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Evolución de la relación Importaciones/Consumo Aparente y

Exportaciones/Producción (toneladas). Período 1989-2001. Base 100: 1989

Fuente: elaboración propia en base a las estadísticas provistas por la Cámara Argentina del Acero -C.A.A.-

El inicio de la década está signado por una importante caída de la exportación (cercana al 40% entre 1989 y 1992), con la consiguiente urgencia que se manifestó en las principales firmas por reorganizar su funcionamiento local para recuperar competitividad. No obstante, a lo largo de la Convertibilidad, el sector fue consolidando una nueva inserción internacional como proveedor de productos siderúrgicos, lo cual se visualiza a partir del creciente peso de las exportaciones sobre la producción de acero en toneladas a lo largo de la década: tomando los años comprendidos entre 1993 y 2001, el peso de las exportaciones se incrementó un 70%. En el año 2001 se recuperaron los niveles de exportación de 1989: coincidentemente en ambos momentos recesivos la caída del consumo interno incrementó los saldos exportables siderúrgicos.

Asimismo, el cociente de importaciones sobre consumo aparente que refleja el peso que tienen las importaciones en relación al nivel de consumo local, creció para todo el período bajo análisis, finalizando la década un 225,6% por encima del año 1989.

De manera concomitante, la productividad laboral creció enormemente y casi duplicó el valor que tenía al comienzo del régimen convertible (un 70% entre 1992 y 2001), en el marco de un aumento del 57% de la producción en igual período.

100 93,2 174,4 455,2 242,5 206,8 194,3 193,4 288,1 320,1 323,8 249,4 325,6 100 104,8 78,5 61,9 55,0 47,0 64,9 58,2 56,1 55,4 72,9 79,5 94,2 0 50 100 150 200 250 300 350 400 450 500 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 Importaciones/consumo Aparente Expo/Producción

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Gráfico 2. Evolución de la producción de acero (tons), el personal ocupado y la

productividad por hombre ocupado, 1992-2001 (base 100=1992)

Fuente: elaboración propia en base a las estadísticas provistas por la Cámara Argentina del Acero -C.A.A.-

Esta dinámica registrada en la productividad se explica en buena medida por la clara tendencia a la pérdida de gravitación del factor trabajo en el sector siderúrgico, expresada en el estancamiento del nivel de ocupación sectorial durante toda la década, que finalizó con una caída del 8% en 2001. En esta dirección, si bien en 1989 la cantidad de ocupados del sector era de 32.148 personas, solo cuatro años más tarde, luego de las privatizaciones y reestructuraciones en los procesos de trabajo, el número de ocupados se redujo a 17.084 personas (-47,9%).28 Esta gran reducción de puestos de trabajo en la industria siderúrgica no sólo fue producto de la profundización de las políticas de racionalización aplicadas durante el gobierno de Alfonsín, sino que también derivó del resultado específico de la privatización de SOMISA que provocó una considerable reducción del personal ocupado en el sector que involucró aproximadamente 6 mil puestos de trabajo entre retiros voluntarios y despidos. Por otra parte, al final de la Convertibilidad y en un contexto donde los niveles generales de desempleo y subempleo de la economía rondaban el 25%, el nivel de empleo sectorial se estabilizó para nuevamente contraerse durante los últimos dos años y terminar la década con

28 En 1989, según Roberto Bisang: ―el sector siderúrgico argentino está compuesto, actualmente, por más de 30

empresas que emplean en forma directa a poco más de 34.000 personas (a las que se le agregan otras ,80.000 en forma indirecta). Los niveles de producción oscilan en alrededor de 3.5 millones de toneladas de acero anuales, un 30% de los cuales es volcado al mercado externo. Con un valor bruto de la producción estimado en unos 2.100 millones de dólares, se ubica como la tercera rama en importancia dentro del sector industrial (superada sólo por las actividades de ex­ tracción y refinación de petróleo y el sector automotriz‖ (1989: 8).

118 141 151 165 174 169 154 170 157 100 96 108 106 104 102 100 101 109 92 123 130 142 159 171 153 156 170 70 90 110 130 150 170 190 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001

Produccion tubos s. cost. Y laminados, base 100=1992 Personal ocupado, base 100=1992

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una cantidad de ocupados en el sector de tan sólo 13 mil trabajadores (Santarcángelo y Strada, 2014).

