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4 CARACTERIZACIÓN DE LOS EFECTOS

4.1 GLIFOSATO

4.1.1 Efectos del glifosato en los mamíferos

4.1.1.3 Estudios epidemiológicos humanos

Un número de estudios en la literatura epidemiológica reciente se ha orientado al aspecto de la exposición al glifosato y a la incidencia de enfermedad en las personas. Los estudios epidemiológicos sobre plaguicidas comúnmente sufren de dos fuentes de error. Posiblemente, el más importante de ellos es el error en la asignación de las exposiciones. Las exposiciones en la población estudiada nunca se miden

directamente y es común el uso de substitutos para la exposición tales como las áreas tratadas con plaguicidas, el número de aplicaciones hechas y/o el número de años de aplicación. Los estudios recientes han demostrado que estos substitutos son

susceptibles de errores significativos (Arbuckle et al., 2004) que conducen a los autores de este artículo a afirmar lo siguiente:

64 “Como lo ha demostrado el presente análisis, las consecuencias de esta

suposición podría ser una tasa alta de falsos positivos en la clasificación de la exposición. El impacto de este tipo de error puede ser profundo y rara vez se ha cuantificado. Hasta que no se haya mejorado la clasificación de la exposición a los plaguicidas en los estudios epidemiológicos, los resultados de los efectos en la salud estarán sujetos a sesgos de clasificación errónea…”.

Se han expresado conclusiones similares en otros artículos (Arbuckle et al., 2005; Harris et al., 2002; Solomon et al., 2005). Una segunda fuente posible de errores en estos estudios es el hecho de que las poblaciones que se estudian (agricultores y asperjadores profesionales) típicamente usan muchos plaguicidas. Por consiguiente, cualquier respuesta específica para una sustancia y su causalidad son difíciles de comprobar.

Estudios de cáncer. El trabajo de Hardwell et al. (2002) presentó un análisis conjunto de dos estudios de casos y controles, uno sobre linfoma no Hodgkin (Hardell y Eriksson, 1999) y el otro relacionado con leucemia de células peludas, un subtipo raro de linfoma no Hodgkin. En el estudio de 1999, los autores emplearon un diseño del tipo de estudio de casos y controles para su investigación. Los estudios de casos y

controles pueden sufrir por historias de baja exposición y por sesgo de memoria en los cuales a los sujetos del estudio se les exige recordar las exposiciones a un posible agente causal, las cuales pudieron haber sucedido décadas antes del comienzo de la enfermedad bajo estudio. En algunos casos, los sujetos del estudio pueden haber muerto (en este estudio, 192 de los 442 sujetos del estudio estaban muertos) lo cual hace que la información de la exposición la suministre el pariente más cercano y, por consiguiente, se disminuya aún más la confianza en los datos relacionados con las historias de exposición. El estudio informó sus resultados en términos de razón de desventajas (odds ratio, OR). Un OR mayor de 1,0 implica una mayor tasa de

enfermedad para los individuos expuestos que para los no expuestos, mientras que un OR menor de 1,0 sugiere una disminución de la tasa de enfermedad en la población expuesta. Los datos del estudio se basaban en un número pequeño; tan solo cuatro casos y tres controles, o menos del 1% de todos los sujetos del estudio, informaron el uso de glifosato. Más aún, el intervalo de confianza (IC) informado por los autores para la exposición al glifosato fue de 0,4 a 13, lo cual implica una ausencia de confianza estadística. En su análisis conjunto, Hardell et al. (2002) informaron una asociación positiva con el uso de glifosato (OR 3,04, IC 95% 1,08-8,52) cuando hicieron el análisis univariado con el mayor riesgo para la exposición durante la última década antes del diagnóstico. Sin embargo, el OR se redujo cuando usaron el análisis multivariado (OR 1,85, IC 95% 0,55-6,20). Además, el estudio estaba basado en un número pequeño de casos y controles (8/8) y carecía de poder para diferenciar los vínculos.

De Roos et al. (2005) evaluaron las asociaciones entre la exposición al glifosato y la incidencia de cáncer en el Agricultural Health Study (AHS), un estudio de una cohorte prospectiva de 57.311 aplicadores de plaguicidas con licencia en Iowa y Carolina del Norte. Entre los asperjadores privados y comerciales, el 75,5% informó haber usado alguna vez glifosato, de los cuales, más del 97% eran hombres. En su análisis, la exposición al glifosato se definió como: a) haber mezclado o aplicado personalmente alguna vez productos que contenían glifosato; b) días acumulados de uso durante toda su vida, y c) exposición acumulada por intensidad. La exposición al

65 glifosato no se asociaba con la incidencia de 12 tipos comunes de cáncer (el riesgo relativo, RR, incluía al 1 en todos los casos); sin embargo, el RR para la incidencia del mieloma múltiple fue de 2,6 (IC 95% 0,7–9,4 basado en 32 casos en el total de 2.088 casos de cáncer), lo cual hizo que los autores sugirieran que se le debería hacer seguimiento a esto en estudios futuros.

