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Los estudios sociales y la cívica en el periodo de “La Violencia” (1945 – 1957)

6. Parte uno: orientaciones en la formación ciudadana en Colombia

6.5 Los estudios sociales y la cívica en el periodo de “La Violencia” (1945 – 1957)

tensiones sociales y constaste conflictos en el país, este periodo fue denominado como “La Violencia”. Durante estos años los procesos en Colombia se caracterizaron por buscar sentar las bases de la industrialización para el país, por generar un control sobre sindicatos y las bases obreras. Así mismo, se buscó implantar una desmovilización electoral por parte del partido liberal, hasta 1957 y la constitución del Frente Nacional (Palacios & Safford, 2001).

Así pues, el cambio de gobierno tuvo repercusiones en el sector educativo. Si por un lado el proyecto político de los liberales buscó a partir de la educación la formación de un ciudadano comprometido con la nación, en el gobierno conservador se derogaron leyes de los periodos pasados, fomentando un ciudadano “re-cristianizado” que reconozca la existencia de Dios y que se sienta parte de la nación. En este sentido, el papel de los

50 estudios sociales al igual que el fortalecimiento de los valores patrióticos juegan un rol transversal en la formación de los docentes y alumnos.

La re-formación de los “hijos de Colombia”

Que los graves acontecimientos que en los últimos tiempos han agitado a la República han puesto de manifiesto, una vez más y con caracteres de grande apremio, que el estudio concienzudo de la historia patria y la práctica de las virtudes cívicas por todos los hijos de Colombia deben ser preocupaciones permanentes y desvelada del Gobierno (Decreto 2388, 1948).

Con las consideraciones anteriores se da inicio luego del Bogotazo a la reforma y organización de los planes de estudio en el país. En este sentido, se retoma elementos de los planes de estudio de inicios del siglo XX, al igual que se intensifica la enseñanza de la historia con el propósito de atender mejor a la formación del ciudadano “e imprimir en el educando un vigoroso sentimiento colombianista” (Decreto 3408, 1948).

En un primer momento, se elimina la diferencia establecida entre el bachillerato elemental y el bachillerato superior, por lo cual se establece un plan de estudios con los mínimos requeridos para cualquier institución educativa. En materia legislativa se hace alusión a los estudios sociales, entendidos como historia y geografía, en el caso de cívica y urbanidad se establecen como dos materias independientes.

Así pues, el plan de estudios de bachillerato fue modificado en dos ocasiones en el mismo año, dejando como vigente el establecido mediante el Decreto 2550 de 1951. En este caso, en el primer, tercer y sexto año se enseñó historia y geografía (universal y de Colombia), en el segundo se hacía énfasis sobre geografía universal y en el cuarto sobre historia universal.

A diferencia del plan de estudios establecido mediante el Decreto 075 del mismo año, religión pasó a ser una materia trasversal en el plan de estudios, viéndose entre dos y tres horas semanales durante los seis años de enseñanza (en los dos planes de estudios anteriores solo se veía en un año). En el caso de la urbanidad y la educación cívica se relegó a un espacio en el cual se podía intensificar sobre diversas materias.

Para 1951 se realizó un balance del sector educativo a partir del informe de Lauchlin Currier financiado por el Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento. Las principales conclusiones de Currier, señalaban la urgente necesidad de mano de obra

51 calificada en el país. Así mismo, resaltó que en el caso de la escuela e industria y de artes de oficios, no se logró satisfacer la demanda de las personas calificadas para ejercer en diversas ramas. En la educación comercial solamente se encontraba extendida por parte de la participación del sector privado y no del sector público. Para las escuelas normales en el país, únicamente el 30% de los graduados se dedicada a la enseñanza. De manera resumida se prestó especial atención al bachillerato sector que debía ser atendido, pues solo un número reducido de estudiantes se estaban formando para ser la fuente principal de técnicos, empleados y otros funcionarios necesarios para el desarrollo de la economía en el país (Psacharopoulos, Velez, & Zabalza, 1985).

