución porcentual de las respuestas de los estudiantes sobre que pensan hacer cuando terminen el secundario
según su condición de actividad
ESTADO Perspectiva futura
Ocupado Desocupado Inactivo
Total Estudiar solamente 18,3% 19,5% 45,1% 34,6% Estudiar y trabajar 71,6% 68,3% 50,4% 58,5% Trabajar solamente 10,0% 12,2% 4,6% 6,8% Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% Fuente: Elaboración propia, encuesta alumnos de la investigación: “Intersecciones entre desigualdad y escuela media. Un análisis de las dinámicas de producción y reproducción de la desigualdad escolar y social en cuatro jurisdicciones”, 2005-2007.
En síntesis, la mayoría de los estudiantes que actualmente trabajan y están desocupados piensa estudiar y trabajar cuando terminen la secundaria, es decir seguirán realizando ambas actividades. Mientras que entre la mayoría de los jóvenes que no participan en el mercado de trabajo, o sea que son inactivos, son los que mayoritariamente piensan estudiar solamente.
Asimismo, cabe señalar la diferencia social en la condición de actividad de los estudiantes según el sector social de la escuela a la que asisten. En esta dirección, puede observarse que entre los estudiantes el mayor porcentaje de los ocupados pertenece al sector social bajo (41,2%), le siguen los estudiantes de sectores medios (30,9%) entre los cuales se registra el mayor porcentaje de desocupados (7,2%). Y por último, entre los estudiantes del sector alto se destaca el mayor porcentaje de inactividad (85%).
Cuadro Nº 9
Distribución porcentual de estudiantes por sector social de la escuela según condición de actividad
Sector social de las escuelas Estado
Alto Medio Bajo
Total
Ocupado 14,2% 30,9% 41,2% 33,1%
Desocupado 0,8% 7,2% 6,9% 6,0%
Inactivo 85,0% 61,9% 51,9% 60,9%
Fuente: Elaboración propia, encuesta alumnos de la investigación: “Intersecciones entre desigualdad y escuela media. Un análisis de las dinámicas de producción y reproducción de la desigualdad escolar y social en cuatro jurisdicciones”, 2005-2007.
En este sentido, puede decirse que los jóvenes de sectores bajos son los que en mayor medida tienen que repartir el tiempo del estudio con alguna actividad productiva. Mientras que, en el otro extremo, están los jóvenes de los sectores altos que tienen más
tiempo libre para dedicarse solamente a estudiar. Es importante destacar esta diferenciación del tiempo disponible para dedicarse al estudio ya que la dedicación horaria a ambas actividades influye en la trayectoria educativa. (Miranda A. Otero A. y Corica A. 2007)
En cuanto a las diferencias según la variable sexo, observamos como tendencias generales que la mayoría de los que piensan seguir estudiando solamente son mujeres, mientras que la mayoría de los que piensan trabajar solamente son varones. La mayor propensión de las mujeres a dedicarse al estudio confirma la tendencia a la feminización de la matricula escolar coincidiendo con estudios sobre educación superior (García de Fanelli Ana. 2001) (Sigal Víctor. y Dávila Mabel. coord. 2005). En cambio, en el grupo de estudiantes que piensan estudiar y trabajar al mismo tiempo, la distribución porcentual es homogénea entre mujeres y varones.
Cuadro Nº 10
Distribución porcentual de la perspectiva futura según sexo
Sexo Perspectiva futura
Mujer Varón Total Estudiar solamente 55,9% 44,1% 100,0%
Trabajar solamente 23,9% 76,1% 100,0%
Estudiar y trabajar 49,3% 50,7% 100,0%
Fuente: Elaboración propia, encuesta alumnos de la investigación: “Intersecciones entre desigualdad y escuela media. Un análisis de las dinámicas de producción y reproducción de la desigualdad escolar y social en cuatro jurisdicciones”, 2005-2007.
Ahora bien, estas diferencias entre géneros están tamizadas por el segmento social de la escuela. En los jóvenes de sectores altos, la mayoría de los varones piensan en combinar ambas actividades. Entre los estudiantes de los sectores altos y medios es similar la proporción entre varones y mujeres los que piensan estudiar solamente. En cambio, entre los estudiantes de los sectores bajos las tendencias generales se mantienen, es decir la mayoría de las mujeres piensan estudiar y la mayoría de los varones piensa trabajar solamente. Esta diferencia de comportamiento, podría explicarse por la necesidad de generar ingresos para estudiar (ver Anexo de cuadros) y otras veces por cuestiones culturales de diferenciación de género (Reguillo R. 2000).
Si consideramos las diferencias de sexo teniendo en cuenta el sector social de la escuela a la que asisten, las tendencias se mantienen en los alumnos que asiste a las escuelas de sectores altos y medios. En cambio, entre los estudiantes de las escuelas de sectores bajos existen diferencias. En estos jóvenes, existe una proporción mayor de mujeres que participan en el mercado de trabajo y una proporción mayor de varones que están desocupados (ver Anexo Cuadros). La mayor participación de las mujeres de sectores bajos en el mercado laboral es una tendencia general que se ha verificado en los últimos años proceso asociado, como señalan algunas investigaciones, al deterioro de la economía Argentina que se vincula con el incremento del empleo en el sector servicios (Beccaria L. 2002), sector que requiere mayoritariamente mano de obra femenina de menor calificación (Cortés R. 2003).
En resumen, en este apartado se destacan las tendencias generales de los estudiantes de escuela media respecto a sus visiones futuras y algunos de los elementos de su condición social y de actividad que se vinculan en la puesta a futuro. Una de las primeras tendencias es que los estudiantes de escuela media piensan estudiar y trabajar cuando terminen la escuela secundaria. Sin embargo, las diferencias por sector social son significativas ya que la mayoría de los jóvenes estudiantes de sectores altos piensan en estudiar sin trabajar, mientras que la mayoría de los jóvenes de los sectores bajos no piensan estudiar sino solamente trabajar. Esta distinción puede observarse, además, por su actual condición de actividad. El mayor porcentaje de los estudiantes que trabajan son del sector social bajo, aunque cabe destacar que es alto también el porcentaje de los estudiantes de sectores medios que están ocupados. Mientras que los estudiantes del sector alto se destaca el mayor porcentaje de inactividad.
Asimismo, esta relación de condición de actividad se vincula con la expectativa a futuro. La mayoría de los jóvenes que actualmente no trabajan piensan en seguir fuera del mercado de trabajo, o sea estudiando solamente, los jóvenes que estudian y trabajan, la mayoría piensa seguir combinando ambas actividades y los jóvenes que piensan trabajar solamente, la mayoría trabaja actualmente. En este sentido, y recopilando lo analizado, la condición social no sería la única variable que define la expectativa a futuro. En lo que se analizo hasta el momento la condición de actividad de los estudiantes sería una variable a tener en cuenta.
En cuanto a la diferencia entre sexos, podemos señalar que es casi similar la proporción de mujeres y varones los que piensan estudiar y trabajar cuando terminen el secundario. En cambio la diferencia se da en que es mayor la proporción de mujeres las que piensan seguir estudiando solamente y mayor proporción de varones los que piensan trabajar solamente. Pero si se considera el sector social, la tendencia es diferente. Los jóvenes varones de sectores altos son los que mayoritariamente piensan combinar ambas actividades, mientras que son mayoritariamente las mujeres de los sectores bajos las que piensan trabajar.