Capítulo II: Marco teórico
2.2. Paradigma Socio cognitivo-humanista
2.2.3 Evaluación
Stuffebeam (citado por Latorre, 2010) señala que ―la evaluación es el proceso de identificar, obtener y proporcionar información útil, relevante y
descriptiva acerca del valor y calidad de las metas alcanzadas, con el fin de servir de guía para tomar decisiones, solucionar problemas y promover la comprensión de los fenómenos implicados‖ (p.139).
De aquí se entiende la evaluación como una actividad necesaria en todo el proceso educativo, pues a partir de ella se debe iniciar el proceso de aprendizaje y se debe terminar; esto permitirá estar en una constante revisión de los procesos de aprendizaje, de los elementos que intervienen, de las dificultades que se tienen y plantear cuáles serían las posibles soluciones, para así alcanzar la meta propuesta. Además, da al docente una visión de cómo está trabajando y si es eficiente en las actividades que plantea y si los estudiantes están realmente aprendiendo. Es preciso recordar que la evaluación no es un castigo, tampoco debe ser usado como instrumento para infundir miedo a los estudiantes; por el contrario, es un instrumento que debe ser usado como medio para afianzar los aprendizajes y buscar posibles impedimentos para que se dé de manera eficiente este proceso y dar una solución oportuna.
Latorre (2010) presenta de manera esquemática los proceso que se da en la evaluación, en el cual veremos con claridad sus fases, las cuales son parte de la intervención didáctica, pues como manifiesta ―se evalúa lo que se programa y se programa lo que se ha planificado‖ (p.139).
Procesos de actividad didáctica
Proceso de evaluación
Proceso de intervención didáctica
Planificación Actuación Evaluación Reflexión
Proceso Completo
Intervención Nueva Planificación
(Latorre, 2010, p.139)
Como ya se mencionó la evaluación debe estar presente en todo el proceso de aprendizaje, de aquí que podemos tener tres clases de evaluación las cuales son:
La evaluación inicial o diagnóstica. Esta evaluación permitirá al docente conocer el contexto educativo, las necesidades y vacíos dentro del proceso, asimismo, permitirá conocer al estudiante. Se debe tener presente que no solo se evaluará contenido, sino que tendrá que evaluarse sus capacidades básicas, está formada por la imagen visual, que lleva al concepto previo y la evaluación diagnóstica.
La evaluación formativa o de proceso. Esta se realiza durante el proceso educativo, busca afianzar los aprendizajes, es ―sistemática, continua e integrada‖, esta tiene un carácter perfectivo y de retroalimentación. Este tipo de evaluación permite al docente convertirse en guía y mediador del aprendizaje y es beneficioso para ambos actores del proceso enseñanza –aprendizaje. Cabe mencionar que el paradigma sociocognitivo centra este tipo de evaluación ―en el
Planificación del aprendizaje - enseñanza y de su evaluación Intervención didáctica y evaluación de forma sistemática Reflexión sobre la enseñanza según los
resultados de la evaluación
Planificación Actuación Evaluación Reflexión
nivel de la consecución de los objetivos cognitivos –capacidades-destrezas- y afectivos -valores-actitudes-‖ (Latorre, 2010, p.141).
Evaluación Sumativa o final. Esta se hará al finalizar el proceso de aprendizaje, se evaluará logros alcanzados, para verificar si estos tienen la calidad deseada, ya que esta determinará también la calidad del proceso realizado dentro de un programa (Latorre, 2010, p.141).
Es importante recordar que ―evaluar es valorar y medir lo que se hace‖ y es aquí donde hablaremos de la evaluación cuantitativa por capacidades y destrezas, la cual buscará ―valorar y medir el nivel de desarrollo de la capacidad a través de la destreza‖, se tendrá en cuenta para esta evaluación el grado de dificultad de la destreza, la cual debe ser mayor en la evaluación final. En esta evaluación también se puede evaluar el nivel de logro de un valor por medio de una actitud, esta evaluación solo se podrá realizar si se plantean actividades que ayuden a desarrollar los objetivos (capacidades y valores) propuestos. Las evaluaciones se elaborarán teniendo en cuenta las destrezas, contenidos y métodos trabajados. El instrumento que se use debe ser válido y confiable, es decir, que sea adecuado y preciso en su grado de dificultad. Además, es de suma importancia tener en cuenta los criterios de evaluación, pues es la referencia establecida previamente, da sentido a la actividad de la evaluación; otro elemento a tener en cuenta son los indicadores, que vendrá a ser la conducta externa la cual será medible y observable, en este caso serán las destrezas y actitudes.
La técnica de evaluación será el medio que se use para recolectar información. Es necesario recordar que la técnica es un saber hacer, que tiene la capacidad de recolectar información relevante de lo aprendido. Cada técnica tiene su instrumento de evaluación, es decir, el documento concreto que se utiliza para recoger de manera específica la información y estos instrumentos tienen que ser variados y diferenciados (Latorre, 2010, p.142-143).
Así también se tratará de la evaluación cualitativa de valores y actitudes, los cuales por su naturaleza debe evaluarse por medio de la observación, la
autoevaluación y la coevaluación. En esta evaluación se medirá el nivel de logro del valor, por medio, de actitudes y microactitudes (Latorre, 2010, p.145).
Es importante tener presente que la evaluación es un buen momento para que el estudiante reconozca cómo aprendió, cómo lo va aplicar y qué le impidió aprender, en una palabra, le permite ser consciente de sus procesos cognitivos; al hacer esto habrá realizado lo que se denomina metacognición (Latorre, 2010, p.153).
Por todo lo expuesto, se puede afirmar que el paradigma sociocognitivo busca plantear una evaluación formativa, es decir, que buscar la formación integral, esto implicará tener presente su planteamiento, su metodología y la interpretación y la utilización de los resultados obtenidos. Como afirma Casanova (1995) ―el conjunto de las acciones que se lleven a cabo durante el proceso evaluador estarán impregnadas de ese carácter y funcionalidad formativos que se le asigna desde su comienzo; de lo contrario, no resultará coherente y no cumplirá los fines que se le hayan encomendado‖ (p.123).