A partir de este informe se modificaron los planes de estudio de cada especialidad. En el caso de la educación hogar para campesinas, la escuela de artesanos e institutos politécnicos complementarios para señoritas, se instauró como parte de las actividades la educación cívica y urbanidad, al igual que en la escuela de comercio se hizo presente la historia y geografía y religión32.

Para el caso de la primaria el gobierno designó unas cartillas para la enseñanza y contenido de los estudios en sociales. De igual forma en este periodo se derogó la autonomía de cada institución para la elección de los textos escolares, donde el MEN junto con la Academia Colombiana de Historia, fueron las encargadas de seleccionar los textos de historia para cada institución.

Como balance general sobre la modificación a los planes de estudio, la historia y geografía fueron transversales en cada estudio especializado (comercio, industria, etc.) y el bachillerato. La urbanidad y cívica fueron énfasis obligatorios en los estudios especializados, mientras que en el bachillerato se esperaba que aquellos que llegaran a esta educación tuviesen bases mínimas en la materia, dependiendo de cada colegio el fortalecimiento de las mismas.

Por otro lado, durante este periodo, se fomentó el reconocimiento a la labor docente y estudiantil acorde a los valores católicos. Así pues, para el reconocimiento de las labores

32 Pese a que no profundizar en la educación rural, en gran parte de las escuelas se retomó la

52 educativas, se creó la Medalla Cívica Camilo Torres. Esta medalla era entregada a aquellos profesores para “señalar y recompensar los servicios eminentes, la conducta intachable, el espíritu apostólico, la perseverancia y el compañerismo” (Decreto 3436, 1948). Este reconocimiento a su vez, fue fomentado a partir de diversos beneficios económicos para docentes y estudiantes.

De esta forma se establece la remuneración económica a los docentes que realicen los mayores esfuerzos para “la enseñanza de la historia nacional” y para los estudiantes que “hayan despertado mayor entusiasmo por el culto de glorias patrias y de virtudes cívicas” (Decreto 2388, 1948). Por otro lado, se retomaron diversos elementos de la pedagogía católica, entrelazando los valores patrióticos con el catolicismo.

Como ejemplo mediante el Decreto 2229 se estableció la institución a la bandera, lo cual consistía en fomentar “el culto por los símbolos de la nacionalidad colombiana” en donde ante la bandera los estudiantes del establecimiento debían jurar fidelidad de la siguiente forma:

Juro por Dios fidelidad a mi bandera y a mi Patria Colombia, de la cual es símbolo: una nación soberana e indivisible, regida por principios de libertad, orden y justicia para todos (Decreto 2388 de 1948).

Así mismo, en el mismo acto se debía reconocer a los estudiantes destacados por su comportamiento cívico como intelectual, otorgando un beneficio a los alumnos que izaran más veces la bandera a la hora de buscar becas de estudio. Además de esto, se obligó a cada institución a escoger entre los fundadores de la patria "uno que sirva a manera de patrono cívico del respectivo plantel, y harán que la comunidad lo estudio de modo especial y le rinda homenaje” (Decreto 2388, 1948).

Por último, cabe señalar que en reconocimiento de la labor docente y la contribución del catolicismo a la educación, se estableció el día del maestro como el 15 de mayo de cada año. Esta fecha se escogió puesto que el 15 de mayo de 1950 se declaró a San Juan Bautista De La Salle, como patrono principal de los maestros, además que “la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, fundada por el Santo de la Salle, ha venido presentado los más eficaces servicios a la educación en Colombia” (Decreto 0996, 1951).

53 Este periodo finalizó con el gobierno militar precedido por el General Rojas Pinilla en 1958. Así, por mutuo entendimiento se estableció la repartición de los cargos públicos y alternar la presidencia por parte de los dos partidos tradicionales, dando inicio al periodo de 16 años denominado Frente Nacional.

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