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A partir del levantamiento a escala 1:50 000 y evaluación de los suelos de los alrededores de la Sierra de San Carlos, y del Mapa de Suelos a escala 1: 70 000, actualizado según la Nueva Versión de Clasificación de los Suelos de Cuba, 1994, se estudiaron las condiciones edafoclimáticas de formación de estos, obteniéndose algunas evidencias sobre el régimen paleoclimático existente en el área, desde el momento de inicio de la formación de los suelos hasta el presente (Jaimez et al., 2000).

Los suelos del agrupamiento Alíticos, ocupan el segundo lugar jerárquico en cuanto a su distribución, en los valles fluvio-cársicos de los alrededores de la Sierra de San Carlos (29, 75 %), sólo superados por los Fluvisoles, los cuales tienen un origen en correspondencia con las condiciones geomorfológicas e hidrológicas de la región (47, 82 %). Estos suelos representan el máximo grado de evolución pedológica en las condiciones de intemperismo tropical (Alitización), correspondiéndose con el orden de los Ultisoles según la 7ma Aproximación Norteamericana (Soil Survey Staff, 1990). Los mismos, ocupan el 38,26 % del total de los suelos de la Ensenada de Bordallo, donde se han formado “in situ” sobre las cotas de 100 y 145 m. a partir de materiales de la formación Ensenada Grande (subyacente) y de cortezas de intemperismo antigua de origen deluvial.

Su evolución, es una consecuencia de la combinación de factores pedogenéticos, en particular del material de origen derivado de esquistos y pizarras cuarcíticas, y de un régimen de máximo intemperismo tropical, probablemente desde y a partir del interglacial de Sangamón hasta el Actual, lo que sugiere junto a otras evidencias físicas (hidrogeológicas, geomorfológicas, etc.), que esta región debió tener lluvias mucho más intensas en el pasado reciente que en el período actual. La existencia de suelos de grado de evolución Fersialítica, incluso ya a nivel de fondo de valle en la Ensenada de Bordallo (2 do nivel de terraza fluvial) formados al parecer, a partir del último máximo glacial (glaciación de Wisconsin en Norteamérica) evidencia desde el punto de vista edáfico que la región de estudio ha estado sujeta de forma continua a un régimen hiperpluvioso, cuyo período menos lluvioso al parecer, es el Período Actual.

El análisis de varios perfiles de suelos Pardos de la región occidental de Cuba que han conservado relictos edáficos, permite comprobar que en estos casos los nódulos de carbonatos secundarios comienzan a aparecer generalmente a partir de los 60 – 100 cm de profundidad, (por debajo del horizonte B Siálico) mientras que en otros casos los carbonatos secundarios en forma de nódulos suaves de aproximadamente 0.5 cm aparecen ya desde el inicio del horizonte B (entre los 18 - 20 cm). No se observan sin embargo en el perfil de estos suelos Pardos del Occidente de Cuba, otras neoformaciones carbonatadas que son típicas de las condiciones de paleoaridez – glacial para la región oriental, tales como son los pseudomicelios, y corazas de carbonatos secundarios (caliche).

Esta diferencia en la distribución de carbonatos secundarios entre los perfiles de suelos Pardos de la Cuba Occidental y Oriental, obliga a establecer un enfoque diferenciado del problema de las condiciones paleoclimáticas de formación de estos suelos en ambas macrorregiones del territorio nacional, por cuanto los restantes factores de formación (Clima Actual, Geología, Relieve, Tiempo de Formación, Materia Orgánica) resultan similares.

Es posible que los suelos de la parte occidental de Cuba, a pesar de haber sido afectados también por bruscas oscilaciones paleoclimáticas (períodos húmedos y períodos secos), hayan podido no obstante conservar mayores niveles de humedad en relación con sus homólogos del Oriente de Cuba, los cuales parecen haber estado sometidos por tiempo más prolongado a un paleorégimen hídrico del tipo arídico, donde la humedad en la Sección de Control de Humedad del Suelo, nunca alcanza o supera los 90 días consecutivos (de acuerdo a la clasificación de regímenes hídricos para suelos: SOIL SURVEY STAFF, 1990).

