En 1934 se crea el Concurso Nacional de la Belleza, que se constituye como la primera vitrina de moda en Colombia –aunque ese no era su primer objetivo- resaltando la calidad de los materiales y dando inicio a las primeras muestras de diseño en el país, masificando –por lo menos para el reinado- las exposiciones de arte a través del diseño de modas, que hasta este momento habían sido consideradas exclusivas para las altas clases sociales. Este es el punto de partida para la popularización del diseño y las confecciones, debido al movimiento popular generado por con los reinados en Colombia, y en general en Latinoamérica. El reinado se asemeja a los grandes desfiles de las casas de diseño europeas.
Durante la década del 40 ocurren dos eventos muy importantes para la expansión de la industria Colombiana:
1. Se crea Lafayette como la primera textilera en la ciudad de Bogotá, con lo cual se inicia el proceso de industrialización textil en la capital del país.
2. Llegan a Colombia los diseños de Dior, Fath, Balenciaga y demás diseñadores del momento. La moda colombiana sintetiza la tendencia europea y americana, y se da formalmente la primera muestra de la moda como industria cultural a través de la importación de diseños considerados como bienes de consumo5.
Durante los 50’s se desarrollan nuevas fibras como: orlón, nylon, terlenka, dacrón, etc., que generan características favorables, pues hasta la década anterior, Colombia importaba gran parte de la ropa femenina, pero gracias al desarrollo de la industria textil, fábricas como “Sedalana” y “El Roble” – ambas industrias de confecciones Colombianas con tecnología europea, americana y mexicana—, abastecen gran parte del mercado colombiano. Este momento de la moda refleja la tendencia de los consumidores colombianos a imitar los patrones europeos, resaltando la necesidad de desarrollar tecnología que permitiera ofrecer en el mercado productos con texturas, diseños y acabados acordes con la moda dictada en Europa. De nuevo se ejerce presión de tipo mimético, ya que estas nuevas formas de producción garantizaron su éxito usando tecnología extranjera con experiencia en el desarrollo de los nuevos productos.
A lo largo de este mismo decenio, se consolidan las industrias textileras y de confección a través de procesos de fusiones y adquisiciones: COLTEJER compra las fábricas Rosellón, Sedeco, Medias Fatesa (hoy Coltepunto), Textiles Doña María y la hilandería Coltehilos; e inicia la construcción y puesta en marcha de la Planta de Acabados, siempre con el objetivo de generar mayor valor a su producto final.
En 60’s y 70’s se dan los mayores avances para la industria de la moda, especialmente en materia de diseño, completando así la cadena de valor iniciada con
5
El Diseño de modas se define como una rama de las artes plásticas, según el texto tomado del sitio Web de Colarte. www.colarte.com
la producción de algodón. La década del 60 marca la importancia del consumo masivo en el mundo, pero en especial para las artes. Con el PopArt (tomado del sitio Web de Colarte, 2006) se transforma la idea de la obra de arte como un objeto único y pasa ser un objeto de consumo que puede ser producido en serie –se masifica- y esta ligado a la capacidad de compra y no a las élites intelectuales. La moda no escapa a esta tendencia y con la aparición del “Ready to Wear” en Inglaterra y Norteamérica, y el “Pret a Porter”6 en Francia e Italia, cambia el concepto de la moda como un objeto solo para las altas clases sociales, pues ahora todos tenían acceso a los diseños a través de la reproducción de los mismos, haciendo de la moda un elemento de la vida diaria, caracterizado por su utilidad y no algo solo para ver en las pasarelas. De igual manera el diseño textil se orienta a la parte estética y se consolida la tendencia a buscar la utilidad de los tejidos. Estas tendencias surgieron en Francia y en Estados Unidos y sufrieron en nuestro país el mismo proceso de isomorfismo.
En Colombia, Moisés Ganitsky compra la fábrica B.V.D. que hasta el momento estaba inoperante. Cuenta con la asesoría directa de la B.V.D. norteamericana que da las pautas de publicidad y control de calidad, siendo pioneros en la industria que luego convertiría al país en uno de principales centros de maquila. Este hecho marca el inicio de la consolidación de la maquila en Colombia y de avances tecnológicos en materia de confección, ya que los parámetros de producción eran establecidos por las empresas internacionales que montaron centros de maquila en nuestro país. De nuevo la imitación hace parte fundamental del desarrollo de la confección, e impulsa la industria textil a través de las exigencias de quienes maquilaban.
Hacia 1965, Arturo Tejada Cano abre una escuela de diseño y patronaje industrial que surge por la necesidad de contar con técnicos modelistas y diseñadores patronistas. Se crean –además- importantes casas de confecciones como LUBER y Hernando Trujillo.
