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Evolución del aprendizaje de la escritura

3. El gesto gráfico

3.2. Evolución del aprendizaje de la escritura

287 T

AJAN,A., La Graphomotricité, Presses Universitaires de France, París, 1983, pág. 40. Aunque lo que afirma Tajan es cierto, no hay que desdeñar el hecho de que ya en la escritura de los niños que están aprendiendo a escribir, quedan reflejados aspectos gráficos que también individualizan su escritura, aunque en menor medida que en el adulto que ya domina la escritura.

288 S

ERRATRICE,G y HABIB,M.,op. cit. , págs. 39 y 40. De la particular interconexión de estas tres zonas dependerám las carcterícas gráficas que servirán para individualizar la escritura de cada persona.

escritura, que reproduce unos signos que sirven para la comunicación entre personas, requiere un aprendizaje especial y posterior al del habla, durante el cual se analizan y fijan los distintos elementos que la integran, de tal modo que transcurrido un cierto periodo de tiempo se convierte en una actividad automática.

Se dijjo en el apartado anterior que en la formación de la escritura hay tres etapas. Ajuriaguerra a estas tres etapas las denomina, “fase precaligráfica”, “fase caligráfica infantil” y “fase postcaligráfica”.289

En la segunda etapa, tras múltiples ensayos y un mejor dominio del útil escritural, las formas imperfectas de la etapa inicial se transforman en escritura caligráfica, donde se respetan las uniones de letras que impone el modelo caligráfico para que no se deformen las letras. Las líneas rectas y curvas aparecen perfectamente delimitadas, los espacios son regulares y la distribución de los márgenes es correcta; por lo que en una observación macroscópica se aprecia un cierto dominio gráfico.

En la primera de ellas el niño no es capaz de reproducir los aspectos más elementales de las normas caligráficas y su trabajo se centra en la adaptación y dominio de la mano a las formas gráficas. Durante ella, los trazos rectos aparecen rotos, temblorosos y retocados, los curvos tienen ángulos y abolladuras y los elementos circulares que realiza o no están cerrados o están cerrados en exceso mediante la prolongación del rasgo final. El niño se esfuerza en conseguir la regularidad de las letras, su uniforme inclinación y tamaño, pero la propia ataxia gráfica fisiológica del niño produce esas formas imperfectas y totalmente conscientes. La observación macroscópica del conjunto ofrece un aspecto general del trazado vacilante, incierto y con una mala organización del espacio gráfico.

289 A

JURIAGUERRA, J. Y AUZIAS, M., L’écriture de l’enfant, vol. I. L’évolution de l’écriture et ses difficultés, Delachaux et Niestlé, Neuchâtel, 1964, pág. 31. De las tres fases, no cabe duda que la de mayor importancia es la tercera ya que es en ella donde se generarán las particularidaes gráficas propias de la escritura de cada persona.

En la tercera y última etapa, la necesidad de imprimir una mayor velocidad a sus escritos hace que el niño modifique la forma caligráfica de las letras y que realice nuevos enlaces ante la imposibilidad de mantener las uniones simplistas que imponía el modelo caligráfico. Se simplifican las letras suprimiendo adornos y rasgos inútiles que resten velocidad pero las letras son perfectamente identificables; aparecen signos de dominio gráfico y de desarrollo progresivo, uniones específicas de letras y las primeras formas personales. El conjunto del grafismo pierde los aspectos más evidentes de la caligrafía escolar y ofrece un aspecto dinámico que Ajuriaguerra lo denomina “animación general del grafismo”.290

290 A

JURIAGUERRA, J. Y AUZIAS, M., L’écriture de l’enfant, vol. I. L’évolution de l’écriture et ses difficultés, Delachaux et Niestlé, Neuchâtel, 1964, pág. 65. No veo muy acertada esa denominación de Ajuriaguerra, quizás hubiera sido más adecuado denominarlo "ritmo escritural".

Esta automatización del gesto gráfico da lugar a la autonomía de la escritura que, en su progresión hacia la derecha, produce un movimiento firme, rápido y con un ritmo propio que producirá formas y proporciones personales, de tal manera que la inicial producción gráfica consciente, poco a poco se va transformando en movimientos reflejos que imprimen en las letras unas ciertas transformaciones personales que constituyen claros aspectos de su personalidad escritural.

Son los dedos, los músculos de la mano y del antebrazo los que mediante unos movimientos esquemáticos materializan la producción gráfica. Sin embargo, el verdadero origen de la escritura se encuentra en el cerebro del que salen los impulsos motores necesarios que se transmiten a las neuronas y a los citados músculos para mover el útil escritural. Así pues, en el acto de escribir intervienen fundamentalmente, por un lado, el cerebro que genera los impulsos motores necesarios y, por otro, el conjunto formado por antebrazo, mano y dedos que exteriorizan los impulsos recibidos encaminados a realizar la escritura.

