• No se han encontrado resultados

L : En nuestro país existen tres proyectos institucionales totalmente diferen ciados para la educación musical Los conservatorios tienen una finalidad clara

ENSEÑANZA QUE INTE GRA

M. L : En nuestro país existen tres proyectos institucionales totalmente diferen ciados para la educación musical Los conservatorios tienen una finalidad clara

que es garantizar la cualificación de los futuros profesores de la música y ofre- cer una educación musical de calidad. A las escuelas de música la ley les en- comienda la educación musical de amplios sectores de la población, con inde- pendencia de edades, intereses y aspiraciones y aquí también se contempla el tema de la práctica instrumental. En tercer lugar están las enseñanzas genera- les cuyo proyecto educativo referente a la música tiene otro carácter no especí-

fico de práctica instrumental. Se trata de una educación musical amplia102 en la

que hay práctica instrumental pero no en el sentido de las especialidades ins- trumentales clásicas. Es un proyecto educativo diferente a los dos anteriores porque la finalidad es diferente. Se trata de potenciar una competencia cultural; que la música forme parte de la educación integral. Por definición, las ense- ñanzas de música de los colegios y de los institutos no pueden ser nunca en- señanzas especializadas sino generalizadoras que incluyan la práctica, la lecto- escritura musical, la audición, la improvisación pero siempre con un carácter general.

R.V: ¿Cree que esto se está haciendo y que es suficiente?

M.L: No, se está haciendo fatal y entre otras cosas porque la formación del pro-

fesorado de los centros de enseñanza general está viciada por lo que es la formación del conservatorio. El problema de la educación musical en España es que el perfil de profesor de conservatorio lo contamina todo. Somos incapa-

102

Aunque el término “amplio” tiene un significado espacial, suponemos que Ludeña se refiere a algo menos específico y más completo. Es posible que la educación musical que se imparte en los colegios sea menos específica que el hecho de aprender a tocar un instrumento musical, pero no podemos pensar que es completa una educación musical en la que los alumnos no aprenden música, ni siquiera a cantar o a tocar un instrumento.

ces de aplicar una enseñanza diferente en una escuela de música que en un conservatorio y que en un instituto103.

R.V: Mi impresión personal, y los datos que he obtenido como profesor en una

Escuela de Magisterio es que muchos de los futuros maestros no están capaci- tados para impartir clases de música y esto también es un problema.

M.L: Creo que si. Ese es el segundo problema. Siempre he considerado que la

formación adecuada para las clases de música en la enseñanza general sería la de una persona que haya estudiado magisterio y el grado profesional de música por lo menos. Este hubiera sido un perfil muy interesante que no se consideró cuando se reguló todo esto. Una persona con el título profesional tiene una formación instrumental práctica y una vivencia de hacer e interpretar música individualmente y en grupo, conocimientos de lenguaje musical, de aná- lisis, de historia de la música, que si se complementa con la formación pedagó- gica de magisterio le capacitaría muy bien para la enseñanza general. Este per- fil de profesor evitaría los dos problemas mencionados: el del maestro con es- casos conocimientos musicales y el del titulado de conservatorio que sólo es capaz de repetir el tipo de formación que ha recibido. Además de que este es el perfil que nos interesa, si estos titulados profesionales hubieran tenido prefe- rencia para el acceso a la especialidad de magisterio musical –que ya no exis- te– hubiéramos dado salida a este título que cuesta mucho dinero al estado y su formación no se desaprovecharía dando clases sólo en escuelas de música que es a lo que les da derecho.

R.V: Mi impresión es que en los colegios, generalmente, sólo se enseña a tocar

a los niños instrumentos Orff porque sus maestros no saben tocar otros instru- mentos.

M.L: El instrumento es un medio y por lo tanto la práctica instrumental puede

ser con un xilófono o un metalófono u otro instrumento Orff y, porqué no, con un violín, pero lo que es verdad es que tocar un clarinete a los nueve años im-

103

El problema puede estar en no tener clara la importancia y la necesidad de una educación musical para todos y en no ser capaces de discernir que una educación profesional más riguro- sa debe ser la consecuencia y el desarrollo de una formación básica generalizada.

plica unas destrezas técnicas104 y un tiempo que puede distorsionar la finalidad de lo que queremos que es la expresión, la improvisación, la creatividad y que para el tiempo que podemos dedicar a ello quizás nos interesa un perfil de ins- trumento que no requiera tanta destreza para que la expresión, la improvisa- ción, el pensamiento musical, el desarrollo del oído, la creatividad musical, se- an más inmediatos. Pero todo esto tiene que estar supeditado al proyecto edu- cativo que se quiera.

R.V: Yo veo que en Lliria, por ejemplo, aparte de una cantera importante de pro-

fesionales de la música, hay muchos aficionados que tocan instrumentos con el nivel suficiente para participar de forma activa en la vida musical y social de su comunidad.

M.L: ¡Claro!, porque la música es experiencia. Sin la experiencia la música se

convierte en una entelequia. Esta experiencia en Levante es sociabilizadora: sociabilizamos al mismo tiempo que nos hacemos músicos.

R.V: ¿Cómo se realiza la elección de instrumentos para vuestros alumnos?

M.L: Existen seis especialidades. El decreto de mínimos establecía piano y cin-

co especialidades más. Nosotros elegimos: flauta, clarinete, trompeta, violín y violoncello. Los alumnos expresan sus preferencias y cuando hay limitaciones se llega a un proceso dialogado, aunque no suele haber problema porque a los alumnos se les dice que da igual un instrumento que otro y no suelen venir con preferencias muy marcadas. Tenemos cien alumnos, veinticinco por curso (3º, 4º, 5º y 6º de primaria). Si es necesario se aumenta el cupo de plazas de un instrumento y en último caso se puede llegar al sorteo pero la idea es que todo el mundo esté contento.

R.V: ¿Hay más demanda que oferta?

104

Resulta contradictorio que una persona como Ludeña que está defendiendo la integración de las enseñanzas musicales regladas en la enseñanza obligatoria haga distingos de este tipo en cuanto a los instrumentos que se pueden o no enseñar en los colegios, y más aún cuando el clarinete es uno de los instrumentos que pueden estudiar los niños en este centro integrado. Comentarios de este tipo confirman que ni él mismo está al margen de su afirmación anterior en la que dice que “somos incapaces de aplicar una enseñanza diferente en una escuela de música a la que se imparte en un conservatorio o en un instituto”. A nuestro entender no se trata de seguir utilizando instrumentos aparentemente más sencillos de tocar, como los metaló- fonos o los xilófonos de los que él habla, sino de poder aprender a tocar en el colegio cualquier instrumento sin las exigencias profesionalizadoras de los conservatorios.

M.L: Claro, los chicos entran en primero de primaria y en ese momento hay