trastornos de la personalidad
PRE-TRATAMIENTO TRATAMIENTO
4.3.1. Estudios no controlados
Existen gran cantidad de estudios no controlados que han examinado la DBT. Algunos estudios han sugerido efectos beneficiosos de esta terapia en adultos ingresados en régimen de larga estancia (Barley et al., 1993; Kröger et al., 2006; Bohus et al. 2000, 2004).
En el primer estudio (Barley et al., 1993), se utilizó una modificación y de la DBT para 130 pacientes ambulatorios en una población de pacientes ingresados y se comparó con adultos normales. De acuerdo con estos autores, fue la primera vez que se aplicaba la DBT para este tipo de población. Los autores compararon la frecuencia de autolesiones y sobredosis en tres intervalos de tiempo durante el seguimiento de 43 meses: pre-introducción de la DBT (19 meses); introducción de la DBT (10 meses), y periodo de tratamiento activo (14 meses). Los resultados mostraron cambios estadísticamente significativos en la frecuencia de actos parasuicidas (a través de los tres periodos) en los pacientes que fueron tratados en la unidad que aplicaba la DBT. Los autores concluyeron que la DBT se asociaba con una reducción significativa en el porcentaje de conductas parasuicidas. Sin embargo, no se pueden extraer conclusiones definitivas porque el estudio presentaba limitaciones metodológicas, por ejemplo, no se ofrecía información sobre el grupo control. No obstante, este estudio proporciona datos de que la DBT es flexible para aplicarse en poblaciones de adultos hospitalizados.
En un estudio piloto prospectivo (Bohus et al., 2000) se escogió una población de 24 mujeres con TLP que habían cometido un intento de suicidio y/o dos conductas parasuicidas en los dos años anteriores al estudio. Los participantes con dependencia de sustancias comórbida (en el momento o en
los seis meses anteriores) fueros excluidos. El tratamiento consistió en tres meses de DBT en régimen de ingreso hospitalario seguido de un tratamiento con DBT en régimen ambulatorio. Los datos fueron recogidos al inicio y a los cuatro meses (un mes después de salir del hospital) de tratamiento. Los principales resultados de este estudio fueron una reducción significativa en las conductas parasuicidas y en la disociación.
En la misma línea, en otro estudio (Kröger et al., 2006), se evaluó la eficacia de un programa de tratamiento de tres meses con DBT en 44 mujeres y 6 hombres con TLP que se encontraban en régimen de ingreso hospitalario. Estos participantes mostraban un alto grado de comorbilidad con otros trastornos. Los resultados de este estudio indicaron que la sintomatología depresiva, el funcionamiento global y el índice de gravedad mejoraron después del tratamiento y a los 15 meses de seguimiento.
Estos hallazgos apoyan la idea de que los resultados de eficacia de la DBT pueden generalizarse a pacientes con TLP ingresados en régimen de larga estancia y a pacientes con TLP y alta comorbilidad con otros trastornos.
Por otro lado, también se ha realizado estudios de adaptaciones de la DBT en pacientes en régimen ambulatorio con características o regímenes especiales (en momentos de crisis, desde una perspectiva de salud mental pública, tratamiento abreviado). A continuación, presentamos los estudios más relevantes.
Un estudio (McQuillan et al., 2005) examinó la eficacia de la DBT en un grupo de ochenta y siete pacientes suizos con trastorno de personalidad en momento de crisis que fueron admitidos en un programa de DBT para pacientes ambulatorios de tres semanas de duración. Se excluyeron los participantes con un gran número de rasgos antisociales. De los ochenta y siete pacientes que fueron admitidos, el 82% completaron el programa y el 18% abandonaron. Se produjeron mejorías estadísticamente significativas en síntomas depresivos y desesperanza, aunque no se encontraron cambios en el nivel de adaptación social. Algunas de las limitaciones encontradas en este estudio fueron la no inclusión de un grupo control y la no evaluación de la efectividad del tratamiento en otras variables relevantes. Sin embargo, estos resultados sugieren que la DBT en régimen ambulatorio puede ayudar a pacientes con TLP en momento de crisis.
Otro estudio interesante fue un estudio piloto con población australiana (Brassington, y Krawitz, 2006). La muestra se seleccionó entre pacientes que
estaban siendo tratados en un servicio público con el tratamiento estándar para el TLP. Diez pacientes con TLP fueron elegidos para recibir tratamiento con DBT estándar. El tratamiento se realizó en 2001 en dos grupos de 5 pacientes en dos áreas geográficas separadas, un área urbana y otra rural. Los resultados de este estudio mostraron mejorías estadísticamente significativas en el funcionamiento de 10 de las 24 subescalas del MCMI-II, incluyendo mejorías notables en la subescala de personalidad límite, ansiedad y depresión. También se encontraron mejorías estadísticamente significativas en el Índice de Gravedad Global (SCL-90-R) y se produjo una disminución en el número de hospitalizaciones por paciente al mes. Estos resultados preliminares confirman la efectividad clínica de la DBT en una población australiana en régimen ambulatorio.