Para comprender todas las particularidades que puede presentar el gesto gráfico, Crépieux Jamin,291

Por tanto, debemos tener muy en cuenta que la escritura no es un producto de la mano que escribe, sino que procede de determinadas partes de la corteza cerebral, tal como afirma Max Pulver

por medio de la fisiología, trata de ver qué relación existe entre la mano que produce ese gesto y el cerebro, señalando que la ramificación extraordinaria del sistema nervioso que confluye en nuestro cerebro no sólo sirve para llevar noticias de lo que se produce en nuestro entorno, sino que también se utiliza, entre otros aspectos, para excitar los músculos de tal manera que al contraerse produzcan una serie de movimientos distintos y dentro de esos movimientos, los más complejos son los de la expresión fisonómica que producen el gesto.

Ese gesto propio de la expresión fisonómica, puede realizarse tanto por la cara como por la mano; pero es el realizado por la mano al escribir el que resulta más delicado y el que tiene mayor grado de complejidad, quizás porque como el propio autor afirma, la escritura de cada persona tiene una fisonomía particular que está en concordancia con su propio carácter; por lo que se puede afirmar que el gesto gráfico, a pesar de que tiene que seguir unas pautas determinadas que le marca la propia morfología de las letras, una vez que está automatizado e interiorizado se manifestará siempre en una relación de cualidad con el carácter de la persona que lo realiza.

292

291

CRÉPIEUX-JAMIN,J., op.cit., págs. 31 y ss. El cerebro es el que rige nuestros actos que se ejecutan por los correspondientes órganos tras recibir el correspondiente impulso por vía de las conexiones del sistema nervioso.

292 PULVER, M., Symbolikder Handschrift, Orell Füssli-Verlag, Zürich, Suiza, 1950, traducción directa

al español con el títuloEl simbolismo de la escritura, Editorial Victoriano Suárez, Madrid, 1953, pág. 27.

cuando dice que es el cerebro, y no la mano, el que escribe y el que influye de forma directa para que se produzcan las peculiaridades esenciales e individuales de la escritura. De ahí que, como el cerebro de cada persona es distinto, producirá unas peculiaridades escriturales propias que, una vez abandonado el modelo escolar, determinarán el contenido

esencial de la expresión gráfica de la persona, es decir, que constituirán su propio ductus.

Si la ejecución de la escritura únicamente dependiera de los movimientos de la mano, no se produciría esa aportación de riqueza de la escritura en peculiaridades gráficas, sino que simplemente sería un movimiento de autómata293

En consecuencia, el acto de escribir no queda limitado al movimiento que efectúa la mano sino que requiere una preparación y programación previa del cerebro, que es quien dirige y controla sus movimientos con un mayor o menor grado de consciencia y voluntad dependiendo de cada ocasión y muy especialmente de la duración del acto de escribir. Así, en aquellos casos en que se pierde la mano diestra para la escritura, el ejercicio práctico adecuado con la otra mano, con el pie e incluso con la boca, producirá el mismo resultado y las mismas peculiaridades escriturales sino se tiene en cuenta la falta de coordinación que se produce al principio como consecuencia de la falta de ejercicio.

que reproduciría un determinado modelo caligráfico aprendido; pero por suerte para los peritos calígrafos y grafólogos esto no es así.

294

Eric Kandel, al tratar sobre el aprendizaje y la memoria en su obra

Neurociencia y conducta,295

293

RAS,M.,Grafología, Editorial Labor S. A., Barcelona 1929, pág. 56; relata que cuando asistió en la Sorbona a una conferencia de Crépieux Jamin, les mostró dos escrituras con las mismas palabras que tenían los rasgos completamente idénticos que habían sido realizados por una máquina.

294 En este sentido SERRATRICE y HABIB, op. cit., pág. 1, dicen que la escritura como ejecución

individual que es, exterioriza los aspectos íntimos del psiquismo humano y que su origen debe buscarse en las profundidades del cerebro, tanto instrumental como programador y motor e incluso motivacional y afectivo.

También, MAX PULVER, op. cit., págs. 27 y 28, señala que los impulsos motores para mover la pluma no proceden de la mano sino de determinadas partes de la corteza cerebral. También dice que Erlenmeyer y Prever realizaron pruebas de escritura con el pie, con el talón y la boca pudiendo demostrar unas mismas constantes gráficas en los escritos realizados por una misma persona.

295 K

ANDEL, E.,SCHWARTZ,J. Y JESSELL,T., Neurociencia y conducta, Prentice Hall, Madrid, 1997, págs.695 a 713.

sostiene que una persona puede escribir utilizando distintas partes del cuerpo, como por ejemplo la mano dominante, o bien la mano contraria, la boca o el pie.