El estudio de relictos edáficos en forma de nódulos suaves de carbonatos secundarios, en suelos de sectores claves de la llanura ondulada norte de Pinar del Río, sugiere que, a pesar de haber sido éstos afectados también por bruscas oscilaciones paleoclimáticas (períodos húmedos y períodos secos), los mismos han conservado mayores niveles de humedad en relación con sus homólogos del Oriente de Cuba, los cuales poseen mayor desarrollo de carbonatos secundarios (pseudomicelios, corazas) y por tanto parecen haber estado sometidos por tiempo más prolongado a un paleorégimen hídrico del tipo arídico. El alto grado de evolución de gran parte de los suelos desarrollados en los valles y ensenadas de sectores de montaña de la Sierra de los Organos, indica la existencia de un régimen de máximo intemperismo tropical, probablemente desde y a partir del Interglacial de Sangamón, lo que evidencia desde el punto de vista edáfico, que la región ha estado sujeta de forma continua a un régimen hiperpluvioso.

Conclusiones

• A partir del Análisis de Isótopos Estables de Oxigeno y Carbono en muestras de las bandas de crecimiento de una estalagmita datada mediante 14C, se encontró una diferencia de temperaturas entre 8-10 oC (para una relación de 0.21 permil/oC), desde hace 15 330 años (Ultimo Máximo Glacial) hasta el Presente, lo cual pone de manifiesto la influencia de la extensión y magnitud de los enfriamientos continentales sobre los ecosistemas de la frontera tropical-intertropical. Estos resultados están en concordancia con los más recientes reportes internacionales.

• Las curvas de Paleotemperaturas (PT) isotópicas obtenidas a partir de los valores de δ18O en las muestras estudiadas, presentan un carácter polimodal y una tendencia sostenida al aumento de las temperaturas desde el Ultimo Máximo Glacial hasta el presente, destacándose además una relativa variabilidad climática dentro de la tendencia observada.

• A partir del estudio del δ18O en las muestras estudiadas se detectó el inicio del Cambio Climático Abrupto ocurrido a principios del Holoceno, el cual tuvo una fuerte repercusión en el área de montaña estudiada. El Calentamiento Abrupto tuvo su fase inicial aproximadamente hace 11 520 años A.P. y su fase evolutiva dura hasta el presente, a cuya tendencia al aumento se superpone la tendencia al aumento de las temperaturas debido a las Emisiones de Gases cuyos efectos se conocen como Efecto Invernadero o Greenhouse.

• A partir de la aplicación de las técnicas del magnetismo ambiental en el desciframiento de la mineralogía magnética de formaciones carbonatadas y eólicas del Pleistoceno Superior en el Occidente de Cuba se encontró un comportamiento del clima oscilante, para el afloramiento Santa. Fe, durante el Pleistoceno Superior (< 100 Ka), que va desde un ambiente húmedo y cálido durante la formación de las calcarenitas Jaimanitas (Interglacial Sangamón), pasando por una disminución de la temperatura, que facilita la oxidación de la magnetita a maghemita y formación del Paleosuelo, hasta resecamiento y formación de las eolianitas de Playa Santa Fe (Glacial Wisconsin).

• El registro de variación (espacio - temporal) de las propiedades magnéticas de los sedimentos terrígenos de la secuencia formada por los depósitos Guevara y Villaroja sugiere una alternancia de cambios climáticos durante el Pleistoceno. Durante periodos de glaciación los datos indican un clima más seco, mientras en periodos interglaciales, las variaciones en los minerales magnéticos se corresponden con un clima predominantemente húmedo. La Formación Villaroja presenta las condiciones climáticas según los resultados obtenidos de un clima mucho más seco y cálido que la Formación Guevara, por esto no puede pertenecer al mismo supuesto Pleistoceno húmedo que la Formación Guevara. como sugieren Kartashov et al , 1976.

• El alto grado de evolución de gran parte de los suelos desarrollados en los valles y ensenadas de sectores de montaña de la Sierra de los Organos, indica la existencia de un régimen de máximo intemperismo tropical, probablemente desde y a partir del Interglacial de Sangamon, lo que evidencia desde el punto de vista edáfico, que la región ha estado sujeta de forma continua a un régimen hiperpluvioso.

• El estudio de los suelos de sectores de la llanura ondulada del norte de Pinar del Río, sugiere que, a pesar de haber sido estos afectados también por bruscas oscilaciones paleoclimáticas (períodos húmedos y períodos secos), han conservado mayores niveles de humedad en relación con sus homólogos del Oriente de Cuba, los cuales parecen haber estado sometidos por tiempo más prolongado a un paleorégimen hídrico del tipo arídico.

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ENSAYO SOBRE LA PALEOGEOGRAFÍA DEL CUATERNARIO DE