La privatización del complejo estatal también se tradujo en procesos de concentración a través de transferencias y fusiones así como en la segmentación del mercado. El Grupo Techint, comprador de SOMISA, decidió abandonar la producción de palanquilla y laminados no planos como rieles y estructuras, lo cual determinó una especialización en productos planos. En paralelo, se avanzó en la segmentación del mercado: Acindar se especializó en los productos no planos como alambrón y hierro redondo. Posteriormente en 1993 se fusionaron en Siderar (Grupo Techint), la ex SOMISA, Propulsora Siderúrgica, Bernal, Sidercolor y Sidercrom. Por parte de Acindar, ésta desplegó nuevas adquisiciones como Aceros Bragado, La Cantábrica, Fortunato Bonelli, Previlám, Navarro, Establecimiento Siderúrgico San José y Rauna. Asimismo, la concentración se profundizó con una nueva ola de adquisiciones que se produjo entrados los años 90, cuando Acindar compró unas 8 empresas entre 1997 y 1998 (Sampa, Indema, Puar, Clamet, Tejimet, M. Heredia y Cía., Impeco y Laminfer) y Armax en el año 2001. Por su parte, Techint adquirió Comesi en 1997 (Azpiazu et. al., 2007).

Este proceso de concentración siderúrgico tuvo lugar en el marco de una dualidad estructural que marcó, como contracara, la contracción de la rama metales comunes en variables como valor de producción, personal ocupado y plantas fabriles.

Cuadro 11. Evolución intercensal de la distribución del valor de producción, el personal

ocupado y las plantas fabriles, 1973-2004.

Fuente: Azpiazu et. al. (2000) y al Censo Económico Nacional 2004/2005 (INDEC).

Indicador 1973 1984 1993 2004 millones de pesos % millones de pesos % millones de pesos % millones de pesos % Valor de producció n Total industria 226.671,0 100,0 4.253.213 ,0 100,0 90.461,8 100,0 216.263.384, 0 100,0 Industrias metálicas básicas 18.923,0 8,3 258.568,0 6,1 3.992,7 4,4 11.697.567,0 5,4 Personal ocupado Total industria 1.327.137, 0 100,0 1.373.163 ,0 100,0 1.007.909,0 100,0 891.892,0 100,0 Industrias metálicas básicas 70.664,0 5,3 48.995,0 3,6 35.911,0 3,6 27.811,0 3,1 Estableci mientos Total industria 105.642,0 100,0 101.474,0 100,0 90.088,0 100,0 81.184,0 100,0 Industrias metálicas básicas 1.339,0 1,3 514,0 0,5 996,0 1,1 891,0 1,1

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Como refleja el cuadro sobre la evolución intercensal de variables de la industria y de la rama metales comunes, se visualiza una pérdida de la incidencia del valor de producción de metales comunes respecto del valor de producción industrial en los censos sucesivos 1973, 1984 y 1993 (8,3%, 6,1% y 4,4%, respectivamente), y un repunte hacia el censo 2004 (5,4%). En lo que remite a la evolución del personal ocupado de la rama metales comunes sobre el conjunto industrial, la misma decreció del 5,3% al 3,6% entre 1973 y 1984, se sostuvo en el último nivel en el censo de 1993, y luego experimentó una nueva caída al 3,1% de la ocupación industrial total en el censo de 2004. En el caso de los establecimientos metalúrgicos, su incidencia sobre el total de establecimientos industriales descendió entre 1973 y 1984 (del 1,3% al 0,5%) para volver a incrementarse en 1993 (1,1%) y sostenerse en el censo del año 2004 con el mismo nivel.

A continuación el cuadro ilustra el incremento de las empresas integradas en la fabricación siderúrgica durante la Valorización Financiera. En paralelo, el proceso refleja una caída en la cantidad de empresas semi integradas (de un total de 7 en 1977 solo queda 1 en 1992), como parte de las decisiones de los grandes grupos de eliminar y cerrar las fábricas de la competencia, o de absorberlas (como el caso de Acindar con Gurmendi). Por último, también se redujeron a la mitad la cantidad de laminadoras exclusivas.