Pero para que se materialice un determinado modelo gráfico por medio de un escrito o firma, es necesario que en el cerebro exista una representación esquemática no sólo de las letras, palabras, firmas y rúbricas, sino también del propio gesto de escribir que está integrado por todos aquellos movimientos y coordinación de los músculos necesarios para realizar la escritura manuscrita y que han sido adquiridos gracias a la práctica realizada durante el aprendizaje de la escritura.296

Esta influencia inmediata del cerebro en el gesto gráfico, la pone de manifiesto de forma destacada E. Sollange Pellat en la primera de sus cuatro leyes de la escritura, cuando afirma que el órgano que escribe no modifica la forma del gesto gráfico si funciona normalmente y está adaptado suficientemente a su función, ya que el gesto gráfico se halla bajo la influencia inmediata del cerebro.

Ese movimiento que genera la escritura se produce porque los músculos responden a las órdenes que emanan del cerebro que se transmiten por medio del sistema nervioso, de tal manera que una vez que reciben la excitación nerviosa se contraen para realizar todo tipo de movimientos entre los que se encuentra el gesto gráfico.

297

También Crépieux Jamin relaciona con el cerebro el movimiento muscular que produce el gesto gráfico, al decir que el tono muscular se consigue por la excitación nerviosa que adquieren los músculos a través del sistema nervioso, que es un mero transmisor de las órdenes que emanan directamente del cerebro.298

296

SERRATRICE, G. y HABIB, M., op.cit., pág. 60, establecen que para la realización del mensaje gráfico el cerebro recurre a la utilización de trazados almacenados por la memoria de las formas de las letras.

297 P

ELLAT,E.S., op.cit., pág. 1. El acto motor de la escritura o gesto gráfico se genera en las áreas motoras frontales asociativas y posteriormente se transmite al cortex que es el motor primario el cual activa el movimiento de los diferentes músculos que intervienen en la escritura.

298 C

REPIEUX-JAMIN,J., op. cit., pág. 35. Así cuando los músculos al responder a los nervios, se contraen, producen el movimiento y con él la expresión fisonómica propia de cada persona, es decir el gesto gráfico que es una ejecución individual del movimiento y una materialización singular de la personalidad.

Pedro J. Foglia, dice que todos los movimientos que efectúa el cuerpo humano proceden del área motora de la corteza cerebral y que para producirse el movimiento que genera la escritura, se coordinan varios centros nerviosos: el centro motor de la escritura, el centro motor del lenguaje, el centro sensorial del lenguaje, el centro de la visión y el centro de la interpretación de la palabra escrita.299

Hughes establece una relación directa entre escritura y cerebro, ya que afirma que la forma de escribir revela irremisiblemente todas las combinaciones y contradicciones de nuestras actividades mentales, puesto que la escritura es una manifestación del funcionamiento del cerebro.300

Profundizando más sobre el tema, Serratrice y Habib establecen que en la organización del movimiento en el gesto de escribir, intervienen dos sistemas cerebrales con una misión concreta para cada uno; por un lado, el sistema corticoespinal que es el encargado de la selección e inicio de la respuesta motora y por tanto de transmitir la orden correspondiente a las motoneuronas y éstas a los músculos y, por otro lado, el segundo sistema que está constituido por el cerebelo y que no sólo se ocupa del aprendizaje de la escritura, sino que también interviene en la duración del movimiento que se ha iniciado previamente y que tiende a convertirse en una actividad automática una vez transcurrido un cierto período de tiempo desde que se desencadenó el movimiento.301

299 F

OGLIA, P.J., Grafología general: introducción al conocimiento de la grafología, Lugar Editorial, Buenos Aires, 2009, pág. 60. Es fácil comprender que si la escritura se produce mediante la interacción de todos esos centros nerviosos, cuando una persona intente desfigurar su propia letra o firma difícilmente conseguirá un resultado totalmente satisfactorio, ya que siempre quedarán elementos gráficos propios que dependiendo de cada caso podrán ser identicados con mayor o menor esfuerzo por parte del experto en escrituras falsas.

300 H

UGHES,A.E., What your handwriting reveals, traducción de Andrés Linares, Editorial Edaf, S. A., Madrid, 1982, págs. 24 a 26. Aunque no hay que olvidar que para que esa programación de la escritura se relice de forma correcta requiere de la inter acción de otras partes del cuerpo humano que son las que ejecutan directamente el movimiento.

De ahí que, en el momento de examinar un escrito dubitado o

301 SERRATRICE, G. y HABIB, M., op. cit., págs. 2 y ss. Es precisamente ese gesto gráfico que aparece

cuerpo de escritura indubitado, debamos centrar la atención en la segunda mitad del mismo, que es cuando el acto de escribir se ha convertido en rutina para los músculos y para el cerebro, mostrando con ello las verdaderas peculiaridades gráficas de la personalidad escritural.

