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3.3. EL SENTIDO EUCARÍSTICO DEL CUIDADO DE LA CREACIÓN

3.3.1. La Eucaristía y la justicia

Las preocupaciones que tienen las personas o los movimientos como JPIC, que trabajan en favor de las comunidades oprimidas se concentran en las siguientes cuestiones: ¿cómo celebrar dignamente la Eucaristía en un mundo de injusticias y de violaciones de los Derechos Humanos? ¿Cómo celebrar la Eucaristía ejerciendo destrucción contra la creación? ¿Cuál es la relación entre celebración eucarística y justicia y fraternidad?279

Para responder a las anteriores preguntas se debe remontar hasta los profetas en el Antiguo Testamento que no hacen una crítica del culto como tal, sino de aquel que sirve de pretexto para ser indiferentes a los gritos de los pobres y de la creación expoliada; veamos la denuncia que hacen algunos profetas acerca de lo que ellos consideran un culto vacío280:

“Yo detesto, desprecio vuestras fiestas, no me gusta el olor de vuestras reuniones solemnes. Si me ofrecéis holocaustos... no me complazco en vuestras oblaciones, ni miro a vuestros

276Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, Nro. 8.

277 De Roux, La mesa del Señor, 148. 278 Ibid.

279 Boff, Teología desde el lugar del pobre, 105-106. 280 Ibid., 106.

sacrificios de comunión de novillos cebados. ¡Aparta de mi lado la multitud de tus canciones, no quiero oír la salmodia de tus arpas! (Am 5, 21-23).

El profeta Isaías explica cuál es el culto que le agrada a Dios:

“¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo? ¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes? (Is 58, 6-7).

Jesús, como profeta también grita a los fariseos lo siguiente:

“Si hubiéseis comprendido lo que significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio….” (Mt 12,7 = Os 6,6; Mt 9, 13). Establece una prioridad: es bueno ser piadoso, ayunar y pagar los diezmos pero mucho más importante es la justicia, la misericordia y la fidelidad (Mt 23,23). Por eso rechaza a los piadosos fariseos; no por sus actos de piedad ya que son buenos sino porque explotan a las personas so pretexto de actos cúlticos vacíos:

“Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje y quieren ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas, y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa.” (Mt 46,47).

Queda claro entonces, que Dios considera como ofensa el utilizar el culto como mecanismo de explotación hacia las personas convirtiéndose en una idolatría. Lo que Dios desea es que el culto vaya de la mano con la justicia, sea una expresión de una vida recta que aborrezca toda sombra de iniquidad. Es por la práctica ética y misericordiosa hacia los necesitados que Dios nos juzgará (Mt 25, 36-45).281

Todo ello hace concluir que no se puede celebrar la Eucaristía sin que haya hambre y sed de justicia. Se traiciona la memoria del Señor si se oculta o se cae en la indiferencia del sufrimiento de los pobres, de los excluidos. Pablo constató esta incongruencia cuando en la comunidad de Corinto había divisiones e injusticias y que en las reuniones había unas personas que comían anticipadamente su cena y se embriagaban mientras que otros pasaban hambre (1Co 11,20).282

Cuando Pablo expresa que cuando se coma y se beba el pan y el cáliz del Señor indignamente, estará comiendo y bebiendo su propia condenación (1Co 11,27-29), está afirmando que la verdadera comunión cristiana consiste en amar a Cristo y amar a los hermanos, que implica la comunidad de bienes con todos para que nadie pase necesidad. La carta a los Hebreos recuerda que “No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; ésos son los sacrificios que agradan a Dios” (Hb 13,16). Por tanto, el culto eucarístico no dispensa ni puede suplir el compromiso en favor de la justicia y la búsqueda de relaciones fraternas entre los hermanos.283

El significado de Pablo sobre la expresión: “…haced esto en recuerdo mío” (1 Co 11,24; Lc 22,29) no es una repetición una y otra vez de esta celebración sino que consiste en hacer el mismo gesto de entrega de Jesús que realizó al entregarse realmente y no solo

281Ibid., 107.

282 Ibid., 108. 283 Ibid., 108.

simbólicamente a los demás hasta el extremo (Jn 13,1). Si esta entrega se hace efectiva, los pobres nunca pasarán hambre y no habrá divisiones entre los que tienen y los que no tienen.284

Es pertinente aclarar que la justicia no solo comprende lo social y lo ambiental, sino que también abarca la justicia climática, que busca el trato justo entre las personas y los países evitando todo tipo de discriminación en las políticas y acciones que se emprendan para solucionar o mitigar el cambio climático. Paradójicamente los países pobres, los que menos han contribuido al cambio climático son los que más sufren sus consecuencias por cuenta de los países ricos que no tienen un correcto y justo uso de la naturaleza y las cargas de la contaminación.285

Kerber286, sostiene que los principios que guían la justicia climática están plasmados en los

mimos principios que enuncia la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y también explica que la justicia climática tiene varias dimensiones que son las siguientes:

Una de ellas, es la justicia distributiva. Desde esta perspectiva, hay que garantizar la equidad en la distribución de los recursos atmosféricos. Para garantizar esta equidad, hay que tener en cuenta el total de bienes a ser distribuidos, el proceso y la fórmula para la distribución de los bienes. En esta dimensión de la justicia, la consideración de la deuda climática, recientemente desarrollada conceptualmente, ofrece criterios relevantes. La deuda climática afirma que por un lado, los países industrializados mantienen una deuda de emisiones y de adaptación con los países

284 Ibid., 108-109.

285 Mesa, Derechos ambientales en perspectiva de integridad, 501.

286 Kerber, Guillermo. “Tesis sobre la justicia climática.”, http://servicioskoinonia.org/relat/395.htm

pobres por sus excesivas emisiones (en el pasado y en la actualidad) y por su contribución desproporcionada a los efectos del cambio climático. Por otro lado, la deuda climática es también una deuda respecto a la Tierra que ha sido destruida irreparablemente.

Otra dimensión de la justicia climática es la referida a la justicia procedimental. Esta se refiere a la equidad en los procesos de administración de justicia para resolver disputas y la asignación de recursos. En algunos lugares la justicia procedimental ha sido conceptualizada como el debido proceso. Aplicada a las negociaciones internacionales sobre el clima, la justicia procedimental debe evaluar en términos de quién y cómo se toman las decisiones, en especial quienes son reconocidos y tomados en cuenta en las mismas.

Una tercera dimensión de la justicia climática es la vinculada a la justicia restauradora. Esta ha sido desarrollada sobre todo en relación a la justicia familiar y juvenil, y tiene como claves el protagonismo de la víctima en el proceso, la relación víctima-victimario, el involucramiento de la comunidad en la transformación del conflicto. Ha sido utilizada como fundamento teórico de diversas Comisiones de Verdad y Reconciliación.

Se podría “atrevidamente” sintetizar el sentido profético de la Eucaristía con un poema de Pedro Casaldáliga:287

"Mi cuerpo es comida Mis manos y Tus manos, hacemos este Gesto,

compartida la mesa y el destino, como hermanos.

Las vidas en Tu muerte y en Tu vida. Unidos en el pan los muchos granos, iremos aprendiendo a ser

la unida Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.

Comiéndote sabremos ser comida. El vino de sus venas nos provoca. El pan que ellos no tienen nos convoca a ser Contigo el pan de cada día. Llamados por la Luz de Tu memoria,

marchamos hacia el Reino haciendo Historia, fraterna y subversiva Eucaristía."

287“Todavía estas palabras: Pedro Casaldáliga.” (1994),