Cuadro 12. Evolución de la cantidad de empresas integradas, semi-integradas y laminadoras

exclusivas entre 1975 y 1992

Tipo de empresas Cantidad de empresas por año

1975 1990 1991 1992

Integradas (totales)

Alto Horno-Acería-Laminación 2 2 2 2

Reducción directa-Acería-Laminación 0 2 2 2

Semi Integradas (totales) 71

Alto Horno (exclusivamente) 0 1 1 0

Acería y Laminación 7 1 1 1

Laminadoras exclusivas (totales) 424

De "no planos" en caliente 38 24 22 16

De chapas en frio 1 2 1 1

De flejes en frio 8 8 8 7

Total 56 40 37 29

Fuente: Jabbaz (1996) en base a datos del Centro de Industriales Siderúrgicos –CIS- de 1992. Esta estructura sectorial se convirtió en un nuevo punto de partida, en un escalón superior en la concentración económica, que se mantuvo a lo largo de la década de los 90.

Para el período comprendido entre 1993 y 2001, Acindar fue la empresa con peor desempeño en esta década dada su relación utilidades/facturación de orden negativo (-1,5%), mientras

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que Siderar y Siderca evidenciaron resultados positivos. Sin embargo, la relación utilidades + intereses pagados/facturación fue positiva para Acindar (7,3%) lo que refleja el importante nivel de endeudamiento de la empresa. En tercer lugar, Acindar es la empresa donde se manifiesta una menor proporción de los salarios y contribuciones respecto a la facturación.

Cuadro 13. Indicadores económico-financieros de las principales firmas siderúrgicas 1993-

2001 (en millones de pesos corrientes)

Indicador Acindar Siderar Siderca

Facturación 530,6 967,5 625,3 Materias primas 196,7 321,9 175,2 Salarios y contribuciones 86,6 182,7 134,1 Amortizaciones 41,7 64,1 83,5 Intereses pagados 46,9 50,3 7,8 Intereses ganados 16,1 19,3 35,7 Utilidades -8,1 79,7 74,6 Utilidades/facturación -1,5% 8,2% 11,9% Utilidades+ intereses pagados/facturación 7,3% 13,5% 13,2% Amortizaciones/facturación 7,9% 6,6% 13,4%

Costo de las materias primas/facturación

37,1% 33,3% 28%

Salarios y contribuciones/facturación 16,3% 18,9% 21,4%

Fuente: Azpiazu, Basualdo y Kulfas (2007) en base a Ejercicios Contables de las firmas. Por otro lado, como permite visualizar el gráfico siguiente, entre 1991 y 1993 se visualizan rentabilidades sobre ventas negativas de las empresas siderúrgicas: -8% en Acindar, -0,7% en Siderar y -9,8% en Siderca. Esto contrasta con el desempeño positivo de la rentabilidad sobre ventas de la cúpula empresarial (200 firmas de mayores ventas), que alcanzó el 1,6%, y en menor medida de la cúpula industrial (firmas industriales de mayores ventas, al interior de la cúpula de las 200): 0,7%.

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Gráfico 3. Rentabilidad sobre ventas de empresas siderúrgicas, de la cúpula industrial y

cúpula empresarial, porcentajes (1991-2004)

Fuente: Azpiazu, D.; Basualdo, E.; y Kulfas, M (2007). En el caso de Siderar, entre 1991 y 1992 se consideraron los datos de SOMISA.

Para el período siguiente (―la fase de oro de la Convertibilidad‖, como denominan Azpiazu et. al., 2007) la rentabilidad de Acindar fue aún inferior (-12,8%) mientras que Siderar y Siderca tuvieron rentabilidades positivas (6,9% y 5,8% respectivamente). Tanto Siderar como Siderca superaron al promedio de la cúpula empresarial (5,1%) como industrial (1,8%).

Seguidamente, en el subperíodo 1998-2000 Acindar ostentó una rentabilidad negativa (de - 9,1%), mientras que Siderar tuvo una rentabilidad del 2% y Siderca del 11,7%. Se constata a partir de las rentabilidades comparadas el pobre desempeño de Acindar durante la Convertibilidad, con indicadores que resultan más negativos a los manifestados por Siderca y SOMISA/Siderar.