Para los 70’s el auge de la moda es tal que los trajes de “Hernando Trujillo” se venden en Panamá, y se exhiben en la feria de Colonia y Milán y en el Salón de la Moda de París. Este es el comienzo de la internacionalización del diseño y de la confección colombianas que introdujeron “el traje pionero” en esta materia.
Se empieza a crear un estilo de moda colombiana que hasta el momento se limitaba adaptar y producir las tendencias mundiales –que no todos conocían- para ofrecerlas a todo el mercado colombiano. Esta iniciativa fue liderada por Susana de Goenaga, más conocida como Madamé Crepé y Toby Setton, con sus almacenes Jackson Fashion. Aquí es evidente la presencia de la racionalidad individual expuesta en la teoría institucional ya que las tendencias internacionales iniciaban y daban una fuerte influencia en el diseño y la moda colombiana. Sin embargo, esta racionalidad individual, hacía que almacenes como Jackson Fashion no tomaran simplemente las tendencias europeas y las vendieran tal como llegaban a Colombia, sino que una serie de condiciones del entorno les permitían modificar el diseño y confeccionar diferentes tipos de vestidos y accesorios que estuvieran al alcance de los consumidores en Colombia, y que además fueran aceptados de acuerdo con las reglas de conducta y la cultura propia del país.
Se da inicio al reconocimiento del talento de diseñadores y confeccionistas colombianos, quienes presentan sus colecciones en las principales ciudades del país y del exterior. Entre ellos: Agustín Sánchez, Elizabeth Wessel de Mazuera, Gloria Restrepo, María Elvira Pardo y Jorge Esguerra, quien trabajaba como ilustrador de Christian Dior. Todo esto permite no sólo mostrar el diseño y la confección, sino abrir un fuerte espacio a las telas. Es importante anotar que la mayoría de los diseñadores eran empíricos o habían estudiado diseño fuera del país, pues en Colombia no se había institucionalizado aún la carrera de diseño de modas.
Para 1972 las exportaciones de telas colombianas llegan a US$ 16.000.000 y las de hilazas a US$12.000.000 (Revista proyecto de diseño, 2003); además Elizabeth Wessel de Mazuera -diseñadora colombiana- gana el premio Pret-a-Porter otorgado
en París, –ciudad que tiene su principal actividad económica en los eventos de moda y los negocios derivados de los mismos- Se realiza la Primera feria colombiana de la Confección por iniciativa de María Victoria de Stankov para mostrar ante colombianos y extranjeros el gran desarrollo alcanzado por esta industria y afines, para incrementar el mercado nacional y promover las exportaciones. Este evento y posteriores se organizaron a la manera de los desfiles de París consolidados a nivel mundial por su magnitud y el éxito en materia estética y comercial.
El poder de la moda es de tal magnitud que el JEAN –antes usado por los obreros de las minas en Estados Unidos- se consagra en 1973 como prenda predilecta del género humano y se venden en el mundo 500 millones de unidades, este hecho se constituye como la principal evidencia del potencial de la moda y de su importancia como industria mundial, por su capacidad para generar movimientos de capital a través de su poder ideológico y su impacto sobre el consumo.
GRAFICO 11: ETAPA DE COMERCIALIZACION Y POPULARIZACION
• Pop Art Consumo masivo: Pret a porter – Ready to wear • La moda como elemento de la vida diaria
• Utilidad en los diseños y en los tejidos • Consolidación de la maquila en Colombia
• JEAN: En 1973 se venden 500 millones de unidades en el mundo • Jackson Fashion
1934 Primera edición del Reinado Nacional de Belleza
Muestra de la moda como industria cultural a través de la importación de diseños considerados como bienes de consumo
1940’s
Imitación de patrones europeos
1950’s Desarrollo tecnológico Isomorfismo mimético
1960’s
1970’s
• Pop Art Consumo masivo: Pret a porter – Ready to wear • La moda como elemento de la vida diaria
• Utilidad en los diseños y en los tejidos • Consolidación de la maquila en Colombia
• JEAN: En 1973 se venden 500 millones de unidades en el mundo • Jackson Fashion
1934 Primera edición del Reinado Nacional de Belleza
Muestra de la moda como industria cultural a través de la importación de diseños considerados como bienes de consumo
1940’s
Imitación de patrones europeos
1950’s Desarrollo tecnológico Isomorfismo mimético
1960’s
1970’s
1934 Primera edición del Reinado Nacional de Belleza
Muestra de la moda como industria cultural a través de la importación de diseños considerados como bienes de consumo
1940’s
Imitación de patrones europeos
1950’s Desarrollo tecnológico Isomorfismo mimético
1960’s
A partir de este momento se da inicio a una importante etapa de desarrollo en Colombia del diseño y de consolidación de la industria de la moda, que se refleja en el incremento de la producción causada por el crecimiento del consumo (Ver Gráfico
12)
GRAFICO 12: PRODUCCIÓN DE TEXTILES Y CONFECCIONES EN COLOMBIA