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PARTE I: INTRODUCCIÓN

2. EVALUACIÓN DE LA IMAGEN CORPORAL Y SUS ALTERACIONES

2.1 Clasificación de las técnicas de evaluación

Al abarcar tantos aspectos la imagen corporal no puede proponerse un método único para evaluar dicha imagen corporal, su alteración o la insatisfacción relacionada. Inicialmente se consideraban que deberían ser evaluados los componentes perceptuales y cognitivos- afectivos, pero posteriormente, las técnicas de evaluación de la imagen corporal se han ido ampliando y se propone la evaluación de más dimensiones (Baile, 2004).

Por un lado, tenemos las técnicas para evaluar las alteraciones perceptuales que comprenderían técnicas para modificar la imagen y de técnicas para la estimación del tamaño. Las técnicas de modificación de imagen fueron las primeras técnicas utilizadas en los años 60 para la evaluación de la imagen corporal en obesidad. Dentro de las técnicas para modificar la imagen nos encontramos con la técnica del espejo distorsionante, la técnica de la fotografía distorsionada, la técnica de la distorsión por video y las técnicas de modificación por ordenador. En todas estas técnicas se manipula con distintos medios la imagen del sujeto y se evalúa la diferencia entre la imagen que el sujeto cree tener y la que realmente tiene. Las técnicas de estimación del tamaño como la técnica del calibre móvil y el dibujo de la propia imagen, fueron las primeras utilizadas en el ámbito de los TCA con el objetivo de evaluar si el sujeto estima con

precisión el tamaño de su cuerpo total o de algunas partes. La técnica del calibre móvil requiere al sujeto que ajuste un calibre móvil o dos rayos de luz estimando el tamaño de ciertas partes del cuerpo como la distancia que se indica en el calibre, o la separación entre los dos puntos de luz reflejados en una pared. Se calcula el error de estimación calculando la ratio Tamaño Estimado/ Tamaño Real. La técnica del dibujo de la propia imagen es mucho más simple que la anterior: se le pide al sujeto que se sitúe delante de una pared con una pizarra y se le indica que marque los puntos referentes a la separación entre las diferentes partes de su cuerpo y se comprueba la sobreestimación midiendo el ratio entre el tamaño dibujado y el real.

Por otro lado, las técnicas para evaluar el componente subjetivo abarcan en primer lugar, las técnicas de evaluación de la satisfacción con la figura como las escalas de siluetas y en segundo lugar, escalas y cuestionarios sobre aspectos subjetivos de la imagen corporal. Las primeras, son técnicas que valoran el grado de satisfacción que genera la figura o forma del cuerpo autopercibido y se incluyen las escalas de siluetas, la técnica del espejo y la técnica de proyección/ comparación de la figura. Respecto a los cuestionarios y escalas sobre aspectos subjetivos de la imagen corporal, se han propuesto multitud de cuestionarios y escalas tanto multidimensionales como específicos.

Por último, las técnicas para evaluar el aspecto comportamental incluyen escalas y cuestionarios autoinformados, autorregistros y técnicas de observación. El objetivo de estas técnicas es explorar si una alteración de la imagen corporal se está manifestando a partir de ciertas conductas patológicas o no adaptativas, o es la intensidad de ciertas conductas, lo que es patológico.

Además de lo anterior, se puede evaluar la imagen corporal a través de entrevistas estructuradas y la exploración clínica entre otras técnicas a parte de la clasificación anterior.

En diferentes cuestionarios se han introducido sub- escalas de insatisfacción corporal, como en el Eating Disorders Invetory 2 (EDI- 2; Garner, 1991), cuya escala consta de nueve ítems que evalúan la creencia de que determinadas partes corporales son demasiado grandes (véase Anexo 2, 3º parte). Unas puntuaciones de 11 (punto de corte más sensible) o 14 (punto de corte más específico) indican que una persona presenta insatisfacción corporal desadaptativa (García, Vázquez, López y Arcila, 2003). Otros estudios consideran una puntuación de 16 como punto de corte para indicar la posibilidad de un trastorno de la imagen corporal asociado a un trastorno de la alimentación (Baile y Velázquez- Castañeda, 2006).

En 2010, Solano y Cano crearon el cuestionario IMAGEN (véase Anexo 2, 4º parte) para evaluar la insatisfacción de la imagen corporal en sus diferentes componentes. Este cuestionario parece adaptarse más a los dos sexos a la hora de medir la insatisfacción corporal de los sujetos. Permite la obtención de una puntuación total de insatisfacción con la imagen corporal y puntuaciones en sus principales componentes: cognitivo- emocional, perceptivo y conductual. La escala ICE (componente de insatisfacción cognitivo- emocional) consta de 21 ítems y hace referencia a pensamientos y emociones propias de la insatisfacción con la imagen corporal. La escala IPE (componente de insatisfacción perceptiva) consta de 10 ítems y evalúa la creencia o sensación subjetiva de haber alcanzado un peso por encima del deseado o una figura deforme que no corresponde con los datos objetivos. Por último, la escala ICL (componente de insatisfacción comportamental) se compone de 7 ítems y

mide la frecuencia con la que se producen comportamientos que son propios de las personas con patología alimentaria. Además en esta escala, la distorsión perceptiva esta medida de forma indirecta por medio de la escala perceptiva, lo que permite que de forma rápida obtengamos una medición sobre la posible distorsión de diferentes aspectos corporales.

Sin embargo, en las diversas técnicas para evaluar la insatisfacción corporal se ha encontrado el inconveniente de que la mayoría de los instrumentos fueron creados para medir esta insatisfacción corporal asociada a la delgadez en mujeres con problemas alimentarios y pocos se pueden adaptar a la evaluación de una insatisfacción corporal en general y a la masculina.

3. IMAGEN CORPORAL, BIENESTAR PSICOLÓGICO Y SATISFACCIÓN CON