En resumen, no hay evidencia sólida de la asociación entre la exposición al glifosato y un riesgo incrementado de cáncer. Si se toma en consideración la ausencia de evidencia de genotoxicidad o de carcinogénesis del glifosato en los estudios de laboratorio (Williams et al., 2000), es altamente improbable que el glifosato sea carcinogénico para los humanos.

Efectos neurológicos. Un estudio reciente en agricultores del Valle del Rio Rojo (Red River Valley) en Minnesota, Estados Unidos, informó sobre una asociación entre el glifosato y la alteración del déficit de la atención, y la alteración del déficit de la atención y la hiperactividad en niños de agricultores que lo aplicaban (Garry, 2002). Informaron un OR de 3,6 (IC 95% 1,3–9,6); sin embargo, el estudio presentaba varias fuentes potenciales de error. Los autores anotaron la falta de información diagnóstica uniforme, neurológica y del comportamiento, relacionada con la alteración del déficit de la atención y la alteración del déficit de la atención e hiperactividad y que su estudio identificó 14 casos de la alteración del déficit de la atención y la alteración del déficit de la atención e hiperactividad entre 1.532 nacidos vivos, una frecuenciua que era en realidad considerablemente menor que las tasas basales de la alteración del déficit de la atención y la alteración del déficit de la atención e hiperactividad que investigadores de Canadá y los Estados Unidos habían informado previamente. No obstante, aunque Garry (2002) concluyó que su estudio mostraba una asociación tentativa entre la alteración del déficit de la atención y la alteración del déficit de la atención e

hiperactividad y el uso de glifosato, también anotó que otra evidencia experimental no apoyaba esta conclusión, incluida la de que el glifosato no era genotóxico y que poca, si alguna, evidencia de neurotoxicidad se había asociado con la exposición al glifosato, excepto en los casos de sobredosis oral intencional. Finalmente, los autores

expresaron su preocupación de que las conclusiones tentativas pudieran explicarse sólo por el azar, y manifestaron la necesidad de más estudios detallados del desarrollo neurológico para resolver estas preguntas pendientes. En resumen, parece existir poca evidencia que sustente una asociación entre la exposición al glifosato y los problemas neurológicos y del comportamiento en niños de aplicadores expuestos.

Efectos en la reproducción. Varios artículos han informado la relación entre resultados adversos en la reproducción y el uso de glifosato. En un estudio en Ontario, Canadá, Arbuckle et al. (2001) observaron un incremento moderado del riesgo de presentar abortos tardíos asociados con la exposición al glifosato antes de la

concepción (OR = 1,7, IC95%, 1,0-2,9). Otro estudio en Ontario (parte del Ontario Farm Family Health Study) informó una asociación positiva (disminución de la posibilidad de fecundación del 20%, rango de la proporción = 0,51-0,80) cuando los dos cónyuges habían participado en actividades en las que podían haber estado expuestos a plaguicidas. Esto se observó para 6 de los 13 categorías de plaguicidas, una de las cuales era el glifosato (Curtis et al., 1999). El estudio se basó en 2.012 embarazos planeados. No hubo ningún patrón sólido o consistente de asociaciones entre la exposición a plaguicidas y el momento de la concepción. Para los intervalos de

66 exposición en los cuales solamente los hombres participaron en actividades con

plaguicidas o en las cuales ni los hombres ni las mujeres participaron en actividades con plaguicidas, pero que habían usado plaguicidas en la finca, las proporciones de posibilidad de fecundación variaron en un rango de 0,75 a 1,50, sin consistencia aparente entre las clases de plaguicidas, familias químicas o ingredientes activos. Nuevamente, aunque este estudio sugirió una asociación entre la exposición a plaguicidas y la posibilidad de fecundación, no existe evidencia de los estudios de laboratorio de que el glifosato sea tóxico para la reproducción a las exposiciones que se esperarían en humanos (Williams et al., 2000).

En resumen, existe poca evidencia epidemiológica que asocie el glifosato con alguna enfermedad específica en los humanos. Esta conclusión está sustentada por los estudios de toxicidad en el laboratorio . Sin embargo, las respuestas relacionadas con los resultados en la reproducción, como la posibilidad de fecundación medida por el tiempo transcurrido hasta quedar en embarazo, brindan una medida útil de los posibles efectos que se pueden utilizar en situaciones como la de Colombia en donde son difíciles de recopilar otros datos sanitarios. Con esto en mente, diseñamos un estudio preliminar para obtener datos epidemiológicos en humanos de varias regiones de Colombia. Estas regiones eran las mismas que se habían seleccionado para las muestras de aguas superficiales (tabla 12). El diseño y los resultados del estudio se resumen en la siguiente sección. Un informe detallado se presenta en otro documento (Sanín, 2005)