En otro estudio en EE.UU. (Harley, Baity, Blais, y Jacobo, 2007) se evaluó un programa de tratamiento modificado basado en la DBT. En este estudio, cuarenta y nueve participantes en régimen ambulatorio recibieron un paquete de 16 sesiones de terapia de entrenamiento en habilidades en grupo y los resultados se compararon con los pacientes que habían recibido el tratamiento completo (terapia individual y grupal). Los resultados de este estudio mostraron que un buen clínico entrenado en DBT puede aplicar un programa modificado con resultados beneficiosos (mejoría en la gravedad de la sintomatología depresiva, ideación suicida, satisfacción vital y salud mental) para pacientes en régimen ambulatorio. Además, demostró que un programa modificado de la DBT para pacientes con TLP puede ser implementado con éxito en el “mundo real”.
La DBT también ha sido aplicada en comunidades terapéuticas. A continuación, presentamos los trabajos más relevantes en este campo.
En primer lugar, el estudio cualitativo de Cunninghan y colaboradores (2004) fue realizado dentro de una comunidad terapéutica en la ciudad de Michigan, con el objetivo de obtener información sobre cuáles eran los componentes más efectivos de la DBT. El 16% de la muestra consistió en personas con TLP y catorce mujeres entraron en el estudio. Estas personas recibieron un programa basado en la DBT que osciló entre seis meses y tres años (con una media de 15 meses). Todos los pacientes habían tenido conductas parasuicidas y 11 de las 14 habían sido previamente hospitalizadas. Se examinaron los componentes de la DBT (terapia individual,
entrenamiento en habilidades y entrenamiento en apoyo). Todos los pacientes informaron que la DBT tenía un impacto positivo en sus vidas y todos informaron de cambios conductuales durante el transcurso de la terapia y de que habían tenido la sensación de que su vida era más manejable. Informaron sobre un decremento en el nivel de autolesiones y una mejoría en la interacción con otros. Además informaron de que creían tener una mejor habilidad para modular sus emociones y perseguir objetivos no dependientes de las emociones. Aunque algunos participantes sintieron que su nivel de sufrimiento había disminuido, la mayoría informaron de que continuaban sufriendo; sin embargo, los pacientes expresaron altos niveles de esperanza e informaron de que la DBT les había ayudado a construir una “vida que merecía la pena”.
En la misma línea, Prendergast y McCausland (2007) aplicaron un tratamiento de seis meses en un estudio de serie de casos con once mujeres australianas que cumplían criterios del DSM-IV para el TLP. Todas las participantes fueron tratadas en una comunidad terapéutica. Originalmente, 16 mujeres entraron en dos programas de DBT, aunque cinco abandonaron el tratamiento. Sin embargo, aunque los resultados se presentaron en 20 medidas y hubo mejorías de alrededor del 5% a los seis meses en 9 medidas, no se encontraron cambios en la frecuencia de autolesiones, que era la variable de interés por parte del autor. Los resultados son limitados en términos de ausencia de un grupo control de comparación y una cantidad reducida de sujetos.
Por último, dentro de este campo, un estudio realizado por Comtois y colaboradores (2007) aplicó un programa DBT en una comunidad de salud mental para personas que se habían autolesionado durante muchos años y que habían abandonado, o no habían obtenido buenos resultados en tratamientos anteriores. Veinticuatro sujetos entraron en el estudio y recibieron una adaptación (con pequeñas modificaciones) de la DBT durante un año. Los resultados mostraron reducciones significativas en el número y gravedad de las autolesiones, visitas a las unidades del servicio de urgencias de psiquiatría, admisiones en unidades de psiquiatría, días de hospitalización y número de crisis. Estos datos apoyan la flexibilidad de la DBT para ser implementada en una comunidad terapéutica.
Los resultados de estos estudios indican que un programa a corto plazo con DBT es efectivo en reducir las autolesiones y mejorar la
psicopatología general del TLP. Sin embargo, una de las limitaciones encontradas se refiere al pequeño tamaño de las muestras y a la no inclusión de un grupo control de comparación. Por tanto, se necesitan estudios que evalúen estos resultados a largo plazo. Todas las publicaciones proporcionan alguna evidencia que sugiere la flexibilidad de la DBT (con pequeñas modificaciones) para aplicarse en una gran variedad de poblaciones (pacientes ingresados, en régimen ambulatorio y en comunidades terapéuticas). No obstante, la mayoría de estos estudios presentan limitaciones metodológicas. Tan solo el estudio cualitativo de Cunningham et al. (2004) explica algunos aspectos sobre cuáles podrían ser los ingredientes más efectivos de la DBT.