En contraste, la situación de la posconvertibilidad (para el período 2002- 2004), muestra un enorme quiebre respecto al conjunto de la Convertibilidad. Se destaca el desempeño de Acindar (con una rentabilidad del 32,3%), y de Siderar y Siderca, ambas con 21,1% de rentabilidad sobre ventas. A su vez, las tres firmas superan holgadamente a la cúpula industrial y empresarial (9% y 8,5% respectivamente). En este sentido, si en un contexto de incremento de los niveles de ganancia media de la economía argentina, las tres principales empresas siderúrgicas superan esos guarismos, se evidencia que fueron ampliamente beneficiados en el proceso devaluatorio del fin del régimen de Convertibilidad.

-8 -12,8 -9,1 32,3 0,7 6,9 2 21,1 -9,8 5,8 11,7 21,1 -20 -15 -10 -5 0 5 10 15 20 25 30 35 1991-1993 1994-1997 1998-2000 2002-2004 Acindar Siderar

Siderca Promedio cúpula industrial promedio cúpula empresaria

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Gráfico 4. Rentabilidad sobre patrimonio de Acindar, Siderar y del panel que cotizan en

bolsa, porcentajes, III trimestre 1997 - III trimestre 2005

Fuente: Azpiazu, D.; Basualdo, E.; y Kulfas, M (2007:102) en base a Bolsar (www.bolsar.com.ar). La información de Siderca no se encontraba disponible para dicha comparación dado que al conformar el holding Tenaris, dejó de cotizar en la bolsa local.

Adicionalmente, si se observa la rentabilidad sobre patrimonio, Acindar ostenta un nivel de rentabilidad positivo entre el tercer trimestre de 1997 y el segundo trimestre de 1998 (de 6,4%), aunque muestra una caída abrupta entre el tercer trimestre de 1998 y segundo trimestre de 2002 (-41,2%), etapa que coincide con la recesión económica. Acindar sostuvo: ―Sin que el gobierno encontrara una solución, se llegó a una situación caótica a fines del 2001‖ (citado por Fuks, 2007)29. Precisamente la venta del 50% del paquete accionario a la empresa de capitales brasileños Belgo Mineira tiene lugar en este período. Las fuentes de la empresa indicaban una situación caótica hacia el año 2000, como indica Fuks:

―en el segundo semestre del ‘98 cayeron la demanda local y las cotizaciones internacionales, mientras la devaluación de Brasil descolocó los precios de los productos frente a los de esa procedencia. Bajó entonces la producción y discontinuó líneas, recortó la fuerza laboral, desinvirtió en negocios no rentables y desarmó su participación en las privatizadas‖.

Dada la compleja situación financiera de Acindar, la empresa se vio obligada a acordar en el año 2000 con Belgo Mineira, vendiendo el 50% del paquete de control e iniciándose un gerenciamiento conjunto. La firma Belgo Mineira ya estaba controlada en aquel momento por la firma Arcelor y se acordó un gerenciamiento conjunto, a cambio de ingresos de capital por

29 Fuks, M. A. ―Significativa propuesta realizada a Acindar‖, nota periodística del 14 de octubre de 2007,

publicada en el Suplemento Económico del diario Rio Negro. Link: http://www1.rionegro.com.ar/diario/tools/imprimir.php?id=9132 (consultado el 20 de enero de 2016).

6,4 -41,2 29,4 11,5 -1,9 23,7 -50 -40 -30 -20 -10 0 10 20 30 40

III-97/II-98 III-98/II-02 III-02/III-05

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unos 100 millones de dólares. Posteriormente, con una mayor compra de acciones Belgo Mineira alcanzó el 72% de la compañía.