Sin embargo, para que el gesto gráfico se exteriorice y quede registrado en un determinado soporte físico, se requiere la intervención directa del antebrazo, de la mano y de los dedos que son los encargados de la representación gráfica material de las letras y los símbolos almacenados en nuestro centro de memoria. Si bien es cierto que son los dedos los que de forma directa sujetan el útil escritural, los responsables directos de dicha sujeción son determinados músculos de la mano, como el primer interóseo dorsal y el flexor largo del pulgar.

Por otro lado, los músculos que determinan los movimientos propios de la escritura se encuentran en el antebrazo y son los que dirigen los movimientos de la muñeca. Así, los movimientos de abducción, ascendentes o de extensión, se realizan mediante los músculos extensores y los de aducción, descendentes o de flexión, se deben a los músculos flexores.302

Además, la escritura, esquemáticamente considerada, junto a líneas rectas que suben y bajan en sentido vertical o inclinado y de otras que lo hacen en sentido Pero como la escritura tiene un sentido de traslación de izquierda a derecha, se realizan otra serie de movimientos transversales que son dirigidos por los músculos ventrales y dorsales del antebrazo, siendo los ventrales de flexión y los dorsales de extensión.

su personalidad escritural y en él se ponen de manifiesto los aspectos más íntimos del psiquismo de la persona.

302

MOORE, K. L. y DALLEY, A.F., Anatomía con orientación clínica, 4ª edic., Editorial Médica Panamericana, Madrid, 2002, págs. 749-753. Los movimientos de abducción, al ejecutarse desde el eje del cuerpo hacia afuera requieren un mayor esfuerzo en su ejecución, por lo que por lo general están menos presionados; mientras que los de aducción, que se realizan hacia el eje del cuerpo, requieren menos esfuerzo y por lo general son más presionados.

longitudinal hacia la derecha o hacia la izquierda, se compone de otras líneas curvas que unidas entre sí dan lugar a movimientos más o menos circulares y

que se conocen con el nombre de óvalos. En la realización de estos

movimientos circulares intervienen todos los músculos del antebrazo excepto los pronadores y supinadores, ya que en su ejecución se produce una combinación de todos los movimientos de la muñeca.303

Resumiendo, podemos decir que una vez asumido, el gesto gráfico depende de dos regiones cerebrales, una motora que es la cortical y otra subcortical que es la que regula el movimiento que las motoneuronas transmiten a los músculos del antebrazo y mano para que los dedos que cogen el útil escritural realicen la producción gráfica; y si bien es cierto que toda esta actividad se inicia y controla desde el cerebro, no es menos cierto que, aunque algunas teorías como la de Exner que en 1881 afirmó que existía en él un centro localizado de la escritura, autores posteriores contradijeron esa opinión afirmando que la actividad de escribir se realiza mediante el funcionamiento coordinado de diversas partes del cerebro y no de un centro de la escritura, a lo que sin duda contribuye el hecho de que la mano cuenta con una proporción mayor de representación cortical en el cerebro que cualquier otra parte o sistema del cuerpo, tal como afirma Hughes;304

303 M

OORE,K.L.y DALLEY,A.F., Ibid., pág. 749. Pero no hay que olvidar que la mano es un mero ejecutor del gesto que se programa en el cerebro mediante la puesta en marca de determinadas regiones cerebrales que son las que conciben y controlan los movimientos de la escritura que ejecuta la mano.

304 H

UGHES,A. E., Manual de Grafología: lo que revela su escritura, traducción de Andrés Linares, Editorial Edaf, S. A., Madrid, 1982, pág. 24. Así, la escritura que exterioriza la mano es una manifestación del funcionamiento del cerebro, pero también es una manifestación del funcionamiento psíquico; constituyendo ambos aspectos el gesto gráfico individualizado de cada persona.

siendo la razón de esta afirmación el hecho de que de todas las actividades que realizamos con nuestra mano, la escritura es la que se realiza con movimientos más delicados y complejos, debido a la gran variedad de formas gráficas que implica la reproducción del alfabeto y a la necesidad de unión de las mismas para formar las palabras que conformarán el mensaje que se quiere transmitir.

La continua práctica de la escritura además de estabilizar el gesto gráfico aumenta de forma progresiva las conexiones nerviosas que intervienen en la realización del grafismo personal. Por ello, el esfuerzo que se requiere para realizar la escritura disminuye con la práctica hasta el punto que podría decirse que llega a automatizarse, lo que implica una disminución del control consciente sobre el movimiento que genera la escritura; consiguiéndose así, además de la consolidación y estabilización de la escritura, la introducción de elementos diferenciadores que apartan progresivamente la escritura individual