El estudio se ha centrado en la evaluación de la calidad de vida a traves de la escala visual y las preguntas sobre afectación general de la calidad de vida sin evaluar el cuestionario en toda su extensión. El porqué se ha optado por evaluar la escala visual es debido a la experiencia previa en la literatura65 en evaluación de calidad de vida utilizando conjuntamente el cuestionario de Kramer y la escala visual en pacientes intervenidos de cirugía nasal. El autor observó que la escala visual cuando se aplicaba sin ningun otro tipo de cuestionario daba resultados difícilmente interpretables y con poca coherencia clínica. Sin embargo, al añadir previa a la escala visual un cuestionario
sobre los síntomas y signos del paciente, la escala visual adquiría una coherencia importante. Se concluyó en aquel estudio que el cuestionario de Kramer MF que se pasaba previo a la escala visual, le era útil al paciente para centrar sus propias sensaciones y ello mejoraba la calidad de la respuesta del paciente en la escala visual. Por ello consideramos que era suficiente estudiar la escala visual si bien a todos los pacientes que pasaron los tests de calidad de vida se les realizó el cuestionario de Kramer MF previamente.
Si consideramos que el punto medio del recorrido de la escala visual sería el aprobado, en el preoperatorio la mayoría de pacientes puntuaron por debajo del aprobado. Es decir que los pacientes se sentían mal respecto a su nariz. En cuanto a la afectación general de la calidad de vida, la media estaba discretamente por encima del aprobado. Esto podría explicarse puesto que la patología nasal no conlleva una elevada incapacidad para la mayoría de pacientes.
5.2.1- Comparación de los valores calidad de vida atendiendo al tipo de nariz preoperatorio:
Al igual que en otros análisis de este trabajo, debimos utilizar pruebas no paramétricas por el número total de individuos que formaban cada grupo analizado.
A pesar de la pérdida de potencia que supone el análisis de pocos casos, y al contrario de otros tipos de variables, la calidad de vida no mostró diferencias importantes entre los distintos tipos de alteraciones piramidales. Probablemente es el reflejo de la realidad, los pacientes no tienen mayor o menor alteración de su calidad de vida por el tipo de alteración piramidal, sino por el hecho de tener un dismorfismo piramidal o la
5.2.3- Análisis descriptivo de los valores de calidad de vida en el postoperatorio: La media de la puntuación de la escala visual fue cercana al 3 que si consideramos que el 0 era muy bien y el 10 muy mal podríamos afirmar que la media de calidad de vida de los pacientes se hallaba por encima claramente del aprobado. Todavía más evidente fue el resultado en el análisis de las cuestiones referidas a afectación general de la calidad de vida, donde el aprobado estaría en 7.5 y se obtuvieron puntuaciones cercanas a 5, recordar que aquí el 3 sería no tener ninguna alteración de las actividades diarias generales debido a la nariz, y el 12 sería tener molestias en todas las actividades diarias.
5.2.4- Comparación de los valores de calidad de vida en el preoperatorio y postoperatorio:
Las diferencias en la media de los valores en la escala visual y en el cuestionario sobre actividades diarias fue muy significativa. Es decir, los pacientes después de la intervención referían de promedio que tenían menos problemas con su nariz en general y que esta afectaba menos a su actividad diaria. Es importante este concepto puesto que al final el objetivo de cualquier tratamiento de patologías que no afectan a la supervivencia ni a grandes limitaciones no es otro que mejorar la calidad de vida del sujeto.
El estudio en la mejora de la calidad de vida atendiendo a los tipos de pirámides no mostró ninguna diferencia estadística. Estudiando los resultados se observa que la única tendencia sería la menor mejoría por parte de los pacientes con pirámides hipopoyectadas. Esto podría explicarse puesto que las diferencias entre los distintos tipos de pirámides en la escala de Anderson preoperatoria y postoperatoria aunque existen, respecto al tipo de proyección, no son muy importantes en el conjunto de las
alteraciones entre las pirámides con laterorrinia que presenta una amplia mejoría en la proyección frontal y las pirámide con hiperproyección que mejoran claramente en la proyección lateral y en la basal. Sin embargo, las pirámides con hipoproyección no presenta mejorías tan evidentes en ninguna proyección.
Por tanto podríamos explicar la menor mejoría de calidad de vida de los pacientes con pirámides hipoproyectadas como consecuencia de la menor mejoría en sus deformidades.
Este hecho es bien conocido en la cirugía de la pirámide nasal. Los resultados sobre pirámides hiperproyectadas son más espectaculares y evidente que sobre pirámides hipoproyectadas, donde los resultados son más difíciles de obtener y más sutiles.
Podemos pues concluir que: la calidad de vida mejora en los pacientes con deformidades piramidales, después de someterse a la cirugía y probablemente el paciente con pirámide hiperproyectada o con laterorrinia reconoce más la mejoría que el paciente con pirámide hipoproyectada.
Sería interesante valorar en un futuro como reconoce en general la mejoría el cirujano, puesto que la práctica del día a día parece mostrar que las pirámides hipoproyectadas requieren cirugías complejas, de las que probablemente el cirujano se siente comparativamente más satisfecho que el paciente y es al contrario en la cirugía de pirámides con hiperpoyección donde el paciente está muy satisfecho del resultado.