En los documentos preparados para la 70ª reunión de la CIAT, en junio de 2003, se describen las evaluaciones de las poblaciones de aleta amarilla, barrilete, patudo, aleta azul, albacora, y pez espada azul realizadas por el personal de la CIAT en 2002. Dichos documentos serán publicados en el Informe de Evaluación de Stocks 4 de la CIAT a fines de 2003.
DELFINES
En el Océano Pacífico oriental (OPO), los atunes aleta amarilla de entre unos 10 y 40 kg se asocian frecuentemente con mamíferos marinos, especialmente con delfines manchados (Stenella
attenuata), tornillos (Stenella longirostris), y comunes (Delphinus delphis y, posiblemente, D. capensis). En la Figura 13 se ilustran las distribuciones espaciales de los distintos stocks de estas especies (D. capensis ocurre probablemente solamente dentro de la zona de distribución de la población norteña del delfín común.) Los pescadores descubrieron que la mejor forma de lograr capturas máximas de aleta amarilla con red de cerco en el OPO era buscar manadas de delfines o bandadas de aves marinas que se encuentran a menudo con delfines y atunes, calar la red alrededor de los delfines y los atunes, cobrar la mayoría de la red, realizar una maniobra de retro- ceso para permitir a los delfines escapar sobre los corchos de la red, y finalmente cobrar el resto de la red y cargar el pescado a bordo del buque. La mortalidad incidental de delfines en esta operación fue alta en los primeros años de la pesquería, pero a partir de fines de la década de los 1980 disminuyó precipitadamente, y desde mediados de la década siguiente se ha cifrado en un promedio anual de unos 2.000 animales (Figura 14), nivel insignificante en relación con el tamaño estimado de la población total de estas especies.
Estimaciones de la mortalidad de delfines causada por la pesca
La estimación preliminar de la mortalidad incidental de delfines en la pesquería en 2002, basada en datos de viajes acompañados por observadores del Programa de Observadores a Bordo del APICD y del Forum Fisheries Agency (FFA), es de 1.513 animales (Tabla 17), una disminu- ción de 29% con respecto a la mortalidad de 2.128 animales estimada para 2001. En las Tablas 18a y 18b se detallan las mortalidades y sus errores estándar, por especie y población, durante 1979-2002. Las estimaciones de 1979-1992 se basan en razones de mortalidad por lance. Las estimaciones de 1993-1994 se basan en las sumas de las mortalidades por especie y población reg- istradas por la CIAT y las mortalidades totales registradas por el programa mexicano de obser- vadores, prorrateadas a especies y poblaciones. Las estimaciones de 1995-2002 son las sumas de las mortalidades por especie y población registradas por observadores del Programa de Observadores a Bordo y el FFA. La mortalidad en 2001 y 2002 fue ajustada hacia arriba para compensar unos pocos viajes no observados de buques de Clase 6 que deberían haber llevado observadores. La mortalidad de las principales especies y poblaciones afectadas por la pesquería presenta disminuciones durante la última década (Figura 15) similares a la de la mortalidad de todos los delfines combinados (Figura 14). En la Tabla 17 se presentan también estimaciones de las abundancias de las varias poblaciones de delfines en 1986-1990 y las mortalidades relativas (mortalidad/abundancia). Las poblaciones con los niveles más altos de mortalidad relativa fueron el manchado nororiental y tornillo oriental (0,06% en cada caso).
El número de lances sobre delfines por buques de la Clase 6 aumentó un 26%, de 9.847 en 2001 a 12,433 en 2002, y lances de ese tipo constituyeron el 57.5% del número total de lances en 2002, comparado con el 52.9% en 2001. La mortalidad promedio por lance disminuyó de 0.22 delfines en 2001 a 0.12 delfines en 2002. En la Figura 16 se ilustra la distribución espacial de la mortalidad promedio por lance durante 2002. Típicamente ocurren zonas de mortalidad por lance relativamente alta esparcidas por toda la zona de pesca, pero en 2002 estuvieron concentradas en 10°N al este de 115°O. En la Figura 14 se ilustran las tendencias en el número de lances sobre delfines, mortalidad por lance, y mortalidad total en los últimos años.
Las capturas de aleta amarilla asociado con delfines fueron un 28% mayores en 2002 con respecto a 2001. La proporción de la captura de aleta amarilla tomado en lances sobre delfines aumentó del 68.1% de la captura total de buques de la Clase 6 en 2001 al 79.2% de esa captura en 2002, y la captura media de aleta amarilla por lance sobre delfines aumentó de 24.9 a 25.2
toneladas. La mortalidad de delfines por tonelada de aleta amarilla capturada disminuyó de 0.009 en 2001 a 0.005 en 2002.
