§ 504: Si hay en un ser algo que sea capaz de ser consciente de algo, entonces, lo que hay en este ser es un alma. Existe en mi algo que es capaz de ser consciente de algo. Existe, en este caso en mi, un alma (yo que soy un alma, existo).
§ 505: Yo pienso, dicho de otra forma, mi alma es modificada. Los pensamientos son pues, los accidentes de mi alma, y algunos de entre ellos al menos tienen su razón suficiente en mi alma. Mi alma es, por tanto, una fuerza.
§ 506: Los pensamientos son representaciones. Mi alma es, pues, una fuerza representativa.
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una fuerza que puede representarse, al menos parcialmente el mundo.
§ 508: Yo pienso ciertos cuerpos de este mundo así como sus modificaciones; de tal cuerpo yo pienso un pequeño número de modificaciones, de tal otro un gran número, pero hay un cuerpo y uno solo, del cual yo pienso un número máximo de modificaciones, y este cuerpo es seguramente una parte de mi mismo. Mi cuerpo es, pues, el cuerpo del cual yo pienso un gran número de modificaciones, que yo no pienso de todo otro cuerpo.
§ 509; Mi cuerpo ocupa en este mundo una posición determinada: hay un lugar, una época, una situación.
§ 510: Yo pienso ciertas cosas de manera distinta y ciertas cosas de manera confusa. Aquel que piense una cosa de manera confusa, no discierne las marcas distintivas; sin embargo, se las representa, o aún las percibe. Si en efecto, él discerniera las marcas distintivas del objeto que se representa confusamente, entonces, pensaría de manera distinta lo mismo que se representa confusamente, si en compensación, no percibiera las marcas distintivas del objeto que piensa confusamente; entonces, no tendría la medida para distinguir gracias a ellas el objeto de su percepción. Por lo tanto aquel que piense confusamente alguna cosa
se representa oscuramente ciertas cosas131.
§ 511: Hay en el alma representaciones oscuras. Su conjunto se denomina el fondo del alma.
§ 512: Es posible saber, según la posición de mi cuerpo en este mundo, por qué yo percibo tales cosas más oscuramente, tales otras más claramente, tales otras aún más distintamente; dicho de otra manera, mi representación se rige por la posición de mi cuerpo en este mundo.
§ 513: Mi almas es, entonces, la fuerza con que puede representarse el universo de acuerdo a la posición de mi cuerpo.
§ 514: Una totalidad de representaciones presentes en el alma es una percepción total; sus partes son percepciones parciales, que se reparten a su vez en dos conjuntos; el conjunto de las percepciones oscuras es el campo de la oscuridad (o
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La terminología de Baumgarten sigue aquí directamente la de Leibnitz: cfr. sus Meditaciones sobre el conocimiento, la verdad, las ideas. (N.T.F.)
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de las tinieblas), que es el fondo del alma; y el conjunto de las percepciones claras es el campo de la claridad (o de la luz) que comprende los campos de la confusión, de la distinción, de la adecuación, etc.
§ 515: El conocimiento verdadero corresponde a la realidad, se le oponen el no- conocimiento, o aún, la ausencia de conocimiento, que es la ignorancia, como también la apariencia de conocimiento, es decir, el error, que son negaciones. El más tenue de los conocimientos es aquel que refiriéndose a un solo objeto, el más insignificante de todos, contiene al menos algo de verdad. Pero tan pronto como sus objetos ganan en número y en importancia, así también el conocimiento gana en importancia y en verdad, hasta que extendiéndose al más grande número de objetos posibles, y a los objetos más importantes, el conocimiento se vuelve también el más importante y el más verdadero de todos. Elevado al grado en que conoce un máximo número de objetos, el conocimiento se caracteriza por su abundancia (su profusión, su extensión, su riqueza, su inmensidad); pero en el grado en que conoce un número mínimo de objetos, se caracteriza por su tenuidad; cuando sus objetos son los más importantes, se define por su dignidad (su nobleza, su grandeza, su seriedad, su majestuosidad); cuando sus objetos son los más insignificantes, se define por su trivialidad (su pobreza, su futilidad). Todo conocimiento contiene verdades que relaciona ordenadamente, lo que lo hace ser a él mismos importante y verdadero. El conocimiento, al comprender el más grande número de verdades es exacto (minuciosamente pulido), el que ofrece el menor número es tosco. La más grande perfección del orden en el
conocimiento, es decir, el método, constituye el carácter metódico (acromático,
doctrinal) del conocimiento, mientras que la menor perfección del orden constituye el carácter improvisado. El conocimiento y las representaciones que la componen, en mi alma son más o menos importantes; y es en la medida en que son razones, es decir, argumentos en sentido amplio, que adquieren fuerza y eficacia. Ningún conocimiento es totalmente estéril; sin embargo más de un conocimiento tiene una eficacia o un vigor que lo hace fuerte, y cuando no tiene vigor (en cuyo caso se considera débil) el conocimiento es endeble (inconsistente). Las representaciones más endebles, cuando surgiesen, modifican menos el estado de
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alma; las representaciones más fuertes lo modifican más.
§ 516 Las percepciones que agregadas a alguna otra percepción parcial, con las que forman parte de un mismo todo, se denominan percepciones asociadas; constituyen las más fuertes de las percepciones que dominan en el alma.
§ 517: Mientras más una percepción comprende marcas distintivas, más fuerte es. Es por esto que una percepción oscura, pero comprendiendo más todavía marcas distintivas que una percepción clara, es más fuerte que esta última; y una percepción confusa, aunque comprendiendo más todavía marcas distintivas que una percepción distinta, es más fuerte que esta última. Las percepciones que contienen el más alto número de marcas distintivas se denominan pregnantes. Por esta razón, las percepciones pregnantes son las más fuertes, de donde se sigue que las ideas de los individuos tienen un gran vigor. Los términos cuya significación es pregnante, son enfáticos (son los énfasis). La ciencia que se ocupa de esto es la enfaseología. La fuerza de los nombres propios no es descuidable.
§ 518: El estado de alma, donde las percepciones que dominan son oscuras, es el reino de las tinieblas; aquel donde reinan las percepciones claras, es el reino de la luz.