En el gráfico se visualiza también el fuerte salto de rentabilidad sobre patrimonio luego de la devaluación en enero de 2002, ya que la rentabilidad sobre patrimonio alcanzó al 29,4% entre el tercer trimestre de 2002 y el segundo de 2005, superando la media de la rentabilidad sobre patrimonio de la cúpula industrial y del nivel general. Para Siderar, los datos del primer subperíodo indican una rentabilidad del 11,5%, que cae a -1,9% en el período comprendido entre el segundo trimestre de 1998 y el tercer trimestre de 2002, y finalmente crece al 23,7% promedio entre el tercer trimestre de 2002 y el mismo trimestre de 2005, etapa coincidente con la recuperación de la rentabilidad industrial.

En el sector siderúrgico la década de los 90 tuvo un primer acontecimiento relevante: la privatización de SOMISA en 1992. Como se sostiene en ls Memorias de Acindar:

―llegamos a la década de los 90 donde en lo que respecta a la siderurgia se produce un acontecimiento de fundamental importancia. Se privatizan las empresas del sector que estaban en manos del gobierno, con lo que desaparece un factor distorsivo para la actividad privada‖ (Memorias de Acindar, citado por la Comisión Nacional de Valores, 2013).

A continuación se transcriben las palabras oficiales del grupo Techint respecto de su participación en el proceso de privatizaciones de inicios de los años noventa:

―Techint comenzó a escribir un nuevo capítulo en su historia al formar parte del proceso de privatización de las empresas públicas. Para ello tomo una decisión clave: solo debía participar de las actividades en las cuales tenia amplio conocimiento del tema a través de las obras realizadas (la energía, el transporte y las telecomunicaciones). En ningún caso entró en actividades donde solo necesitaban financiación, a pesar de ser buen negocio. En todos los emprendimientos empleo management y tecnología‖ (Techint, 1996:73).

En otros fragmentos del mismo texto, se sostiene: ―La globalización y las privatizaciones, para algunas empresas, significaron crisis, para Techint Argentina significan nuevas oportunidades‖ (1996:80). Cabe indicar que hacia la segunda mitad de los años noventa Techint (y coincidentemente con el cumplimiento de 50 años de funcionamiento de la firma) se organizó en seis unidades de negocios que reflejaban la enorme expansión: Obras Industriales, Obras civiles, Minería y Siderurgia, Pipelines, Servicios Urbanos e Ingeniería. En efecto, el grupo se convirtió en accionista mayoritario o minoritario de una serie de ex empresas públicas, a saber: Entel (participando de una de las adjudicatarias, Telefónica Argentina, con control del centro y sur del país), SOMISA (convirtiéndola en Siderar), concesiones de peajes (con Caminos del Oeste), ferrocarriles Argentinos (con Ferroexpreso Pampeano), privatizaciones de SEGBA (con Edelap, a cargo del suministro de energía de La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio en Provincia de Buenos Aires).30

30

Los datos oficiales de Techint indican que la generación de empleo luego de su inserción como accionistas en diversas ex empresas publicas fue mínima: ―Techint aportó 500 personas (de las cuales 135 fueron directivos) a las empresas privatizadas. No necesito contratar a una sola persona nueva, demostrando su gran capacidad de formación de ejecutivos para los mandos superiores y medios‖ (Techint, 1996:77). En lo que refiere al impacto de la privatización en el empleo público, el estudio de Marisa Duarte (2002) aporta cifras relevantes: si en 1985

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La privatización de SOMISA no sólo constituye un eje clave de la historia industrial argentina, dado que se trató del desprendimiento por parte del estado de su participación en la planificación y producción de un insumo básico como el acero, sino que también forma parte de un tema nodal para caracterizar la clase empresarial argentina: el creciente proceso de concentración y centralización económica que se extendió desde mediados de los 70, donde el Grupo Techint tuvo indiscutible con protagonismo. Sin embargo, en la versión oficial del Techint, la compra de la siderúrgica estatal es descripta como un hecho prácticamente circunstancial:

―<Lo que son las vueltas de la vida>, es una reflexión que surge espontáneamente para quienes conocen la trama intima del desarrollo de la siderurgia argentina. Hace casi cuatro décadas, Techint le construyó a la estatal SOMISA –actualmente privatizada y cuya planta de Ramallo hoy forma parte de Siderar (de la Organización Techint) – el Alto Horno Número 1. Producía 1.500 toneladas de arrabio por día. Para el montaje se utilizaron 5.000 toneladas de estructuras metálicas y 2.500 toneladas de instalaciones mecánicas. También participó en el montaje de la central termoeléctrica de la planta con una capacidad instalada de 53.000 kW, la que estuvo lista en agosto de 1958. Nuevamente Techint tiene una tarea similar, pero ahora la central termoeléctrica es para Siderar‖ (1996:64).