Causas de mortalidad de delfines
Las estimaciones anteriores incluyen datos de viajes de buques atuneros cubiertos por observadores de todos los componentes del Programa de Observadores a Bordo y el FFA. Las com- paraciones siguientes se basan exclusivamente en las bases de datos de la CIAT para 1986-2002. La reducción en la mortalidad por lance es resultado de acciones por parte de las pescadores para controlar mejor los factores que causan la mortalidad incidental de delfines. Indicativo de este esfuerzo es la proporción de lances sobre delfines sin mortalidades, que aumentó de 38% en 1986 a 94% en 2002, y el número de delfines que permanecen en la red después del retroceso, que disminuyó de un promedio de 6.0 en 1986 a 0.1 en 2002. Los factores bajo el control de los pescadores que afectan la mortalidad de delfines por lance incluyen la ocur- rencia de averías, especialmente aquéllas que llevan a abultamientos y colapsos de la red, y la duración de la maniobra de retroceso (Tabla 19). La proporción de lances con averías mecánicas importantes disminuyó de un promedio de un 11% a fines de los años 1980 a menos de 7% durante 1997-2002; en el mismo período el porcentaje de lances con colapsos de la red disminuyó de un 30% a un 6%, y aquéllos con abultamientos de la red de un 20% a un 5%. La ha cambiado poco desde 1986, pero. Aunque la probabilidad de mortalidad de delfines aumenta con la duración del retroceso, la duración media del mismo ha cambiado poco desde 1986, Además, la mortalidad de delfines por lance aumenta con el número de animales en la manada capturada, debido en parte a que se tarda más en completar el retroceso si se cerca una manada grande.
Análisis de comportamiento de evasión en delfines manchados
Delfines manchados que han sido expuestos a la pesca atunera de cerco aprenden a evadir el encierro, separándose generalmente en grupos pequeños que nadan entre las lanchas usadas para arrearlos hacia la red. Se usó la proporción media de delfines que evade el encierro como indicador para estudiar los patrones espaciales y temporales de su comportamiento de evasión. Se usaron datos de comportamiento de manadas puras de delfines manchados de alta mar, tomados por observadores de los programas de la CIAT y Venezuela, para determinar la inci- dencia de comportamiento de evasión durante 1982-2001, comparando la proporción media de delfines en ciertas áreas de 5° que evadió durante el encierro con el esfuerzo de pesca acumula- tivo en esas mismas áreas. Se usó el número acumulativo de lances sobre delfines desde 1959 por buques cerqueros de todas las clases de acarreo como medida del esfuerzo de pesca.
Se descubrió que el comportamiento de evasión varía espacialmente, tanto en magnitud como en su relación con el esfuerzo de pesca acumulativo. La relación entre evasión y esfuerzo de pesca acumulativo define tres regiones distintas (Figura 17) en el OPO al norte de la línea ecu- atorial. (Los datos correspondientes al hemisferio sur son insuficientes para permitir realizar análisis.) En la Figura 18 se ilustra la relación entre evasión y esfuerzo de pesca acumulativo en tres áreas de 5°, una de cada región. La región costera, explotada por la pesca desde fines de la década de 1950, demuestra evasión alta con reacción limitada al esfuerzo acumulativo; la región intermedia, explotada por primera vez a mediados de la década de 1960, demuestra evasión alta y una relación positiva significativa entre esfuerzo de pesca acumulativo y comportamiento de evasión; y la región de altura, explotada por primera vez a fines de los 1960 y principios de los 1970, demuestra evasión baja y poca o ninguna relación entre esfuerzo de pesca acumulativo y evasión. Una comparación de los niveles de comportamiento de evasión en las tres regiones con
niveles similares de esfuerzo de pesca acumulativo sugiere que hay dos tipos de presión de pesca que actúan sobre los delfines. En la región intermedia, donde el esfuerzo acumulativo es sustan- cial, la relación entre evasión y esfuerzo acumulativo sugiere que los delfines aprenden con expe- riencia de la pesca. En la región costera, el alto nivel de evasión, no correlacionado con esfuerzo acumulativo, es posiblemente indicativo de la alta presión de pesca ejercida a principios de los años 1960, cuando los procedimientos y equipo para liberar delfines del cerco eran nuevos para muchos de los pescadores, y la mortalidad incidental fue por tanto elevada.
PROGRAMA DE ARTES DE PESCA