“La evocación es “convocación”; llamar a otras voces, a otros registros, a otros sueños, a otras reflexiones desde el presente dicho y luego relatado” (Dávila et al., 2003), así definen los investigadores esta fase, a través de la cual se pretende ubicar los recuerdos en una situación o experiencia específica a fin de poder construir el relato.
Un recuerdo reiterativo en los últimos años, como imagen concreta, me daba vueltas y vueltas en la mente: El momento en que las niñas, después de unos meses del proceso escolar, simplemente empiezan a leer y responden a mi gesto de sorpresa mirándome como si lo hubieran hecho desde siempre. Sentí por ello la necesidad de entender cómo logro esto desde Texto en Contexto, poder conocer cuáles son las circunstancias que contribuyen a que dichos procesos se dieran en ellas. Por otra parte también quise identificar y reflexionar sobre cuál era el papel que cumplo como docente mediadora y de qué forma contribuyo a que los niños fortalezcan sus procesos iniciales de lectura y escritura.
La evocación es así la fase para recolectar datos, como fichas que ayudan a armar el rompecabezas. Si bien el relato pedagógico propone una exploración de los propios recuerdos y un diálogo más abierto con otros, yo decidí apoyarme en instrumentos concretos de recolección
de datos. Necesitaba esquemas estructurados porque simplemente no sabía por dónde empezar, revisando la ruta del relato pedagógico tal como está planteada me encuentro que el ejercicio era solo escribir sobre la práctica, sin ninguna clase de estructura, de hecho lo empecé haciendo así y me di cuenta que no estaba obteniendo resultados claros porque se trataba de aprender primero qué existe, para poder posteriormente compartirlo.
En el proceso de formación que estaba adelantando, otros compañeros estaban en procesos de intervención de aula, y encontré que aprovechar los mismos instrumentos de
recolección de datos me podía ayudar, así como hacer el procesamiento de los mismos, siendo un camino para poder reconocer qué había en mi experiencia para ahora sí contarla. Es una
variación entonces en la comprensión del relato pedagógico como metodología. Es así como pedí a una colega docente que observara y describiera algunas clases: llevé un par de diarios de campo, generé algunas entrevistas semi-estructuradas con padres de familia, estudiantes y pares académicos, y de la aplicación de estos instrumentos metodológicos fueron surgiendo elementos de análisis y sistematización pedagógica desde los cuales, como sujeto narrador logré empezar a hilvanar lo que hay detrás de mi propia experiencia como docente.
Es de precisar con más detalle la manera como di uso a algunas técnicas de recolección de información:
La observación: Esta observación se hizo de manera directa por una docente par, la cual posibilitó la reconstrucción de la ruta en dos actividades dirigidas por mí, con el objetivo de
encontrar algunas características propias de cómo enseño a leer y escribir en el grado transición, estas anotaciones fueron de vital importancia puesto que permitieron arrojar una información clara y certera de lo que hago en el aula. (Ver Anexo #1).
Diario de campo: Para la realización del relato pedagógico, acudí a la elaboración de diarios de campo donde registré de manera escrita todos los detalles que se observan durante algunas clases de lectura y escritura, esto me permitió interpretar sobre como he estado desarrollando mi práctica docente.En este sentido, el diario de campo se convirtió en una herramienta que permitió sistematizar la experiencia para luego analizar los resultados (Ver Anexo#1).
Entrevistas semi-estructuradas: Mediante esta herramienta obtuve la información de personas que de una u otra forma han apoyado la transformación del proceso de la enseñanza de la lectura y la escritura desde sus inicios. Esta técnica la emplee con seis padres de familia seis alumnos 5 pares académicos, donde se pude evidenciar los conceptos o ideas que emergen en torno a los procesos de lectura y de escritura (Ver Anexo#1)
Guía de preguntas: Con este instrumento pretendí acceder a la información de las personas de una forma natural sin presiones que puedan distorsionar el sentido del objetivo (Ver Anexo#1).
Fotografías: Estas me permitieron evidenciar las principales actividades realizadas por las niñas a lo largo del proceso investigativo (Ver Anexo#3).
Dibujos de las niñas: Este instrumento permitió observar de manera detallada cómo las niñas me ven en mis prácticas desde diferentes ópticas (Ver Anexo#4).
La información que emergió aquí, se convirtió en esa manera de llamar otras voces, pudiendo relacionar lo que ellas decían sobre Texto en Contexto mediante un ejercicio de aproximación al análisis y categorización de datos, todo lo cual permitió ver con mayor claridad las características que enmarcan mis acciones en el aula o, en otras palabras, los aspectos
esenciales de mi propia experiencia que posteriormente se codificaron y organizaron de acuerdo a algunas particularidades. De ahí fue posible identificar unas categorías que fueron
decantándose hasta encontrar los componentes que dan soporte a la experiencia (Anexo #2). El proceso se realizó teniendo como referencia algunos conceptos desarrollados por Strauss y Corbin (2002) para el procesamiento de datos. Cada una de estas categorías se
desarrolló mediante una aproximación a un referente conceptual (triangulación), el cual permitió observar algunos puntos de encuentro con las evidencias encontradas en los relatos. Fue
interesante ver en este proceso que mi práctica se aproxima a algunas teorías pedagógicas planteadas como pertinentes hoy. Este proceso fue así un ejercicio que me permitió no sólo develar lo que las evidencias dicen de mi experiencia, sino también notar cómo dialogan con teoría formal sobre los procesos de lectura y escritura en primera infancia.
Este proceso no es lo convencional en el relato pedagógico, pero al entender de qué se trata escribir la propia experiencia, reconocí que es necesario encontrar caminos propios para
recorrer. El mío fue esta aproximación a lógicas de organización de información cercanas a la sistematización, porque es lo que me permitió encontrar un punto de arranque, una estructura de ideas que me ayudara a saber por dónde empezar a escribir.