Hacia 1993, podía caracterizarse de la siguiente manera la distribución sectorial:

 Acindar, especializada en productos no planos, detentaba el 55,2% de la capacidad instalada. Acerar mantenía el 12% y Aceros Zapla el 12,4%.

 ACERAR (grupo Techint y fusión de Propulsora Siderúrgica y Aceros Paraná – ex SOMISA) poseía el 92,4% de la capacidad instalada y Acindar el 5,4%.

 Siderca detentaba exclusividad en la fabricación de tubos sin costura.

Para el mismo año, podemos ver la presencia del grupo Techint en términos sectoriales en el cuadro a continuación.

Cuadro 14. Presencia del Grupo Techint en la producción siderúrgica, año 1993

Empresa Año fundación/adquisición Actividad

Siderca S.A. 1949 - Integraciones: 1976-

1978 y 1983

Tubos sin costura

Propulsora Siderúrgica Laminación en frío

Siat S.A. Adquisición planta de

Valentín Alsina y luego de Villa Constitución -Santa Fe-

Tubos con costura

Cometarsa Estructuras metálicas y

el empleo en las empresas estatales representaba el 36,1% del total del empleo público, en 1992 cayó al 21,3% y para 1997 sólo era de 6,5%. El empleo en las privatizadas de servicios públicos cayó un 70%. En 1985 había 243.354 mil trabajadores en las empresas del estado, y en 1998 la cifra se redujo a 75.770, lo cual significó una caída de 2,3% a 0,1% de los trabajadores de estas empresas sobre la PEA.

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calderería

Tubos y Perfiles Comercializadora

productos siderúrgicos

Ex SOMISA 1992

Laminados Industriales 2010 Chapa naval

Fuente: Lozano (1993). En palabras de Lozano (1993:11):

―El cambio de Triaca por María Julia Alsogaray no significó sólo un cambio de nombres. Se trató, justamente, de darle forma a la licitación, a efectos de consolidar el predominio del oligopolio privado. Por esta razón, Siderca-Propulsora (Techint) y Acindar son los dos

postulantes más importantes de la privatización en curso‖ [Negrita nuestra].

De hecho, uno de los primeros consorcios interesados en la adquisición había sido aceptado por la intervención de Triaca fue luego rechazado al asumir M. J. Alsogaray. El consorcio conformado entre Iritecnia (del estado italiano) y Thyssen (grupo alemán, de capitales privados) proponía conformar una empresa mixta, exigía que el pliego permitiera el ―descuartizamiento‖ de la empresa y reclamaba que los postulantes expresaran el plan de expansión para SOMISA. Lo central, también, era la no aceptación de títulos de deuda externa. Pero el abandono de este esquema por parte del Ejecutivo nacional dio lugar a la posibilidad de que Techint se hiciera con la mayor participación accionaria de la empresa. En efecto, la interventora Alsogaray propuso la venta del 100% de la empresa, no estableció obstáculo para un plan de reducción o achicamiento luego de la venta, y aceptó los títulos de deuda como forma de pago. En palabras de Lozano: ―De confirmarse esta transferencia, Techint consolidaría su papel hegemónico en el mercado del acero, y la reestructuración del sector se operaria en articulación con la siderúrgica brasileña USIMINAS‖ (1991:11).

En síntesis, la privatización de SOMISA abre diversas aristas desde la cual analizarla. En primer lugar, se dio en un contexto donde el ajuste fiscal y la –correlativa- obtención de recursos para pagar el endeudamiento externo se imponían como necesidades prioritarias de inicios de la década de los noventa. Este hecho se conjugó, en segundo lugar, con el corrimiento del Estado en un rol clave de participación en la producción de bienes y servicios, siendo la fabricación siderúrgica un punto central. En tercer lugar, el Estado desprendiéndose