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6. Impacto de los aislamientos microbiológicos en el urocultivo en el

6.2. Impacto de la bacteriuria asintomática

6.2.5. Estudios sobre la utilidad del tratamiento erradicador de la

La Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas editó recientemente una guía clínica para el manejo de la bacteriuria asintomática 73,

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en la que se evalúa la utilidad del tratamiento erradicador en distintas situaciones.

6.2.5.1. Estudios sobre la utilidad del tratamiento erradicador en la población general.

El tratamiento de la bacteriuria asintomática con nitrofurantoína en mujeres premenopáusicas no gestantes no demostró reducir el número de episodios de infección del tracto urinario al año de seguimiento 227. Un ensayo clínico randomizado realizado sobre mujeres diabéticas, tampoco demostró ningún beneficio en el tratamiento de la bacteriuria asintomática 228.

En pacientes gestantes, el tratamiento de la bacteriuria asintomática demostró (al inicio de la era antibiótica) reducir la incidencia de pielonefritis de un 20-37% a un 1-4% 229, así como reducir la incidencia de partos pretérmino y recién nacidos con bajo peso al nacer 230. En estudios más recientes, el tratamiento de la bacteriuria asintomática también ha demostrado reducir la incidencia de pielonefritis en gestantes (1,8% frente a 0,6%) 231.

No se ha demostrado con claridad la utilidad en el tratamiento de la bacteriuria asintomática en pacientes ancianos institucionalizados 201, 232, 233 o no institucionalizados 227. Sólo en un estudio, se consiguió deducir cierta utilidad del tratamiento antibiótico de la bacteriuria asintomática para reducir la incidencia de infección urinaria a los 6 meses (16,4% frente a 7,9%) 234. Tampoco ha demostrado utilidad el tratamiento de la bacteriuria asintomática en pacientes con vejiga neurógena, no consiguiendo reducir la incidencia de infecciones urinarias en estos pacientes 235, 236.

En cuanto al tratamiento de la bacteriuria asintomática en pacientes con catéteres urinarios de corta duración, se han publicado estudios que reflejan la no utilidad del tratamiento de la funguria asintomática en estos pacientes. Sin embargo, en un ensayo clínico realizado en 119 mujeres con bacteriuria persistente tras 48 horas de la retirada de un catéter vesical, el empleo de antibiótico redujo el número de infecciones urinarias a los 14 días de la retirada del catéter (17% frente a 0%) 237. Los ensayos realizados para determinar la utilidad del tratamiento de la bacteriuria asintomática en pacientes con catéteres urinarios permanentes no han demostrado ningún beneficio 238, 239. De hecho, en dos ensayos se detectó una mayor incidencia de infecciones urinarias por bacterias resistentes a antibióticos de primera línea 238, 239. El tratamiento antibiótico tampoco parece ser útil durante el recambio de los catéteres urinarios permanentes 73.

39 Uno de los pocos escenarios en los que el tratamiento de la bacteriuria asintomática está recomendado es el de los pacientes que van a ser sometidos a una intervención urológica. En un ensayo controlado que incluyó a 42 pacientes, el tratamiento antibiótico con cefotaxima redujo la incidencia de fiebre tras una resección transuretral prostática en pacientes con bacteriuria preoperatoria (4,5% frente a 45%; p<0,05) 240. Así mismo, en otro estudio randomizado realizado sobre 192 pacientes, el empleo de cefotaxima perioperatoria en una resección transuretral de próstata también consiguió reducir la incidencia de infección urinaria complicada (0% frente a 7,4%; p<0,01) en pacientes con una alta tasa de colonización urinaria preoperatoria (40-43%) 241.

6.2.5.2. Estudios sobre la utilidad del tratamiento erradicador en la población en lista de espera pretrasplante.

En un estudio realizado sobre 50 pacientes con cirrosis biliar primaria, no se encontró beneficio al tratar los episodios de bacteriuria asintomática de estas pacientes, ya que no se redujo el número de infecciones urinarias por paciente durante los 3 meses de seguimiento del estudio (0,18 infecciones por paciente en tratadas frente a 0,2 en no tratadas) 242. El tratamiento antibiótico tampoco redujo los episodios de bacteriuria asintomática en las pacientes tratadas durante el estudio.

No existen datos publicados que valoren la utilidad del tratamiento de la bacteriuria asintomática en pacientes en lista de espera para trasplante hepático o cardíaco.

6.2.5.3. Estudios sobre la utilidad del tratamiento erradicador en los pacientes trasplantados.

En los pacientes trasplantados renales, el tratamiento de la bacteriuria asintomática no ha demostrado beneficios. En dos estudios retrospectivos, el tratamiento de la bacteriuria asintomática no redujo la incidencia de infección del tracto urinario respecto a los pacientes no tratados (21% en tratados frente a 31% en no tratados; p>0,05) 243 y (0% en tratados frente a 1,7% en no tratados; p=0,32) 244. Un reciente metaanálisis 245 de 6 ensayos clínicos que comprendía 545 pacientes, no encontró diferencias significativas entre pacientes tratados y no tratados con antibioterapia de forma profiláctica en cuanto a pérdida del injerto (RR:0,99; IC95%: 0,91-1,81) o mortalidad, aunque la metodología de este estudio no permite sacar conclusiones firmes. Sin embargo, en el estudio realizado por Fiorante et al. en un centro español 226, la incidencia de pielonefritis en pacientes trasplantados renales con bacteriuria

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asintomática tratada de forma sistemática fue sensiblemente menor a la descrita en la literatura para los pacientes con bacteriuria asintomática no tratada (7,6 episodios por 100 pacientes-año frente a 12-26 episodios por 100 pacientes año).

Varios estudios han encontrado beneficios en el tratamiento antibiótico profiláctico universal en el trasplante renal. En un ensayo sobre 52 pacientes trasplantados renales, el uso de cotrimoxazol redujo la incidencia de infección urinaria en el grupo de tratamiento respecto al grupo control (8% frente a 38%; p<0,05) durante los 4 primeros meses postrasplante 246. La proporción de pacientes con infección del tracto urinario precoz también fue menor en el grupo tratado con ciprofloxacino frente al grupo tratado con placebo (15% frente a 48,7%; p<0,05) en un ensayo aleatorizado sobre 80 pacientes trasplantados renales 247. En otro ensayo randomizado sobre 132 pacientes trasplantados renales, la profilaxis con cotrimoxazol, redujo la incidencia de infección del tracto urinario en el período precoz postrasplante (24 frente a 54 infecciones; p<0,005) 248. Por este motivo, es una práctica habitual mantener profilaxis antibiótica con cotrimoxazol durante los 3 primeros meses tras un trasplante renal.

La Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas no hace ninguna recomendación con un nivel de evidencia alto sobre el tratamiento de la bacteriuria asintomática en pacientes trasplantados renales en sus últimas guías publicadas al respecto 73.

7. Repercusión en el manejo del paciente incluido en lista de espera y en